José B. López Quintanilla
Academia Malagueña de Ciencias
Ante las noticias más pesimistas sobre la supervivencia de nuestros bosques de Abies pinsapo Boiss, quiero lanzar con este artículo un mensaje de optimismo sobre la persistencia de nuestros pinsapares.
Cuando visitamos cualquier zona forestal debemos mirar, y sobre todo observar (al menos) todos los elementos del paisaje que conforman dicho sistema biológico, para poder intuir aquellas relaciones que existen entre ellos, porque de estas interacciones inter e intra-específicas se obtendrá la foto que tenemos enfrente.
En los últimos años hemos sufrido una sequía persistente, y nos hemos alarmado por la cantidad de pinsapos muertos que aparecen en el dosel arbóreo, pero si nos adentramos en el bosque, y nos fijamos más detenidamente, muchos de esos árboles que “nos parecen secos” no lo están en su totalidad, ya que al introducirnos en el rodal en cuestión podemos observar que su copa inferior permanece verde, y por tanto susceptible de convertirse en un pinsapo candelabro: cuando esas ramas laterales se transformen en principales y sigan creciendo con geotropismo negativo hacia la luz, podrán seguir produciendo acículas, flores, piñas y semillas. Este hecho es muy importante en todos los rodales de pinsapos densos, ya que desde lejos solo podemos ver los ápices de los árboles, por lo que la alarma suele estar siempre sobrevalorada.

Si seguimos adentrándonos en el bosque, podremos intuir la dinámica natural del rodal forestal, y darnos cuenta como en los huecos dónde aparecen pinsapos muertos, como consecuencia de los derribos ocasionados por la podredumbre de sus raíces afectadas por Heterobasidion abietinum, propician la regeneración natural con la aparición de brinzales o gachapones en el centro del rodal, que irán colonizando el resto del hueco conforme vaya aumentando de tamaño, de tal forma que irán agregándose plantones de todas las clases de edad, tendiendo hacia una masa de estructura irregular y de composición florística diversa, con la incorporación de otras especies arbóreas o arbustivas (Foto 1) . Este hecho es fundamental para comprender su dinámica natural, e intuir hacia donde vamos, comprobando que la persistencia del bosque está asegurada, al menos a corto y medio plazo, es decir tenemos garantizada su persistencia. Es un proceso natural que dirige hacia la irregularización del dosel arbóreo.
En el interior de los rodales densos de pinsapo “existe una regeneración anticipada o a la espera (advanced regeneration), muy dinámica dispuesta para incorporarse cuando se abren huecos provocados por pequeñas perturbaciones (daños mecánicos por desprendimiento de rocas, mortalidad por patógenos, etc.) (B. Abellanas Oar et al., 2003). En estas aberturas existe una “correlación positiva significativa entre el tamaño del hueco y la densidad y área basal de las especies arbóreas dominantes A. pinsapo, Q. faginea y Q. ilex ballota” (R.M. Navarro Cerrillo et al., 2014). También podemos observar cómo sus crecimientos son diferentes dependiendo de la especie, de la altitud y la exposición principalmente, lo que nos permitirá deducir su evolución. Debemos tener claro que en estas zonas basales (altitud inferior a 1.300 m s.n.m.) el abeto irá disminuyendo su densidad (J.A. Carreira de la Fuente et al., 1998), siendo sustituido por las otras especies, en mayor o menor medida, pero siempre estará presente, lo que facilitará su recolonización en caso de que las condiciones climáticas le sean más favorables.

De gran importancia es el regenerado que aparece bajo la cubierta de los pinares y encinares próximos, ya que tras los oportunos tratamientos selvícolas se consigue favorecer el desarrollo de las plantas de pinsapo y su progresiva colonización, lo que a su vez genera beneficios económicos y sociales en los pueblos afectados (Foto 2). Incluso podemos observar cómo en zonas adecuadas para pinsapo la regeneración de este es mayor frente a la del pino, lo que demuestra que el pinsapo se está regenerando adecuadamente bajo cubierta del pinar en aquellas zonas ecológicamente más favorables (M. Arista et al., 1997). Con las últimas investigaciones hemos constatado que las localizaciones identificadas a través del modelo de incidencia solar se pueden considerar “micro refugios climáticos” determinantes para el establecimiento y supervivencia tanto de las plántulas jóvenes como de los adultos de pinsapo, ya que estas dependen en gran medida de fenómenos de compensación hídrica, precipitación oculta, y factores térmicos (R.M. Navarro Cerrillo et al., 2024).
Especial atención se ha tenido en los últimos años con los bosquetes y pies aislados en zonas marginales, procurándoles protección y/o repoblación artificial en aquellos que debido a los incendios o a daños por factores bióticos o abióticos, se han quedado sin regeneración. No representan una pérdida relevante desde el punto de vista cuantitativo, pero sí desde el cualitativo, no debemos perder estos núcleos tan importantes desde su perspectiva genética y de conectividad ecológica (Foto 3).

Cuantitativamente los datos son muy destacados, ya que el número de incorporaciones (plantas procedentes de semillas que germinan) en las aberturas ocasionadas por la caída de árboles, pueden superar las 120.000 plántulas/ha en El Pinar de Grazalema (B. Abellanas Oar et al., 2003). Y cualitativamente podemos destacar que el regenerado surgido junto a pies caídos no suele mostrar síntomas de enfermedad (Foto 4). Importante es también la incorporación como regenerado de la encina, el quejigo, pino carrasco, pino resinero, sabina y enebro principalmente, lo que favorece una estabilidad mayor frente al avance del hongo por las barreras que suponen sus raíces, sobre todo las de encina y quejigo. Estas especies empiezan a verse de forma más clara en las zonas afectadas por el decaimiento en los pinsapares de Parauta y Yunquera, especialmente en altitudes inferiores a los 1.300 metros, originando masas mixtas con presencia de pinsapo, muy similar a lo que ocurre en el Pinar de Grazalema.
Varios estudios realizados por la Universidad de Málaga obtuvieron “resultados confirman(do) que el aumento del NDVI (Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada, que mide el verdor y la densidad de la vegetación captada en una imagen de satélite) es consistente en el tiempo y puede corresponder con un proceso de regeneración de los pinsapares situados en la Sierra de las Nieves y Sierra Bermeja. En efecto, desde enero de 2002 hasta diciembre de 2016 (2022) se ha producido un proceso de reverdecimiento en todos los tipos de superficies forestales cubiertas con Abies pinsapo” (O. Gutiérrez-Hernández et al., 2018 y A. Cortés Molino, 2022). Estos resultados son muy alentadores para los gestores porque confirman, de forma objetiva y generalizada, que estos procesos de regeneración tienen lugar en todos nuestros bosques de pinsapo, y de esta forma demuestra que los procesos de decaimiento en los pinsapares originan huecos en el dosel continuo del bosque, lo que favorece su regeneración. El modelo de incidencia solar define el microhábitat del pinsapo, como el principal factor para la regeneración (y resistencia a estreses bióticos), y el factor más importante para la mortalidad de las plántulas (R.M. Navarro Cerrillo et al., 2024).

Podemos concluir que las labores de repoblación y de las actuaciones selvícolas que se han realizado a partir de los años sesenta del siglo XX en los montes con presencia de pinsapo, han permitido su restauración natural y, particularmente, el establecimiento de unas condiciones que están favoreciendo una dinámica positiva de regeneración natural del pinsapar (G. Salmoral Portillo et al., 2008).
En el futuro es necesario fomentar, y aprovechar, los inventarios forestales (proyectos de ordenación de montes e Inventario Forestal Nacional) para poder realizar un seguimiento en el tiempo de los patrones de regeneración, y “mejorar el conocimiento sobre los factores de micrositio que limitan la regeneración de la especie para mejorar el éxito de las plantaciones de restauración podría ayudar a reducir los principales filtros abióticos, que actualmente limitan la recuperación natural de estos bosques (R.M. Navarro Cerrillo et al., 2024). Acompañándolos de los estudios climatológicos que permitan comprobar las tendencias de temperatura y precipitación, relacionándolo con el NVDI. Y, por último, es prioritario profundizar en el gran desconocido: “el suelo que sustenta a nuestros pinsapares” y su relación (o relaciones) con la dinámica del dosel arbóreo.
El día 21 de marzo las Naciones Unidas celebra el Día Internacional de los Bosques, que este año ha elegido el lema: Bosques y alimentos. ¡El futuro de la alimentación comienza en los bosques! En este sentido, la importancia de nuestros pinsapares es vital para proteger el suelo de las sierras de mayor altitud de la Serranía de Ronda, evitando procesos de erosión, de inundaciones en los núcleos habitados, y sobre todo contribuir a la mejora de la calidad del agua que bebemos.
Por último, quiero aprovechar para agradecer a todos los grupos de investigación que están contribuyendo a afianzar los conocimientos necesarios para poder realizar la mejor gestión posible de nuestros pinsapares.
*José B. López Quintanilla es académico de mérito e ingeniero de montes. Ha sido Coordinador Regional del Plan de Recuperación del Pinsapo.
Imagen de cabecera: «Plántulas de pinsapo germinadas sobre madera muerta del árbol caído. Pinsapar de Ronda.» (imagen de JLQ)

Me ha gustado mucho tu artículo Pepe. Siempre aprendo contigo y enhorabuena por el apoyo al Pinsapar.
Muchas gracias Rafael. Me alegro de poder enseñar algo, por muy poco que sea. Va siendo hora de trasladar lo que hemos aprendido (y aprendemos) de estos queridos bosques.
Bueno Pepe, ya me lo esperaba, pero me gusta mucho verte compartir una vida llena de experiencia y conocimiento ligada a la protección y fomento de los pinsapares. Eres un referente.
Muchas gracias Fernando por tus palabras, y sobretodo por estos años que hemos compartido experiencias observando el monte. Un abrazo.
Gracias Pepe por tus enseñanzas y dedicación
Gracias a tí siempre José Luís, mi gran maestro en saber observar y percibir esos pequeños detalles que nos ofrece el mundo rural, sobretodo sus gentes: Gracias a tí , a Ana y Rogelio los pastores del monte mediterráneo han alcanzado el lugar y la dignidad que les corresponde. Un abrazo.
Pepe , bueno siempre dejándonos esa sabiduría acumulada, y recogida sobre el territorio..Gracias
Gracias Antonio. Como tú bien sabes, esa sabiduría viene de lo que te trasmiten, y aprendes de los habitantes del territorio, de entre los que destaco a los Agentes Forestales y de Medio Ambiente que «patean el monte»… Y ahora más que nunca, de los pastores y cabreros.
Un abrazo.
Gracias Pepe por este mensaje de optimismo en la regeneración de nuestros bosques de pinsapos. Es una excelente y esperanzadora noticia, especialmente viniendo de un gran conocedor y experto en la materia como eres tu.
Susana, he intentado resumir 38 años de experiencia y observaciones acumuladas, y contrastarla con los resultados obtenidos por los diversos grupos de investigación que trabajan en nuestros pinsapares.
Un abrazo.
Y también insistir a los visitantes a nuestros montes, que acudan con «espíritu de observacion», ya que los bosques » no son jardines»…