Vie. Sep 18th, 2026

Ernesto Fernández Sanmartín

Academia Malagueña de Ciencias   

Javier de Winthuysen Losada nace en Sevilla en 1874 hijo de Javier de Winthuysen y Martínez de Baños y de Luisa Losada Pastor. El apellido Winthuysen procede de Holanda y el primero que se estableció fue Roberto W. que lo hizo en el Puerto de Santa María en 1672 como marino de guerra al servicio de España. Alguno de los Winthuysen, como es el caso de Francisco Javier Winthuysen y Pineda, alcanzó el generalato e hicieron una prestigiosa carrera en la Armada.

El padre de Javier de Winthuysen fue concejal de jardines públicos de Sevilla y al parecer los recorría continuamente para comprobar su estado, de manera que jardineros y guardas temblaban cada vez que lo veían acercarse pues era muy estricto en cuanto a su conservación, sobre todo de los árboles. También era responsable de la pintura y arreglo de las fachadas y su hijo cuenta una anécdota que dice mucho de su consideración a los demás: “(…) decidido a pintar la fachada de su casa, fue al vecino de enfrente para preguntarle el color que prefería. El otro se quedó admirado y le contestó que la casa era suya y que la pintase como quisiera, pero mi padre le dijo: no, señor, porque yo estoy dentro y soy quien menos la ve, y usted en cambio, está enfrente y es quien más puede disfrutarla o padecerla”.

Se matricula en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y entra de alumno en el estudio de Gonzalo Bilbao. Se relaciona con Antonio Lozano, Iturrino y Zuloaga y se hace amigo de Juan Ramón Jiménez. Por esa época Antonio Lozano ha recibido el encargo de Joaquín Carvallo de colaborar en la reconstrucción de los jardines de Villandry (Valle del Loira, Francia). Javier de Winthuysen colabora sobre todo en la decoración de vasos, pedestales y obeliscos de cerámica.

De vuelta en España se relaciona con Forestier (autor del Parque de María Luisa y otros muchos jardines en España) y Juan Ramón Jiménez lo introduce en el círculo de la Institución Libre de Enseñanza y gracias a sus recomendaciones y las de Sorolla se le encarga “visitar” los Jardines Históricos de España tomando datos, valoraciones, estado, etcétera. La dotación del cargo era de cincuenta duros (250 pesetas, esto es en la actualidad 1,5 euros) por lo que se tuvo que gastar sus pocos ahorros y lo que sacaba de la venta de algunos cuadros para poder salir adelante.

Como los jardines no eran muy apreciados y estaban bastante olvidados o en trance de desaparecer, se impone en primer lugar hacer un inventario, catalogarlos y describirlos. Aprende fotografía, por supuesto dibuja y pinta, busca planos en los archivos, crónicas, relatos, cuentas, para resucitar el pasado de los jardines, en un intento de fijar su imagen. Levanta planos de muchos jardines, mide pedestales, nichos, barandillas, escaleras, dibuja fuentes, estatuas, jarrones, fotografía todo, etc. Este acúmulo de materiales permitirá más tarde (1930) escribir su más importante obra: “Jardines clásicos de España”.

Escribe sobre temas de jardinería en la prensa y una de sus grandes preocupaciones es la jardinería urbana y la defensa de su arbolado, encargándole el Ayuntamiento de Madrid un estudio de los espacios libres de dicha ciudad. Por esta época trabaja en los ajardinamientos de las antiguas Caballerías del Palacio Real y en los del Museo del Prado.

Su actividad docente es considerable. Elabora un proyecto de Escuela Nacional de Jardinería (1927) cuya enseñanza estaba dividida en cuatro grupos: ciencias físicas y naturales, técnica arborícola y hortícola, construcción y estética jardinera, proyectos, prácticas y cultivos. Habría un ingreso o curso preparatorio, un primer grado (Horticultor-Jardinero), un segundo grado (Maestro de Jardín) y un tercer grado (directores de Parques y Jardines).

Javier de Winthuysen – Entrada en el Jardín de los Cepero

Se le encomendó la formación del Patronato de Jardines Históricos de España, nombrándolo Inspector General con un sueldo de 5.000 pesetas anuales. Desde este puesto propuso y consiguió que se declarasen “Histórico-artísticos” un gran número de jardines.

Al terminar la guerra civil se encontraba en Barcelona en condiciones económicas muy precarias pero el director general de Bellas Artes, el Marqués de Lozoya, reorganizó el Patronato de Jardines Artísticos y Parajes Pintorescos nombrándolo su Inspector General, lo que le permitió desarrollar su creatividad.

Entre sus obras como proyectista de jardines hay que destacar los Jardines de la Moncloa y los de la Residencia de Estudiantes. Como restaurador: el Jardín de Monforte en Valencia, el Capricho de la Alameda de Osuna en Madrid, el Mirador del Lago de Bañolas, el Palmeral de Elche, los Jardines de Puente San Miguel en Santillana del Mar, el Escorial, Aranjuez y otros muchos.

Javier de Winthuysen Losada es la primera persona en España que considera los jardines como obras artísticas y por eso su contribución a la conservación y consideración de nuestros jardines ha sido fundamental.

*Ernesto Fernández Sanmartín es catedrático de Ciencias Naturales y académico de número, vocal adjunto a la sección de ciencias Matemáticas, Físicas y Naturales.

Imagen de cabecera: https://lacasadecampo.es/2020/08/21/javier-de-winthuysen/

Un comentario en «JAVIER DE WINTHUYSEN Y LOS JARDINES HISTÓRICO-ARTÍSTICOS»
  1. Gracias Ernesto por darnos a conocer tanto la obra de Javier de Winthuysen como de sus avatares económicos. La vida de los creadores e intrepretes de las artes, generalmente ha sido siempre más próxima a la escasez que a la abundancia.

    Enhorabuena!!

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