Vie. Sep 18th, 2026

Ángel Sánchez Blanco

Academia Malagueña de Ciencias

La reflexión colectiva asumida por profesores de Ciencia de la Administración, sobre la formación de esta área de conocimiento, su problemática académica y su proyección prospectiva, desemboca en una afortunada sugerencia, que reconduce el calificativo ciencia a contenidos conceptuales más operativos. El Instituto Nacional de Administración Pública ha tenido el acierto de publicar, con libre acceso el contenido de estas reflexiones que, aunque no excluyen algunos destellos corporativos, implican una inusual y sincera reflexión sobre la proyección operativa de esta área de conocimiento.  

La búsqueda de la independencia académica de escuelas y grupos de profesorado preexistentes, pudo alentar asociar a la Administración el contundente término conceptual de Ciencia, que no fue inducido del Derecho Administrativo, área de la que se segregó, y que contó con el estímulo de su asociación y asimilación por el área de Ciencia Política.

La ausencia de relativización del término Ciencia de la Administración por los profesores más jóvenes, que avalan la independencia del área, se proyecta en su consolidación y expansión en la organización de las enseñanzas, la consolidación de una titulación universitaria específica, la determinación de líneas de investigación propias, la proyección en la formación de los empleados públicos y la consecuente influencia en la estructura organizativa pública en la Administración central, autonómica y local, e incluye la especificidad en el ámbito de los Colegios Profesionales. En contraste, los profesores que, con la experiencia de haber vivido y contribuido a la evolución del área de Ciencia de la Administración, aportan opciones menos conservadoras y cuestionan la síntesis conceptual Ciencia de la Administración.

Las propuestas de los profesores y profesoras que evalúan la proyección operativa, en el ámbito público y en el ámbito privado, del área de conocimiento Ciencia de la Administración, tiene un sustrato: las implicaciones éticas de sus contenidos, su conexión con la legitimidad del sistema administrativo y sus implicaciones en la legitimidad del conjunto del sistema público, significativos puntos de referencia que tienen el complemento de constataciones aportadas por la operativa diaria de las organizaciones públicas y privadas: la investigación académica no se implementa en el sector público, no se traduce en líneas política o prácticas, los estudios de la Administración pública tienen un carácter semiespeculativo, por efecto, hasta el momento, de una ausencia dramática de datos empíricos de carácter cuantitativo, concurren dudas de los responsables políticos de las Administraciones y de los politólogos sobre la Ciencia de la Administración, y valoran el dato de las Administraciones que contratan a empresas consultoras privadas para solventar los problemas organizativos o de gestión con la consecuente relativización del profesorado de Ciencia de la Administración, marcando el contraste entre portafolios académicos espectaculares que no generan impacto profesional y social.

La evaluación del profesorado senior avala las propuestas de reconducir la Ciencia de la Administración hacia referentes conceptuales atentas a la operatividad de la reflexión sobre las Administraciones públicas: Organización Administrativa, Gestión Pública, Políticas Públicas, Administraciones Públicas.

Reorientación conceptual que integra un dato relevante: en Europa continental, a diferencia de los Estados Unidos y Reino Unido, la burocracia precede a la democracia, el Estado condensa el interés general, el Estado se supraordena a la sociedad, el aparato estatal se rige por leyes distintas del Derecho común, las Instituciones conformadas desde la base social no son importantes… vivencias negativas que han tenido que asimilar, en sus reflexiones académicas, los profesores que han tratado de conectar con la dinámica social democrática de los Estados Unidos y Reino Unido desde el modelo autocrático europeo y, en particular, español, que califica como democrático lo que son simples plebiscitos entre opciones marcadas por las ejecutivas de los Partidos, y que muestra el gap, español y europeo, con las Instituciones Democráticas legitimadas desde la sociedad, que, en el caso de la Ciencias de la Administración española, ha abierto línea de reflexión desde tímidas posiciones de “neo institucionalismo”.

El institucionalismo tiene afortunada reivindicación en las propuestas que el libro incorpora como horizonte español y europeo: Instituciones, formales e informales. Que generen reglas de juego adecuadas y unos actores públicos (Gobierno, Parlamento, Poder Judicial) y privadas (Empresas, Fundaciones, Asociaciones y Ciudadanos) que respeten estas reglas y las adapten a los cambios sociales. Asegurar la imparcialidad y la legalidad, la rendición de cuentas, la transparencia, la participación, la equidad y la integridad, operar con el “valor de lo público” la “cultura cívica administrativa e institucional”: eficacia y eficiencia en la gestión de programas y organizaciones, en servicio a la calidad en las instituciones democráticas, a la democracia y al objetivo democrático de una sociedad más justa.

Objetivos que tienen en el ámbito de las Instituciones Públicas la activa contribución de la electrónica, informática y telemática al ámbito público y privado, con un transcendental cambio en la gestión de datos y documentos públicos, que minimiza el peligro de transformar la reflexión sobre el sector público en pseudo matemática, y que contribuye a superar las relaciones corporativas, el determinismo partitocrático y la eliminación de controles de los poderes, por la imparcialidad, la legalidad, el servicio al interés general, la neutralidad política y agregar la innovación en la organización y gestión de una robusta organización pública con calidad en sus servicios.

Metodología que como constata la reflexión del profesorado de la actual Ciencia Política tiene que operar con la inexcusable metodología de la interdisciplinariedad: psicología política y administrativa, geografía administrativa, filosofía política, prospectiva de las organizaciones, comunicación e información, dirección y gerencia, articulación público-privada, inteligencia artificial…, sin omitir evaluaciones vinculadas al Derecho público, como puede ser la verificación e inexcusable superación de los escandalosos tiempos y de la mejorable calidad, en tiempos y en contenidos, de la jurisprudencia contencioso administrativa.

*Ángel Sánchez Blanco es académico de número y catedrático de Derecho Administrativo (J) de la Universidad de Málaga.

Foto de cabecera tomada de Pixabay: https://www.pexels.com/es-es/foto/vista-cercana-del-plasma-256302/

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