{"id":4245,"date":"2026-04-18T05:00:00","date_gmt":"2026-04-18T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=4245"},"modified":"2026-05-16T13:54:35","modified_gmt":"2026-05-16T13:54:35","slug":"el-futuro-sobre-el-que-tan-malos-augurios-llegan-pero-que-nadie-conoce","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2026\/04\/18\/el-futuro-sobre-el-que-tan-malos-augurios-llegan-pero-que-nadie-conoce\/","title":{"rendered":"EL FUTURO, SOBRE EL QUE TAN MALOS AUGURIOS LLEGAN, PERO QUE NADIE CONOCE"},"content":{"rendered":"\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-soundcloud wp-block-embed-soundcloud\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"ANTONIO DI\u00c9GUEZ LUCENA_EL FUTURO_18_04_2026 by Academia Malague\u00f1a de Ciencias\" width=\"640\" height=\"400\" scrolling=\"no\" frameborder=\"no\" src=\"https:\/\/w.soundcloud.com\/player\/?visual=true&#038;url=https%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F2287558763&#038;show_artwork=true&#038;maxheight=960&#038;maxwidth=640\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\"><strong>Antonio Di\u00e9guez Lucena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">En su fascinante libro \u201c<em>El descubrimiento del futuro\u201d<\/em>, el historiador alem\u00e1n Lucian H\u00f6lscher sostiene que la idea de que el ser humano se encuentra viviendo en los \u00faltimos tiempos de su existencia, en los albores del final del mundo, ha predominado en Occidente desde la Edad Media hasta casi el siglo XVIII, momento en el que empez\u00f3 a remitir, para desaparecer, si dejamos de lado algunas minor\u00edas religiosas, en los siglos XIX y primera mitad del XX. \u201c<em>Todos los testimonios escritos de la Edad Media que han llegado hasta nosotros \u2013subraya\u2013 coinciden en la creencia de hallarse en el \u00faltimo espacio de tiempo antes del fin del mundo<\/em>\u201d (p. 28).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Si hemos de aceptar esto, la consecuencia que se sigue es que el ser humano no siempre ha estado movido por la idea de seguir un camino recto hacia un futuro abierto, dependiente en buena medida de las decisiones del presente. Podr\u00eda decirse que solo ha acariciado la idea de tener un futuro, bueno o malo, seg\u00fan vinieran dadas las circunstancias y las acciones, durante apenas un par de siglos. De hecho, seg\u00fan H\u00f6lscher, \u201c<em>la capacidad de proyectarse en un futuro no es una constante antropol\u00f3gica, ninguna facultad innata de la existencia humana en s\u00ed, sino una forma de pensar historiogr\u00e1ficamente espec\u00edfica<\/em>\u201d (p. 10). No es que no hubiera antes, incluso en la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica, en el mundo greco-romano, ning\u00fan concepto de futuro, pero este era mucho m\u00e1s restringido que el actual. Se refer\u00eda casi exclusivamente a los acontecimientos que habr\u00edan de suceder m\u00e1s adelante en el tiempo, no a un espacio temporal amplio y coherente, a\u00fan no existente como real, en el que deber\u00edan cumplirse o fracasar las grandes expectativas de la humanidad. Conceptualizaban bien el hecho innegable de que ciertos eventos se han de dar en un tiempo posterior, pero no que el futuro, como abstracci\u00f3n, como un periodo temporal indefinido para el cual el presente es una preparaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Esta es una tesis fuerte. Tendr\u00eda que salvar al menos algunas excepciones, como la del te\u00f3logo espa\u00f1ol Luis de Molina, quien, como recuerda Jennifer Gidley en \u201c<em>The Future. A Very Short Introduction\u201d<\/em>, tematiza en 1589 la cuesti\u00f3n de si la omnisciencia divina compromete la contingencia del futuro humano y el libre albedr\u00edo. Pero es cierto que hasta el comienzo de la aceleraci\u00f3n hist\u00f3rica que trajo consigo la revoluci\u00f3n industrial las vidas de las personas, generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n, eran m\u00e1s o menos las mismas en sus aspectos fundamentales. Un campesino medieval sab\u00eda perfectamente c\u00f3mo vivir\u00edan sus nietos varias d\u00e9cadas m\u00e1s tarde. O sea, igual que \u00e9l. \u201c<em>Nihil novum sub sole\u201d<\/em>, se lee en el \u201c<em>Eclesiast\u00e9s\u201d<\/em>. De modo que el futuro no ser\u00eda visto por lo general como un problema inquietante que, de una forma u otra, implicara a la sociedad en su conjunto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">M\u00e1s matizada y f\u00e1cil de aceptar es la interpretaci\u00f3n que ofrece Gerad Delanty en \u201c<em>Senses of the Future\u201d<\/em>. En la Antig\u00fcedad cl\u00e1sica y en otras tradiciones culturales predomin\u00f3 una idea c\u00edclica del tiempo, an\u00e1loga a la sucesi\u00f3n de las Estaciones. Con el cristianismo (pensemos en San Agustin) se asume una visi\u00f3n lineal del tiempo, a modo de una flecha que apunta en una direcci\u00f3n, con un comienzo y un final en su trayectoria, visi\u00f3n que ser\u00eda consagrada siglos m\u00e1s tarde por la f\u00edsica newtoniana. Lo que trae la \u00e9poca moderna, seg\u00fan Delanty, es la idea de un futuro abierto hacia el que nos proyectamos, la idea de que el futuro no es algo que est\u00e1 ya fijado, sino que est\u00e1 lleno de novedades inimaginables y de oportunidades que depender\u00e1n de lo que hagamos ahora y que, en el fondo, es lo que proporciona orientaci\u00f3n al presente. Por eso, el futuro se convierte en un tema central de reflexi\u00f3n durante la \u00e9poca moderna. \u201c<em>A diferencia de la concepci\u00f3n moderna del tiempo \u2013escribe\u2013, la concepci\u00f3n antigua [\u2026] dejaba poco margen para que la acci\u00f3n humana cambiara el curso de la historia, ya que el mundo y la estructura de la realidad no pueden modificarse de manera efectiva<\/em>\u201d (p. 66). Y no solo eso, el futuro se torna en la instancia temporal fundamental desde la que se juzga el presente: \u201c<em>en nuestro tiempo \u2013dice Delanty\u2013 el presente est\u00e1 siendo redefinido por el futuro: las sociedades contempor\u00e1neas est\u00e1n comenzando a verse a s\u00ed mismas a trav\u00e9s de las lentes del futuro<\/em>\u201d (p. 21).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">H\u00f6lscher, por su parte, defiende una segunda tesis que me parece atinada: la noci\u00f3n actual de futuro encierra una equivocidad que la sigue lastrando, \u201c<em>ya que une dos ideas sumamente heterog\u00e9neas, incluso contradictorias: por un lado, la idea de que las cosas que esperamos pueden derivarse de la historia y del presente, y, por otro lado, la idea exactamente contraria de que \u00abdependen\u00bb de nosotros<\/em>\u201d (p. 13). Es como si se tratara de conjuntar un cierto determinismo hist\u00f3rico con la idea de que est\u00e1 en nuestra mano que el futuro adopte una forma u otra. Me parece, sin embargo, que este segundo componente voluntarista, esencialmente moderno, como hemos dicho, tiende a ser abandonado hoy, abraz\u00e1ndose cada vez m\u00e1s el componente determinista, probablemente como reacci\u00f3n ante la impotencia que genera el desarrollo desbocado de las tecnolog\u00edas digitales, y particularmente la IA. A lo que habr\u00eda que a\u00f1adir, para tener una imagen m\u00e1s completa de lo que nos sucede, que el espacio de tiempo futuro que podemos predecir con alguna confianza se ha reducido dr\u00e1sticamente debido a la rapidez y profundidad de los cambios tecnol\u00f3gicos. La previsibilidad de lo que ha de ocurrir se ha reducido al m\u00ednimo. Nadie puede decir c\u00f3mo ser\u00e1 la ciencia y la tecnolog\u00eda en diez a\u00f1os; a lo sumo puede conjeturar que los cambios que traiga su desarrollo pueden ser radicales, como los que trajo la imprevista internet.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">El futuro se ha convertido de forma clara un asunto pol\u00edtico. Trump bombardea Ir\u00e1n y lo justifica diciendo que es \u201c<em>for the future<\/em>\u201d. Desempe\u00f1\u00f3 ya este papel legitimador en las primeras utop\u00edas modernas, pero es en los \u00faltimos tiempos cuando se ha hecho evidente. Esa es una de las razones por las que, seg\u00fan las encuestas, la idea del futuro que predomina en Occidente, profundamente desencantada y temerosa, se distancia de forma creciente de la que predomina en muchos pa\u00edses orientales y sobre todo en China, una civilizaci\u00f3n con un gran pasado que espera con paciencia, pero tambi\u00e9n con determinaci\u00f3n, tener ese gran futuro en el que Occidente ya parece no confiar. Desde hace unos a\u00f1os, en este lado del globo la posibilidad de la autodestrucci\u00f3n se contempla como algo no descartable en los pr\u00f3ximos a\u00f1os y la calidad democr\u00e1tica de muchos pa\u00edses se resiente d\u00eda tras d\u00eda (algunos han pasado sin m\u00e1s a convertirse en autocracias o democracias iliberales). Esto produce una retroalimentaci\u00f3n peligrosa, puesto que el pesimismo sobre el futuro extiende un estado de \u00e1nimo poco favorable para la reivindicaci\u00f3n del avance en las libertades y los derechos y tiende a desincentivar los esfuerzos por disminuir los riesgos que nos amenazan o por mantener mecanismos de protecci\u00f3n frente a ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Las utop\u00edas del inicio de la modernidad no se situaban por lo general en el futuro, sino en un lugar lejano o desconocido en el presente (de ah\u00ed su nombre), pero buscaban de forma clara prefigurar el futuro criticando el presente y, por tanto, intentaban reconducir ese presente. Las distop\u00edas, en cambio, casi siempre se sit\u00faan en un futuro m\u00e1s o menos lejano en el que las consecuencias del fracaso de la humanidad se manifiestan de las maneras m\u00e1s crueles. \u2018Distop\u00eda\u2019 es un t\u00e9rmino mucho m\u00e1s reciente que \u2018utop\u00eda\u2019. Dejando de lado un precedente oscuro en el siglo XVIII, lo dio a conocer al p\u00fablico John Stuart Mill en una sesi\u00f3n del parlamento brit\u00e1nico en 1868. La idea de que nos aguarda un futuro terrible arraiga cada vez m\u00e1s desde la segunda mitad del siglo XIX, y ya en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo XX, con el auge del ciberpunk, el t\u00e9rmino se vuelve predominante en su uso frente al de utop\u00eda. Aunque, como se\u00f1al\u00f3 Lewis Mumford, toda utop\u00eda es en el fondo una distop\u00eda. No hace falta que salga mal, basta con que se aplique en todo su rigor. Desde esas fechas, el \u00e9xito del pesimismo sobre el futuro ha sido tal que, como escribe Francisco Martorell en \u201c<em>Contra la distop\u00eda\u201d<\/em> (p. 39), hoy \u201c<em>cualquier mindundi cree habitar una distop\u00eda<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">El futuro se ha vuelto, pues, un problema serio para una parte al menos de los seres humanos (sin olvidar el hecho de muchos no han tenido jam\u00e1s ni tienen ahora un futuro al que mirar con esperanza). No es solo que ya no se crea en el progreso, como buscaban los postmodernistas, es que el progreso tecnol\u00f3gico se considera parte central de la amenaza. Y como resultado, la desorientaci\u00f3n y la incertidumbre se extiende. No se sabe qu\u00e9 hacer, si es que cabe hacer algo, y tampoco se tiene claro qui\u00e9n lo tiene que hacer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Los discursos procedentes de Silicon Valley en relaci\u00f3n con la inteligencia artificial tienen mucha responsabilidad en este cambio de actitud, aunque no toda, puesto que solo han venido a a\u00f1adirse a las previsiones acerca del cambio clim\u00e1tico y la destrucci\u00f3n de la naturaleza, o las noticias sobre lo cerca que hemos estado en ocasiones de un apocalipsis nuclear. En todo caso, es claro para cualquiera que se interese por este asunto que la inteligencia artificial no se est\u00e1 desarrollando del modo correcto, del modo deseable para un futuro halag\u00fce\u00f1o con las m\u00e1quinas. Se busca por encima de todo el beneficio de unas pocas grandes empresas tecnol\u00f3gicas o la victoria, aunque sea temporal, sobre potencias geoestrat\u00e9gicas rivales. Ser\u00eda necesario reconducir la investigaci\u00f3n para que el objetivo central fuera aumentar el bienestar de la humanidad, no la riqueza o el poder de unos pocos. No se trata con esto de infundir un optimismo miope ante un peligro inevitable, sino convencernos a nosotros mismos de que el futuro no est\u00e1 escrito, que no hay nada en \u00e9l que sea inevitable. Se trata, en suma, de volver a creer que el futuro depende de lo que hagamos ahora en el presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\"><strong><em>*Antonio Di\u00e9guez Lucena es acad\u00e9mico de n\u00famero y catedr\u00e1tico de Filosof\u00eda de la Ciencia de la Universidad de M\u00e1laga.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Imagen de cabecera debida a <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/@sunlifter?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Tomasz Frankowski<\/a> en <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/fotos\/transportador-gris-entre-marcos-de-vidrio-durante-la-noche-kBUfvkbFIoE?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En su fascinante libro \u201cEl descubrimiento del futuro\u201d, el historiador alem\u00e1n Lucian H\u00f6lscher sostiene que la idea de que el ser humano se encuentra viviendo en los \u00faltimos tiempos de su existencia, en los albores del final del mundo, ha predominado en Occidente desde la Edad Media hasta casi el siglo XVIII, momento en el que empez\u00f3 a remitir, para desaparecer, si dejamos de lado algunas minor\u00edas religiosas, en los siglos XIX y primera mitad del XX. \u201cTodos los testimonios escritos de la Edad Media que han llegado hasta nosotros \u2013subraya\u2013 coinciden en la creencia de hallarse en el \u00faltimo espacio de tiempo antes del fin del mundo\u201d <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":6485,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[139,4,5,187,140],"tags":[],"class_list":["post-4245","post","type-post","status-publish","format-image","has-post-thumbnail","hentry","category-antonio-dieguez-lucena","category-cc-humanidades","category-cc-sociales","category-filosofia","category-filosofia-de-la-ciencia","post_format-post-format-image"],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/20260418BlogDieguezLucena-scaled.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4245","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4245"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4245\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6458,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4245\/revisions\/6458"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6485"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4245"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4245"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4245"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}