José Damián Ruíz-Sinoga*
Academia Malagueña de Ciencias

En Málaga, como en muchas otras regiones del arco mediterráneo, existe una competencia por los usos del territorio debido a la presencia de diversos actores con intereses y necesidades diferentes: (1) Turismo y desarrollo urbano: ser un importante destino turístico, ha llevado a un crecimiento significativo del sector turístico y al desarrollo de infraestructuras y actividades relacionadas. Esto genera una competencia por el espacio, ya que se requieren áreas para la construcción de hoteles, viviendas turísticas, restaurantes y atracciones turísticas, lo que puede generar conflictos con otros usos, como la preservación del patrimonio histórico o la protección de áreas naturales. (2) Agricultura y desarrollo urbano: a pesar de contar con una importante actividad agrícola, el crecimiento urbano y la expansión de áreas residenciales e industriales han generado presiones sobre las tierras agrícolas, lo que ha llevado a la competencia entre la actividad agrícola y otros usos del suelo. Esta competencia plantea desafíos en términos de seguridad alimentaria, sostenibilidad agrícola y conservación de la identidad rural. (3) Conservación del medio ambiente: la provincia cuenta con una gran diversidad de espacios naturales y áreas protegidas. La conservación del medio ambiente y la protección de la biodiversidad generan tensiones con otros usos del territorio, como la urbanización, la infraestructura de transporte y la explotación de recursos naturales, lo que se debiera manifestar en la necesidad de encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la conservación del medio ambiente. (4) Infraestructuras y transporte: Se trata de un importante nodo de transporte, con un aeropuerto internacional, estación AVE, puertos marítimos y una red de carreteras. La competencia por los usos del territorio surge en la planificación y expansión de infraestructuras de transporte, donde se deben considerar aspectos como la conectividad, la eficiencia del transporte, la mitigación de impactos ambientales y la integración con el desarrollo urbano y rural.

Estos son solo algunos ejemplos de la competencia por los usos del territorio en Málaga. La planificación territorial y la gestión integrada del territorio son fundamentales para abordar estos conflictos y promover un desarrollo sostenible que considere los diversos intereses y necesidades de los actores involucrados, conociendo el potencial de los recursos disponibles y, por lo tanto, determinando el óptimo de consumo. Un buen ejemplo lo podríamos encontrar en la problemática asociada a la escasez de recursos hídricos, partiendo de la propia diferenciación entre sequía y déficit hídrico, ya que son conceptos distintos que se refieren a aspectos diferentes relacionados con el agua. Así, es importante destacar que una sequía puede desencadenar un déficit hídrico, ya que la escasez de precipitaciones reduce la disponibilidad de agua en los sistemas hídricos, aumentando la demanda y la presión sobre los recursos hídricos disponibles. Sin embargo, es posible tener un déficit hídrico sin que haya una sequía en curso, si la demanda de agua supera constantemente la oferta, como es lo que sucede en una parte importante de algunos territorios del sur de España. En el ámbito mediterráneo, las sequias son frecuentes, pero atienden a un patrón coyuntural, y a veces sobrevenido en una situación de déficit hídrico, por lo que es necesario comprender y distinguir entre ambos conceptos para implementar medidas de gestión y adaptación adecuadas, que en el contexto de la actual crisis climática se traduce en medidas adaptativas y de mitigación. La gestión integrada del agua y la planificación sostenible son fundamentales para hacer frente a ambas situaciones, promoviendo prácticas de conservación, uso eficiente del agua, diversificación de fuentes de abastecimiento y considerando las necesidades de todos los sectores involucrados, incluyendo agricultura, turismo y el abastecimiento urbano. En definitiva, conocer cuál es nuestro potencial hídrico y decidir a qué actividades demandantes nos interesa dedicarlo.

La actual sequía afecta no solo al sistema ambiental, sino también a aspectos sociales, económicos y culturales. Su análisis desde una perspectiva transversal es crucial: (1) Porque los factores climáticos y humanos están interrelacionados, como la falta de precipitaciones y altas temperaturas, y factores humanos, como el uso y gestión del agua, la agricultura subtropical y el desarrollo turístico plasmado en el crecimiento urbano. Un enfoque transversal permite comprender cómo interactúan y se refuerzan mutuamente, contribuyendo a la aparición y magnitud de las sequías. (2) Porque su impacto es multidimensional: tienen impactos significativos en diversos aspectos de la sociedad y la economía, afectando a la disponibilidad de agua potable, el riego agrícola, la producción de alimentos, el turismo, entre otros. Un análisis transversal permite evaluar y comprender estos impactos en diferentes sectores y dimensiones, considerando tanto los aspectos ambientales como los socioeconómicos. (3) Porque incide en la vulnerabilidad y resiliencia en diferentes grupos de personas y áreas geográficas. En la provincia de Málaga algunas comunidades y sectores son más vulnerables a los impactos de las sequías debido a su dependencia de recursos hídricos específicos o a su falta de acceso a tecnologías para resolver la escasez de agua. Un enfoque transversal considera la vulnerabilidad y resiliencia de las diversas partes interesadas, identificando medidas de adaptación y mitigación adecuadas. (4) Porque requiere de estrategias de participación y gobernanza, con diversos actores, como científicos, gestores de recursos hídricos, agricultores, comunidades locales y organizaciones de la sociedad civil. La transversalidad fomenta la colaboración y el diálogo entre ellos, permitiendo la mejor comprensión de las perspectivas, necesidades y conocimientos de cada uno y facilitando la toma de decisiones más informadas y participativas. (5) Porque necesita un enfoque de largo plazo, ya que no son eventos aislados, sino que forman parte de un sistema climático y ambiental más amplio. Un análisis transversal considera la variabilidad climática a largo plazo, los cambios en los patrones de precipitación y las tendencias climáticas, permitiendo así comprender las sequías como parte de un proceso dinámico y proyectar su evolución futura.

En resumen, el análisis transversal de estos procesos territoriales permite comprender la complejidad de este fenómeno y sus implicaciones en diferentes dimensiones, ayudando a identificar las interacciones entre factores climáticos y humanos, evaluar los impactos multidimensionales, considerar la vulnerabilidad y resiliencia, fomentar la participación y la gobernanza, y adoptar un enfoque de largo plazo.
*José Damián Ruíz-Sinoga es académico de número y catedrático de Geografía Física de la Universidad de Málaga, así como el Vocal de la Sección de Medio Ambiente y Territorio de la Academia Malagueña de Ciencias.

Muchas gracias por este claro y conciso planteamiento del problema del agua que tiene tanta incidencia en nuestro territorio.