Francisco Cabrera Pablos*
Academia Malagueña de Ciencias
Resulta de todos conocida la religiosidad imperante en España durante siglos. También en Málaga se vivían estos sentimientos, sucediéndose a lo largo del tiempo multitud de fundaciones, conventos, iglesias, santuarios, ermitas y capillas. Además, pocos gremios resultan tan cercanos a las tradiciones marianas como los hombres de la mar. Por eso, también comprobamos desde antiguo la existencia en el puerto malacitano de oratorios que, bajo diferentes advocaciones, atendían a la devoción de los marineros a la que antes nos referíamos.

La primera referencia documental que hemos encontrado sobre algún edificio destinado a estas funciones marianas es una real cédula que, dirigida al Obispo de Málaga y fechada en Valladolid el 2 de septiembre de 1524, otorgó el Emperador Carlos a favor de los “Hermanos cofrades de San Telmo”, autorizándoles a construir una ermita en las playas de esta ciudad, cerca de las llamadas Torres de Fonseca y en terrenos del convento del Carmen, “en donde oír misa la gente de la mar los días festivos”.
Más tarde, fueron los frailes mínimos los que atendían a un pequeño oratorio que se había levantado sobre la Puerta del Mar, hoy Alameda, por un acuerdo municipal fechado en 1531, “cuya tenue luz iluminaba”, dicen los cronistas, a los marineros durante la noche. Sabemos que este oratorio permaneció durante casi un siglo, hasta que fue derribado en 1621.
Una de las primeras capillas del recinto portuario, de la que tenemos noticias documentales, fue edificada a finales del siglo XVI bajo la protección de Nuestra Señora del Porto Salvo en el inicio del muelle de levante. La capillita en cuestión llegó al Dieciocho muy deteriorada y cuando Felipe V decidió continuar las obras de la dársena malacitana, a partir de 1716, la Junta del Puerto comenzó a plantearse la construcción de una nueva. Surgió así el edificio actual, cuyas primeras noticias se remontan a 1727, fecha en la que el director de los muelles, el coronel Juan de la Ferrière, informó a su superior, el ingeniero General y creador del Cuerpo de Ingenieros Militares Jorge Próspero Verbóm, de la intención que tenía el gobernador Solís y Gante de levantar una ermita que sustituyera a la existente.

Enviada la propuesta, Verbóm autorizó poco después el inicio de los trámites preliminares. Así, La Ferrière preparó y envió un primer proyecto, acompañándolo de los planos: un pequeño edificio, solo de planta baja con cúpula de media naranja, situado en el muelle Viejo, en la plaza detrás del recién terminado Fuerte de San Felipe (actual Subdelegación de Defensa y Comandancia Naval). En su respuesta, el ingeniero General proponía construir una capilla mayor, acorde con la envergadura de las obras que estaban llevándose a cabo.
En 1728, destinado La Ferrière al Puerto de Cartagena, llegó a Málaga otro ingeniero: el coronel Pedro Coysevox, quien nada más incorporarse retomó el asunto, preparando un proyecto de capilla más ambicioso. Remitido a la corte el 25 de octubre de aquel año, vemos un edificio de baja más una, plan central, sillares de piedra de asperón dispuestos a soga en el exterior, utilizando dentro el ladrillo y el yeso.
La fachada principal se abre al recinto portuario con puerta de arco de medio punto, adintelado hacia dentro mediante pechinas. En ambos lados, dos columnas toscanas de jaspón sobre plinto y capiteles dóricos. Un frontón curvo encima de la balconada del primer piso que cierra en terraza; piso que se abre al Paseo de la Farola por una puerta adintelada. Corona, espadaña simple y veleta. El proyecto fue aprobado por el marqués de Verbóm, iniciándose las obras al poco tiempo.

El 14 de febrero de 1731 (según consta en el vallisoletano Archivo de Simancas), Pedro Coysevox remitió un informe al secretario de Estado José Patiño donde afirmaba que “tiene puesto su balcón encima de la portada de dicha capilla”. Evidentemente deducimos que las obras avanzaban. Tras la muerte de este director, su sustituto, el ingeniero de segunda Francisco de Ibáñez, informó en septiembre de 1732 que en la capilla se trabajaba en “pavimentar el suelo y colocar el retablo”. Su ascenso a teniente coronel obligó a un nuevo traslado y a que otro ingeniero, Juan de Amphoux, continuase el edificio hasta terminarlo. Este último propuso a Patiño la inauguración de la capilla mediante una misa solemne a celebrar el 8 de diciembre de aquel mismo año, día de la Inmaculada bajo cuya advocación se había construido, prestando servicio desde entonces y en lo que restaba de siglo.
Durante el siglo XIX, la capilla en cuestión pasó por avatares muy distintos, desde la guerra de la Independencia a los procesos revolucionarios, la Primera República y la Restauración, llegando a fines de la centuria en un estado deplorable. En el siglo XX la situación anterior, lejos de mejorar, fue empeorando paulatinamente, hasta que instituciones como el Real Club Mediterráneo, con el concurso del Obispado, procedieron a reparar los destrozos que tanto el tiempo como la desidia de los hombres habían producido en el pequeño oratorio. Terminadas las obras, fue abierta nuevamente al culto en diciembre de 1914 bajo la advocación de la Virgen del Carmen, nombre con el que actualmente se la conoce.
La urbanización y ampliación del Paseo de la Farola a comienzos de los setenta obligó a la Junta del Puerto al retranqueo del edificio, el cual se realizó según el proyecto del ingeniero de Caminos Vicente Caffarena Aceña, firmado en enero de 1973. Podemos constatar por la documentación del Archivo de la Autoridad Portuaria que las obras se realizaron con sumo cuidado y el máximo respeto al pasado de un edificio tan singular.

Cerrado desde entonces, la Autoridad Portuaria ha retomado recientemente su puesta en valor, cuyo proyecto ya ha sido adjudicado a una reconocida, competente y meticulosa empresa (Fresneda & Zamora), esperando que en breve se inicien las obras de recuperación de una capilla marinera que forma parte indisoluble de la historia malagueña.
*Francisco Cabrera Pablos es Dr. en Historia y Académico de Número de la Academia Malagueña de Ciencias, Real Academia de Bellas Artes de San Telmo y de la Real Academia de Nobles Artes de Antequera.

Muy interesante entender la historia de este oratorio que ha quedado abandonado a su suerte, con el valor patrimonial que tiene. Es una parte importante de la historia del puerto de Málaga y de sus pescadores. Sería muy de desear que se recuperara y se pudiera contemplar en la forma que la hubieran encontrado los pescadores de otro tiempo. Siempre que paso por delante observo el abandono que presenta que es penoso, a pesar de la belleza externa del pequeño oratorio. Felicito al autor por el resumen histórico que nos presenta, bien documentado como son siempre sus artículos en este blog, y felicito también a la Academia Malagueña de Ciencias por el acierto que tiene al traer estos pedacitos de la historia de Málaga que son tan interesantes de leer en estas «pequeñas píldoras».
Muchas gracias. Y sí, hasta donde yo sé, las obras de rehabilitación empezarán pronto.
Gracias Paco, por mostrarnos la secuencia constructiva de esta capilla que da un toque de sabor histórico insustituible a ese escaparate de ocio y diversidad de visitantes, como es el.muelle 1.
Enhorabuena!!!
Para poder hablar del Puerto de Málaga hay que pasar por el conocimiento de nuestro ilustre amigo don Francisco Cabrera Pablos, no hay rincón que no conozca versadamente.
Gracias por tu esfuerzo y felicidades.
A/A FRANCISCO CABRERA PABLOS
Estimado compañero, amigo Paco : Enhorabuena por tu artículo sobre la Capilla Marinera del Puerto de Málaga y muchas gracias por acordarte de Vicente Caffarena, Ingeniero autor del proyecto y director de las obras de ampliación del Paseo de la Farola que entre otras incluía el traslado de la Capilla desde dicho Paseo a su ubicación actual en el Muelle 1.
El Ingeniero Director del Puerto de Málaga Vicente Caffarena, me recuerda al también Ingeniero Juan Lopez de Peñalver porque ambos son “casi desconocidos y olvidados” y por ello quiero indicar una serie de puntualizaciones que realizó en esta obra para que al menos se conozca su visión urbanística.
Independientemente del traslado de la Capilla que desmontamos piedra a piedra numerando todos los elementos estructurales y artísticos para su posterior montaje, quiero destacar :
Acera derecha en la dirección a la farola : Se amplió en voladizo sobre el Muelle 1 para disponer de una gran terraza sobre el mar y establecer bajo dicho voladizo locales para los consignatarios de buques, hoy traspasados a los locales turísticos que conforman el conocido Muelle 1, así como el aparcamiento sur.
Supresión del túnel del suburbano construyendo una losa a continuación de la acera anterior que conformando un nuevo túnel frente a la Calle Velez Malaga abría por primera vez el Puerto a la Ciudad.
Demolición de la Casa del Ingeniero así como unos almacenes portuarios existentes, situados en la esquina de los paseos de la Farola y de los Curas obteniendo una nueva parcela para la ubicación del aparcamiento sur y más tarde el magnífico Museo Pompidou coronado por el también magistral Cubo de Daniel Buren.
Proyecto de paso subterráneo en la glorieta de Cánovas del Castillo que unía el paseo de los Curas con la calle Maestranza y avenida Cánovas del Castillo, obra que no se llegó a realizar por ser dichos terrenos competencia del Puerto y del Ayuntamiento.
Y también podía seguir hablando de otras obras que dieron movilidad y apertura a la ciudad : ampliación del Paseo de los Curas, Proyecto y construcción del puente Antonio Machado y relleno y consecución de una gran parcela en la que se prevé el Auditorio de Málaga. ¿Y porqué no ubicar allí la Torre Catarí trasladando el Auditorio de Málaga al Dique de Levante.?
Juan Camacho, en Málaga a 28 de Febrero de 2024.
Gracias por tu comentario amigo Juan. Sí que fue un buen proyecto el de Caffarena que copié del Archivo de la Autoridad Portuaria. Lógicamente las limitaciones de espacio me impidieron incidir más en su contenido que, como digo, fue muy meditado y el desarrollo de la obra muy minucioso y respetuoso con la historia del pequeño oratorio.
Gracias por ilustrarnos con la historia de la Capilla del puerto, desde que era niña me encantaba, ahora la veo a diario, y el entorno creado el muelle 1 creo que la hace destacar a nivel del muelle. Es una gran alegría saber que en breve habrá obras de rehabilitación para mejorar su aspecto, que es un poco de abandono.