{"id":491,"date":"2020-03-29T15:34:51","date_gmt":"2020-03-29T15:34:51","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=491"},"modified":"2026-06-06T15:35:29","modified_gmt":"2026-06-06T15:35:29","slug":"un-gran-gobernante-ante-una-gran-crisis-bernardo-de-galvez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2020\/03\/29\/un-gran-gobernante-ante-una-gran-crisis-bernardo-de-galvez\/","title":{"rendered":"Un gran gobernante ante una gran crisis: Bernardo de G\u00e1lvez"},"content":{"rendered":"<p><strong>Manuel Olmedo Checa<\/strong><br \/>\nAcademia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">En estas aciagas circunstancias puede venir bien recurrir a la Historia para encontrar ejemplos de la actitud de algunos gobernantes ante crisis similares. Soy consciente de que alguien pueda pensar que sobre Bernardo de G\u00e1lvez est\u00e1 ya todo escrito. Pero quiz\u00e1 sean oportunas estas letras que recupero de su biograf\u00eda para que su recuerdo y su ejemplo nos conforten ante la grav\u00edsima crisis que atravesamos, y que Dios quiera termine pronto.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Don Bernardo lleg\u00f3 a M\u00e9xico en el mes de junio de 1785, y tras tomar posesi\u00f3n del cargo de Virrey de Nueva Espa\u00f1a al recibir el bast\u00f3n de mando en el peque\u00f1o pueblecito de San Crist\u00f3bal Ecatepec, seg\u00fan una inveterada tradici\u00f3n, fue a postrarse ante la Virgen de Guadalupe.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Le preced\u00eda su bien ganada fama de h\u00e9roe, y pronto el pueblo mexicano comenz\u00f3 a asombrarse cuando descubri\u00f3 que era un hombre sencillo y campechano, que gustaba pasear con su esposa conduciendo un peque\u00f1o quitr\u00edn, y sin escolta, que asist\u00eda a las corridas de toros y que incluso en una ocasi\u00f3n salt\u00f3 al ruedo para dar unos pases al astado. Pero apenas nadie conoc\u00eda que el Virrey era un enfermo cr\u00f3nico desde que en el a\u00f1o 1777 -8 a\u00f1os antes-, hab\u00eda contra\u00eddo una enfermedad intestinal a causa de una ameba. De ah\u00ed que en el pasqu\u00edn que un d\u00eda apareci\u00f3 clavado en la puerta del palacio un an\u00f3nimo mexicano le dedicara estos versos, aludiendo a su vientre hinchado por tal dolencia: \u201c<em>Yo te conoc\u00ed pepita, antes de que fueras mel\u00f3n.<\/em> <em>Maneja bien el bast\u00f3n y cuida a la francesita\u201d.<\/em> Hay que recordar que la \u201cfrancesita\u201d era su esposa, Feliciana Saint Maxent.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Por su franco car\u00e1cter y su cercan\u00eda a todos el Virrey despert\u00f3 una gran admiraci\u00f3n en el pueblo mexicano al darse cuenta de que era la ant\u00edtesis de lo que hasta entonces hab\u00eda sido la norma: el virrey era alguien inaccesible, hier\u00e1tica representaci\u00f3n del poder real en la Nueva Espa\u00f1a y siempre rodeado de pompa y solemnidad. Pero hubo una previa excepci\u00f3n: Don Mat\u00edas, padre de Bernardo, que lo precedi\u00f3 como Virrey.<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El mexicano Artemio de Valle-Arizpe dej\u00f3 escritas en su obra <em>Virreyes y Virreinas de la Nueva Espa\u00f1a <\/em>las siguientes palabras: \u201c<em>El anciano Virrey don Mat\u00edas de G\u00e1lvez era un hombre asentado. Ten\u00eda la transparente sencillez del agua o la humildad de una hierba de huerto franciscano. Sus manos estaban siempre prontas para la d\u00e1diva. Penaba por lo que otro padec\u00eda. Era un hombre lleno de luces interiores. En todos sus movimientos y ademanes hab\u00eda una gran suavidad, la sedosa suavidad que ten\u00eda su alma&#8230;\u201d. <\/em><em style=\"color:var(--color-text);\">\u00a0\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero su hijo Bernardo, como hemos podido comprobar, no fue menos excepcional. La admiraci\u00f3n que todos los mexicanos sent\u00edan por \u00e9l, especialmente los m\u00e1s humildes, oblig\u00f3 al Virrey a redactar un bando el d\u00eda 1 de enero de 1786, analizado y publicado en la revista P\u00e9ndulo por nuestro colega Alfonso V\u00e1zquez, del que extraemos estos p\u00e1rrafos:<\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">De la humildad de su car\u00e1cter da cuenta la disposici\u00f3n que comunica el \u201cdisgusto\u201d que le causa cuando las personas que acuden a verle<em> \u201cse le ponen de rodillas pues este obsequio es solamente debido a Dios, y al Soberano que nos rige y gobierna en su nombre\u201d. <\/em>Su rectitud se refleja con claridad en uno de los \u00faltimos puntos del bando en el que advierte que, si alguien quiere<em> \u201cestar preferido en sus pretensiones con antelaci\u00f3n a otros, solo por puro favor, y no con atenci\u00f3n a sus m\u00e9ritos, se le seguir\u00e1 en perjuicio de ser excluido para siempre de cualquier solicitud\u201d.\u00a0 <\/em>Pero el m\u00e1s llamativo de todos es el punto XVII del bando, que regula los obsequios que puede recibir el virrey y que es un ejemplo de gobernante que pone a raya la corrupci\u00f3n<em>: \u201cs\u00f3lo aceptar\u00e1 como regalo frutas, flores o p\u00e1jaros y, si se trata de cualquier otra d\u00e1diva, se despedir\u00e1 antes de que llegue a conocimiento de S.E.\u201d <\/em>Adem\u00e1s, establece que si un criado los recibiese<em> \u201cse avisar\u00e1 a S.E. para que en el instante sea separado de su servicio\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\"><em style=\"color:var(--color-text);\"> <img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"  wp-image-493 alignleft\" src=\"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/retrato-del-mariscal-bernardo-de-galvez-1781-ca-agua-sobre-papel.jpg\" alt=\"Retrato-del-mariscal-Bernardo-de-Galvez-1781-ca-Agua-sobre-papel\" width=\"334\" height=\"361\" \/><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Pero volvamos a Valle Arizpe<em>: \u201cLa exhibici\u00f3n y la bondad eran inherentes en la vida del Virrey don Bernardo de G\u00e1lvez, Conde de G\u00e1lvez. Nadie, jam\u00e1s, recibi\u00f3 mal de sus manos. Zapaba malas voluntades con su cordialidad franca y segura. Desde que tom\u00f3 el mando ensanch\u00f3 su fama y qued\u00f3 bien opinado por hombre activo, de talento, lleno de buenos designios y de provechosas iniciativas, con las que engrandeci\u00f3 la ciudad y todo el reino. Era cari\u00f1oso y afable, tanto con la gente del pueblo bajo como con las personas de cuenta. Todos sent\u00edan la blandura cariciosa de su alma y lo ensalzaban con alborozado cari\u00f1o &#8230;El Conde de G\u00e1lvez no iba a las iglesias. \u00c9l o\u00eda misa con devoci\u00f3n en la capilla de Palacio; acaso en los templos de la ciudad le mareaba el olor de la cera profusa, el olor de las flores y el del incienso; por eso el an\u00f3nimo ingenio popular le aderez\u00f3, como a casi todos los virreyes, un maligno pasqu\u00edn: \u201cen todas partes te veo, menos en el jubileo &#8230;\u201d. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">Menos conocida para el gran p\u00fablico es la decisiva intervenci\u00f3n de Bernardo de G\u00e1lvez para remediar la terrible\u00a0 hambruna que comenz\u00f3 en el mes de agosto de 1785, al poco de su llegada a M\u00e9xico, por causa de una intensa y generalizada helada que provoc\u00f3 la p\u00e9rdida de las cosechas. Su determinaci\u00f3n para resolver tan angustiosa situaci\u00f3n en la que estaba el pueblo mexicano queda fielmente reflejada en el relato que Cayetano Alc\u00e1zar Molina dej\u00f3 escrito en su magn\u00edfica obra \u201c<em>Los virreinatos en el siglo XVIII\u201d<\/em>: \u00a0\u201c<em>G\u00e1lvez tuvo que luchar con las grandes dificultades que produjo la p\u00e9rdida casi total de las cosechas, faltando los elementos esenciales para la vida del pa\u00eds, esencialmente el ma\u00edz y el trigo\u2026 con una gran voluntad y un gran coraz\u00f3n reuni\u00f3 una junta de notables y personalidades\u2026 procur\u00f3 atender a las clases menesterosas, facilit\u00e1ndole elementos de trabajo y jornales para su subsistencia\u2026 hizo que le secundaran en su ben\u00e9fica actitud los Obispos, los cabildos y los Ayuntamientos\u2026 Un historiador tan poco afecto a la causa de Espa\u00f1a como Bustamente recuerda que celebr\u00e1ndose una de las Juntas para tratar de aliviar la dif\u00edcil situaci\u00f3n se presentaron dos comisionados de la Alh\u00f3diga para decirle que ya no hab\u00eda en los dep\u00f3sitos nada de ma\u00edz, y entonces el Virrey se conmovi\u00f3 grandemente, se le nublaron los ojos y comenz\u00f3 a llorar, siendo emocionante el espect\u00e1culo de ver a aquel hombre, guerrero y militar por excelencia\u2026conmoverse ante las adversidades del pueblo \u2026\u201d.<\/em><em>\u00a0<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align:justify;\">El Virrey cre\u00f3 hospitales, intervino los almacenes de granos para evitar la especulaci\u00f3n y el mercado negro, mont\u00f3 comedores, inici\u00f3 diversas obras para crear puestos de trabajo\u2026, y hasta emple\u00f3 la herencia de su padre en comprar trigo y ma\u00edz en las zonas a las que no hab\u00edan llegado las heladas. As\u00ed resolvi\u00f3 la gran cat\u00e1strofe. Por eso, apenas un a\u00f1o m\u00e1s tarde, su fallecimiento fue una gran tragedia para el pueblo mexicano. Ten\u00eda 40 a\u00f1os. Descansa en paz, Bernardo de G\u00e1lvez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manuel Olmedo Checa Academia Malague\u00f1a de Ciencias En estas aciagas circunstancias puede venir bien recurrir a la Historia para encontrar ejemplos de la actitud de algunos gobernantes ante crisis similares. Soy consciente de que alguien pueda pensar que sobre Bernardo de G\u00e1lvez est\u00e1 ya todo escrito. 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