Dom. Oct 4th, 2026

Elena Bárcena Martín

Academia Malagueña de Ciencias

La ciencia no solo investiga las leyes fundamentales de la materia o las dinámicas del sistema climático global, también aporta el instrumental empírico necesario para comprender las estructuras socioeconómicas que condicionan el bienestar humano. Bajo este principio se ha articulado la propuesta de creación del Panel Internacional sobre la Desigualdad (IPI, por sus siglas en inglés), un organismo científico independiente concebido a imagen y semejanza del reconocido Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas.

Durante décadas, la discusión acerca de la desigualdad de rentas y la acumulación de riqueza se ha visto a menudo subordinada al debate político. El IPI surge con el propósito de elevar esta materia al estándar de la evaluación científica rigurosa, objetiva y estandarizada.

Impulsado en el marco de la gobernanza global por un grupo internacional de especialistas encabezados por el Premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, con la colaboración de economistas y sociólogos como Jayati Ghosh, Winnie Byanyima o Gilbert Houngbo, el panel parte de una premisa respaldada mediante datos: la desigualdad no es una consecuencia inevitable de las leyes del mercado, sino el resultado directo de decisiones regulatorias, fiscales y políticas. Asimismo, respaldado por un consenso multidisciplinar que reúne a economistas, politólogos, sociólogos, epidemiólogos, historiadores y climatólogos, el panel advierte que la concentración de la riqueza puede derivar en una concentración del poder, erosionando la confianza social.

El origen directo de este proyecto se remonta a 2025, cuando el presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, encomendó formalmente a Joseph Stiglitz presidir un Comité Extraordinario de Expertos Independientes sobre la Desigualdad Global.

El momento cumbre de este encargo tuvo lugar en noviembre de 2025, fecha en la que el Comité presentó ante los líderes del G20 un informe histórico. En sus conclusiones, los expertos declararon formalmente la existencia de una «emergencia por la desigualdad» y lanzaron su propuesta estratégica central: la creación del Panel Internacional sobre la Desigualdad (IPI), un órgano evaluador permanente diseñado bajo el modelo metodológico del IPCC para articular un consenso científico capaz de guiar políticas que reduzcan la desigualdad a niveles seguros.

A partir de este impulso inicial, la arquitectura institucional del IPI avanzó rápidamente a lo largo de 2026. Durante la primera mitad del año se han perfilado aspectos clave como su programa de trabajo, su ubicación precisa dentro del sistema de la ONU, su composición y sus mecanismos de rendición de cuentas. El comité impulsor de la iniciativa celebró su reunión constitutiva en marzo en Ginebra (auspiciada por el UNRISD de la ONU) y fijó las bases de su gobernanza en encuentros posteriores en Johannesburgo y Barcelona. El diseño organizativo contempla que la secretaría técnica y académica se apoye en instituciones académicas de prestigio como el International Inequalities Institute de la London School of Economics (LSE), contando con el patrocinio político de gobiernos como los de Sudáfrica, Brasil, España y Noruega, y el respaldo explícito de más de 700 investigadores de todo el mundo.

Como próximo hito clave en este proceso de consolidación, el 23 de septiembre se celebrará un evento de alto nivel en Nueva York en el marco de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Coorganizado por el Secretario General de la ONU y los líderes de los cuatro gobiernos promotores, se ha enviado una invitación formal a todos los líderes mundiales para asistir, respaldar una declaración de visión unificada y sumarse a la coalición gubernamental que impulse la creación urgente del panel. A este despliegue diplomático se suma una movilización académica internacional a través de cartas abiertas e intervenciones en medios de comunicación globales para instar a los Gobiernos a sumarse a esta iniciativa.

Los primeros análisis y métricas consolidados por los expertos vinculados a la iniciativa destacan indicadores clave que justifican la urgencia de su abordaje técnico:

  • Acumulación asimétrica: En el último cuarto de siglo, el 1% de la población de mayor renta ha capturado más del 40% de la nueva riqueza generada a nivel global.
  • Mecanismos de herencia: Se estima una transferencia intergeneracional de patrimonio de aproximadamente 70 billones de dólares durante la próxima década, condicionando severamente la movilidad social.
  • Erosión de las rentas del trabajo: La proporción de la renta nacional destinada al trabajo ha experimentado una contracción sistemática frente a la remuneración del capital en países que albergan al 74% de la población mundial.

La consolidación del IPI representa un paso decisivo para fundamentar las grandes decisiones de la política económica internacional en la mejor evidencia científica disponible, reafirmando la validez del método riguroso al servicio de los desafíos de la sociedad contemporánea.

*Elena Bárcena Martín es académica de número y catedrática de Economía de la Universidad de Málaga

Un comentario en «UN PANEL INTERNACIONAL SOBRE LA DESIGUALDAD (IPI)»
  1. Muchas gracias por tan divulgador artículo, que a los que nos movemos en otros campos profesionales pero no exentos de inquietudes sociales y hemos estado ajenos a este movimiento, nos anuncia la propuesta de creación de este Panel Internacional contra la Desigualdad, que esperemos que el próximo miércoles, 23/09/2026, reciba el apoyo mayoritario de los países integrantes de la ONU.
    Enhorabuena Elena, por hacernos partícipes de esta iniciativa.

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