09 Nov EL INSTITUTO DE CALLE GAONA
Ernesto Fernández Sanmartín
Academia Malagueña de Ciencias
En 1846 se inauguró el Instituto Provincial de Segunda Enseñanza, único en toda la provincia de Málaga hasta que se crea el de Antequera en 1928. Hoy son más de 60 entre la capital (20) y la provincia. Durante gran parte del siglo XIX y la mitad del XX fue junto con la Sociedad Económica de Amigos del País y la Sociedad (hoy Academia) Malagueña de Ciencias la única institución científica pues la Universidad no llega a Málaga hasta 1962.
La historia del edificio comienza en 1739 cuando el Conde de Buenavista (Antonio Tomás Guerrero) dona a la Congregación de San Felipe Neri (sacerdotes que vivían en comunidad, sin votos y con libertad para abandonar la Congregación, y dedicándose a predicar y confesar) una casa en la calle Gaona. El Conde había levantado una Capilla octogonal (atribuida a Felipe de Unzurrunzaga) al lado de la casa que había heredado de su tío Baltasar Guerrero (edificio con logias en “U” que es de 1706). Posteriormente los filipenses amplían esa Capilla con una nave elíptica (diseñada por Antonio Ramos) y en 1795 con una sacristía (obra de Martín de Aldehuela). En 1750 se realizó un proyecto de Casa de Estudios y Ejercicios Espirituales que es el patio actual de entrada.
La desamortización eclesiástica de 1836 supuso la desaparición de la Congregación de San Felipe con todos sus bienes que como procedían de una donación que les hiciera el Conde de Buenavista -quién en sus disposiciones testamentarias estipuló que en caso de extinción de la Congregación fuesen destinados a un fin piadoso-, se dedicaron al Instituto. En 1842 el Ayuntamiento solicitó la creación de una Universidad, pero el Gobierno lo rechazó y ofreció la creación de un Instituto de Enseñanza Secundaria. Hubo que esperar 120 años para que se crease una Universidad en Málaga. El curso 1846/47 fue el primero, con 99 alumnos que en 1868 ya eran 400. En el curso 1878/79 se matriculan tres mujeres y se le exige ir al Instituto acompañadas (y luego recogidas) y debían sentarse delante junto al profesor, separadas de los alumnos. En 1932 ya eran 378 niñas. La Málaga de 1846 tenía poco más de 90.000 habitantes, que en 1928 casi alcanzaba la cifra de 200.000. Entre los alumnos que han estudiado se pueden citar al ministro Francisco Bergamín, el pintor Denis Belgrano, el historiador Guillén Robles, Severo Ochoa, Emilio Prados, Blas Infante, Ricardo de Orueta (como director general de Bellas Artes fue el impulsor de la Ley del Tesoro Artístico de 1933). Se conserva el examen de Ingreso de Pablo Ruiz Picasso o el de Bachiller de Ortega y Gasset.
En 1877 se hace una torreta para instalar una Estación Meteorológica que hasta bien entrado el siglo XX daba los datos oficiales de Málaga. Después del terremoto de Andalucía (Arenas, Alhama, 1884) se instalan dos sismógrafos en la torreta y un péndulo sísmico en el jardín. En 1884 la biblioteca (que ya contaba con más de 7.000 volúmenes) se convierte en Biblioteca Provincial que se trasladó en los años cincuenta del siglo XX a la Casa de la Cultura edificada sobre el Teatro Romano.
Antes, el 24 de enero de 1810 entran las tropas francesas en Málaga y el 5 de febrero se da licencia a las tropas para saquear la ciudad. Las casas de calle Gaona no son afectadas, pero a los pocos días se ordenó la incautación de las pertenencias de la Iglesia. En 1811 las autoridades francesas decidieron dar un uso civil a los edificios de la calle Gaona: Casa de Expósitos, Niños de la Providencia, Escuelas Públicas, Tribunal Criminal y viviendas de su presidente y demás togados. En 1812 se instaló la Prefectura y el Jardín Botánico de la ciudad. La familia Guerrero (los Buenavista), habían creado un jardín que los filipenses habían cuidado y ampliado y que fue el que los invasores franceses convirtieron en Jardín Botánico. Tenía poco más de mil metros cuadrados en ocho cuadros (arriates) con las plantas ordenadas por familias (93) con cerca de 500 especies, la cuarta parte americanas, pero también mediterráneas, asiáticas y africanas. Una parte considerable correspondía a plantas de utilidad agrícola: cítricos, algodón, papas, etc. Desde la constitución del Instituto, el Jardín Botánico estuvo a cargo del Catedrático Higinio Aragoncillo del Villar y tras su fallecimiento pasó a cargo de Melitón Atienza (que hizo un invernáculo y una estufa vivero) y Cesáreo Martínez. Este último fue el introductor en Málaga del evolucionismo darwinista. Del Jardín Botánico hoy sólo queda como recuerdo el aguacate que sobrevivió al auge de la asignatura de Gimnasia (de la Sección Femenina de FET y de las JONS).
Así pues, además de Instituto de Enseñanza Secundaria, fue Estación Meteorológica, Sísmica, Jardín Botánico, Biblioteca Provincial, Tribunal Criminal, y se impartieron también las enseñanzas de la Escuela Náutica (pilotos), de Comercio, sin olvidar la actividad como Casa de Ejercicios Espirituales con los filipenses.
Después de la guerra civil, cuando entran las tropas rebeldes en Málaga (febrero de 1937) se nombra director del Instituto a Eduardo García Rodeja y sus colaboradores Alfonso Pogonosky y Emilio Jiménez Souviron -supongo que por ser afines al franquismo-. García Rodeja era de los que tenían aula exclusiva, con distribución original de los asientos de los alumnos: así el infierno para los que cometían algún error grueso y del que era difícil salir, el purgatorio, etc. Sus métodos pedagógicos eran inadmisibles. Alfonso Pogonosky era catedrático de Gramática y Literatura Española y sostenía que la única fonética española que merecía la pena era la castellana, por lo que no perdía ocasión de ridiculizar el habla de la mayoría de los alumnos, malagueños, con su acento. Estos dirigieron el Instituto después de la guerra.
Hasta el curso 1941/42 seguía siendo un solo Instituto, pero en el curso 1942/43 se separaron en Masculino y Femenino, en el mismo edificio de la calle Gaona. El Femenino se ubicó en el palacete de Baltasar Guerrero. El Masculino fue bautizado como “Virgen de la Victoria”. El Femenino, en 1955, y a instancias de su directora Mª Antonia Sanz se denominó “Vicente Espinel”, por la inexistencia de mujeres famosas por su santidad, ciencia o dotes literarias que pudieran dar su nombre. Se olvidó de María Zambrano, Amalia Heredia, Rosario Pino, Victoria Kent, Isabel Oyarzábal, Trinidad Grund, etc.
En 1961 Franco inaugura el nuevo Instituto Masculino en la zona de Martiricos, excelente obra de Fissac. Incomprensiblemente se traslada a él todo el patrimonio del Gaona: Gabinete de Historia Natural, material de laboratorio, biblioteca, parte del archivo, etc. El viejo Instituto de calle Gaona queda como Femenino. Con la democracia ambos se convierten en mixtos.
*Ernesto Fernández Sanmartín es catedrático (J) y académico de número, vocal adjunto a la sección de ciencias Matemáticas, Físicas y Naturales.