Víctor Díaz-del-Río Español
Academia Malagueña de Ciencias
Retomo un asunto sobre el que no hace mucho tiempo escribí algo en este mismo blog. Lo hice en un momento en el que los estados mejor posicionados para comenzar la explotación minera submarina ejercían sutiles presiones sobre la Autoridad Internacional de los Fondos Marinos (ISBA/ONU), con el fin de que se procediera a redactar el CÓDIGO DE MINERÍA SUBMARINA (con miras a su adopción en la 30ª sesión ISBA que se celebrará en el año 2025) y extender así los consiguientes permisos de explotación para su ejecución inmediata en la extracción de nódulos polimetálicos. Pero en poco tiempo algo han cambiado las cosas (p.e., el notable incremento en el uso de las baterías de fosfato de Hierro y Litio, que no utilizan ninguno de los tres elementos clave de la minería submarina -Manganeso, Cobalto y Níquel-), a la vez que se han experimentado algunos avances en el conocimiento científico que han provocado una reacción contraria a la dinámica de la gestión minera submarina que se venía realizando un año atrás.
En mi opinión, hay dos aspectos que han sido determinantes: (1) el nombramiento de la nueva responsable de la secretaría general de la ISBA/ONU y, (2) la publicación en la prestigiosa revista NATURE (2024) de un impactante estudio científico -de los muchos que se están realizando- que demuestra que los campos de nódulos polimetálicos son capaces de producir mediante electrolisis, oxígeno oscuro suficiente como para sostener a las comunidades bentónicas que se desarrollan a esas profundidades. No son pocos los científicos -asesores de los estados miembros o pertenecientes a las empresas mineras- que critican los resultados publicados, infravalorando el efecto ecológico del oxígeno oscuro. Evidentemente hay más razones de hondo calado que han incidido en la posición precautoria que ahora tiene una mayoría de estados que forma parte de la ISBA, pero creo que no han sido tan determinantes como las dos que acabo de señalar.
Recordemos que no hace mucho tiempo se insistía en que los precios de los minerales críticos (que son necesarios para producir energía renovable y tecnologías de última generación) continuaban en un ascenso sostenido, y que el probable agotamiento de tales recursos en continente pondría en riesgo la producción tecnológica de muchos países. La abundancia de estos materiales en el fondo del mar se vislumbraba como la única alternativa a la escasez de recursos en el continente. En el fondo siempre subyace la transición energética y la obsesión de muchos por querer disponer de recursos mineros estratégicos sin realizar un solo agujero en la tierra.
La elección de la Dra. Leticia Carvalho, oceanógrafa brasileña con amplia experiencia en cuestiones ambientales y en Oceanografía, como secretaria general de la ISBA/ONU para el periodo 2025/2028 ha generado una cierta tranquilidad en muchos estados que consideraban precipitada la decisión de iniciar en breve plazo la minería submarina en aguas internacionales. Mientras algunos consideran que esta actividad minera es inevitable, -amparados en la idea de que siempre ha existido, sobre todo los recursos energéticos y extracción de áridos litorales, y que su rechazo social es más una consecuencia de la posición científica vinculada al conservacionismo-, a la vista de los factores macroeconómicos combinados con una demanda exponencialmente creciente e incesante (para la fabricación de componentes de vehículos eléctricos, energía fotovoltaica y eólica, elementos de computación y componentes de electrónica personal, etc.), la Dra. Carvalho prefiere no precipitarse ofreciendo un tiempo para el análisis y la discusión (particularmente en aspectos no ambientales vinculados a la economía minera) y, de esta forma, establecer una moratoria (apoyada de manera explícita por Brasil, Francia, Alemania y Reino Unido) hasta que se disponga de más información científica que facilite la toma de la mejor decisión. Algunas organizaciones influyentes (p.e., el Fondo Mundial para la Naturaleza -WWF-) critican que esta moratoria se realizaría a costa de mantener la creciente minería terrestre en zonas de gran biodiversidad y ecosistemas frágiles. Sin embargo, es un posicionamiento que ha sido bien recibido por la comunidad internacional y que se contrapone a la postura que venía manteniendo el secretario general saliente, Michael W. Lodge, que fue visto como demasiado avanzado en favor de la minería submarina.
No olvidemos que la ISBA/ONU gestiona la actividad minera solamente en aguas internacionales (la Zona, en términos de derecho internacional), y que hay un importante número de estados que tienen recursos minerales en sus aguas jurisdiccionales que ya han comenzado su fase de exploración o explotación (incluso ya se han procesado 2.000 toneladas de nódulos polimetálicos a escala comercial -y se anuncia una nuevo test con 1.3 millones de toneladas- para obtener, con notable éxito, sulfato de cobalto, sulfato de níquel y silicato de manganeso, una materia prima clave para la producción de baterías de vehículos eléctricos de alta densidad energética). Muy probablemente, en muy poco tiempo podrían explotarlos industrialmente, tan pronto como resuelvan algunos problemas tecnológicos relacionados con la extracción del mineral a tan elevadas profundidades.
Únicamente 21 países disponen de licencia de exploración de minerales extendida por la ISBA/ONU, pero únicamente diez de ellos se muestran especialmente activos, en parte debido a que realizan con éxito la misma actividad en sus aguas jurisdiccionales sin tener ninguna limitación externa: Nauru, Reino Unido, Polonia, Japón, India, Alemania, Francia, República de Corea (muy avanzada en el desarrollo de maquinaria pesada para la extracción de nódulos), Federación Rusa y China, son las más destacadas en este asunto. Una notable ausencia de esta lista es la de Estados Unidos que no dispone de ninguna licencia de la ISBA. ¿Es imaginable que USA permanezca ajeno a los intereses que se mueven en la industria minera en La Zona?
Pensemos que cuatro de las economías más importantes del mundo están centradas en el análisis del potencial de los nódulos polimetálicos submarinos. Las cuatro, Japón, China, Estados Unidos e India, tienen importantes recursos en su Zona Económica Exclusiva, lo que les capacita para tomar decisiones sobre la explotación de sus recursos submarinos sin necesidad de depender de las resoluciones de la ISBA. A ellos se pueden añadir otros estados con importantes recursos submarinos como Noruega, Suecia, Brasil, Chile, Papúa Nueva Guinea, Sudáfrica, Samoa Americana, Arabia Saudita, Namibia, Islas Cook, Nueva Zelanda, parte de los cuales ya han expresado su intención de comenzar la exploración de nódulos en sus aguas jurisdiccionales con el fin de analizar la rentabilidad de la industria, tomando como referencia los avances en el procesado del material y los excelentes resultados económicos obtenidos por industrias de referencia como The Metals Company Inc. (TMC). Incluso algunos ya han anunciado su decisión de comenzar la explotación comercial en los próximos tres años.
Curiosamente, ante este escenario variopinto, las empresas mineras parecen ser optimistas con los pasos que se están dando en la ISBA, a pesar de que se lamentan que “el estudio sobre el oxígeno oscuro está teniendo un efecto muy rápido y negativo sobre la posible minería en aguas profundas”, pero creen que, aun siendo así, se está avanzando para crear un entorno favorable a la industria minera submarina. Paradójicamente, cuando la secretaria general Carvalho declara su “compromiso para adoptar regulaciones que permitan que esta industria avance”, unos interpretan “regulaciones conservacionistas” al mismo tiempo que otros entienden “regulaciones progresistas”. Mientras el asunto se mantenga en estos términos, continuarán las reuniones de los órganos de la ISBA discutiendo y redactando textos que, a renglón seguido, se analizarán y se discutirán -con la parsimonia propia de la ONU-, en el Consejo y en la Asamblea General, razón por la cual unos ven un espejismo y otros una realidad muy cercana en la minería submarina en la Zona.
*Víctor Díaz-del-Río Español es Doctor en Geología y Científico Titular (J) del Instituto Español de Oceanografía, y miembro de número de la Academia Malagueña de Ciencias, vocal de Comunicación y Redes Sociales.
Imagen de cabecera tomada de EcoNews

Interesantisimo y muy actual. Gracias
Magnífico análisis de un tema bastante desconocido, por lo menos para mí. Enhorabuena.
Me identifico con los principios de prudencia y proporcionalidad, que están presentes en esta magnífica contribución del Dr. Díaz del Río Español, como corolario de la premisa: utilización racional de los recursos naturales.
Parece una buena noticia que la nueva secretaria general de la ISBA/ONU considere que no hay que precipitarse, que hay que dedicar tiempo al estudio de los efectos de la minería submarina y que la concesión de licencias.
Gracias por la explicación de este tema tan complejo y en cierto modo tan desconocido.