Adelaida de la Calle Martín
Academia Malagueña de Ciencias
El 11 de febrero de 2016 se celebró por primera vez este día de la mujer y la niña en la Ciencia que fue impulsada por la UNESCO, la ONU mujeres y otras organizaciones que tienen entre sus objetivos el de promover el acceso equitativo y pleno de las mujeres y las niñas a la educación en el ámbito de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas, en esto que hoy se denomina STEM.
Durante años se han ido haciendo actuaciones buscando la estimulación para que las mujeres encontrasen un posicionamiento en el mundo científico y tecnológico, la realidad es que hasta el momento esto no se ha conseguido ya que en la actualidad la proporción de mujeres no supera el 30% en relación con los varones científicos. Pretender realizar un extenso análisis histórico sobre esta circunstancia no tiene sentido, ya que con una sola mirada al papel asignado a la mujer a lo largo de esa historia se encuentra la respuesta.
Pero no creo que sea el momento de las lamentaciones, lo importante es buscar soluciones. Es muy importante señalar este día para reflexionar sobre este problema que nos incumbe y sería inútil si de esta reflexión no se aportan posibles soluciones y propuestas concretas y bien definidas.
Analizando algo tan personal como recordar cuando y porque decidí estudiar ciencias, me viene inmediatamente el recuerdo de una profesora excelente de Matemáticas que alimentó en mí el estudio de esta materia y de todas aquellas materias relacionadas con la observación y el razonamiento lógico, es decir con la Ciencia. El siguiente recuerdo que me viene a la memoria es la decisión de estudiar Biología, evidentemente esta decisión fue dirigida por otro profesor excepcional que disfruté en el denominado curso de Preuniversitario.
Exponer esta reflexión personal tiene como fin enseñar la importancia que tiene la Educación; me refiero a esa que influye sobre nuestra formación, la que empieza en infantil, continua en primaria y culmina en secundaria y bachillerato. Durante estos periodos es evidente que el protagonista de esta historia es el profesor, el maestro. Ellos son los que dirigen nuestros pasos, los que nos enseñan a caminar por la senda del conocimiento. Es cierto que siempre estamos pidiendo un gran esfuerzo y responsabilidad al profesorado, pero en la escuela, en el colegio, en el instituto son los lugares donde nuestras niñas disfrutan del idéntico nivel de igualdad. Podríamos responsabilizar también a otros componentes de la sociedad, comenzaríamos por la familia como responsables más próximos, desgraciadamente esto no facilita la igualdad de oportunidades ya que el nivel de formación no consigue esta armonización puesto que en ellas existen grandes diferencias educativas y, por ende, sociales.
Ante estas circunstancias me pregunto, ¿qué puede hacer el profesorado? Es cierto que no podemos exigirles más de lo posible, en consecuencia, hay que buscar instrumentos que faciliten esa labor. La sociedad en sus distintas manifestaciones tiene que actuar y el primer protagonista tiene que ser el Gobierno o mejor dicho los Gobiernos que tienen las competencias de la Educación, y lo tienen que hacer apoyando la labor del profesorado, mejorando las condiciones de trabajo, la disponibilidad de medios, su propia formación, creando ámbitos educativos apropiados para estimular el interés hacia la Ciencia y teniendo presente los principios de igualdad y de equidad.
Por otro lado, la sociedad también dispone de otros instrumentos que inciden en apoyar este difícil camino, me refiero a las asociaciones que se prestan para llevar a cabo esta misión. El hecho de dedicar un día especial a esta tarea no es algo baladí, es llamar la atención y poner en conocimiento de la sociedad lo que sucede en las tendencias educativas y reclamar a la sociedad un apoyo especial para subsanar esa desigualdad que no benefician ni a las personas de forma individual ni a la sociedad en términos de competitividad. Es una llamada a la sociedad para aprovechar el talento de nuestras niñas y dirigirlas hacia la formación en las materias que constituyen esta nueva terminología de STEM.
Nunca hay que ser conformista con una situación de desigualdad, por contrario hay que ser imaginativo y emplear todos los medios disponibles a nuestro alcance para cambiar esta situación; todos necesitamos de la ciencia para seguir progresando y avanzando en una sociedad que busca bienestar e igualdad.
Divulguemos y trabajemos, no solo este día, hagámoslo todos los días que sean necesarios para conseguir el objetivo propuesto, alcanzar que exista una igualdad de género en el mundo profesional que utiliza la Ciencia como herramienta para el progreso y el quehacer diario.
Mi optimismo me hace pensar que con esfuerzo responsable se puede conseguir ese objetivo propuesto un 11 de febrero de un año no muy lejano.
*Adelaida de la Calle Martín es académica de número y catedrática de Biología Celular de la UMA. Ha sido Rectora de la UMA y Consejera de Educación de la Junta de Andalucía.
Agradecemos la cesión de la imagen de cabecera a: Pilar Orellana Rico

Querida Adelaida: ¡Felicitaciones por tu artículo!
Coincido plenamente contigo en lo que dices; en particular, en el papel fundamental de quienes tienen la responsabilidad y la difícil tarea de formarnos en Primaria, Secundaria y Bachillerato.
Me gusta mucho también seguir viendo en tu optimismo de mujer a la niña que fuiste y que sigues siendo.
¡Feliz Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia!
Enhorabuena Adelaida por resaltar los momentos de la educación en los que hay que permitir y facilitar la igualdad entre niñas y niños para que tengan las mismas oportunidades frente a las STEM, la familia y los distintos grados educativos. Y recordar siempre a profesores singulares que nos metieron el gusanillo de seguir ese camino.