{"id":535,"date":"2020-04-04T09:25:41","date_gmt":"2020-04-04T09:25:41","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=535"},"modified":"2026-06-06T15:39:08","modified_gmt":"2026-06-06T15:39:08","slug":"un-becario-en-guadalajara-la-del-llano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2020\/04\/04\/un-becario-en-guadalajara-la-del-llano\/","title":{"rendered":"Un becario en Guadalajara, la del llano"},"content":{"rendered":"<p><strong>Alfonso V\u00e1zquez Garc\u00eda<\/strong><br \/>\nAcademia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Los periodistas solemos terminar sabiendo poco de muchas cosas. En cierta manera es l\u00f3gico porque nuestra labor consiste en recoger las voces de los expertos y en permanecer en un discreto segundo plano. Eso s\u00ed, siempre existe el riesgo de que terminemos de tertulianos o de cronistas -como es el caso de un servidor- y algunos evidenciemos la superficialidad de nuestros conocimientos.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Para no caer en la superficialidad, y ante el amable ofrecimiento de nuestro presidente, Fernando Orellana, de escribir en el blog de la academia, seguir\u00e9 el consejo de nuestro compa\u00f1ero, el acad\u00e9mico de n\u00famero Manuel Olmedo, y hablar\u00e9 de un azaroso verano en tierras mexicanas como becario del diario Siglo XXI de Guadalajara, la ciudad del llano.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Fue un a\u00f1o, 1994, en el que el autor de estas l\u00edneas, lejos de peinar canas, peinaba un flequillo del que hoy s\u00f3lo queda constancia fotogr\u00e1fica. Con 24 abriles, despu\u00e9s de haber acabado las licenciaturas de Derecho y Derecho Comunitario, di un exasperante giro a mi vida y me apunt\u00e9 al m\u00e1ster de la Escuela de Periodismo de El Pa\u00eds. Durante el verano, los aprendices de redactores pod\u00edamos elegir destino para hacer las pr\u00e1cticas. La mayor\u00eda se qued\u00f3 en la redacci\u00f3n de Madrid, una compa\u00f1era francesa se march\u00f3 para su tierra, otro escogi\u00f3 Londres y el firmante y un asturiano nos decantamos por Guadalajara (M\u00e9xico). All\u00ed daba sus primeros pasos el ya desaparecido peri\u00f3dico Siglo XXI, muy ligado a El Pa\u00eds, diario al que trataba de emular con el benepl\u00e1cito y la colaboraci\u00f3n del equipo de Jes\u00fas Ceberio. Dirig\u00eda Siglo XXI un periodista sagaz como Jorge Zepeda, luego fugazmente famoso entre los lectores espa\u00f1oles tras hacerse en 2014 con el Premio Planeta, el galard\u00f3n de encargo m\u00e1s cuantioso de las letras hispanas.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"  wp-image-534 aligncenter\" src=\"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/whatsapp-image-2020-04-04-at-10.03.23-1.jpeg\" alt=\"WhatsApp Image 2020-04-04 at 10.03.23 (1)\" width=\"660\" height=\"501\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Las ciudades mexicanas suelen exhibir tanta vivacidad y hermosura como escasez de clase media. Una avenida de la Revoluci\u00f3n suele dividirlas de forma simb\u00f3lica, para dejar constancia geogr\u00e1fica de d\u00f3nde vive la clase alta y d\u00f3nde trata de sobrevivir el resto. Guadalajara, la hermos\u00edsima capital del Estado de Jalisco, la ciudad de la Feria del Libro, segu\u00eda par\u00e1metros parecidos y nosotros ca\u00edmos en el lado \u201cbueno\u201d de la avenida. En t\u00e9rminos sociales, dos becarios zarrapastrosos como nosotros, por el simple hecho de trabajar -aunque fuera pagando- en el diario El Pa\u00eds, accedimos de inmediato a los cen\u00e1culos de la gente bien de Guadalajara, con el mismo m\u00e9rito y esfuerzo que quien gana la Primitiva.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Como ejemplo, la primera noche, todav\u00eda con el <em>jet-lag<\/em> en la sangre, asistimos a una selecta fiesta en un chal\u00e9 vanguardista, aunque no pretencioso. Digamos que estaba m\u00e1s cerca de Norman Foster que de Sergio Ramos. Al d\u00eda siguiente, ya en la moderna redacci\u00f3n, lejos de ser condenados a los m\u00e1s modestos y ab\u00falicos cometidos fuimos tratados como redactores cualificados. A m\u00ed me mandaron a Cultura.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">La jefa de Cultura, amable y creativa, estaba por desgracia bastante invadida por el virus de la leyenda negra, lo que en una ocasi\u00f3n le llev\u00f3 a hacerme una pregunta que parec\u00eda salida de &#8216;La vida de Brian&#8217;: \u00ab\u00bfQu\u00e9 han hecho los espa\u00f1oles por M\u00e9xico?\u00bb. Ella misma contest\u00f3 \u00abnada\u00bb, pese a las evidencias de varias toneladas de peso que le iba presentando: iglesias, universidades, colegios, palacios, puertos, carreteras&#8230;, sin olvidar la lengua espa\u00f1ola, el Derecho y otras frusler\u00edas. L\u00e1stima que los prejuicios le impidieran ver la maravillosa fusi\u00f3n entre lo espa\u00f1ol y lo aut\u00f3ctono que todav\u00eda se da en M\u00e9xico y que constituye \u2018lo mexicano\u2019. Una noche acud\u00ed a un pueblito en fiestas, cuyo patr\u00f3n era, como el nuestro, el ap\u00f3stol Santiago. En la plaza del\u00a0 pueblo, alrededor de un enorme kiosco de m\u00fasica, las chicas j\u00f3venes daban vueltas en una direcci\u00f3n y los chicos en la contraria, para as\u00ed conocerse y empezar una relaci\u00f3n. Como en muchos pueblos de Espa\u00f1a no hace tanto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El mexicano suele bromear al sentirse tan lejos de Dios y tan cerca de los Estados Unidos. Para algunos de ellos, que prefieren regodearse en el t\u00f3pico en lugar de buscar soluciones, es casi una tradici\u00f3n nacional echar las culpas de lo mal que marcha el pa\u00eds a Cort\u00e9s y compa\u00f1\u00eda.<strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>L\u00edderes religiosos<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero, con la excepci\u00f3n de estos ataques patrios de ceguera, el ambiente en la secci\u00f3n de Cultura era muy cordial. En ese verano del 94 a varios l\u00edderes religiosos les dio por visitar Guadalajara coincidiendo con mis pr\u00e1cticas de becario, y la jefa me mand\u00f3 a entrevistarlos. La cita m\u00e1s curiosa fue el encuentro con el enviado del Dalai Lama para Am\u00e9rica Latina, un monje apacible y fraternal que cuando le pregunt\u00e9 por la invasi\u00f3n china del Tibet, me contest\u00f3 que, pese a que no pisaba su pa\u00eds desde 1950 y gracias a sus muchos a\u00f1os de meditaci\u00f3n, era capaz de ver con la mente lo que su hermana estaba haciendo en Lhasa en ese preciso momento.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Adem\u00e1s de este ejemplo de comunicaci\u00f3n, que de extenderse arruinar\u00eda a las grandes tecnol\u00f3gicas de Silicon Valley, el monje me aconsej\u00f3 un m\u00e9todo de meditaci\u00f3n para hermanarme con las personas con las que me llevara mal. Con toda modestia, el firmante se ofrece para transmitirlo con todo detalle cuando as\u00ed lo considere el Congreso de los Diputados o cualquier otro contubernio de ambiciones.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Otro reportaje que me marc\u00f3 fue el que realic\u00e9 al l\u00edder de los Hare Krishna. La charla tuvo lugar en una modesta habitaci\u00f3n con un ventanuco, por el que asomaba un centenar de <em>hare krishnas<\/em> para no perderse un detalle de la entrevista, en ingl\u00e9s. Adem\u00e1s de conocer las l\u00edneas centrales de su creencia, pude luego confraternizar en el almuerzo, por supuesto vegetariano, con algunos <em>hare krishnas<\/em> talluditos de Guadalajara. Se hab\u00edan hecho hippies en los 60 y una cosa llev\u00f3 a la otra. Me parecieron tan exc\u00e9ntricos como felices.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Algo que desconcert\u00f3 a mis compa\u00f1eros mexicanos desde el primer d\u00eda fue mi forma de hablar. Acostumbrados a asociar el espa\u00f1ol de Espa\u00f1a con el habla recia de Luis Bu\u00f1uel, los suaves sonidos con los que formaba palabras hicieron que casi nadie pensara que proven\u00eda de la misma tierra que Fernando Fern\u00e1n-G\u00f3mez. M\u00e1s de uno me pregunt\u00f3 si era cubano o chileno, hasta que un afable compa\u00f1ero de Cultura dio en la tecla y me solt\u00f3: \u00ab\u00a1Ya est\u00e1, t\u00fa hablas como el gato Jinks!\u00bb. \u00a0Recordar\u00e1n los amantes de los dibujos animados de Hanna Barbera que el gato Jinks, doblado para los hispanohablantes por un andaluz de marcado acento, persegu\u00eda en vano a los ratones Pixie y Dixie, uno cubano y el otro mexicano. Gracias al gato Jinks se solucion\u00f3 el enigma de mi forma de hablar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>La puya<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En el campo culinario, ni que decir tiene que padec\u00ed la maldici\u00f3n de Moctezuma, como todo hijo p\u00e9rfido de la metr\u00f3poli, pero luego me sum\u00e9 a una pr\u00e1ctica que en Espa\u00f1a se considerar\u00eda pr\u00f3xima al marqu\u00e9s de Sade: echar picante a la fruta. Como a los compa\u00f1eros del peri\u00f3dico la riqu\u00edsima y exuberante fruta de esas tierras les parec\u00eda sosa, le a\u00f1ad\u00edan una dosis generosa de picante. Donde fueres, haz lo que vieres. En mi caso, vi m\u00e1s de la cuenta, porque incluso llegu\u00e9 a probar el teniente general de las salsas picantes, la marca comercial \u2018Puya\u2019, una botellita con el dibujo de un toro recibiendo un puyazo que era, aproximadamente, lo que sent\u00eda la lengua al catar el producto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>Elecciones generales<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Coincidi\u00f3 mi estancia con unas nuevas elecciones generales. Las citas electorales causaban cierto hast\u00edo en la poblaci\u00f3n, pues el PRI, el Partido Revolucionario Institucional, gobernaba con mano caciquil los destinos de los mexicanos desde 1929. Sin embargo, la irrupci\u00f3n del PAN (Partido de Acci\u00f3n Nacional) dio un poco de vidilla a estas elecciones federales, ante la posibilidad de tumbar al dinosaurio. Eran unos tiempos adem\u00e1s en los que el subcomandante Marcos disfrutaba de su estrellato y pasamonta\u00f1as en la selva de Chiapas. Todo pod\u00eda pasar.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Para la jornada electoral toda la plantilla se moviliz\u00f3 y los jefes repartieron las tareas con ecuanimidad: de los nueve partidos pol\u00edticos en liza, me encargaron cubrir seis. Fue un d\u00eda apasionante, en el que un modesto becario se pate\u00f3 seis sedes de partidos, un mont\u00f3n de colegios electorales, habl\u00f3 con votantes indignados o esperanzados, recogi\u00f3 frustraciones y alegr\u00edas\u2026, y por supuesto volvi\u00f3 a ganar el PRI.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En todas estas correr\u00edas, cuaderno y grabadora en ristre, en todos estos reportajes a lo largo del verano no tuvo el firmante ninguna sensaci\u00f3n de inseguridad. Tan solo en una ocasi\u00f3n, mientras deambulaba por un paraje des\u00e9rtico, cuando se arrimaron unos chiquillos que me plantearon esta cordial pregunta: \u00ab\u00bfNo tienes miedo de que aqu\u00ed, estando solo, te asaltemos y te matemos?\u00bb. La clave estuvo en no salir corriendo y en hablarles del Real Madrid.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><strong>La becaria<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Lejos de mi intenci\u00f3n el querer emular al gran P\u00e9rez Gald\u00f3s y que esto se asemeje a los Episodios Nacionales. Acabar\u00e9 con una curiosa an\u00e9cdota. El asturiano y yo nos aloj\u00e1bamos en un apartamento muy amplio que compart\u00edamos con varios periodistas espa\u00f1oles que, como nosotros, fueron becarios pero terminaron contratados como redactores por Siglo XXI. Era el sitio de paso de todos los becarios de la Madre Patria a\u00f1o tras a\u00f1o.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Cuando dej\u00e9 Guadalajara, cargado de libros y de inolvidables experiencias, a los seis meses llam\u00e9 a uno de los compa\u00f1eros de apartamento, un gaditano, jefe de secci\u00f3n, para ver c\u00f3mo les iba. Me coment\u00f3 que al peri\u00f3dico hab\u00eda llegado una becaria asturiana guap\u00edsima, que adem\u00e1s estaba alojada con ellos. Se llamaba Leticia Ortiz y no lo nieguen, el nombre algo les suena.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Gracias por aguantar la batallita. Que tengan un soportable e incluso feliz y provechoso confinamiento.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Experiencia del periodista Alfonso V\u00e1zquez como becario en Guadalajara (M\u00e9xico)<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":538,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[155,4,5,156,157,158,159],"tags":[],"class_list":["post-535","post","type-post","status-publish","format-image","has-post-thumbnail","hentry","category-alfonso-vazquez","category-cc-humanidades","category-cc-sociales","category-guadalajara-mexico","category-jalisco","category-mexico","category-periodismo","post_format-post-format-image"],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/whatsapp-image-2020-04-04-at-10.03.23.jpeg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/535","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=535"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/535\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6624,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/535\/revisions\/6624"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/538"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=535"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=535"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=535"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}