{"id":4074,"date":"2026-01-10T05:00:00","date_gmt":"2026-01-10T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=4074"},"modified":"2026-06-04T15:41:25","modified_gmt":"2026-06-04T15:41:25","slug":"desigualdad-y-crisis-climatica-una-relacion-bidireccional","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2026\/01\/10\/desigualdad-y-crisis-climatica-una-relacion-bidireccional\/","title":{"rendered":"DESIGUALDAD Y CRISIS CLIM\u00c1TICA: UNA RELACI\u00d3N BIDIRECCIONAL"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\"><strong>Elena B\u00e1rcena Mart\u00edn<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Existe un consenso cient\u00edfico amplio: la crisis clim\u00e1tica no afecta a todas las personas por igual. Las olas de calor, sequ\u00edas, inundaciones o inseguridad alimentaria recaen con mayor intensidad sobre las poblaciones con menos recursos. Las personas con menores ingresos suelen vivir en zonas m\u00e1s expuestas, en viviendas menos preparadas y con menor capacidad para adaptarse o recuperarse de eventos clim\u00e1ticos extremos. As\u00ed, la crisis clim\u00e1tica act\u00faa como un intensificador de las desigualdades sociales preexistentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os ha cobrado fuerza otra pregunta: \u00bfC\u00f3mo influye la desigualdad econ\u00f3mica en la crisis clim\u00e1tica? El <strong><a href=\"https:\/\/inequalitylab.world\/en\/\">World Inequality Lab<\/a><\/strong>, vinculado a la <em>Paris School of Economics<\/em>, es un centro de referencia internacional en el estudio emp\u00edrico de la desigualdad y publica el <strong><a href=\"https:\/\/wid.world\/www-site\/uploads\/2025\/10\/Climate_Inequality_Report_2025_Final.pdf\">Climate Inequality Report<\/a><\/strong>. El informe, que sali\u00f3 a la luz en octubre de 2025, aborda, entre otras, esta pregunta y sostiene que la distribuci\u00f3n de la renta y la riqueza no solo determina la vulnerabilidad frente al calentamiento global, sino que tambi\u00e9n desempe\u00f1a un papel central en la generaci\u00f3n de las emisiones que lo impulsan. A diferencia de otros enfoques centrados en comparaciones entre pa\u00edses, el informe dirige la atenci\u00f3n a las diferencias dentro de cada sociedad, analizando las emisiones asociadas a distintos niveles de renta y riqueza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">El <strong><a href=\"https:\/\/wid.world\/www-site\/uploads\/2025\/10\/Climate_Inequality_Report_2025_Final.pdf\">Climate Inequality Report<\/a><\/strong> combina datos fiscales, patrimoniales y ambientales para analizar c\u00f3mo la crisis clim\u00e1tica y las pol\u00edticas para mitigarla interact\u00faan con la desigualdad econ\u00f3mica global. Entre sus hallazgos m\u00e1s relevantes destaca que las emisiones est\u00e1n altamente concentradas en los grupos de mayores ingresos. Seg\u00fan las estimaciones del informe, el 10 % m\u00e1s rico de la poblaci\u00f3n mundial genera aproximadamente el 47 % de las emisiones globales, mientras que el 50 % m\u00e1s pobre apenas contribuye con un 10 %.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Estos datos ponen de manifiesto que el problema clim\u00e1tico no puede entenderse \u00fanicamente como la suma de decisiones individuales homog\u00e9neas. Las diferencias en emisiones no se explican solo por el tama\u00f1o de la poblaci\u00f3n, sino sobre todo por patrones de consumo profundamente desiguales. Mientras una parte significativa de la poblaci\u00f3n mundial apenas genera emisiones para cubrir necesidades b\u00e1sicas como alimentaci\u00f3n, vivienda o movilidad esencial, los grupos de renta alta concentran emisiones asociadas a estilos de vida altamente intensivos en energ\u00eda, como el transporte a\u00e9reo frecuente, grandes superficies residenciales, elevado consumo de bienes y servicios, y uso intensivo de recursos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">El informe distingue entre emisiones de subsistencia y emisiones de lujo, una distinci\u00f3n clave para comprender la dimensi\u00f3n social de la crisis clim\u00e1tica. Las primeras se vinculan a actividades b\u00e1sicas necesarias para la supervivencia, predominantes en los grupos de menores ingresos, mientras que las segundas responden a patrones de consumo intensivo y acumulaci\u00f3n de riqueza. Reducir las emisiones de quienes apenas contribuyen al problema plantea dilemas evidentes y ofrece un margen de actuaci\u00f3n limitado. En cambio, orientar las pol\u00edticas hacia los grupos de mayores ingresos resulta m\u00e1s coherente y eficaz, dado que concentran una proporci\u00f3n sustancial de las emisiones globales y poseen mayor capacidad para financiar la transici\u00f3n hacia econom\u00edas bajas en carbono.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Uno de los aspectos m\u00e1s innovadores del <strong><a href=\"https:\/\/wid.world\/www-site\/uploads\/2025\/10\/Climate_Inequality_Report_2025_Final.pdf\">Climate Inequality Report<\/a><\/strong> es que asegura que una parte sustancial de las emisiones atribuibles a los grupos m\u00e1s ricos no proviene de su consumo cotidiano, sino de su control sobre actividades econ\u00f3micas altamente contaminantes. Los datos son claros, el 10\u202f% m\u00e1s rico genera cerca del 47\u202f% de las emisiones por consumo, pero concentra el 77\u202f% de las emisiones derivadas de la propiedad de activos. En otras palabras, cada persona del 1\u202f% superior de la distribuci\u00f3n emite m\u00e1s de 25 veces lo que emite, en promedio, un individuo por la propiedad directa de activos. Adem\u00e1s, estas emisiones superan incluso su cuota de riqueza global, lo que demuestra que la contaminaci\u00f3n asociada al capital est\u00e1 m\u00e1s concentrada que la riqueza misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Desde esta perspectiva, la desigualdad econ\u00f3mica no solo determina qui\u00e9n consume m\u00e1s, sino tambi\u00e9n qui\u00e9n decide qu\u00e9 se produce y c\u00f3mo se produce. Las decisiones de inversi\u00f3n que se toman hoy marcan el rumbo de las emisiones durante d\u00e9cadas. As\u00ed, la concentraci\u00f3n de la riqueza se traduce en una concentraci\u00f3n del poder para definir el modelo productivo, con consecuencias clim\u00e1ticas de largo alcance.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Este enfoque ayuda a entender una paradoja frecuente: quienes m\u00e1s contribuyen al calentamiento global suelen ser tambi\u00e9n quienes disponen de m\u00e1s recursos para protegerse de sus efectos, mientras que quienes menos emiten son los m\u00e1s expuestos a sus impactos. Las desigualdades en renta y riqueza generan, por tanto, una doble asimetr\u00eda: en la responsabilidad clim\u00e1tica y en la vulnerabilidad frente a sus consecuencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Las implicaciones del informe son relevantes tanto para la investigaci\u00f3n cient\u00edfica como para el dise\u00f1o de pol\u00edticas p\u00fablicas. En el \u00e1mbito acad\u00e9mico, subraya la necesidad de integrar el an\u00e1lisis de la desigualdad en los estudios sobre cambio clim\u00e1tico, superando enfoques centrados \u00fanicamente en la tecnolog\u00eda o en la f\u00edsica del sistema. En el plano pol\u00edtico, advierte del riesgo de aplicar medidas clim\u00e1ticas que, bajo una apariencia de neutralidad, pueden resultar regresivas si no se consideran las diferencias en renta, consumo y responsabilidad. Solo una gobernanza multinivel, que articule la acci\u00f3n de Estados, regiones, diputaciones y ayuntamientos, puede ofrecer respuestas eficaces. Cada nivel institucional debe asumir medidas que reconozcan la relaci\u00f3n bidireccional entre ambos fen\u00f3menos: la desigualdad alimenta el cambio clim\u00e1tico y este, a su vez, profundiza las brechas sociales. Incorporar esta perspectiva en las pol\u00edticas p\u00fablicas es esencial para garantizar una transici\u00f3n ecol\u00f3gica justa y sostenible.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>*Elena B\u00e1rcena Mart\u00edn es acad\u00e9mica de n\u00famero y catedr\u00e1tica de Econom\u00eda de la Universidad de M\u00e1laga<\/em><\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-small-font-size wp-block-paragraph\">Imagen de cabecera debida a&nbsp;<a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/@zoshuacolah?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Zoshua Colah<\/a>&nbsp;en&nbsp;<a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/fotos\/rascacielos-en-construccion-se-elevan-sobre-casas-improvisadas-rl5jGQ4uqjY?utm_source=unsplash&amp;utm_medium=referral&amp;utm_content=creditCopyText\">Unsplash<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe un consenso cient\u00edfico amplio: la crisis clim\u00e1tica no afecta a todas las personas por igual. 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