EL PINSAPO, EL ABETO ANDALUZ QUE HA SOBREVIVIDO A LA EXTINCIÓN.
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EL PINSAPO, EL ABETO ANDALUZ QUE HA SOBREVIVIDO A LA EXTINCIÓN.

José B. López Quintanilla

Academia Malagueña de Ciencias

En la Serranía de Ronda tenemos el gran privilegio de poder disfrutar del Abies pinsapo Boiss. El abeto europeo más singular, un superviviente a la evolución del clima en el mediterráneo. Ya en el Terciario Superior empezó la disminución de sus poblaciones provocada por el calentamiento ambiental. Progresivamente se fue desplazando hacia las cotas más altas de nuestras sierras béticas, donde encontraba su hábitat de clima fresco y húmedo. Los pólenes aparecidos en muchas cuevas del entorno, incluso del litoral (Cueva del Humo, Bajondillo, etc.) atestiguan su presencia en cotas bajas del litoral malagueño, con una superficie que Soto (1997) estimó en más de 19.000 ha.

FOTO 1.- Vista del Pinsapar de Casares, después del incendio de septiembre de 2021. Esta zona ha sufrido varios grandes incendios en los 30 últimos años. Septiembre 2021. JBLQ.

En época nazarí los pinsapares posiblemente ocuparon una superficie bastante mayor a la actual, (Alba, 2021). Es quizás a partir del siglo XV, con la recolonización cristiana de los terrenos ocupados anteriormente por los musulmanes, cuando empezó la deforestación progresiva de nuestros pinsapares, por la necesidad de “pariuelos” (vigas para los tejados de los cortijos serranos) y la necesidad de leña para cocinar los alimentos. En los últimos siglos, especialmente por los continuos periodos de guerras e invasiones, provocaron la desaparición de algunos de sus bosques por quemas de asedio, y aperturas de acceso a las fortalezas de defensa, que normalmente se encontraban en muchas cimas de nuestras sierras. Son ejemplo de ello el Cerro Castillejos, Plaza de Armas o Puerto de la Refriega, donde hoy día quedan algunos rodales de pinsapo.

El final del siglo XIX y comienzos del XX, fue la época más crítica para los pinsapares. Laguna en 1868 y Ceballos en 1920 describirán una población muy mermada y dañada, y alertarán de la posibilidad de su extinción. La tendencia se invierte a partir de la segunda mitad del siglo XX con medidas de gestión, que favorecieron su regeneración natural promovidas por Álvarez Calvente.

Un cambio muy importante se produce a partir de 1994, cuando el pinsapo se declara en peligro de extinción en Andalucía, y en 2011 se publica su Plan de Recuperación. En él define así su “estado de conservación:  El carácter endémico que tiene el pinsapo, su área de distribución restringida, la dispersión de sus poblaciones y sus exigencias ecológicas le hacen sumamente vulnerable lo que, unido a los factores que le amenazan, hace que esté incluida en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como «en peligro de extinción»”. También reforzó la conservación el que el pinsapar fuera incluido entre los Hábitats interés comunitario (HIC): “abetales de Abies pinsapo (código 9520) cuya conservación requiere la designación de zonas de especial conservación”.

En 2011 el Plan de Recuperación ya considera que: “Actualmente el pinsapo se encuentra en una fase de expansión en la práctica totalidad de sus núcleos. Los efectos negativos que se han ido ocasionando a lo largo del tiempo se han venido mitigando gradualmente en los últimos años, a lo que hay que unir un incremento progresivo de las medidas de protección y conservación activa del medio natural”. 

Pues bien, a día de hoy hay evidencia para sacar al pinsapo de la figura de “en peligro de extinción”. Se puede considerar que las amenazas que motivaron la declaración de 2011 han disminuido considerablemente o incluso desaparecido.

FOTO 2.- Esta foto demuestra la teoría establecida por Francisco Rodríguez Silva, de cómo los pinsapares densos son capaces de frenar el avance del fuego. El círculo azul determina la situación del Pinsapar de Los Realillos (Genalguacil), en lo alto del cerro. Septiembre 2021. Foto de José María Guerrero.

Los incendios forestales son el mayor peligro para los pinsapares. Sigue existiendo una elevada vulnerabilidad, motivada principalmente por la existencia de cubiertas vegetales cercanas con graves riesgos de inflamabilidad y propagación de un posible fuego, pero puedo asegurar que todos los bosquetes adultos que disfrutamos hoy han sobrevivido a su desaparición, tras haber soportado incendios de gran virulencia, como así ha quedado constatado en varios estudios de dendrocronología. Las pruebas de las que he sido testigo, están en los rodales supervivientes a los tres grandes incendios de Sierra Real-Sierra de Las Nieves (agosto 1991), Monte Prieto de Zahara de la Sierra (septiembre 1992) y Los Reales Sierra Bermeja (septiembre 2021). En todos estos incendios, en los pinsapares maduros han sobrevivido los bosquetes de pinsapo existentes, aunque en ocasiones han disminuido sus efectivos en los bordes del rodal, por el contacto intimo con especies más inflamables de matorral (aulagas) y pinar. Pero ha sido el incendio de Los Reales (2021) el que más claro ha constatado la estrategia de defensa del pinsapo, ya evaluada por el ingeniero de montes Rodríguez Silva, que en 2013 apuntó las siguientes:  Se encuentra refugiado en los lugares de menor insolación anual, por lo que son sitios frescos, donde la humedad relativa de los combustibles forestales es alta. Además, su copa muy densa aumenta el sombreado (disminución de la radiación solar) de los combustibles muertos y finos sobre el suelo. Por último, esta disposición trabada de sus ramas y copas se ha visto que ejerce “un freno al viento, dificultando su acceso al interior, con lo que de cara a su efecto en el incendio representa dos limitaciones importantes: una menor oxigenación de las reacciones fisicoquímicas que materializan la combustión y un menor efecto dinámico por empuje directo sobre el frente de llamas, ralentización de la propagación, disminución en la velocidad del viento a media llama“. Esta teoría quedó demostrada en el incendio de sierra Bermeja de 2021 (ver foto 2).

FOTO 3.- Pinsapar de Los Realillos (Genalguacil). Pasado el fuego, se puede observar cómo no ha afectado al pinsapar, salvo algunos pies aislados (flameados) en el exterior. Septiembre 2021. JBLQ.

Ahora bien, esto se cumple en los bosques maduros o densos monoespecíficos o mixtos con frondosas, que suponen más del 50% de la superficie total, lo que se traduce en unas 2000 has de pinsapar, superficie más que suficiente para preservar el legado genético de la especie, y más si tenemos en cuenta su distribución en tres núcleos principales alejados entre sí, por lo que sería muy difícil que un gran incendio los afectara a la vez. En este caso el aislamiento es un factor que ayuda a su defensa.

El sobrepastoreo ya no es una amenaza, salvo en casos muy puntuales.  Por el contrario, la ganadería extensiva ahora es un gran aliado para la prevención de incendios, al reducir el combustible forestal. El pinsapar necesita del apoyo de buenos pastores y cabreros, como los que han demostrado en los últimos años su eficacia, al mantener las infraestructuras de defensa y disminuir su cargas de combustible.

Las plagas y enfermedades. Su incidencia desde 1995, coincidiendo con la primera gran sequía, nos ha dejado demostrado que se trata de procesos naturales. Se pierden aquellos árboles más débiles y se abre hueco para los nuevos. Por ello considero que los tratamientos o cortas fitosanitarias no deben realizarse en superficies extensas, sino en lugares concretos que refuercen las medidas preventivas contra los incendios forestales. Los últimos procesos de decaimiento han originado la selección de aquellos árboles mejor predispuestos genéticamente a estos procesos.

El aislamiento de las poblaciones se ha reducido considerablemente. Se ha trabajado primero en la recuperación de los pinsapares desaparecidos mediante su reforestación, y se han desarrollado varios corredores de conectividad entre los núcleos principales, incluyendo enclaves muy particulares como Sierra de Lijar, Sierra Negra de Coín y Sierra de Alcaparaín.

En cuanto a la Modificación del hábitat, como consecuencia de la tendencia climática hacia condiciones más cálidas y áridas, el pinsapo ha dejado patente que tiene buena plasticidad que le lleva a recuperar con regeneración natural terrenos perdidos.

FOTO 4.- Pinsapar de Los Reales (Genalguacil). Aquí vuelve a quedar demostrado como el pinsapar se ha defendido de los fuegos a lo largo de la historia, y destaco la precisión “de tiralíneas” que se observa entre el pinar de negral afectado por el fuego (Pinus pinaster) y el pinsapar no afectado (Ap). El agua descargada por los aviones del INFOCA (que resultaron muy eficaces) se distribuyó por igual. Septiembre 2021. JBLQ.

La amenaza de su posible hibridación con otros abetos se ha incrementado con la prohibición de la venta de semillas y plantas en vivero. Es urgente que se permita la venta de semillas y plantas en los viveros legalizados al efecto para que los abetos de los jardines del entorno sean pinsapos.

Indicar que, los distintos rasgos de pinsapares, como los relativos a la estructura (regular o irregular) y la composición del estrato superior (monoespecíficos o mixtos) no representan una amenaza, ya que son simplemente expresiones de la elevada tipología de los pinsapares. Además, los procesos de decaimiento están desarrollando mecanismos de diversificación e irregularización de los pinsapares.

La contaminación ha dejado de constituir una amenaza tras las medidas adoptadas para el control de emisiones, sobre todo en el polo químico de Huelva y Algeciras.

Como última reflexión, concluyo que el pinsapo no se encuentra hoy día en peligro de extinción como especie, ya que el número de individuos reproductores en estado natural supera el millón, existiendo muy buena regeneración en todos los rodales donde aparecen árboles muertos.

*José Benedicto López Quintanilla es académico de mérito e ingeniero de montes. Presidente del Consejo de Participación del Espacio Natural de la Sierra de las Nieves.