06 Dic SORPRESA ASTURIANA
Ricardo A. Salas de la Vega
Academia Malagueña de Ciencias
Recientemente he asistido en Oviedo a las “II Jornadas de Morfodinámica Fluvial y Observatorio de Sedimentos en Ríos”. En el día dedicado a la visita de campo, que habitualmente se planifica en estos encuentros científicos, nos llevaron a conocer, las instalaciones de algunos sensores para la monitorización y caracterización del transporte de sedimentos, así como diversas obras de bioingeniería, -espigones transversales a la corriente del cauce-, realizadas en el río Nalón, con miras a su restauración. Este cauce es el más importante del Principado de Asturias. Curso fluvial que nace en la Fuente Nalona en el concejo de Caso, dentro del Parque Natural de Redes, y que recorre 140,8 km, hasta su desembocadura en el mar Cantábrico, entre San Esteban de Pravia y San Juan de la Arena. Si consideramos, la de su principal afluente el Narcea, su cuenca hidrográfica ocupa una superficie de 4.907 km², siendo su caudal medio anual de 55,18 m3/s. Sus vegas ricas en nutrientes, con alto contenido en limos y escaso de arcillas, presentan tonalidades oscuras y oxigenadas, fruto de la materia orgánica.

En una de las paradas realizadas, en las inmediaciones de la localidad de Pravia, famosa por el jabón y por las fabes, observo próximos a la vegetación arbórea de ribera caracterizada por alisos, fresnos y sauces, la existencia de prados con ganado vacuno pastando, acompañados de ejemplares aislados y añosos de castaños y que ocupan las vegas, “veigas” en asturianu, fluviales. Pero a medida que avanzamos por el itinerario ribereño establecido, compruebo la existencia de plantaciones arborescentes lineales apoyadas en tutores, las cuales no identifico. Son kiwis, -me dice uno de mis acompañantes asturianos, investigador de la universidad de Oviedo y profundo conocedor de este territorio-. Mi conocimiento de esta fruta, hasta ese momento, se limitaba al trayecto del mercado a la casa y su posterior degustación. La extrañeza, me hizo preguntarle a uno de nuestros anfitriones, más datos explicativos de esta presencia frutícola en las “veigas” que recorríamos. En uno de las paradas, mi curiosidad, especialmente alimentada por la posible comparación entre el origen y evolución de este cultivo y los de aguacate y mango en el litoral mediterráneo, especialmente en la Axarquía malagueña, se vio satisfecha. Me trasladó la siguiente información y que resumo, sin entrar en más profundidades acerca de esta planta, tales como, fruto, variedades cultivadas, polinización, técnicas de plantación y de cultivo, podas, plagas y enfermedades, producción, recolección, conservación, comercialización, etc., que sólo los expertos podrían mostrarnos.

“El kiwi es una planta originaria de China, domesticada en Nueva Zelanda hacia los años 30. En España se introdujo el cultivo en 1969, en la provincia de Pontevedra, iniciándose el mismo en la última década del siglo XX en Asturias. Empiezan a dar frutos entre 3 y 5 años, después de plantados y la producción española asciende, de forma estimada, a casi 20.000 Tm anuales Concentrándose la mayor producción en las provincias de Pontevedra, A Coruña y Asturias. En el Principado, se producen alrededor de 4.000 Tm, y las condiciones óptimas para su cultivo, las tienen cerca de los ríos, en los fondos de los valles protegidos del viento. Son suelos fértiles muy profundos, con alto contenido en materia orgánica y buena capacidad de drenaje. Su textura ideal es la franco arenosa y con alto contenido en arcillas. Tolera mal los suelos con nivel freático alto, prefiere los ligeramente ácidos con pluviosidad abundante, con una media anual alrededor de 1400mm, que generen una cierta humedad ambiental, alrededor del 70-80%, pero con gran capacidad drenante. Les vienen bien los inviernos cortos, con temperaturas moderadamente bajas, que actualmente al estar ligeramente al alza, va a propiciar a que en un futuro próximo puedan cultivarse en valles altitudinalmente más altos, primaveras sin riego de heladas, para no perjudicar a los brotes florales, aunque el viento puede perjudicarles al estar poco lignificados, veranos no muy calurosos, también con lluvias y las heladas tempranas de otoño les son perjudiciales.”
En consecuencia, las plantaciones de kiwi, se concentran en las vegas de las comarcas del Bajo Nalón y el Bajo Narcea, que es justamente la zona en la que nos encontrábamos, aprovechando las características fértiles de estos valles para producir tanto kiwi verde (variedad Hayward), como amarillo (variedad Gold), aunque ya están llegando hasta Cornellana, 15 km río arriba. El cultivo está empezando a tener tal arraigo, que a la isla de Arcubin se la llama Isla de los Kiwis. El cultivo del kiwi en Asturias se ha convertido en una oportunidad para seguir aprovechando las vegas y otras tierras fértiles que en muchos lugares están infrautilizadas, especialmente por la desaparición del aprovechamiento ganadero. Una vez resuelvan sus problemas de concentración parcelaria, aunque como hemos visto antes, los condicionantes de la estación impiden que se pueda cultivar en todas ellas y sólo la evolución de las temperaturas, motivadas por el cambio climático, hará que las zonas potencialmente cultivables puedan ir ocupando las vegas existentes aguas arriba de las ocupadas actualmente.

Las vegas forman parte del patrimonio cultural e histórico del Principado y reflejan unos modos de vida tradicionales vinculados directamente al sector primario y que deben seguir estando vinculadas a ese uso agrario que necesita ser conservado. El origen de estas vegas es debido al dinamismo fluvial y a la adaptación del hombre al mismo, existiendo en estas latitudes desde tiempos inmemoriales. Salvando las diferencias, recuerda este origen al ocurrido hace, entre 14.000 y 9.000 años, con la revolución neolítica en el creciente fértil (levante mediterráneo, sureste de Turquía y oeste de Irán, zona vinculada especialmente con la llanura aluvial del Eufrates), en que se pasa del modelo cazadores-recolectores al de agricultores-ganaderos, siendo este un proceso clave en la historia de la humanidad. En las vegas asturianas inicialmente, los primeros pobladores se asentarían al lado del río, hasta que las crecidas provocando inundaciones, cada poco tiempo, -actualmente me comentan que el periodo de retorno se sitúa alrededor de los tres años-, les harían alejarse a zonas inmediatas más elevadas, la orografía y geomorfología es propicia en estas latitudes para ello y dejarían ya como agricultores y ganaderos, el uso de las vegas para este uso primario. Podemos aventurar que este uso sería para cultivos anuales que aguantasen el encharcamiento temporal, pero principalmente para la ganadería, más fácilmente movible ante las inundaciones. El despoblamiento rural, fundamentalmente con el éxodo de los jóvenes y el envejecimiento de los ganaderos, sin recambio en su actividad, está haciendo que en Asturias, los prados escenario de la actividad secular de la ganadería, al ser abandonados se matorralicen, los situados en elevadas altitudes y los prados fluviales, hayan encontrado en este cultivo del kiwi, que tolera las inundaciones pasajeras y no permanentes, una alternativa rentable y que está posibilitando fijar a una parte de la población, siendo un paso importante para la diversificación y modernización del sector agrícola asturiano.
Como posibles impedimentos a esta expansión del cultivo del kiwi, por la proximidad de los cauces, tendríamos: el respeto legal a sus zonas de dominio público hidráulico, servidumbre y de policía; la utilización de fertilizantes, buscando unas mayores producciones; la posible ejecución de estructuras como canalizaciones, encauzamientos, escolleras o motas para evitar que el río ocupe su llanura de inundación y haciendo una reflexión similar a la que podamos realizar en Málaga, con la semejanza de los cultivos de tropicales, la tendríamos en la variabilidad de la hidrología que está haciendo que el recurso agua, cada vez sea más escaso y ponga en duda la viabilidad de estos cultivos en los próximos años.
*Ricardo A. Salas de la Vega es jefe del Servicio de Gestión del Dominio Público Hidráulico. Dirección General de Planificación y Recursos Hídricos. Demarcación Hidrográfica Cuencas Mediterráneas Andaluzas. Junta de Andalucía.