Juan Antonio Camiñas Hernández
Academia Malagueña de Ciencias
En septiembre de 2015 se alcanzó un acuerdo internacional entre 193 países con el fin de erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todas las personas, como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible articulada en torno a 17 objetivos y 169 metas. Se iniciaban así quince años esperanzadores para que los estados firmantes, a través de sus gobiernos y con la colaboración ciudadana, realizaran los cambios que deberían permitir acometer esos objetivos y lograr sociedades más justas y sostenibles, garantizando los derechos humanos para todos.

Además de la Estrategia europea y la correspondiente española, las comunidades autónomas han creado planes que incluyen la conservación y gestión del litoral para intentar alcanzar la meta que dice: “En 2030, mejorar el estado de conservación de los ecosistemas marinos, a través de la puesta en marcha de estrategias marinas específicas y planes de ordenación del espacio marítimo, del impulso de una pesca sostenible, y de la integración de la adaptación al cambio climático en la planificación y gestión del litoral”.

En España, entre otras acciones de carácter político y normativo, se han creado entidades y ONGs para prevenir los vertidos de residuos, minimizarlos y promover acciones para aumentar la responsabilidad en el uso y eliminación de los vertidos, incluidas las plataformas digitales de ciencia y denuncia ciudadana. Por tanto, existe la normativa, el interés político para conseguir esas metas y la colaboración ciudadana. Lo que aquí quiero mostrar es que a pesar de contar con esas “herramientas de papel” queda mucho por hacer, y que la administración local desempeña un papel determinante en el cambio de los comportamientos ciudadanos cuando son contrarios a los objetivos establecidos en la Agenda 2030.
Es bien sabido que los temporales de levante son relativamente frecuentes en la bahía de Málaga. Según nos dicen los oceanógrafos del IEO, en Málaga predominan los vientos de poniente en otoño e invierno, lo cual no quiere decir que no haya levantes -y bastante fuertes-, como hemos podido comprobar en las últimas semanas. La primavera es un período de transición con frecuencias similares para los vientos del oeste y del este, siendo los vientos del este (los levantes) los más frecuentes en verano. Los vientos más fuertes (> 30 km/h) son principalmente del noroeste, los terrales, bien conocidos por los malagueños.
En estos días de invierno, en las playas de la costa oriental del municipio se encuentran numerosos y diversos residuos sólidos, materiales devueltos por el mar, que son más abundantes cuando ha soplado el levante, como es el caso de los recientes temporales habidos en febrero y que han hecho verdaderos estragos en las playas (regeneradas), chiringuitos y servicios municipales varios (que ocupan parte de la playa).
Lo visto y fotografiado en las playas de forma oportunista aporta tipos de elementos observados, localizaciones con posicionamiento geográfico, fechas, condiciones ambientales de la mar y tierra, etc., aunque no represente toda la diversidad de residuos que devuelve al continente el mar de Alborán, porque esa tarea requiere de un estudio científico profundo y minucioso. Pero este tipo de datos oportunistas aportan información muy relevante con un esfuerzo reducido, de ahí la importancia que tiene la ciencia basada en datos aportados por los ciudadanos, con la que intentamos colaborar cada uno que lo desee con nuestras observaciones. Es la llamada “ciencia ciudadana”.

Además de los ítems que se mencionen, no podemos olvidar otros que no contabilizaremos en este momento, como son las innumerables partículas medias y finas de poliestireno y otros materiales no especificados que llegan a las playas; los distintos tipos de objetos o piezas plásticas y metálicas (denominados “tecnofósiles” por algunos autores) que se observan antes de que los servicios de limpieza los retiren diariamente; o los numerosos objetos de playa (toallas, bañadores, sandalias, gafas, juguetes infantiles, condones, envases de cremas, colillas, etc.,) que se van encontrando en el rebalaje.
De acuerdo con el MITECO (Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España), los elementos que pueden llegar a la costa en mayor número y que requieren de un seguimiento en el litoral incluidas en el Programa de Monitoreo de Basura Marina en playas dentro de las Estrategias Marinas españolas para cumplir los acuerdos de la UE, se muestran en la figura adjunta.
No vamos a comparar lo observado con cada uno de los iconos de esa figura, pero veamos qué nos devuelve el mar de Alborán como respuesta a: las actividades humanas en el mar; los vertidos incontrolados que se arrojan vía colectores o emisarios cuando hay lluvias intensas o vienen temporadas en las que no se puede retener todo lo bombeado por los colectores antes de depurarlo; los aportes de basuras que traen desde el interior los ríos, arroyos y torrentes de la provincia con motivo de días de lluvia; los materiales que en días de viento acaban en el mar; abandono de restos de líneas de pesca con anzuelos, nasas, redes de pesca; materiales de origen náutico o los cadáveres de vertebrados. Es frecuente encontrar cadáveres de aves y mamíferos marinos, y de vez en cuando tortugas marinas, por todas las playas de la provincia tras los fuertes temporales.
Presento a continuación, una breve clasificación ordenada en función de sus características, origen o singularidad, de entre los residuos que he observado:
1.Bolsas de plástico para basura. En la fotografía que aporto, realizada el pasado 14 de febrero, se aprecian restos de unas 20 bolsas de basura que han debido derivar juntas hasta que las lanzó el levante a la playa. Proceden del mar, pero no podemos asegurar su origen. Lo que es notable es que junto al arroyo Jaboneros en Pedregalejo (Málaga), apareció otro grupo de estas bolsas negras usadas comúnmente para la basura en cualquier entorno.

2.Aglomerados de materiales de origen humano mezclados con sustancias jabonosas. Es frecuente encontrar a lo largo de las playas del Palo gran cantidad de fragmentos de residuos sólidos dispersos que llamaremos “antropo-aglomerados”. Se trata de un tipo de macro-basura consistente en “objetos de diversos tamaños -por lo general centimétricos-, con aspecto muy compacto fácilmente disgregable y compuesto por restos orgánicos e inorgánicos (plásticos, compresas, toallitas, pelos y otros materiales) entremezclados de forma anárquica y empastados en una matriz grasa muy untuosa -de carácter jabonoso-, que poseen la capacidad de flotar en la superficie de las aguas”. Se han observado depositados en varias playas de esa zona del municipio de Málaga, principalmente tras temporales de levante. En la zona de playas en la que aparecen esos objetos y otros que veremos a continuación (toallitas y compresas) desagua uno de los emisarios submarinos de la ciudad, el que proviene de la estación depuradora del Peñón del Cuervo, además de diversos arroyos y torrenteras.

3.Toallitas higiénicas. Cada vez que hay el más leve temporal, las playas quedan tapizadas de un manto de toallitas higiénicas mezcladas con algas que han crecido sobre ellas. Las toallitas se acumulan preferentemente en el borde de marea, lo que hace que en ocasiones se queden en la playa bastantes días hasta que llegan los servicios de limpieza municipales.

4.Restos de redes, nasas y otros elementos de la pesca. Los temporales traen a los espigones o a las propias playas paños completos de trasmallos. El trasmallo es un arte de pesca -con distintas variedades según las especies objetivo-, que se calan legal e ilegalmente, en las proximidades de la costa, en fondos someros. Los hay dirigidos a la pesca de jibias, salmonetes y otros peces. Aunque cada día es menos frecuente su uso, trozos de estos artes aparecen entre las rocas de los espigones de la barriada de El Palo, bien porque sus propietarios los pierden o porque los abandonan cuando están deteriorados tras un temporal. También se encuentran nasas, las tapas de estas trampas, cabos de pescar y una gran cantidad de trozos de aparejos de pesca deportiva, principalmente piezas que incluyen el anzuelo, un plomo, un flotador y algunos metros de línea de pesca. Este tipo de elementos de la pesca deportiva son muy peligrosos porque pueden enredarse o clavarse en cualquier animal, hecho observado principalmente en aves marinas, una de las cuales tenía esta misma semana una pieza de algo más de un metro de línea de pesca que le colgaba del pico y que era el motivo por el que la gaviota se mostrara muy nerviosa haciendo movimientos bruscos para tratar de deshacerse de la maraña que salía de su pico y le impedía alimentase.

5.Latas, tapones y botellas de bebidas, metálicas y plásticas. No hay mucho que explicar sobre estos materiales. Todos vemos diariamente en las playas una cierta cantidad de tapones y botellas de plástico, latas y botellas de bebidas, tanto las que se dejan allí pensando que “ya las recogerán”, como las que provienen de embarcaciones, arroyos, etc. Una de las zonas donde más frecuentes son estos hallazgos es entre los bloques rocosos que forman los espigones, donde no pueden pasar las máquinas que se ocupan de la limpieza de las playas, ni tampoco es frecuente ver al personal de limpieza de a pie.

6.Fauna marina muerta. Lo más habitual es encontrar grandes cantidades de medusas (Pelagia noctiluca) a lo largo de todos los meses del año, no sólo en verano. Y cadáveres de gaviotas de diversas especies, algunas con anzuelos tragados como hemos señalado. Este invierno ha habido un fenómeno poco frecuente, la presencia de más de un centenar de cadáveres de alcas (Alca torda) provenientes de colonias del norte de Europa, de cuya aparición dimos cuenta en una entrada anterior en este mismo blog. Y el último temporal ha traído a las playas malagueñas dos cadáveres de mamíferos marinos que nos deben preocupar por el estado de sus poblaciones mediterráneas, el de un Zifio de Cuvier (Zifius cavirrostris) aparecido en la Carihuela (Torremolinos) y el de un Rorcual aliblanco (Balaenoptera acutorostrata) en la Malagueta. De ambas especies nos dio cuenta un operario de la empresa de limpieza de Málaga, a quien agradecemos su colaboración y comprensión de lo que supone la llegada de cadáveres a las playas.


No voy a detallar más materiales por falta de espacio, pero tampoco es infrecuente que aparezcan fardos de droga y que en ocasiones lleguen a la playa, como ocurriera en Pedregalejo (Málaga) en abril de 2020, y que curiosamente se repartieron entre los bañistas. Tras el último levante encontré el envoltorio de un posible fardo, pero estaba vacío. En resumen, las playas de Málaga son el depósito de una variada muestra de lo que se tira o llega al mar por diversas vías, que indica que algo no está funcionando como debiera, algún colector o emisario, comportamiento inadecuado en las playas o en algunas embarcaciones que arrojan basuras al agua, pongamos por caso, y que el mar de Alborán nos devuelve por no haberle dado el tratamiento adecuado. Falta mucha educación en reducción, reutilización, reciclaje o eliminación de materiales. Además, parece que queda bastante tarea referente a la implementación del Programa de Monitoreo de Basura Marina en playas de Málaga.
Lo que nos llega es un reflejo de lo que nuestra sociedad consume y desecha y, en algunos casos, ejemplo de malas prácticas. No deberían aparecer nunca materiales higiénico-sanitarios como son las compresas y las toallitas, dos tipos de materiales difícilmente degradables, que no solo ocupan grandes extensiones en los fondos marinos, degradando los ecosistemas, sino que llegan a las playas sin que parezca que ese problema tenga solución.
Esperamos que el consistorio malagueño, así como los de las localidades aledañas, se tome con mayor interés el control de la calidad ambiental de las playas y su monitoreo, y se refuerce el control de lo que los emisarios submarinos de la capital expulsan al mar de Alborán y que posteriormente alcanzan las playas y otros lugares del litoral.
*Juan Antonio Camiñas Hernández es Dr. en Biología, Académico de Número y presidente de la Asociación Cultural “Amigos de la Barca de Jábega” de Málaga. Es Científico Titular (J) del Instituto Español de Oceanografía.

Paseos de un científico por el rebalaje. Muy bueno y tan real como la orilla misma.
Cuando vivía cerca, recorría las playas de la Térmica y la Misericordia con mucha frecuencia en busca de moluscos arrojados en la orilla, principalmente bivalvos y en invierno, durante y después de los temporales, me»calzaba» unas bolsas de plástico para evitar esas mencionadas masas jabonosas, siendo tan abundantes que llegaba el momento que costaba andar por el peso en los zapatos de esa sustancia pegajosa y de fuerte olor a rancio.
Buena muestra de todo lo que encontramos en nuestras playas, como apuntas en tu artículo las administraciones deben tomar buena nota y poner manos a la obra, no solo en la limpieza de nuestro litoral, sino también en aplicar las medidas correspondientes para evitar los vertidos. Y si hay normas hacer que se cumplan. Por otra parte, los ciudadanos debemos ser mas respetuosos y responsables y dejar las playas limpias, al igual que llevamos comida u otros objetos recoger nuestros objetos y llevarnos nuestra basura, pues aunque hay papeleras en muchas playas, son precisamente eso, no contenedores para basura. Así evitamos que el viento y algunas aves u otros animales la esparzan.
Gracias por visibilizar este problema para que se adopten soluciones efectivas.
Gracias por dedicarme un hueco entre tus escapadas invernales. Espero lo pases bien.
Y gracias por tus sugerencias; yo al menos seguiré insistiendo por un Alborán más limpio y por menos basura debajo de la alfombra playera.
Interesante publicación la del Dr. Camiñas que nos recuerda la importancia de lo «que no se ve» en nuestros mares porque está bajo las aguas. Sin duda resulta extraordinariamente preocupante la falta de civismo de los que se dedican a llenar de basuras el mar y las playas con unos depósitos que permanecerán durante muchos años con las negativas influencias para nuestra fauna marina y en la conservación del medio. Buen artículo que debería servir para concienciarnos todos de las negativas consecuencias de estas censurables actuaciones, fácilmente comprobables en los amaneceres de nuestras playas antes de que pasen los servicios de limpieza. Enhorabuena Juan Antonio.
Creo que la falta de civismo de unos pocos es una realidad, pero lo preocupante es que las entidades responsables de control y penalización no acaban de cumplir con lo que tienen encomendado y por lo que se les paga.
Magnífica descripción de los efectos de los vertidos al mar, que obliga a preguntar, sobre las causas del descontrol, y apreciar la carencia de Inteligencia Institucional del Estado Español.
El entramado de Administración General del Estado, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos cumplirá pronto, cuatro decenios, de absoluta ineficiencia en la aplicación de las inversiones que la Unión Europea ha ofrecido a España en sus Programas para concertar la red de depuradoras y que, en paralelo, es incapaz de finalizar la delimitación del dominio público marítimo terrestre.
Las sanciones de la UE al Estado Español por el incumplimiento de las Directivas de Aguas https://www.abogacia.es/publicaciones/blogs/blog-derecho-ambiental/el-incumplimiento-de-las-directivas-ambientales-sale-muy-caro-para-las-arcas-publicas/ son expresivas de la insolvencia del aparato institucional para controlar, entre otros, los vertidos y devoluciones en el Mar de Alborán.