Ernesto Fernández Sanmartín, Juan Antonio Camiñas Hernández y Fernando Orellana Ramos
Academia Malagueña de Ciencias
El próximo día siete de noviembre de dos mil veinticinco, la ciudad de Málaga entregará a los descendientes de Odón de Buen y del Cos el título de HIJO ADOPTIVO (aprobado en 1936) y la “MEDALLA DE LA CIUDAD”, la máxima distinción que otorga el Ayuntamiento de Málaga y que se concede por acuerdo unánime de la actual Corporación Municipal.

I. ODÓN de BUEN (Extraído de “Mis Memorias”, escrito a los 76 años (1939); editado por la Diputación de Zaragoza y el Ayuntamiento de Zuera). Nació en Zuera en 1863, que es una pequeña ciudad de 2.825 habitantes en 1910 situada a unos 25km al Norte de Zaragoza, a orillas del río Gállego (importante afluente del Ebro).Realizó sus estudios primarios en Zuera en una escuela unitaria y posteriormente pasa estudiar el bachillerato (entonces de cuatro años), recién cumplidos los diez años, a la ciudad de Zaragoza a donde se traslada junto a toda la familia. Su padre se coloca de acomodador en el Teatro Principal y él da clases de refuerzo a alumnos de cursos inferiores al suyo. También trabaja ocasionalmente de comparsa en algunas funciones teatrales.

Terminado el bachillerato con excelentes notas, entró en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza a estudiar el curso preparatorio, que era común a todas las titulaciones. Finalizado el curso decide estudiar Ciencias Naturales para lo que debía trasladarse a Madrid. Como no tenía dinero, el Ayuntamiento de Zuera le concedió una modesta subvención que no era suficiente por lo que hubo de hacer una “oposición” para lograr una de las becas que concedía el Ministerio de Instrucción para alumnos pobres. Las clases se daban en el Museo de Ciencias Naturales y en el Jardín Botánico, siendo alumno del entomólogo Ignacio Bolívar y del botánico Máximo Laguna. Se relaciona con José McPherson (geólogo gaditano muy relacionado con Domingo de Orueta Aguirre y su hijo Domingo de Orueta y Duarte), Mariano de la Paz Graells, Giner de los Ríos, Antonio Machado Núñez (padre de Antonio Machado Álvarez-Demófilo, abuelo de Antonio y Manuel Machado Ruiz) y otros personajes lustres de la época.
Terminó la carrera con brillantez en 1885, y fue elegido como “naturalista” para el viaje de formación de los Guardiamarinas organizado por la Marina de Guerra a bordo de la fragata “Blanca”, un buque de madera de tres palos que zarpó de Cartagena y recorrió el Norte de Europa hasta Dinamarca y Noruega entrando finalmente en el mar Mediterráneo para navegar a lo largo del norte de África. Como resultado de esta experiencia que le marco hasta el punto de volcarse en la oceanografía a partir de entonces. Fruto de este viaje escribió el libro “De Kristiania a Tuggurt” (1887), un texto de reflejo cronístico escrito con claridad y desparpajo, narrando un sinfín de hechos y reflexiones escritas a vuelapluma.

En 1889, con 25 años, oposita y gana la Cátedra de Historia Natural en la Universidad de Barcelona. Comprendía la Mineralogía, la Botánica y la Zoología. Introdujo la “evolución” en sus clases y dio mucha importancia a las prácticas y a las excursiones científicas: alrededores de Barcelona, Delta del Ebro, Mallorca, Alpes, Vesubio. Contrae matrimonio con Rafaela Lozano, hija de Fernando Lozano (Demófilo), director del periódico Los Dominicales del Libre Pensamiento. En esta época comenzó su intensa y extensa relación con el Laboratorio Oceanográfico de Banyuls sur Mer (Francia). También por esta época empieza a publicar su “Historia Natural”.
Comienza también su actividad política, militando en el partido de Nicolás Salmerón siendo elegido concejal del Ayuntamiento de Barcelona. Conoce y se reúne con artistas como Rusiñol, Casas y Benlliure en tertulias de La Pajarera en las que a veces acude Ramón y Cajal (entonces Catedrático en la Universidad de Barcelona) a quien conocía Odón de Buen desde niño pues el padre del científico, Justo Ramón, era cirujano que visitaba a menudo Zuera. Mantiene relaciones pedagógicas con la “Escuela Moderna” de Ferrer Guardia. Es nombrado Senador por la provincia de Barcelona.
Comienzan sus proyectos oceanográficos y su relación con el Príncipe Alberto de Mónaco, representando a España en la inauguración del Museo Oceanográfico de Mónaco.En 1911 obtiene por concurso de traslado la Cátedra de Geología y Botánica de la Universidad Central de Madrid, donde continuó con su metodología de clases teóricas, prácticas y excursiones (Almadén, Ciudad Encantada de Cuenca, Sigüenza, Toledo, La Granja, etc.) en una de las cuales lo acompañó Cajal que hizo fotografías en color, auténticas primicias.En Madrid se relaciona estrechamente con el escultor Mariano Benlliure cuyo taller frecuenta. Un día le enseñó el busto que había hecho sin que Odón lo supiera (es el bronce que fue regalado para presidir el grupo escolar en Zuera que llevaba su nombre y una reproducción del cual inaugurará el Ayuntamiento de Málaga la próxima semana, en un lugar que le habría gustado: frente al edificio que el promovió para Laboratorio, Acuario y Museo Oceanográfico de Málaga y Centro Internacional del IEO en el Paseo de la Farola).
En 1906 crea el primer Laboratorio Biológico-Marino español en el Mediterráneo, en la Base Naval de Porto Pí (Palma de Mallorca), y en 1911 crearía el de Málaga. Esos dos Laboratorios junto al de Santander le sirvieron para que en 1914 se aprobara la creación del Instituto Español de Oceanografía (IEO).En 1923 comienza la Dictadura de Primo de Rivera. Odón de Buen había sido vecino del dictador cuando estudiaba en Madrid la Licenciatura y había sido su profesor particular; eran amigos desde entonces. Primo de Rivera quiso nombrarlo ministro de Instrucción Pública, pero renunció al ver la actitud de algunos jesuitas y la campaña del periódico “El Debate” (Herrera Oria).

Se jubila al cumplir los 70 años en 1933. El 3 de febrero de 1934 se produjo el homenaje jubilar al profesor De Buen que recogen los periódicos madrileños, barceloneses o sevillanos del día 4, homenaje que había surgido a propuesta de un grupo de exalumnos de las Universidades de Barcelona y Madrid en las que ejerció su cátedra, veintidós años en la primera y veintitrés en la segunda, y al que se adhirieron con su presencia o por carta muchos personajes de la vida universitaria y política de la época.
II. LABOR INTERNACIONAL. Inaugurado el Laboratorio Oceanográfico de Porto Pi dispone del primer barco para realizar los trabajos científicos que era una embarcación de vela latina de nueve toneladas que había sido confiscado a unos contrabandistas y que había sido bautizado con el nombre de “San Antonio”. En 1914 se crea el IEO a partir de los laboratorios en Mallorca, Santander y Málaga y a los que se preveía unir nuevos en Vigo y Canarias. El Ministerio de Guerra (posteriormente de Marina) le cede un viejo cañonero de 200 toneladas, el “Vasco Núñez de Balboa” del que dice Odón de Buen: “(…) para nosotros era un gigante”.
Hacia 1920 realiza un viaje en el yate “Giralda”, cedido por el rey Alfonso XIII, con el Príncipe Alberto de Mónaco desde Barcelona a Mónaco, Cartagena, Málaga. Dice Odón: “Con el Príncipe estuvimos varios días en Málaga y allí le expliqué detalladamente mi plan atrevido de fundar un gran laboratorio levantado para la Oceanografía, un verdadero palacio, bien distribuido, cómodo y con las instalaciones más modernas más completas. Mereció su aprobación y como siempre escuché sus observaciones y sus consejos. Le encantó su estancia en Málaga. Tenía el Príncipe preferencias gastronómicas muy acentuadas: el pescado frito al estilo gaditano, las perdices y adquirió una nueva forma de gustar en Málaga las chirimoyas”.

Se celebra en Mónaco la Asamblea de la Oficina Hidrográfica Internacional. Dice Odón de Buen: “Debo comunicaros que el Gobierno español me había encargado de ofrecer generosamente a la Oficina Hidrográfica Internacional un edificio en que puedan instalarse con comodidad todos los servicios gratuitamente en la ciudad de Málaga, de tan dulce clima, situada cerca del Atlántico; instalación que permitirá a la Oficina desarrollar ampliamente los fines para los que fue creada. Tengo la satisfacción de notificar a nuestra Sección que el Gobierno español construirá un gran edificio, con espaciosos locales para la Oceanografía física y química, para la Biología Marina y para la Hidrografía y que tiene la intención de ofrecer la más generosa hospitalidad a los sabios y a los trabajadores de las grandes asociaciones internacionales cuya finalidad sea el estudio del mar. Tenemos intención de instalar nuestra ya copiosa biblioteca y los servicios del Consejo en el espléndido edificio que gracias a Málaga y a su Junta de Obras del Puerto se va a construir en la bella ciudad andaluza. Esperamos que sea el fraternal albergue de cuantos quieran utilizar, nacionales y extranjeros, los medios del Instituto Español de Oceanografía”.
Se celebra en Málaga la Asamblea del Consejo Oceanográfico Iberoamericano en abril de 1935 en Málaga en el edificio del que dice Odón de Buen: “Fue mi obsesión de muchos años. Aquella ciudad de ambiente atmosférico incomparable, de tan simpático ambiente social, de tierra tan fértil , donde florecen y fructifican las plantas de los trópicos y pueden verse en su parque y en los jardines de suntuosas residencias, las palmeras más decorativas, las flores de aromas delicados y los frutos más sabrosos, donde puede verse vivir el café al lado de la chirimoya y la caña de azúcar junto a los ficus de la India y a la falsa pimienta de Argentina y el aguacate y la papaya y la araucarias, y al pinsapo de la Serranía de Ronda; y todo ello a orillas del Mediterráneo, muy cerca del Estrecho de Gibraltar, no lejos del Atlántico y al pie casi de la imponente Sierra Nevada y de las costas abruptas del Rif. Veinte años por lo menos necesité de trabajo constante, un ingeniero distinguido, el Sr. Valcarce, trazó los planos del primer proyecto; más tarde el gran ilustre sucesor suyo, el ingeniero Sr. Werner los completó y modificó muy oportunamente y las obras fueron dirigidas por el Sr. Valcarce (hijo)”.
Se instala en Málaga dice Odón de Buen: “(…) una verdadera Universidad del Mar, con la circunstancia favorable, dado el clima de Málaga, de funcionar en los meses de invierno con la mayor intensidad. Málaga había secundado con cariño mis iniciativas y era lógico que se estableciera, un patronato local bien elegido, al que confiar en parte la administración de ciertos ingresos, el fomento del Museo y del Acuario y el auxilio y el cumplimiento de los deberes de hospitalidad para favorecer todo lo posible la residencia de los extranjeros”.

III. ODÓN DE BUEN Y SU RELACIÓN CON LA SOCIEDAD MALAGUEÑA DE CIENCIAS Y LA OCEANOGRAFÍA LOCAL. Existió una estrecha y fructífera relación de Odón de Buen con Málaga y con sus instituciones. Odón de Buen siempre tuvo a Málaga en la memoria y posiblemente tuvo contactos con importantes pensadores, hombres de ciencia y políticos de la ciudad, incluido un buen número de masones que abrazaban como él la creencia de que la educación era la base para mejorar al pueblo llano analfabeto y reducir, sino eliminar, el caciquismo. Aunque nunca vivió en Málaga fueron numerosas sus visitas, conferencias, reuniones en las que participó y las obras que dejo, pero sin duda su principal activo fue la creación del Laboratorio Oceanográfico de Málaga, en 1911, con carácter de Centro Internacional para el estudio del Mar. El Centro por él creado, que junto con el de Palma de Mallorca y Santander constituyeron en 1914 el núcleo del Instituto Español de Oceanografía (IEO), aun hoy continúa su expansión científica, habiendo servido de semilla para una florida cosecha de investigadores marinos en Málaga. Este hecho de gran valor científico y cultural, e incluso patrimonial, afortunadamente será reconocido en unos días por la ciudad que él ayudó a engrandecer. Sin duda se trata de una persona extraordinaria que situó la investigación oceanográfica en el corazón de la ciudad, construyendo en el Paseo de la Farola el gran palacio del mar que fue durante varios decenios, y que hoy ocupa la Comandancia Militar de Marina.
Su influencia fue enorme para que el puerto de Málaga fuera la base de las expediciones científicas marinas por el mar Mediterráneo y el océano Atlántico. En reconocimiento de los méritos científicos contraídos por Odón de Buen, la Sociedad Malagueña de Ciencias (actualmente Academia Malagueña de Ciencias) lo nombra Socio de Honor el 1 de diciembre de 1910. Presentaría sus nuevas ideas científicas sobre los océanos con ocasión de su discurso de ingreso en una aclamada conferencia celebrada en 1911. Su eco en el mundo científico y oceanográfico fue de tal importancia que facilitó la celebración de la reunión en la ciudad de Málaga, de la Comisión Internacional para la Exploración Científica del Mediterráneo (CIESM) presidida entonces por el Príncipe Alberto I de Mónaco.
Odón De Buen fue miembro de la Sociedad Malagueña de Ciencias hasta su exilio y posiblemente en sus visitas frecuentes al Laboratorio Oceanográfico de Málaga tendría encuentros con miembros de la Sociedad Malagueña de Ciencias, como sin duda tuvo con el Presidente de la SMC en 1913, el ingeniero Leopoldo Werner Martínez del Campo, Conde de San Isidro, que sería el autor del edificio que albergaría el Laboratorio, Acuario y Museo Oceanográfico de Málaga situado en el Paseo de la Farola y con quién debió discutir pormenores del proyecto. También figuraba en la Junta Directiva de la SMC (1913) Don Manuel V. Loro Pérez del Pulgar como responsable del Museo de la Sociedad, a la vez que naturalista del Laboratorio Oceanográfico, donde era responsable del mismo y conservador de sus colecciones.

Muchas de las ideas que hoy manejamos sobre el mar y sus recursos en relación con la conservación y sostenibilidad fueron ya propuestas por Odón de Buen en los albores del siglo XX y sólo ahora comienzan a ser aplicadas. A pesar de las loables iniciativas emprendidas hasta el día de hoy en Málaga, la sociedad -y casi diríamos la ciencia local-, no ha reconocido hasta ahora en su integridad la obra de Odón de Buen ni su labor en favor de la educación y la cultura científica. En cierta forma, también la ciudadanía parece vivir más de espaldas al mar que a comienzos del siglo XX, a excepción de todo aquello que atañe al turismo, que no con el medio ambiente marino y la Oceanografía.
IV. EPÍLOGO. Tuvo seis hijos: Demófilo (Catedrático de Derecho Civil), Rafael (Catedrático de Ciencias Naturales), Sadí (médico especialista en Parasitología), Fernando (farmacéutico y oceanógrafo), Eliseo (médico parasitólogo) y Víctor (Ingeniero Industrial, ingeniero aeronáutico, hizo estudios de oceanografía, se diplomó en la escuela Nacional de Sanidad y en la Escuela de Psicología y Psicotecnia).
Pocos días después de la rebelión militar del 18 de Julio de 1936 fue detenido en su casa de Mallorca y llevado al Gobierno Civil. Después a la cárcel (en el Convento de Capuchinos). Pronto comienzan las negociaciones para canjearlo por una hermana del General Primo de Rivera y la hija (Pilar, hermana de José Antonio).Se desplaza a Valencia y luego a Barcelona para pasar después a Francia, y dirigirse a Banyuls sur Mer al Centro Oceanográfico donde era muy conocido y en el que permaneció cinco meses antes de embarcar para Méjico. En el intervalo recibió la noticia del fusilamiento de su hijo Sadí.
Odón de Buen fallece en Méjico en 1945 a los 82 años de edad, pero antes, en 1943 redacta un testamento: “A mis hijos, cuando yo muera. Escribo estas líneas al cumplir los ochenta años. Persisto en mis ideas librepensadoras de siempre (…). Que mis restos reposen, si es posible, al lado de los de vuestra santa madre (…). Nuestra religión se cifraba en una gran rectitud de conciencia, en el culto del bien, de la familia, de la ciencia, de la libertad, de la justicia y del trabajo. Hicimos todo el bien que nos fue posible, no hicimos a sabiendas mal a nadie (…). Guardad siempre el recuerdo de vuestro mártir hermano Sadí. Era bueno y sabio. Os bendice amorosamente vuestro padre. En Méjico D.F., 18 de noviembre de 1943”.
*Ernesto Fernández Sanmartín, Juan Antonio Camiñas Hernández y Fernando Orellana Ramos son académicos de número y miembros de la Junta de Gobierno de la Academia Malagueña de Ciencias.

Excelente entrada en el Blog; cuanto aprendo cada vez que hacéis una aportación. Enhorabuena.
Muchas gracias por vuestro documentado articulo. Escribir y que te lean, son acciones que terminan dando lugar a una divulgación del conocimiento, de las cuales siempre salen ganando, en primera instancia, las dos partes y a largo plazo la Sociedad en su conjunto.
Enhorabuena!
Magnífico trabajo y magnífico empeño el de rescatar una figura desgraciadamente olvidada. Un científico sin duda excepcional y un buen hombre y un hombre bueno: el último párrafo, referido a su testamento, para enmarcar. Enhorabuena a los autores. Y sí, es importante rescatar las figuras del ayer que han hecho posible la España y la Málaga de hoy. Felicidades de nuevo.