{"id":3638,"date":"2025-03-08T05:00:00","date_gmt":"2025-03-08T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=3638"},"modified":"2026-06-10T15:30:21","modified_gmt":"2026-06-10T15:30:21","slug":"cajal-y-unamuno-dos-hombres-y-un-destino-iii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2025\/03\/08\/cajal-y-unamuno-dos-hombres-y-un-destino-iii\/","title":{"rendered":"CAJAL Y UNAMUNO. DOS HOMBRES Y UN DESTINO. III"},"content":{"rendered":"\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-rich is-provider-soundcloud wp-block-embed-soundcloud\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"FEDERICO SORIGUER_CAJAL Y UNAMUNO_III by Academia Malague\u00f1a de Ciencias\" width=\"640\" height=\"400\" scrolling=\"no\" frameborder=\"no\" allow=\"autoplay; encrypted-media\" src=\"https:\/\/w.soundcloud.com\/player\/?visual=true&#038;url=https%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F2014560783&#038;show_artwork=true&#038;maxheight=960&#038;maxwidth=640\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\"><strong>Federico J. C-Soriguer Escofet<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Este es el tercero de una serie de art\u00edculos con el mismo t\u00edtulo: <strong>CAJAL Y UNAMUNO DOS HOMBRES Y UN DESTINO<\/strong>, que est\u00e1n siendo publicados en el blog de la AMC.\u00a0 En el primero hablamos de c\u00f3mo ambos representaron, como pocos, la vocaci\u00f3n regeneracionista de la Espa\u00f1a del XIX y del primer tercio del siglo XX y de su mutua admiraci\u00f3n y diferencias, cuestionando el presunto anticientificismo de Unamuno. En la segunda entrega lo hicimos de lo m\u00e1s preciado de ambos: su imaginaci\u00f3n. En esta tercera lo haremos de su com\u00fan patriotismo, tan mal interpretado en demasiadas ocasiones.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Del patriotismo de Cajal se ha escrito ampliamente. Cajal en repetidas ocasiones achacaba sus \u00e9xitos m\u00e1s que a su inteligencia a su tes\u00f3n (\u201c<em>la constancia es la inteligencia de los pobres<\/em>\u201d, gustaba decir) y uno de los fundamentos de su tes\u00f3n fue sin duda su \u201cpatriotismo\u201d que es una idea que expl\u00edcita o impl\u00edcitamente cita en numerosas ocasiones. Un patriotismo que era tanto emocional como racional y siempre cr\u00edtico pues no le impidi\u00f3 ver los males propios y los bienes ajenos, siendo esta lucidez, la que le impulsaba a trabajar por su pa\u00eds denodadamente (\u201c<em>a patria chica alma grande<\/em>\u201d escribi\u00f3). Cajal distingu\u00eda n\u00edtidamente el patriotismo del nacionalismo (que no soportaba) o del chauvinismo (al que despreciaba), dos males que sus adversarios utilizaron, en ocasiones, contra \u00e9l. Un patriotismo como energ\u00eda positiva que le mueve a rebelarse contra esa imagen que desde el extranjero a veces imaginaban (y a\u00fan se imaginan algunos) a Espa\u00f1a: \u201c<em>tened a la vista, escritas en gruesos caracteres para que toda distracci\u00f3n sea imposible, esas amargas frases de desprecio, esas palabras de depresiva conmiseraci\u00f3n, u esas punzantes iron\u00edas con que escritores extranjeros nos han echado mil veces en cara nuestra falta de originalidad y nuestra pretendida incapacidad para la labor cient\u00edfica<\/em>\u201d. Un patriotismo que tras su muerte fue manipulado, <em>ad nausean<\/em> por la dictadura y motivo, tambi\u00e9n, ya durante buena parte de la democracia de su selectivo olvido, sobre todo en los primeros a\u00f1os cuando los j\u00f3venes confundieron patriotismo con franquismo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n en Unamuno el patriotismo estuvo permanentemente presente en su vida y en su obra. Un patriotismo que frente al secuestro por la cultura castrense de los sentimientos patri\u00f3ticos (\u201c<em>religi\u00f3n patri\u00f3tica<\/em>\u201d la llam\u00f3), es un patriotismo que, con el lenguaje de hoy, podr\u00edamos llamar civil y cultural. Ya en 1906 cuestiona que se reserve la frase: \u201c<strong><em>dio su vida por la patria<\/em><\/strong>\u201d para aquel a quien la arrebataron violentamente, con las armas en la mano, \u201c<strong><em>como si no diera tambi\u00e9n su vida por la patria aquel que la consume d\u00eda a d\u00eda en servicio de su cultura y su prosperidad<\/em><\/strong>\u201d. \u201c<em>Es, pues, necesaria una nueva idea de la patria, que incluya la ruptura con el modelo tradicional y castizo de patriotismo<\/em>\u201d. Ese patriotismo lapidariamente representado por una redondilla de Guillen de Castro, (citada por La\u00edn Entralgo en un art\u00edculo en El Pa\u00eds, en 1986 sobre Unamuno), no por conocida menos elocuente: \u00ab<em>Procure siempre acertalla \/ el honrado y principal; \/ pero si la acierta mal, \/ sostenella y no enmendalla<\/em>\u00ab). <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Para Unamuno, que de joven fue un socialista militante y de\u00a0 viejo un hombre con sed de justicia, el patriotismo debe integrar en el alma de los espa\u00f1oles sus ra\u00edces sentimentales (el apego a la tierra y las costumbres) e intelectuales (la idea de la patria como entidad hist\u00f3rica), una fuerza que sea capaz de \u201c<em>romper los privilegios de los ricos y la servidumbre de los pobres<\/em>\u201d, \u00a0\u201c<em>creando una tradici\u00f3n nueva, capaz de superar las deficiencias de ciertas antiguas y envejecidas tradiciones, \u00a0\u00a0ya sean castellanas, ya vascas o catalanas\u201d<\/em>. De hecho, fue en\u00e9rgica su condena del ego\u00edsmo particularista de los nacionalismos vascos y catalanes, como tambi\u00e9n del ruralismo tosco y centralista castellano, del que salva la lengua como la gran aportaci\u00f3n de Castilla al mundo y a las llamadas ahora nacionalidades perif\u00e9ricas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Unamuno que no tuvo dificultad en defender sin fisuras el vasquismo, al mismo tiempo que frente al insolidario \u201c\u00a1<strong>S\u00e1lvese quien pueda<\/strong>!\u201d, grit\u00f3 tan fuerte como fue capaz \u00ab\u00a1<strong>Salv\u00e9monos todos juntos<\/strong>!\u00bb. Unamuno cuestion\u00f3 el patriotismo clasista de ra\u00edz militarista, como lo hizo de ese otro \u201c<em>patriotismo de campanario<\/em>\u201d, \u201c<em>donde las banderas se utilizaban para excluir al vecino\u201d,<\/em> ese patriotismo de poca altura, regionalista cuando no simplemente ruralista cuya base est\u00e1 en el \u201c<em>imperativo medieval religioso de dividir para reinar<\/em>\u201d, enemigo de un cosmopolitismo que ya en los comienzos del siglo XX se adivinaba como el futuro.\u00a0 Frente a este mundo antiguo, Unamuno propon\u00eda un patriotismo capaz de defender un estado moderno e integrador de la diversidad democr\u00e1tica con una separaci\u00f3n real entre el Trono y el Altar. No fue casualidad que fuese Unamuno quien leyera desde el balc\u00f3n del Ayuntamiento de Salamanca la proclamaci\u00f3n de la Rep\u00fablica, aunque luego, -ya lo saben-, la historia se torciese. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">No estuvieron solos Cajal y Unamuno en este empe\u00f1o patri\u00f3tico que en el primer tercio del siglo XX permiti\u00f3 que Espa\u00f1a sentase las bases de lo que con toda propiedad se llam\u00f3 la <strong>Edad de Plata de las letras y de las ciencias espa\u00f1olas<\/strong>. Una \u00e9poca que rompe con esa leyenda negra de la incapacidad de Espa\u00f1a para el pensamiento filos\u00f3fico y cient\u00edfico. No hubo \u00e1rea del conocimiento donde no se produjese este resurgimiento. De hecho la visita de Einstein a Espa\u00f1a en 1923, no fue solo la respuesta cort\u00e9s a las invitaciones que desde Barcelona le hab\u00edan hecho Esteve Terrades i Illa, ingeniero de caminos y matem\u00e1tico, en nombre del \u00a0\u00a0Institut d&#8217;Estudis Catalans, y desde Madrid el matem\u00e1tico Julio Rey Pastor en nombre de la Junta para Ampliaci\u00f3n de Estudios (JAE) , sino tambi\u00e9n y sobre todo porque exist\u00edan instituciones como las citadas y personalidades como Terradas y Rey Pastor, representantes de ese resurgir del pensamiento human\u00edstico y cient\u00edfico espa\u00f1ol\u00a0 que hab\u00edan despertado el inter\u00e9s de los cient\u00edficos del mundo. Una \u00e9poca que se oscureci\u00f3 con la larga noche de la dictadura y, aunque la llama sagrada del conocimiento no se apag\u00f3 del todo en este pa\u00eds ni siquiera en las \u00e9pocas de mayor desventura, solo ahora tras varias d\u00e9cadas de democracia est\u00e1 de nuevo comenzando a descollar. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">El patriotismo de Cajal y Unamuno son un ejemplo hoy para todos los ciudadanos, cient\u00edficos o no, fil\u00f3sofos o no, y un est\u00edmulo para trabajar con entusiasmo por un futuro mejor.\u00a0<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><strong><em>*Federico J. C-Soriguer Escofet es m\u00e9dico. Vocal de la secci\u00f3n de Ciencias Sociales y Humanidades. Acad\u00e9mico de n\u00famero de la Academia Malague\u00f1a de Ciencias.<\/em><\/strong><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este es el tercero de una serie de art\u00edculos con el mismo t\u00edtulo: CAJAL Y UNAMUNO DOS HOMBRES Y UN DESTINO, que est\u00e1n siendo publicados en el blog de la AMC.  En el primero hablamos de c\u00f3mo ambos representaron, como pocos, la vocaci\u00f3n regeneracionista de la Espa\u00f1a del XIX y del primer tercio del siglo XX y de su mutua admiraci\u00f3n y diferencias, cuestionando el presunto anticientificismo de Unamuno. En la segunda entrega lo hicimos de lo m\u00e1s preciado de ambos: su imaginaci\u00f3n. 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