Vie. Sep 18th, 2026

Juan Lucena Rodríguez

Academia Malagueña de Ciencias

En artículos anteriores publicados en este mismo blog de la Academia Malagueña de Ciencias, relacionados con la definición del uso y gestión del agua en la cuenca mediterránea andaluza, siempre me he referido a que la base para ello debe estar sustentada en las características del ciclo hidrológico de cada cuenca y que las demandas las deben controlar las ofertas. En las cuencas andaluzas hay una clara heterogeneidad espacio-temporal del comportamiento de las precipitaciones, según un eje oeste-este, basta fijarse en lo que está ocurriendo estos días con las precipitaciones, acentuada, si cabe, por los efectos del Cambio Climático y, a su vez, una diferente demanda de agua, en cantidad y calidad, por parte del hombre y del medio natural, según dicho eje, todo lo cual se ve dificultado porque la mayoría de sus cuencas se caracterizan por tener ríos con caudales irregulares y no permanentes, con clara heterogeneidad temporal.

Con la finalidad de conseguir los objetivos anteriores, se han establecido legislaciones, europeas, nacionales y locales, teniendo como punto de apoyo la definición de “Caudales Ecológicos:  cantidad, calidad y régimen de agua necesarios para mantener la salud y función de los ecosistemas acuáticos, asegurando la vida de las especies y las demandas humanas, sustentados en la dinámica natural de ríos y humedales.

Para todo ello es necesario determinar la cantidad de agua disponible a lo largo de los ciclos hidrológicos y su calidad biosanitaria, con el propósito de que los ecosistemas asociados a los caudales permanezcan a lo largo del tiempo, sin menoscabo de satisfacer las demandas humanas.

Los métodos para determinar los caudales ecológicos varían desde los que se basan en enfoques hidrológicos simples (percentiles de datos históricos) hasta los modelos ecológicos complejos, que analizan variables físicas, biológicas y sociales para establecer un flujo que sostenga, a lo largo del tiempo, la biodiversidad y los servicios ecosistémicos.

Las Obras Hidráulicas son muy abundantes en los ecosistemas fluviales y son pocos los ríos cuyos caudales no estén regulados artificialmente. En la actualidad son más de mil trescientas presas las construidas, siendo el país europeo con más obras hidráulicas de tales características. Por ello, la Gestión del Agua y de los recursos biológicos con ella relacionados, debe enfrentarse con frecuencia a la problemática que estas obras originan y, en concreto, cuantificar los caudales circulantes mínimos capaces de mantener los ecosistemas de los tramos de río aguas abajo de la regulación.

A la regulación por obras se une, sobre todo en aquellas cuencas no reguladas, la sobreexplotación a la que están sometidas las aguas subterráneas, con claros descensos del nivel piezométrico en todas ellas, lo que afecta a los humedales de las cuencas endorreicas, o no, cual es el caso de la Laguna de Fuente de Piedra (Málaga) en el primer caso y las tablas de Daimiel (Ciudad Real) en el segundo.

La Ley de Aguas española obliga a los organismos Hidrográficos, a fijar en los respectivos Planes Hidrológicos unos caudales ecológicos en todos los ríos regulados. En estos existen, por lo general, marcados conflictos entre los diferentes usuarios del agua y ello, además, en un momento en que el agua es un recurso cada vez más escaso.

Se entienden fácilmente las dificultades con las que se encuentran los responsables de las distintas administraciones para dar cumplimiento a dicho mandato legal, dificultades derivadas de la citada heterogeneidad espacio-temporal del ciclo hidrológico en cada cuenca y del uso que del agua se hace para satisfacer las diferentes demandas, dificultades que son muy acentuadas en la cuenca mediterránea andaluza.

Los mecanismos de cálculo y establecimiento de caudales ecológicos y regímenes de caudales ambientales vienen experimentando un rápido desarrollo en los últimos años, en consonancia con el aumento en el conocimiento de las variables para los que se definen. La aprobación de nuevos marcos normativos en la planificación hidrológica y la necesidad de integrar todas estas consideraciones técnicas en la gestión realista de los recursos hídricos, hacen necesarios análisis detallados del comportamiento histórico de las diferentes cuencas.

Todo lo anteriormente expuesto debe conducir a la visión holística de las características hidrológicas y de la composición química y física del agua, para preservar, tanto su uso por las poblaciones humanas como por las biocenosis establecidas a lo largo de todo el cauce. Para conseguir los objetivos citados es necesario tener en cuenta conceptos tales como patrón temporal del agua (régimen natural, en volumen y calidad) y sus variaciones estacionales para así mantener los ecosistemas acuáticos, lo que traducirá, también, en el bienestar humano.

Es necesario por tanto conocer las características: a) Hidrológicas, fundamentadas en análisis estadísticos de caudales históricos (medias, percentiles, caudales mínimos), así como el ancho y la profundidad y velocidad del agua en los diferentes tramos del rio; b) Biológicos: conocimiento de los   hábitats acuáticos y terrestres, requerimientos de las especies, su conectividad y los procesos ecológicos.

Recordando el título de este artículo se alcanzará la realidad a través del conocimiento científico de las demandas de agua por parte de los sistemas acuáticos de los que se trate, teniendo en cuenta a las poblaciones humanas unas demandantes más y que forman parte de los ecosistemas. En resumen, determinar un caudal ecológico es un desafío técnico y científico que busca definir el «pulso vital» de un río, equilibrando necesidades humanas y ecológicas a través de datos y enfoques multidisciplinarios. 

*Juan Lucena Rodríguez es académico de número de la Academia Malagueña de Ciencias y vocal adjunto a la Sección de Medio Ambiente y Territorio. Es catedrático (J) de Ecología de la Universidad de Málaga.

3 comentario en “CAUDALES ECOLÓGICOS: UTOPÍA O REALIDAD”
  1. Muy interesante artículo sobre la compleja gestión del agua en el ámbito terrestre de la particular situación andaluza y de regiones similares. La necesidad de utilizar conceptos conocidos y asumidos por los diferentes sectores implicados en el uso y gestión del agua es una línea de base esencial para que todos entendamos que el agua que no usa un sector no se pierde, sino que se mueve para mantener otros sectores, incluido el natural; de ahí la necesidad de entender los caudales ecológicos mencionados. Enhorabuena

  2. Interesante reflexión la que haces, Juan.

    Partiendo de la lógica afirmación de que las demandas las deben limitar/controlar las ofertas, es fundamental la cuantificacion jerarquizada de esas demandas siguiendo el orden establecido en el ordenamiento en materia de aguas.

    En terminos globales para cada masa de agua, las ofertas habrán de asegurar en primer lugar el abastecimiento humano, posteriormente el establecimiento de los caudales ecológicos determinados en el Plan Hidrologico vigente para cada cauce estudiado y regulado, a continuación los usos agropecuarios, posteriormente los industriales y finalmente los recreativos. En consecuencia y dada la cada vez mayor escasez de agua, es decir la oferta, se hace necesario, como propones, determinar muy bien, las necesidades cuantitativas y cualitativas del agua a utilizar para el caso de los caudales ecológicos.

    Enhorabuena, Juan!

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