{"id":3997,"date":"2025-11-08T05:00:00","date_gmt":"2025-11-08T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=3997"},"modified":"2026-06-04T15:55:51","modified_gmt":"2026-06-04T15:55:51","slug":"periodos-de-retorno","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2025\/11\/08\/periodos-de-retorno\/","title":{"rendered":"PERIODOS DE RETORNO."},"content":{"rendered":"\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\"><strong>Jos\u00e9 Dami\u00e1n Ru\u00edz Sinoga<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">La fenomenolog\u00eda torrencial de nuestro entorno nos tiene muy acostumbrados a escuchar el t\u00e9rmino \u201cperiodo de retorno\u201d referido a la probabilidad de que se produzca tal o cual precipitaci\u00f3n en un lugar determinado, y durante d\u00e9cadas ha sido una referencia b\u00e1sica para el an\u00e1lisis hidrol\u00f3gico y la gesti\u00f3n del riesgo de inundaci\u00f3n. Bajo su aparente sencillez -\u201c<em>una lluvia de 100 a\u00f1os tiene un 1% de probabilidad anual de ocurrencia<\/em>\u201d-, se esconde una concepci\u00f3n probabil\u00edstica que ha guiado la planificaci\u00f3n urbana, el dise\u00f1o de drenajes y la delimitaci\u00f3n de zonas inundables. Sin embargo, en territorios mediterr\u00e1neos como la provincia de M\u00e1laga, caracterizados por precipitaciones extremadamente irregulares, alta energ\u00eda convectiva y topograf\u00eda abrupta, el uso acr\u00edtico de los periodos de retorno conduce a graves distorsiones en la evaluaci\u00f3n real del riesgo, hasta el punto de poder inducir a un falso concepto de seguridad. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/2010_centro-historico.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4001\" style=\"width:280px;height:auto\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Su c\u00e1lculo parte de la hip\u00f3tesis de que el r\u00e9gimen clim\u00e1tico e hidrol\u00f3gico permanece estable en el tiempo, pero esta premisa resulta hoy insostenible en una provincia que experimenta un r\u00e1pido proceso de tropicalizaci\u00f3n clim\u00e1tica, con veranos m\u00e1s largos y secos y lluvias cada vez m\u00e1s concentradas en pocos episodios de alta intensidad. Las series hist\u00f3ricas de estaciones como M\u00e1laga-Ciudad Jard\u00edn, Ronda o V\u00e9lez-M\u00e1laga muestran un descenso de la precipitaci\u00f3n anual media acompa\u00f1ado de un aumento de los m\u00e1ximos horarios y diarios. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">As\u00ed, episodios que los manuales t\u00e9cnicos catalogaban con periodos de retorno de 100 a\u00f1os \u2014como las lluvias de octubre de 1989 en el Guadalmedina, las de noviembre de 2012 en el Valle del Guadalhorce o las de septiembre de 2022 en Ardales y Campillos\u2014 se repiten con una frecuencia que contradice el supuesto de \u201c<em>rareza estad\u00edstica<\/em>\u201d. En otras palabras, lo excepcional se est\u00e1 volviendo habitual, y seguir aplicando los periodos de retorno tradicionales equivale a planificar el territorio con mapas del pasado. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s, su estimaci\u00f3n se basa en ajustar una funci\u00f3n de distribuci\u00f3n (Gumbel, Log-Pearson, GEV) a una muestra de m\u00e1ximos anuales. Sin embargo, las series pluviom\u00e9tricas malague\u00f1as son cortas, discontinuas y altamente variables. En muchas estaciones de monta\u00f1a o interior apenas se dispone de 30 o 40 a\u00f1os de datos completos, insuficientes para estimar con fiabilidad eventos con retornos de 100 o 500 a\u00f1os. Adem\u00e1s, las discontinuidades en las observaciones \u2014cambios de emplazamiento, periodos de ausencia de datos, alteraciones del entorno\u2014 introducen sesgos adicionales. De ah\u00ed que la aplicaci\u00f3n de estos c\u00e1lculos a la escala municipal, por ejemplo, para el dise\u00f1o de colectores o la delimitaci\u00f3n de zonas inundables en los Planes Generales de Ordenaci\u00f3n Urbana (PGOU), genere una falsa sensaci\u00f3n de precisi\u00f3n. Se adoptan valores de lluvia \u201cde dise\u00f1o\u201d como si fueran magnitudes exactas (p. ej., 110 mm en 2 h para T = 100 a\u00f1os), sin reconocer los m\u00e1rgenes de error ni la enorme variabilidad espacial de la precipitaci\u00f3n en la provincia: un n\u00facleo convectivo puede descargar 120 mm en el Limonar y apenas 10 mm en Campanillas, a menos de 20 km de distancia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">As\u00ed pues, su uso extendido en planes de protecci\u00f3n civil o estudios hidr\u00e1ulicos ha fomentado una confusi\u00f3n entre peligro y riesgo. El primero alude a la probabilidad de que ocurra un fen\u00f3meno f\u00edsico, mientras que el segundo integra la exposici\u00f3n y la vulnerabilidad de la poblaci\u00f3n y del territorio. <strong>En M\u00e1laga, donde la urbanizaci\u00f3n ha ocupado ramblas, vegas y fondos de valle, el verdadero riesgo no depende tanto de si la lluvia tiene T = 50 o 100 a\u00f1os, sino de c\u00f3mo se ha construido y gestionado el territorio<\/strong>. Y ese es un elemento b\u00e1sico, crucial, a la hora de decidir qu\u00e9 hacer con la integraci\u00f3n urbana del Guadalmedina, especialmente porque la energ\u00eda se convierte en toneladas y toneladas de acarreos. <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/jabonero_05_ligerita.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4004\" style=\"width:286px;height:auto\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><strong>Avenida en el arroyo Jaboneros con importantes acarreos de material s\u00f3lido.<\/strong><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Barrios como Guadalmar, El Palo, Campanillas o zonas bajas del Guadalhorce han sufrido repetidas inundaciones en las \u00faltimas d\u00e9cadas con lluvias muy por debajo del umbral te\u00f3rico del \u201cevento centenario\u201d. La expansi\u00f3n urbana sobre suelos aluviales impermeabilizados, la desaparici\u00f3n de las zonas de laminaci\u00f3n natural y el colapso de redes de drenaje convierten episodios ordinarios en emergencias urbanas. Mientras tanto, los modelos estad\u00edsticos siguen clasificando esos episodios como \u201can\u00f3malos\u201d, alimentando una peligrosa y falsa ilusi\u00f3n de control t\u00e9cnico. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">La geograf\u00eda f\u00edsica de M\u00e1laga \u2014con una abrupta transici\u00f3n entre la monta\u00f1a y el litoral\u2014 acent\u00faa la respuesta torrencial de las cuencas. Los cauces del Guadalmedina, Campanillas, Benamargosa o Guaro responden con picos de caudal casi instant\u00e1neos a lluvias de corta duraci\u00f3n e intensidades superiores a 80\u2013100mm\/h. En estas condiciones, la escala temporal de an\u00e1lisis (1 hora, 6 horas, 24 horas) y la duraci\u00f3n del evento resultan determinantes, hasta el punto que se ha establecido el concepto de precipitaci\u00f3n geomorfol\u00f3gica, definiendo por tal a aquel aguacero de corta duraci\u00f3n, pero de extrema intensidad con capacidad de erosionar las laderas y acarrear toneladas de suelo. Sin embargo, los modelos basados en el periodo de retorno reducen la complejidad del proceso a un \u00fanico valor medio, ignorando la estructura interna del episodio: la distribuci\u00f3n temporal de la intensidad, la antecedencia h\u00fameda o la concentraci\u00f3n espacial de la tormenta, que se mostraron determinantes en la tormenta Gloria, all\u00e1 por 2020. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Este desfase se refleja tambi\u00e9n en los mapas de peligrosidad elaborados a partir de periodos de retorno fijos. En zonas como el litoral de V\u00e9lez-M\u00e1laga o el entorno del embalse del Limonero, se han cartografiado \u00e1reas con supuesta \u201c<em>inundabilidad 100 a\u00f1os<\/em>\u201d que ya han sido afectadas por lluvias con T mucho menores. De ah\u00ed que los modelos actuales deban incorporar an\u00e1lisis no estacionarios, que integren las tendencias clim\u00e1ticas, el cambio de uso del suelo y la modificaci\u00f3n de la respuesta hidrol\u00f3gica de las cuencas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Ante todas estas limitaciones, se imponen nuevas estrategias de an\u00e1lisis y gesti\u00f3n del riesgo adaptadas al contexto mediterr\u00e1neo malague\u00f1o, como (1) modelos no estacionarios que vinculen los par\u00e1metros de las distribuciones estad\u00edsticas con variables clim\u00e1ticas (temperatura, NAO, humedad del suelo) o de uso del suelo, (2) con una simulaci\u00f3n hidrol\u00f3gica continua, que permita evaluar la respuesta de las cuencas ante secuencias de lluvia realistas, considerando procesos de infiltraci\u00f3n, evaporaci\u00f3n y almacenamiento, con (3) una cartograf\u00eda de da\u00f1os hist\u00f3ricos basada en registros reales de inundaciones, fotograf\u00edas a\u00e9reas, teledetecci\u00f3n y testimonios locales, que complemente la visi\u00f3n estad\u00edstica, con (4) la integraci\u00f3n territorial del riesgo, incorporando la ordenaci\u00f3n del territorio como herramienta preventiva: limitaci\u00f3n de usos vulnerables en zonas de flujo preferente, permeabilizaci\u00f3n urbana, restauraci\u00f3n de cauces y zonas verdes de amortiguaci\u00f3n, y con la activaci\u00f3n de (5) sistemas de alerta temprana y monitorizaci\u00f3n local (pluvi\u00f3metros autom\u00e1ticos, sensores de nivel, radar meteorol\u00f3gico) que reduzcan la dependencia de estimaciones estad\u00edsticas y permitan actuar ante la inmediatez del fen\u00f3meno.  <\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignleft size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2026\/05\/2010_cdor.-p.-zapata.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-4003\" style=\"width:283px;height:auto\" \/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Las DANAs de los \u00faltimos a\u00f1os, los desbordamientos recurrentes en el Guadalhorce y las avenidas rel\u00e1mpago en cuencas urbanas demuestran que el riesgo no es una cuesti\u00f3n de cifras, sino de territorio y gesti\u00f3n. El periodo de retorno, concebido en un contexto de estabilidad clim\u00e1tica y ruralidad dominante, resulta insuficiente para un espacio densamente urbanizado, con presiones tur\u00edsticas y agr\u00edcolas crecientes y una climatolog\u00eda cada vez m\u00e1s extrema, por lo que pretender que una lluvia de \u201c<em>100 a\u00f1os<\/em>\u201d defina la seguridad de una infraestructura o la delimitaci\u00f3n de un suelo urbano es hoy un acto de fe estad\u00edstica. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">La provincia de M\u00e1laga necesita pasar de la obsesi\u00f3n por la probabilidad al enfoque adaptativo y preventivo, donde la gesti\u00f3n del riesgo se base en la vulnerabilidad real del territorio, la recuperaci\u00f3n de la capacidad natural de drenaje y la cultura de convivencia con la torrencialidad. Solo as\u00ed se podr\u00e1 construir una seguridad hidr\u00e1ulica sostenible en una provincia que, por su geograf\u00eda y su clima, seguir\u00e1 viviendo con el agua como amenaza y como recurso.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>*Jos\u00e9 Dami\u00e1n Ru\u00edz-Sinoga es acad\u00e9mico de n\u00famero y catedr\u00e1tico de Geograf\u00eda F\u00edsica de la Universidad de M\u00e1laga, as\u00ed como Vocal Coordinador de la Secci\u00f3n de Medio Ambiente y Territorio de la Academia Malague\u00f1a de Ciencias.<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La provincia de M\u00e1laga necesita pasar de la obsesi\u00f3n por la probabilidad al enfoque adaptativo y preventivo, donde la gesti\u00f3n del riesgo se base en la vulnerabilidad real del territorio, la recuperaci\u00f3n de la capacidad natural de drenaje y la cultura de convivencia con la torrencialidad. 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