Eduardo Conejo Moreno
Academia Malagueña de Ciencias
El pasado 7 de noviembre de 2025 fue un día en que se le hizo justicia al Dr. Odón de Buen y del Cos, pionero de la ciencia de la oceanografía y miembro de nuestra Academia Malagueña de Ciencias (AMC) desde el 1 de diciembre de 1910, día en el que fue elegido Socio de Honor de la Sociedad Malagueña de Ciencias, hoy AMC.
Promovido por nuestra AMC, tuvo lugar una jornada durante la cual el Ayuntamiento de Málaga entregó a los descendientes de Odón de Buen y del Cos el título de Hijo Adoptivo (aprobado en 1936) y la Medalla de la Ciudad, la máxima distinción que otorga el Ayuntamiento de Málaga y que se concede por acuerdo unánime de la actual Corporación Municipal. Asimismo, se descubrió un busto suyo, realizado por el escultor Mariano Benlliure, que fue colocado frente al edifico que fue la sede en Málaga del Laboratorio y Museo Oceanográfico del Instituto Español de Oceanografía (IEO) organización fundada por él en 1914 y hoy integrada en el Concejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Estos reconocimientos han sido un complemento al que le hizo el propio IEO al acordar que su último y más moderno buque oceanográfico llevara el nombre de su fundador, y pionero de la ciencia de la oceanografía, Odón de Buen.
El pasado 30 de septiembre de 2024, los Astilleros ARMÓN de Vigo entregaron al Consejo Superior de Investigaciones Científicas, un moderno buque oceanográfico polar, que por sus características de vanguardia y su tecnología va a ser referencia en el mundo de la investigación oceanográfica en las próximas décadas. “La capacidad de este buque permite realizar diferentes estudios de investigación de forma multidisciplinar y con tecnología de última generación, tanto los estudios de campo sobre clima, pesca sostenible como los de biodiversidad marina”, dice la Dra. Rosa Figueroa, directora del IEO-CSIC
El nuevo buque se une a la flota formada por los buques oceanográficos: Sarmiento de Gamboa, Ángeles Alvariño, Ramón Margalef, Francisco de Paula Navarro, Mytilus y Lura, todos ellos pertenecientes al CSIC, y ha significado una inversión total de 85 millones de euros, financiados por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades con aportación del 80% de los Fondos Europeo de Desarrollo Regional (FEDER).
El Odón de Buen es un buque de última generación diseñado para alterar al mínimo el medio marino, siendo especialmente silencioso, evitando la contaminación acústica en el agua del mar, de acuerdo con el DNV-Silent-R y siendo también un buque sostenible que minimiza su huella de carbono, gracias al sistema dual de propulsión de gasoil marino y gas natural licuado (MGO-LNG), que reduce las emisiones de CO2 y otros gases y cumple con los requerimientos del IMO TIER III.
El buque está concebido desde una perspectiva científico-técnica, pensando en qué se quiere hacer, cómo se quiere hacer y donde se quiere hacer a bordo, por lo que a la hora de definir sus características técnicas se comenzó identificando con precisión todas las tareas a desarrollar, lo que se llama “concepción operativa” y teniendo en cuenta que muchas de ellas habría que realizarlas simultáneamente. También se quiso que fuera un buque oceánico global, es decir, capaz de operar tanto en aguas frías, océano ártico o antártico, como en zonas tropicales y tanto en aguas someras cercanas a la costa como en aguas profundas, pudiendo llegar a desplegar sus equipos a más de 6.000 metros de profundidad.

El B/O Odón de Buen tiene las siguientes especificaciones técnicas: dimensiones de 84,30m de eslora total, 17,80m de manga y 4,90m de calado. Un desplazamiento de 4.180T y un peso muerto de 820T (el peso muerto incluye la carga, el combustible, el lastre, las provisiones, la tripulación y el equipo a bordo). Su velocidad máxima alcanza los 14,5 nudos y está propulsado por dos motores de 1.700kw, dos generadores MGO y otros dos duales MGO-LNG. Está diseñado para ser operado por una tripulación formada por 19 personas y puede llevar en sus expediciones o campañas hasta 39 científicos, durante un tiempo superior a los 40 días.
Es un buque oceanográfico multidisciplinar, capaz de abordar todo tipo de campañas y más aún, que en una misma campaña se puedan llevar paralelamente actividades muy diversas, y para cada tipo de actividad hubo que precisar los espacios que requerían, la ubicación, el dimensionamiento, el equipamiento, los suministros necesarios e incluso las necesidades de visión directa. Esta precisión en la definición de las necesidades para la investigación ha sido una guía y una gran ayuda para los ingenieros navales a la hora de proyectar el buque, pues han podido hacerlo como si fuera hacer un traje a la medida de lo que requería su futura comunidad de usuarios.
El B/O Odón de Buen tiene una alta capacidad para desplegar y operar vehículos submarinos de gran alcance en aguas profundas y una amplia cubierta con visión directa adaptable para distintas funciones y en la que hay varias grúas, pescantes y cabestrantes para desarrollar todas las operaciones necesarias. El buque dispone de tecnología adecuada para estudiar la plataforma continental, para hacer evaluaciones de los recursos pesqueros del país y su biodiversidad, por debajo de los 1.500 metros de profundidad. Tiene una sonda batimétrica multihaz de aguas profundas de alta resolución con capacidad de cubrir cualquier fondo oceánico para hacer estudios de arqueología submarina, hidrografía, geofísica, vulcanismo etc., con capacidad para acceder a las primeras capas de materiales por debajo del fondo marino con gran resolución. Cuenta también a bordo con más de 1.000 metros cuadrados dedicados a áreas de procesado y almacenamiento de pescado, laboratorios húmedos y secos y espacios de trabajo y reuniones con mucha luz natural, donde investigadores y técnicos pueden desarrollar sus estudios y análisis en un ambiente lo más confortable posible.
En resumen, es un buque con la más alta tecnología que nos pone a la cabeza del mundo en investigación oceanográfica, y como dice Jordi Sorribas, director de la Unidad de Tecnología Marina del CSIC: “La mayor parte de sus sistemas y equipos son de fabricación o distribución nacional, lo que sin duda es reflejo de la capacidad de nuestro tejido industrial”. En estas fechas el buque aún está en fase de pruebas de mar y puesta a punto de todo el equipo y se espera que pronto pueda comenzar a realizar sus campañas de investigación por todos los mares del mundo.
Estaremos atentos en nuestra AMC para cuando el buque haga escala en nuestra ciudad y proponer organizar una visita que sirva para conocer in situ este moderno buque oceanográfico que lleva el nombre de tan ilustre científico, malagueño de adopción, antiguo socio de honor de nuestra AMC e Hijo Adoptivo de la ciudad de Málaga.
*Eduardo Conejo Moreno es Académico de Número de la Academia Malagueña de Ciencias e Ingeniero Naval y Licenciado en Derecho.

Enhorabuena a Eduardo (en cc:) por el artículo en el blog y deseando que arrive a Málaga el buque ‘Odón de Buen’ para poder visitarlo con la AMC. Solo un par de sugerencias: 1) la primera vez que aparece el CSIC se habla de «Concejo» y debe ser «Consejo». Y más tarde figura «B/O», siglas que me han despistado, y entiendo que se refiere a «buque oceanográfico». Debería figurar «(B/O)» (entre paréntesis) la primera vez que se mencionan las dos palabras «buque oceanográfico» si es así como se abrevia (en lugar de B.O. que entiendo sería la abreviatura más natural en otros contextos). Y entiendo que el busto que sale en la foto en el interior del buque es una réplica (¿en resina?) del de Benlliure que es el original (?) ubicado frente al IO en el puerto, ¿no?
Un abrazo,
Alberto
Agradecimiento por la completa información que aporta sobre un bien público ajustado, con la precisión de la ingeniería naval, a las necesidades funcionales que tiene que atender: «la precisión en la definición de las necesidades para la investigación ha sido una guía y una gran ayuda para los ingenieros navales a la hora de proyectar el buque, pues han podido hacerlo como si fuera hacer un traje a la medida de lo que requería su futura comunidad de usuarios». No es habitual esta precisión en otros ámbitos profesionales, en los que, por ejemplo, una escultura arquitectónica ignora el plan de necesidades del servicio público que tendría que atender, en este caso, el inmueble.