Vie. Sep 18th, 2026

Esther Cruces Blanco *

Academia Malagueña de Ciencias

La Academia Malagueña de Ciencias se suma un año más a la celebración del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, en esta ocasión desde las Humanidades y las Ciencias Sociales. Recordemos que la Asamblea General de las Naciones Unidas, en una resolución del 22 de diciembre de 2015, declaró el 11 de febrero “Día Internacional de las Mujeres y la Niña en la Ciencia” para reconocer el papel clave que desempeñan las mujeres en la comunidad científica y la tecnología y, a su vez, para para apoyar a las mujeres científicas y promover el acceso de éstas y de las niñas a la educación, la capacitación y la investigación en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés).

Pero en estas declaraciones de intenciones, en estas sentencias grandilocuentes, en estas referencias a la ciencia relacionada con áreas y materias concretas (tecnología, ingeniería, matemáticas), ¿dónde están las Humanidades? Mal empezamos cuando lo que se pretende es hacer una llamada de atención sobre la existencia y el trabajo de mujeres dedicadas a la ciencia y se evita o se olvida la mención expresa a un conjunto de materias y de disciplinas.

En la información oficial de las Naciones Unidas sobre el Día Internacional que aquí celebramos se expresa: “en 2018, uno de cada tres investigadores eran mujeres. En muchos países se ha alcanzado la paridad en las ciencias de la vida, e incluso dominan este campo, en algunos casos. Sin embargo, las mujeres siguen siendo minoría en la informática, la tecnología de la información digital, la física, las matemáticas y la ingeniería. Estos son los campos que están impulsando la revolución digital y, por tanto, muchos de los empleos del futuro”. Unas reflexiones sin tapujos: el acceso y la participación de la mujer y de la niña en la educación, la capacitación, la ciencia y la tecnología, la promoción de la igualdad de acceso de la mujer al pleno empleo y a un trabajo decente pero que se puede interpretar con una mera vinculación a áreas relacionadas con aspectos económicos, y que se potencia sólo actividades y acciones tecnológicas. En todo caso la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible abunda en la relación de las mujeres con el liderazgo en la ciencia, y persigue una nueva era para la sostenibilidad que, según se deduce, pasa por sacar partido de todos los talentos disponibles, por la diversidad en la investigación, por una investigación que aporte nuevas perspectivas, talento y creatividad.

Con estos postulados, ¿realmente se está apoyando el trabajo y las investigaciones de las mujeres en todos los ámbitos científicos?, ¿se está avanzando en hacer visibles a las mujeres en las Letras y en las Humanidades? No olvidemos que el 11 de febrero también es el día de la Niña en la Ciencia, cometido que ha de estar enfocado, sobre todo, a la educación y a abrir posibilidades, perspectivas, por lo que con planteamientos reduccionistas no se está favoreciendo la formación y la visión en otros ámbitos del conocimiento, de la indagación y de la investigación científica; no se favorece ese necesario cometido de visibilizar a las mujeres desde y en la investigación en distintas disciplinas dentro del campo de las Humanidades.

Un silencio dentro del silencio, lo oculto dentro de lo ocultado; y como en más de una ocasión se ha expresado, hay una percepción de que las científicas de humanidades son dejadas de lado, son olvidadas, marginadas; no aparecen en las campañas oficiales, en los discursos reverenciales con la ciencia, con el desarrollo de la tecnología y, en definitiva, con la creación de riqueza, con la economía, con lo mercantil, a fin de cuentas.

Las mujeres en las Humanidades –tanto en la docencia como en la investigación- siempre han estado presentes, y desde luego con una valiosa presencia en el tiempo presente. Probablemente, como en otras disciplinas, ellas han hecho los trabajos de campo, las pruebas, los ensayos, han acudido a los archivos –esos laboratorios para la Historia-, han facilitado a sus maridos, a sus maestros, profesores y condiscípulos de Facultad o de Departamento los documentos, las transcripciones de los mismos y su interpretación, han elaborado los índices de las obras científicas y de publicaciones de esos compañeros de vida y de Universidad, pero ellas no han conseguido ni tan siquiera que fueran citadas en el apartado de “colaboradores” o en simples notas a pie de página.

Algo ha cambiado, pero no cabe duda que la participación de la mujer en el desarrollo de las Humanidades y las Ciencias Sociales exige reflexiones en nuestro tiempo, y desde luego una mayor relevancia en los discursos y postulados teóricos, incluso, en el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia porque ello repercute en la igualdad o en la desigualdad y en el impacto que tiene en el ámbito social, económico y político. Ciertamente hay que formar e informar a las niñas, mostrarles caminos y perspectivas, pero los logros, la ruptura con el pasado anquilosado sólo se logrará formando también a los niños en los mismos valores y convicciones.

Las científicas e investigadoras de Humanidades y de Ciencias Sociales han introducido nuevas miradas, han ido demostrando que las mujeres no han estado ausentes en el devenir histórico; han avanzado en la investigación sobre el papel que las mujeres han desempeñado dentro del modelo masculino de sociedad –más allá del espacio doméstico, de los espacios reconocidos como femeninos-; han subrayado la relación entre ciencia y género; han investigado sobre la existencia de mujeres dedicadas a las Ciencias a lo largo de los siglos; porque ellas, las mujeres, siempre han estado ahí, y para ello se ha necesitado una relectura de la documentación, por ejemplo.

Nuevas perspectivas, un elenco de investigadores en Humanidades con relevante presencia de científicas y, sobre todo, necesarias nuevas miradas.

Esther Cruces Blanco* es Doctora en Historia por la Universidad de Málaga y académica de número, y directora del Archivo General de Indias.

0 comentario en “MUJER, CIENCIA Y HUMANIDADES. REFLEXIÓN Y REIVINDICACIÓN”
  1. Gracias por levantar polvo en el mundo de la mujer y la niña en la ciencia desde la perspectiva de las humanidades. Que conozcamos nuestra historia es fundamental para no repetir en lo posible errores del pasado, en el caso que analizas, errores del presente. Que se extienden hasta confundir a las niñas que quieran estudiar e investigar en el campo de la humanidades y otras áreas del saber y del conocimiento. Felicidades

  2. Atinado artículo que recoge una realidad lamentable que todos hemos visto más de una vez. Muy oportuno. Felicidades Esther.

  3. Me identifico con esta aportación. Necesario reflexionar sobre este hecho: «Las mujeres en las Humanidades –tanto en la docencia como en la investigación- siempre han estado presentes, y desde luego con una valiosa presencia en el tiempo presente. Probablemente, como en otras disciplinas, ellas han hecho los trabajos de campo, las pruebas, los ensayos, han acudido a los archivos –esos laboratorios para la Historia-, han facilitado a sus maridos, a sus maestros, profesores y condiscípulos de Facultad o de Departamento los documentos, las transcripciones de los mismos y su interpretación, han elaborado los índices de las obras científicas y de publicaciones de esos compañeros de vida y de Universidad». Proyectado en el ámbito del Derecho, la fuerte presencia femenina en la Judicatura y en la Fe Pública Judicial-Secretaría-Letrada de Justicia, en progresivo incremento, contrasta con su ausencia en los órganos colegiados y de gobierno.

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