Vie. Sep 18th, 2026

José B. López Quintanilla*

Academia Malagueña de Ciencias

La inspiración surgió cuando releí el artículo que Máximo Laguna escribió en 1868 en la revista forestal española PINSATECA relatando la excursión que realizó al Pinsapar de Ronda el sábado 23 de marzo de 1867, junto a su compañero de excursiones, el también ingeniero de montes D. Pedro de Ávila, dentro de los viajes que la Comisión de la Flora Forestal Española organizó para la preparación de la “Flora Forestal de 1883”.

Majestuosa imagen, con esos centenarios árboles retorcidos y agrietados por el paso del tiempo, abrigados en su base por esa exuberante regeneración natural de pinsapos deseosos de alcanzarlos en altura.

Pues bien, el pasado sábado 23 de febrero tuve la oportunidad de repetir la mencionada excursión -transcurridos algo más de 150 años-, con varios profesores de universidades forestales y gestores de otras provincias, aprovechando su participación en la celebración del “Memorial José Ángel Carrera” que la Academia Malagueña de Ciencias celebró este año en el parque natural Montes de Málaga. En esta ocasión contamos con la presencia del ingeniero forestal Dr. Froilán Sevilla, que intervino en la sesión vespertina -celebrada en la Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga-, en la que nos habló de forma práctica sobre como conservar con una selvicultura aplicada desde una base ecológica moderna.  Todas estas coincidencias me animaron a escribir esta crónica forestal para conmemorar también el Día Forestal Mundial que se celebró el jueves 21 de marzo, cuyo lema este año es “Bosques e innovación”, y así beneficiarme con la presencia de los ilustres acompañantes, para actualizar conocimientos y contrastar experiencias en el manejo y gestión de los bosques, para encontrar “nuevas soluciones para un mundo mejor.

 Tuvimos la ocasión de ver el Narcissus bugei en flor. 

Lo primero que nos queda claro al leer la descripción del viaje de Laguna es el radical cambio del estado de los pinsapares de las cañadas, con una masa prácticamente solo de pies envejecidos, aislados y sin regenerado, evolucionando desde los años sesenta del siglo XX hasta la actualidad, hacia un bosque con un magnífico estado ecológico, con aspecto de madurez avanzada, episodios de regeneración autógena muy abundante y una progresiva recolonización de espacios perdidos. Otro aspecto importante a destacar es que los tiempos de acceso al Pinsapar de Ronda se han reducido enormemente, pasando de las tres horas y media a menos de una hora. Esto es debido a la red de pistas que ha mejorado notablemente la capacidad de extinción en caso de incendio, así como ha facilitado el acceso de senderistas en fin de semana, detalle que tuvimos ocasión de comprobar a lo largo de nuestra visita.

El tercer aspecto importante que conviene destacar es que durante el acceso no observamos campos de cultivo, aunque si pudimos observar una flora y vegetación muy parecida, como el Cytisus fontanesii ssp plumosus (Genista biflora var. plumosa), y el Narcissus bugei (Narcisus grandiflora) según la anotación del botánico Juan Ignacio García Viñas.

Resto de cerámica de las macetas empleadas en 1955 para la repoblación con pinsapo en esta zona.

Una vez abandonamos las arcillas del monte público los Quejigales, que hasta su compra por el Estado estuvo con cultivos agrícolas, empezamos a subir y adentrarnos en el pinsapar, que desde la distancia nos hacía recordar lo descrito por Laguna; multitud de árboles muertos y secos, con troncos en el suelo. Cuando alcanzamos los primeros pinsapos observamos restos de cerámica en el suelo, aparecidos tras la reparación de la senda de acceso al Pinsapar de La Cañada del Cuerno, que corresponden con toda seguridad a la primera repoblación realizada con Abies pinsapo Boiss por el Patrimonio Forestal en la zona. Pero qué maravilla cuando ya nos introducimos en la cañada y vamos viendo la enorme regeneración natural originada en los últimos cuarenta años, que una vez sobrepasan el dosel del matorral crecen con fuerza imponiéndose y cubriendo totalmente el suelo. Alegra todavía más ver, si nos fijamos con detalle, los importantes crecimientos de las guías terminales que a veces alcanzan los 40-50 cm, y esto a pesar del ciclo tan árido de los últimos años con precipitaciones muy por debajo de la media y temperaturas demasiado altas. Otro detalle a observar es la densidad tan elevada del regenerado, y la diferencia de edades, lo que asegura un prometedor futuro a este bosque tan singular y único. Contiene los ejemplares de pinsapo más viejos del mundo, con edades superiores a los 360 años. La falta de regenerado de porvenir descrita por Laguna en la Cañada del Cuerno, es la consecuencia lógica de la falta de clases de edad superiores. Álvaro Picardo comentó que ojalá estos “grupos de gachapones” (como los cita Laguna) sigan creciendo con el mismo vigor y alcancen pronto el dosel superior, para conseguir una sucesión menos abrupta tras la pérdida de los pinsapos más viejos. Así ocurre en la Cañada de las Ánimas, con presencia de rodales de pinsapo densos en fase de latizal o fustal, que se corresponden con los grupos de regenerado que observó Laguna.

Observad los importantes crecimientos de las guías terminales, que a veces alcanzan los 40-50 cm.

Pudimos aprender con las indicaciones de Begoña Abellanas sobre la importancia de los microhábitats denominados “dendrotelm” al descubrir una cavidad llena de agua en un tocón de pinsapo, y cómo esa reserva del preciado bien supone una ayuda vital para la avifauna. También pudimos discutir sobre la anastomosis de raíces, muy patente en los pinsapares, que provoca el intento del árbol de compartimentar su herida para impedir la entrada de patógenos que puedan originar su muerte, aunque en el caso descrito se trataba de un tocón, resultante de la corta fitosanitaria del fuste.

Para terminar, nos asomamos al joven Pinsapar de Parauta y a la cuenca del Río Verde, con su margen derecho protegido por las peridotitas de la Sierra Real de Istán y la Cañada Hinojal de Parauta, y su margen izquierda con la imponente ladera sur del Torrecilla de Tolox, con sus calizas y dolomías. Aquí fue el turno de los grandes gestores forestales; Froilán Sevilla, Javier Ezquerra, Mariano Torre e Inés González Doncel, donde deliberamos sobre la necesidad de gestionar las masas forestales para la sostenibilidad de los pueblos y la perpetuación de los ecosistemas y sus procesos, para conseguir un mundo mejor, como establece el lema este año del DÍA FORESTAL MUNDIAL.

*José B. López Quintanilla es académico de mérito e Ingeniero de Montes es Ingeniero de Montes. Asesor Técnico del Parque Nacional Sierra de las Nieves.

IMAGEN DE CABECERA (Comentario del autor): Grata sorpresa nos provocó la belleza de esos pinsapos centenarios con sus copas vestidas de blanco por la cencellada de la noche anterior, que en tan pocas ocasiones se puede ver.

0 comentario en “150 AÑOS DEL PINSAPAR DE RONDA”
  1. Precioso relato que apoyándote en esta emblemática especie, única en este rincón del sur andaluz, homenajea a los bosques y al papel que desarrollan en el mantenimiento y mejora de nuestra calidad de vida.

    Si el lema de este año del día Forestal Mundial es: «Bosques e innovación», creo que lo innovador ha de ser el incremento del conocimiento que nuestra Sociedad ha de tener del fundamental papel que los bosques representan en el delicado equilibrio entre el planeta tierra y los seres que la poblamos, con el hombre como protagonista, tanto en un sentido como en otro.

    Enhorabuena, Pepe!!

  2. Muchas gracias, Pepe, por transmitir de esa manera tu amor por la naturaleza y por poner en valor el Pinsapar de Ronda.

  3. Muchas gracias Pepe por contribuir sobremanera al reencuentro con el pasado y el exhaustivo análisis de la historia forestal del Pinsapar de Ronda.

    Tu labor, y la de tantos otros como tú, será determinante en la eficaz gestión que estos bosques merecen.

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