José B. López Quintanilla
Academia Malagueña de Ciencias
En las abruptas montañas que rodean el municipio de Tolox, dentro del actual Parque Nacional Sierra de las Nieves, existe un lugar donde la naturaleza está escribiendo una silenciosa historia de resistencia. Es la Cañada de las Carnicerías, un paraje escarpado y poco conocido que, tras el devastador incendio forestal a principios de los 80, se ha convertido en un laboratorio natural donde el bosque vuelve lentamente a abrirse paso.
Hoy podemos encontrar un paisaje en transformación: pinares jóvenes que colonizan las solanas, matorrales que protegen nuevos brotes y, en las umbrías más frescas, pequeños pinsapos, mostajos y arces que emergen con timidez bajo la cobertura de las aulagas. Cada uno de estos árboles es una promesa de futuro, una señal de que el bosque no se rinde.

La Cañada de las Carnicerías constituye la cabecera del arroyo de Los Horcajos y recoge las aguas que descienden desde las cañadas de Froncaire y Las Grajas, en el Quejigal de Tolox. Este sistema de barrancos y laderas forma una importante red natural de drenaje de las cumbres de la sierra, contribuyendo a alimentar las cuencas hidrográficas que sostienen la vida en los pueblos y campos de su entorno.
Pero la importancia de esta cañada no es solo hidrológica. Otro gran valor reside en la extraordinaria diversidad de vida que alberga. En sus laderas y barrancos se desarrollan comunidades vegetales muy singulares, entre las que destacan los bosquetes mixtos de Abies pinsapo Boiss. y Taxus baccata L., una combinación poco común que convierte a este enclave en un auténtico refugio de biodiversidad. Según el botánico Antonio Rivas, esta cañada es la más rica del espacio natural en cuanto a especies catalogadas o endémicas, a las que se suman además de los pinsapos y tejos, plantas tan singulares como Atropa baetica Willk., Centranthus nevadensis Boiss., Leucanthemum arundanum Boiss. o Sarcocapnos baetica (Boiss. & Reut.) Nyman. Es aquí donde existen más de diez ejemplares de Tabaco Gordo, habiendo sido descubiertos siete de ellos (en una mañana) por Miguel Ángel Martín cuando era Director Conservador del Parque Natural.
El incendio forestal ocurrido en los 80, arrasó aproximadamente 150 hectáreas de matorral y pinar de Pinus halepensis Mill., afectando también a pequeños bosquetes de pinsapo dispersos por la zona. La accidentada topografía del terreno – con fuertes pendientes y un único acceso por senda – dificultó enormemente las labores de extinción. Solo los farallones rocosos y los grandes canchales de las zonas altas, prácticamente desprovistos de vegetación, actuaron como barreras naturales que frenaron el avance de las llamas. Es junto a la cañada El Hinojal en Parauta, de las más complicadas de defender frente a los incendios.
Sin embargo, como ocurre tantas veces en la naturaleza, el fuego no supuso el final de la historia. Con el paso de los años comenzó un lento proceso de regeneración, favorecido por la gran diversidad de ecotopos presentes en la cañada, y la potente capacidad dispersora anemócora del pinsapo, el banco aéreo de semillas que produce el pino carrasco, y el paulatino trabajo de las aves dispersando las especies ornitócoras, junto con la capacidad rebrotadora de ciertos ejemplares.

De momento se ha cubierto de aulagar y pinar de carrasco en las laderas sur, apareciendo en las laderas de umbría una incipiente regeneración de pinsapo, arce y mostajo bajo las aulagas, los primeros procedente de la dispersión natural de los pocos árboles que se salvaron en los canchales, los segundo posiblemente en parte procedentes de rebrotes tras el incendio. Además de este proceso natural, para acelerar la recuperación de la cubierta vegetal del paraje, se impulsó la plantación de las especies con recuperación menos factible, creando pequeños rodales con ejemplares de Taxus baccata L., Sorbus aria L., Acer opalus subsp. granatense (Boiss.) Font Quer & Rothm. y Prunus mahaleb L. El objetivo era sencillo pero ambicioso: “formar en el futuro nuevos árboles madre capaces de dispersar semillas y acelerar la recuperación natural del bosque”. Para ello se han empleado los protectores captanieblas de 1,8 metros de altura. Estos han dado muy buen resultado para las frondosas, ya que su crecimiento más rápido ha permitido que muchos de ellos ya estén dispersando semillas después de 20 años de ser plantados. Pero en el caso del tejo se han tenido que reforzar para que la cabra montesa no esté cómoda al apoyarse con sus patas, y evitar así que con su peso arrastre hacia abajo el protector y ramonee la guía terminal del arbolillo. Al tratarse de una malla si podrá acceder a las ramillas que salgan por los laterales, y esto lejos de ser un problema, es una ayuda para estimular el crecimiento en altura del árbol, ya que ese ramoneo actúa como si fuera una poda de crecimiento. Lo importante es el desarrollo hacia arriba para que cuanto antes pueda formar copa y fructificar. Todo ello hace pensar que, cuando el bosque termine de recuperarse, la Cañada de las Carnicerías llegará a convertirse en uno de los enclaves más bellos y valiosos del espacio natural.
Esto se está consiguiendo gracias a la buena ejecución de los trabajos de restauración forestal realizados en la zona con la participación de distintos proyectos y equipos técnicos, entre los que destaco los impulsados por la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía (AMAYA), por Francisco Ortega y Francisco García, que bajo la dirección de obra de Antonio Pulido, ejecutaron la restauración de tejedas a nivel regional, y que concretamente en Sierra de las Nieves tuvieron gran relevancia , ya que en los siete rodales dispersos que se ejecutaron se obtuvieron unos resultados satisfactorios, con unas marras que apenas llegaron al diez por ciento. Con este proyecto, además de la plantación de tejo se repusieron los protectores de las especies frondosas arraigadas de la repoblación anterior.

La sorpresa fue cuando en las revisiones de los rodales repoblados, observamos el gran crecimiento alcanzado por las plantas de tejo, que a pesar de ser una especie de crecimiento muy lento, consiguió alturas de más de metro y medio en solo 10 años, en los rodales mejor ubicados de la Colada del Tejo sobre todo, pero un año más tarde, debido al ramoneo de las cabras monteses, que se muestran muy voraces con ellos, sufrieron el daño de sus ramillas terminales bajando hasta los 30 centímetros del suelo (las monteses son rumiantes, que sienten una gran apetencia y voracidad con los brotes jóvenes del tejo, ya que poseen un aparato digestivo muy eficiente y su microbiota del rumen puede neutralizar parcialmente ciertos compuestos tóxicos de plantas que otros animales no toleran) . Esto nos llevó a programar mejoras en la protección de los tejos arraigados con colocación de nuevos protectores captanieblas de 1,8 metros de altura, guarnecidos con tres incos reciclados de antiguas mallas de protección, y con una corona cactus en la parte superior del protector. Estas actuaciones se están llevando a cabo con gran maestría por Marta Ruiz y Cristóbal Becerra, de la empresa pública TRAGSA, con el “Proyecto para favorecer la regeneración de especies arbóreas con el objetivo de mejorar la conectividad en la Sierra de las Nieves”, y cuentan con el asesoramiento y buen hacer de Sergio Sánchez y Francisco Jiménez, que como Agentes Forestales son grandes conocedores de la zona y su problemática.
Estas intervenciones son de gran relevancia porque aseguran el futuro de esta cañada, al favorecer el establecimiento definitivo de estos rodales de repoblación estratégicamente situados en las partes altas, en zonas con baja densidad de matorral, por lo que consolidan sus crecimientos sostenidos por la presencia de las nieblas y su persistencia en el tiempo por tener una defensa contra los incendios. Además, esta ubicación ya está permitiendo que multitud de arbolillos estén dispersando semillas por su entorno. Especial importancia tiene el refortalecimiento de estas futuras tejedas, con grandes problemas de supervivencia por la inexistencia de regenerado natural, y el número tan bajo de árboles maduros con copa (apenas una treintena), de los que sólo cinco son hembras, con posibilidad de producir y diseminar semillas. Este árbol produce taxol, que se utiliza extensamente en medicina como principio activo contra el cáncer.

Hoy 21 de marzo homenajeamos a “los bosques y las economías”, impulsado por la Asamblea General de las Naciones Unidas, y que anteriormente se denominaba “Día Forestal Mundial”, a mi parecer más apropiada, ya que la misma definición de forestal como “perteneciente o relativo a los bosques y a los aprovechamientos de leñas, pastos, etc.”, encaja muy bien en el lema de este año, y en cómo tenemos que ver los bosques en el futuro, no como una foto fija o pieza de un museo, sino como un sistema ecológico que permite a sus habitantes, incluido el hombre, interactuar con él aprovechando sus recursos, de una forma sostenida y sostenible. En definitiva, los bosques protegen el suelo, regulan el agua, mantienen la fertilidad agrícola y ofrecen recursos esenciales para las comunidades rurales. Es aquí dónde La Cañada de Las Carnicerías es de vital importancia para asegurar los cultivos que nos alimentan y así garantizar que los pueblos se mantengan vivos.
*José Benedicto López Quintanilla es académico de mérito e ingeniero de montes. Presidente del Consejo de Participación del Espacio Natural de la Sierra de las Nieves.
Imagen de cabecera: Vista del arroyo de los Horcajos y la Cañada de las Carnicerías al fondo, con la localización de los cuatro rodales de repoblación, donde TRAGSA está realizando trabajos de restablecimiento de protectores para asegurar la persistencia de tejos, mostajos, arces y cerecinos. Agosto 2018. JBLQ.

Gracias Pepe, por celebrar con tu articulo este día forestal mundial. Apoyándote en las Carnicerías, has realizado una auténtica disertación de lo que debe ser una integral actuación forestal en la creación y consolidación de un monte. Las referencias a todos los servicios ecosistemicos del bosque que proporciona a la Sociedad y las citas de técnicos y proyectos son además de un reconocimiento público a su gestión,unas referencias muy válidas para el futuro y que se puedan entender en toda su magnitud, estas actuaciones. Feliz día Internacional de los Bosques! Enhorabuena!!