Vie. Sep 18th, 2026

Juan Antonio Camiñas Hernández*

Academia Malagueña de Ciencias                                                    

La conservación de la biodiversidad es asunto que nos atañe a todos, ya que con nuestras decisiones diarias, consumiendo agua, alimentos, energía casi sin parar, desechamos ropa, electrodomésticos, papel, y consumimos elementos minerales que en distintos formatos (teléfonos, tabletas, ordenadores, videojuegos, etc.) llevamos en nuestros bolsillos o en la mochila. Nuestros actos cotidianos suponen que tenemos una participación consciente o inconsciente en el uso y reparto per cápita de los bienes de la naturaleza y, en ocasiones, lo hacemos de manera activa destruyendo ecosistemas, eliminando especies o dejando en libertad mascotas de origen foráneo.

Existen numerosas aplicaciones informáticas para el móvil en las que pueden incorporarse observaciones realizadas de muchos tipos de fauna y flora, terrestre y marina. Mediante procedimientos sencillos, los voluntarios, que conforman lo que podemos llamar una “elite” responsable de ciudadanos científicos, incorporan sus observaciones a una base de datos común promovida y mantenida por grupos de investigación, organizaciones científicas, ONGs, etc. Los datos son las piezas fundamentales del puzle que entre todos podemos aportar para entender mejor la naturaleza que nos rodea. Una parte de la naturaleza que nos rodea lo constituyen las aves marinas, comúnmente llamadas gaviotas -aunque este grupo genérico incluye distintas especies con diferente estado de conservación- que muchas de ellas son migratorias. Como indica su nombre, siguen rutas establecidas desde los lugares de cría en áreas con gran cantidad de alimento que permite que los recién nacidos, los pollos, puedan crecer con mortalidades bajas y que así mantengan la población, hasta lugares de invernada, o estiaje, según la especie.

Entre mis tareas cotidianas, dedico un par de horas matinales a la observación de aves marinas, anotando en mi cuaderno de campo las especies que observo, los grupos mixtos que forman, las áreas de reposo que frecuentan, las parejas que se mantienen próximas, los juegos en el agua o la arena de los jóvenes, volando trozos de madera u otros objetos, las picadas de los alcatraces y los buceos de los cormoranes, espectáculos de la naturaleza que todos podemos observar poniendo poco de atención. También veo como los dueños de perros, cada día más, los sueltan por la playa sin consideración alguna ni por las personas ni por la fauna que, como las gaviotas, reposan en las playas tras una jornada matinal de búsqueda de alimento. Con mis prismáticos al cuello observo las diferentes especies de gaviotas en sus distintas fases de muda del plumaje, pero principalmente busco anillas de colores en sus patas cuando se agrupan y reposan en la playa. Anillas blancas, amarillas, rojas, azules y de otros colores que llevan un código alfabético o alfanumérico único que me permite conocer el lugar y el país, incluso el equipo científico que anilló esa ave. Puedo decir que cada descubrimiento es una inyección de adrenalina en mi día a día, porque los que anillaron el ave me enviarán el historial de ese individuo, con los lugares en los que se ha observado, las fechas, las rutas y países recorridos, los nombres de colegas que también la observaron antes que yo.

Cabecinegra anillada que vino de Alemania

Uno de los métodos empleado por los biólogos para conocer el comportamiento migratorio de animales terrestres y marinos, es marcar algún ejemplar de una especie migradora con la esperanza de que habrá alguien que podrá verlo y que se pondrá en contacto con nosotros para ofrecernos el lugar y fecha de observación y las condiciones en las que se encontró al animal y qué se hizo con él. Tuve la suerte de trabajar profesionalmente utilizando distintos métodos de marcado y anillamiento de especies terrestres y marinas: atunes, bonitos, tiburones, aves terrestres y marinas, tortugas marinas, han sido objeto de estudio colaborativo entre grupos europeos y africanos, europeos y americanos, atlánticos y mediterráneos, y debo decir que recibir una comunicación de un pescador o de un colega que nos informa de que un animal que has marcado ha sido observado a miles de kilómetros de su origen, es algo extraordinario y posible gracias al altruismo científico en el que incluyo la CIENCIA CIUDADANA.

En el caso de aves marinas, tras introducir los datos de la anilla observada en la correspondiente aplicación o acceder a la página web de Seo/BirdLife en España, voy a saber a quién dirigirme para enviar la información que yo poseo, y que la observación realizada en Málaga pueda incorporarse a la historia de ese ejemplar, que forma parte de una población que es objeto de estudio a través de la cooperación internacional, voluntaria y solidaria. Voy a contar brevemente un caso reciente. Entre las más de un centenar de anillas de gaviotas que he observado, he visto varios días en las playas de Pedregalejo y El Palo una pequeña gaviota cabecinegra (Larus melanocephalus) con una anilla amarilla. Con la especie, el color de la anilla y el código que porta, he podido, a través de la web de la European Colour-Ring Birding, acceder a los autores que marcaron el ejemplar en las cercanías de Leipzig cuando era un pollo volado en julio de 2021. Se observó en esa zona durante unos días y en septiembre se avistó de nuevo en la costa belga, a más de 600km de su origen. En octubre del mismo año se vuelve a observar en la costa del suroeste de Francia, a casi 1000km de Bélgica. Posteriormente se avista en Marbella en enero de 2022, algo más de 6 meses tras salir del nido ya ha recorrido una distancia mínima de más de 2000km. Tras meses sin observarla, en noviembre de 2022 se avista un par de veces en la costa del Paso de Calais, al norte de Francia. Llegada la edad de más de 2 años en la que se reproduce la especie, dejó de observarse durante más de trece meses, quizás coincidiendo con un periodo de primera reproducción. En enero y febrero de 2024 la observamos en las playas de Pedregalejo y el Palo. ¿Cuál será su próximo destino si no sufre algún percance en nuestra tierra? No lo sabemos.

Creo que esta historia nos ilustra sobre las migraciones de aves marinas y de la extraordinaria capacidad de una pequeña ave -que vive en nuestras costas aunque muchos nunca habrán reparado en ella-, que en un periodo de unos 900 días desde su anillamiento en Leipzig, visitó al menos cinco territorios de tres países europeos, y ha sido motivo de interés y observación de ornitólogos alemanes, belgas, franceses y españoles, moviéndonos a la cooperación compartiendo información, apoyando la conservación de las aves europeas, lo que dice mucho a favor de la importancia de la CIENCIA CIUDADANA en nuestro continente.

*Juan Antonio Camiñas es Dr. en Biología y Científico Titular (J) del Instituto Español de Oceanografía. Es académico de número de la Academia Malagueña de Ciencias.

0 comentario en “COOPERACIÓN CIENTÍFICA Y CIENCIA CIUDADANA EN ORNITOLOGÍA MARINA”
  1. Magnífica y didáctica exposición de como funciona el seguimiento de especies, a través de las observaciones, fundamentalmente de personas concienciadas que miran y especialmente ven.

    Esta «master class», sin duda va a conseguir que muchas personas se fijen en detalles y comportamientos de especies animales, que hasta ahora les eran invisibles. Ese sumatorio de datos son fundamentales para un mayor y mejor conocimiento de la biología y etología de las especies, pero sobre todo para que la comunidad cientifica pueda anticiparse a los cambios climaticos globales que se están produciendo y que pueden llegar a alterar significativamente estas pautas conductuales.

    Enhorabuena, Juancho!

    1. Gracias Ricardo. Uno de los objetivos de mis artículos para el blog es dar a conocer aspectos de la gestión de especies, marinas o costeras, que puedan dar cierta luz al desconocimiento que muchos académicos y gente en general que nos lee, y que se socialice el conocimiento de gestión científica. Mucha gente no sabe o nunca a oído hablar del importante papel de los científicos y tecnólogos para la conservación de la vida en la tierra y como respuesta, basada en datos, a la explotación de cualquier elemento, vivo o inerte, para el enriquecimiento de unos pocos, poquísimos.

      Lo de «master class» te lo agradezco, pero lo dejamos para los verdaderos expertos en ornitología. Yo solo soy un aficionado desde niño a mirar y ver esos animales que nos acompañan y producen sonidos asombrosos. Mirar y ver, como señalas, es lo fundamental en la naturaleza.

  2. Magnífico, Dr. Camiñas. ¿No sería conveniente la proyección de CIENCIA CIUDADANA, en los Centros Escolares para reconducir, a los pequeñines y a sus docentes urbícolas, un poco mas allá de las visitas a espacios con especies domesticadas?

    1. Gracias Ángel por tu sugerencia. La verdad es que no sé si la enseñanza actual en centros escolares incluye ese concepto. Espero que los profesores de ciencias naturales sigan sacando a los niños al campo para explicarles in situ los valores de la naturaleza y los beneficios y servicios que nos aportan los ecosistemas, de los que la aves migratorias, terrestres y marinas, son indispensables. Para los niños de ciudad, yo afortunadamente no lo fui, debe ser muy difícil entender la naturaleza sin andar solo por los campos, subirse a los árboles, ver parir una oveja o ver crecer las tomateras hasta que los tomates te los pones en el plato.

  3. Felicidades por este artículo que nos invita a fomentar nuestra creatividad, curiosidad científica y capacidad de observación. Probablemente se trate de impulsar a las personas a salir más a la calle para disfrutar del paisaje. De pronto comprobamos, con un poco de atención que se preste, que en el espacio que nos circunda suceden cosas en las que no habíamos puesto demasiada atención. ¡Anda, esa gaviota tiene una anilla en la pata! Pues mira, sí, porque hay muchas personas que se preocupan por la salud de nuestro Planeta y de las especies que en él habitan, y que no son solamente los humanos, y dedican su tiempo a MARCAR las aves para saber cual es su distribución y sus desplazamientos.

    Ahora bien, si nos esforzamos quizás podamos descubrir la manera en la que nuestras observaciones, por simples que parezcan, pueden tener utilidad para los científicos que estudian la naturaleza (y las migraciones de aves, por ejemplo) y seguro que encontraremos la forma de hacerles llegar nuestras observaciones.

    Me he pasado toda la vida dando clases de Ciencias de la Naturaleza y Matemáticas, amen de otras materias, en los centros de educación primaria y secundaria, tratando de inducir en el alumnado un pensamiento crítico sobre nuestra capacidad de influir en la naturaleza. Me satisface comprobar que, con el paso de los años, la semilla ha germinado en muchos de mis antiguos alumnos. Pero me lamento también al comprobar como ha evolucionado la sociedad dejando que los jóvenes se desarrollen dominados por la tecnología que utilizan sin control, caminando por las calles como si fueran zombies -tanto que hay que apartarse porque de lo contrario te llevan por delante- mirando sus móviles sin prestar atención a lo que tienen a su alrededor.

    Desconozco que sucederá en un próximo futuro pero, estando ya fuera del sistema educativo, solo me queda ensalzar este tipo de artículos que nos vuelven a situar en medio de la naturaleza, en la que la tecnología ocupa un segundo lugar para prestarnos solamente un servicio: el móvil, la cámara del móvil, internet, la aplicación para meter los datos, la interacción con grupos científicos para hacer el seguimiento de tus envíos, etc. Sí, sí, MUY BIEN, ¡bravo amigo mío por pensar que con tu móvil lo resuelves todo!, pero ¿Qué habrías enviado si no hubieras OBSERVADO previamente lo que la naturaleza te ofrece a allá donde estés? ¡Hombre de Dios, deja de mirar el móvil y mira a tu alrededor que tiene mucho más sonido y colorido que los «reels» que tanto te atraen y que, además, no consume energía ni contamina! Abre tus ojos y mira a tu alrededor mientras puedas, disfruta de lo que ves, pues llegará el día en el que se cierren y no volverás a ver jamás.

    Felicidades Juan Antonio, porque creo que has puesto «una pica en Flandes».

    1. Gracias profesora por tus reflexiones, que realmente deben ser muy próximas a la realidad actual de los jóvenes de ciudad respecto a su visión desde lejos de la naturaleza. Afortunadamente sigue habiendo muchos, deseo y espero, profesores que como tú, trasladan a los niños y jóvenes el importante, esencial diría yo, sentido que es entender que la naturaleza, sus fenómenos y especies tienen para la plenitud personal y la armonía individual.

      Cuanta razón tienes al hablar de un hombre pegado a un móvil. Todos, la mayoría, lo somos hoy en día, pero hay que saber mirar antes de fotografiar, escuchas las olas mejor que una canción con los cascos y sentir la brisa del mar para que te importe lo que allí pasa, y te anime a recoger datos como un servicio a la ciencia y a la naturaleza.

  4. Enhorabuena Juan Antonio, me ha encantado el artículo y al mismo tiempo me ha sorprendido la capacidad de vuelo de algunas aves como el ejemplo que nos cuentas. Un mundo para mí, te confieso, bastante desconocido y a la vez apasionante. Gracias amigo.

    1. Gracias a ti, amigo, por leerme y comentarlo. Como digo en un comentario anterior, es en favor de ampliar el conocimiento de los académicos y lectores de este blog sobre la ciencia y la naturaleza lo que me anima a escribir estos pequeños retazos de los valores de la ciencias y la importante labor de los ciudadanos en la conservación de nuestras especies y sistemas naturales.

  5. Juan Antonio me ha gustado mucho tu artículo en el blog, porque no solo nos muestras todo lo que podemos observar en los paseos matutinos junto al mar sino que nos indicas donde dirigirnos para poder informarnos y descubrir los increíbles viajes de las aves migratorias que nos encontramos en nuestras playas.

    Hay que agradecer a tantos observadores que de manera altruista colaboran con los grupos de investigación, y fomentar estas prácticas que no cuestan mucho y creo que son muy satisfactorias para aquellos que tienen la oportunidad de colaborar.

    Enhorabuena

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