{"id":3515,"date":"2024-12-21T05:00:00","date_gmt":"2024-12-21T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=3515"},"modified":"2024-12-21T05:00:00","modified_gmt":"2024-12-21T05:00:00","slug":"docencia-e-investigacion-una-reflexion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2024\/12\/21\/docencia-e-investigacion-una-reflexion\/","title":{"rendered":"DOCENCIA E INVESTIGACI\u00d3N: UNA REFLEXI\u00d3N"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Lecci\u00f3n magistral impartida el 28 de noviembre de 2024 en un acto conmemorativo del 50 aniversario de la Facultad de Ciencias y de su patr\u00f3n San Alberto Magno<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\"><strong>Antonio Heredia Bayona<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>Dedicado a los estudiantes de la Facultad de Ciencias, sin duda nuestra mejor promesa de futuro para los pr\u00f3ximos 50 a\u00f1os.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Hoy, esta ma\u00f1ana, me siento especialmente honrado y feliz de poder compartir con todos ustedes unas reflexiones en un tiempo en que se cumple el cincuenta aniversario de la Facultad de Ciencias a la vez que, un a\u00f1o m\u00e1s, celebramos nuestra fiesta en honor de San Alberto Magno. Lo har\u00e9 desde la perspectiva de un profesor e investigador que hace de dicha efem\u00e9ride su personal aniversario despu\u00e9s de cuarenta y cinco a\u00f1os de dedicaci\u00f3n docente e investigadora en esta Facultad a los que sumo mis cinco a\u00f1os de estudios de licenciatura en Ciencias Qu\u00edmicas en la misma. A\u00f1os en los que he vivido la transformaci\u00f3n de la universidad espa\u00f1ola a la vez que los cambios sociopol\u00edticos de nuestro mundo reciente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de los idiomas tienen un vocablo muy parecido, de ra\u00edz etimol\u00f3gica latina, para indicar aniversario: la palabra <em>jubilare. <\/em>Pero como ocurre con determinados quiebros ling\u00fc\u00edsticos para los latinos dicha palabra significaba \u201calegrarse\u201d, \u201calborozarse\u201d. Es pues momento, tambi\u00e9n, para congratularnos como estoy seguro m\u00e1s tarde enfatizar\u00e1n nuestro Decano y nuestro Rector.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Seg\u00fan nuestra actual Ley Org\u00e1nica de Universidades las tareas de los profesores universitarios comprenden labores docentes, investigadoras, de gesti\u00f3n y de extensi\u00f3n cultural. Estas tareas est\u00e1n \u00edntimamente relacionadas y resultan inseparables, en especial la investigaci\u00f3n y la docencia. Pero es un hecho que, en muchos casos, existe una tensi\u00f3n y desequilibrio evidentes entre estas dos facetas. Desequilibrio decantado, sin duda, a favor de la labor investigadora. De hecho, hablamos en t\u00e9rminos institucionales en las programaciones docentes y en nuestras facultades y escuelas t\u00e9cnicas de \u00abcarga\u00bb docente y nunca de carga investigadora. Incluso resulta llamativo comprobar c\u00f3mo las nuevas y m\u00e1s j\u00f3venes incorporaciones a nuestra universidad participan en encuentros y foros donde se describe y valora su potencial actividad investigadora sin menci\u00f3n alguna al compromiso que han contra\u00eddo como profesores y docentes al incorporarse y pertenecer a cualquier departamento universitario. Hablamos entre compa\u00f1eros y compa\u00f1eras de nuestros proyectos de investigaci\u00f3n, de nuestras publicaciones, pero raramente de nuestras clases y programas docentes. La docencia parece ser transparente y pasa de puntillas casi siempre; no parece ser tema importante. Un amplio n\u00famero de profesores justificar\u00eda este desajuste entre la buena pr\u00e1ctica docente y la investigadora por una supuesta mayor gratificaci\u00f3n intelectual de la investigaci\u00f3n. Esto, en cualquier caso, supondr\u00eda una p\u00e9sima justificaci\u00f3n. No existe, por otro lado, en los estudios que abordan la relaci\u00f3n entre docencia e investigaci\u00f3n una clara correlaci\u00f3n entre excelencia en investigaci\u00f3n y excelencia en docencia. Por supuesto que hay un buen n\u00famero de excepciones, pero es dif\u00edcil conseguir el deseable equilibrio y convivencia entre ambas labores. Es suficientemente conocido c\u00f3mo se eval\u00faa la actividad investigadora, estemos o no de acuerdo con los par\u00e1metros en los que se basa, pero en el caso de la actividad docente, sin duda de no menor dificultad evaluadora, causa cierto sonrojo c\u00f3mo \u00e9sta se reduce en la mayor\u00eda de las universidades p\u00fablicas espa\u00f1olas a una rancia, gen\u00e9rica y voluntaria encuesta (por cierto, pr\u00e1cticamente la misma que hace cuarenta a\u00f1os mi querido compa\u00f1ero y amigo el Prof. Alonso Carri\u00f3n y yo mismo encontramos en no recuerdo qu\u00e9 texto americano y que de una forma muy biso\u00f1a introdujimos por aquel entonces en nuestros cursos). Esa encuesta dirigida a los estudiantes que en opini\u00f3n de especialistas posee un dudoso valor cient\u00edfico, se aplica, (y es esta una de sus limitaciones), con independencia de las caracter\u00edsticas y peculiaridades de la titulaci\u00f3n que cursan. De todos modos ambas evaluaciones, docente e investigadora carecen en mi opini\u00f3n de algo muy importante: del factor discursivo y presencial del sujeto evaluado lo que les confiere una fr\u00eda parcialidad y un discreto rigor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Estoy seguro de que muchos pensamos que no hay que demostrarle a nadie de antemano cu\u00e1l es su deber como profesor. Pero si se le puede exigir, nos debemos exigir, que tengamos la probidad intelectual necesaria para intentar desarrollar el reto de constatar los hechos, de determinar y analizar la estructura interna de los fen\u00f3menos inherentes a nuestra disciplina de tal modo que resulten comprensibles para una mente no educada, pero capaz, y que esta llegue, y esto ser\u00e1 lo \u00fanico decisivo e importante, a tener sobre ellos ideas propias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">A pesar de lo indicado anteriormente, cuando reflexionamos acerca de la potencial tensi\u00f3n entre investigaci\u00f3n y docencia encontramos m\u00e1s analog\u00edas que diferencias. Hacer buena ciencia y buena docencia necesita de tiempo, de una buena dosis de trabajo personal y disciplina, de aprender a corregir errores para establecer criterios personales. Quiz\u00e1s necesitan tambi\u00e9n de una velocidad distinta que excluya las prisas para su justo desarrollo, una velocidad m\u00e1s acorde con la naturaleza humana que la que tenemos y sufrimos en estos tiempos. Necesitan ambas tareas de una b\u00fasqueda personal constante, de un\u00a0<em>pathos<\/em>\u00a0creativo. Estoy totalmente convencido de que la <em>praxis<\/em> investigadora rutinaria, del d\u00eda a d\u00eda, es tambi\u00e9n una magn\u00edfica oportunidad de ense\u00f1ar, de hacer e impartir docencia. Como afirmaba Ortega y Gasset, <em>la ciencia es creaci\u00f3n, y la acci\u00f3n pedag\u00f3gica se propone ense\u00f1ar esa creaci\u00f3n, transmitirla, inyectarla y digerirla.<\/em> Tambi\u00e9n docencia e investigaci\u00f3n requieren de la generosidad de la que nos habla San Agust\u00edn en sus\u00a0<em>Confesiones;<\/em> del lat\u00edn <em>generare<\/em>: dar a luz. Y, al igual que hay muchas formas de hacer ciencia, hay tambi\u00e9n muchos modos de ense\u00f1arla y transmitirla: con elegancia, con prepotencia, con avaricia, con ansiedad, con humildad, con cierta dosis de espiritualidad. Admiramos y nos congratulamos con frecuencia y con justa equidad por los logros de compa\u00f1eros en su devenir investigador, pero tenemos tambi\u00e9n que aprender a reconocer, a tener como referentes a compa\u00f1eros y compa\u00f1eras por su silencioso e inquebrantable compromiso docente para con su universidad curso tras curso, en los malos y los buenos tiempos. Personalmente confieso que tengo siempre presentes a docentes e investigadores concretos, muy pocos, algunos de ellos est\u00e1n esta ma\u00f1ana en este sal\u00f3n de grados, cuyo ejemplo supone para mi trabajo diario un incentivo extra que admiro, valoro y agradezco profundamente. Sin ellos, se lo aseguro, no estar\u00eda esta ma\u00f1ana hablando sobre este tema. Son personas que evitan los perversos y empalagosos c\u00edrculos de egos que tanto proliferan en estos tiempos y que muestran y demuestran cada d\u00eda con su ejemplaridad silente, sin hacer ruido, que la verdadera calidad huye de la cantidad, de la sobreactuaci\u00f3n y de lo uniforme.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">No dudemos entonces de que, en \u00faltima instancia, nuestras pr\u00e1cticas docente y cient\u00edfica son un fiel reflejo de nuestra lectura personal del mundo que nos rodea. Una lectura cambiante, <em>autopoietica,<\/em> que se autocorrige, se adapta, crece, se diversifica, aprende de sus errores y permanece viva a lo largo de nuestros a\u00f1os de vida acad\u00e9mica. Y no nos olvidemos de que, usando como met\u00e1fora la interpretaci\u00f3n de una obra musical, el desarrollo del contenido de una clase al igual que la lenta, o a veces luminosa y r\u00e1pida, gestaci\u00f3n de una hip\u00f3tesis cient\u00edfica es, esencial y necesariamente, un acto singular, \u00fanico e irrepetible. Definitivamente, defend\u00e1moslo siempre, docencia al igual que investigaci\u00f3n son procesos creativos de primera magnitud. Como deber\u00eda ser tambi\u00e9n el buen ejercicio de la divulgaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n cient\u00edfica, a menudo sin control ni evaluaci\u00f3n alguna, pero esto es otro tema. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">La tarea docente, tanto en nuestras clases como en nuestros laboratorios, ha sido objeto de muchos ensayos y estudios. El verbo transitivo que la define es uno de los m\u00e1s hermosos de cualquier idioma: ense\u00f1ar. Entre lo que he le\u00eddo sobre este tema me quedo con la definici\u00f3n del soci\u00f3logo V\u00edctor P\u00e9rez D\u00edaz para quien ense\u00f1ar supone una transformaci\u00f3n cognitiva, moral y emocional de los sujetos docentes y discentes que se implican en la tarea de entender juntos un material de lectura y\/o observaci\u00f3n. Estoy totalmente convencido de que esta <em>praxis<\/em> conmutativa es capaz de generar tambi\u00e9n una ense\u00f1anza de los valores intr\u00ednsecos de cada \u00e1rea de conocimiento, de cada materia y en cada asignatura. Valores como aprender a percibir, no es nada f\u00e1cil, el rigor intelectual; valores como el respeto a los antecedentes y el desarrollo hist\u00f3rico de cada disciplina, el valor de la cr\u00edtica y del buen trabajo en equipo, la especial capacidad predictiva (el aprender a conjugar los tiempos futuros) de las disciplinas cient\u00edficas y tambi\u00e9n el gran valor que supone siempre la pregunta certera y l\u00facida frente a la provisionalidad de la respuesta. Ahondar e incorporar en estas acciones un discurso basado adem\u00e1s en c\u00f3digos \u00e9ticos de comportamiento de los estudiantes, los docentes y los investigadores es algo que la universidad de nuestros d\u00edas no puede ni debe olvidar. Denunciar y atajar de forma efectiva la manipulaci\u00f3n perversa, el fraude acad\u00e9mico, el acoso impl\u00edcito en la jerarqu\u00eda piramidal de las aulas y laboratorios que, aun siendo hechos afortunadamente muy puntuales, tienen lugar, es tarea de todos y todas. Adem\u00e1s, y como personalmente he tratado de poner de manifiesto en otros art\u00edculos y reflexiones, se generar\u00eda tambi\u00e9n el valor y potencial de la interdisciplinaridad para conseguir entre nuestras facultades y escuelas t\u00e9cnicas, paso a paso, una f\u00e9rtil y lamentablemente a\u00fan muy escasa transversalidad del conocimiento. Ense\u00f1ar en este sentido, como dir\u00eda el desaparecido Jorge Wagensberg, consistir\u00eda tambi\u00e9n en ense\u00f1ar a gozar, a sentir alegr\u00eda, a disfrutar en un sentido spinozista del sinuoso camino hacia la comprensi\u00f3n del complejo mundo que nos rodea. Tarea esta \u00faltima muy dif\u00edcil, llena de los obst\u00e1culos que nos impone la <em>multiversidad<\/em> actual en lugar de la verdadera y original <em>universidad<\/em>. Ense\u00f1ar en esa v\u00eda contribuir\u00eda a formar irreversiblemente en estos tiempos dist\u00f3picos que nos invaden a unos estudiantes, futuros graduados, doctores y profesionales m\u00e1s creativos, innovadores, capaces de transcender los hechos y entrenados en una mirada m\u00e1s serena y hol\u00edstica, m\u00e1s rica, de la realidad de nuestro mundo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Los docentes de nuestros d\u00edas disponemos de un completo arsenal de t\u00e9cnicas y m\u00e9todos que facilitan la actividad docente diaria. Hace cuatro a\u00f1os, atenazados por la pandemia v\u00edrica, demostramos la val\u00eda que puede suponer el uso de la metodolog\u00eda virtual h\u00edbrida o total en nuestras clases y en nuestra relaci\u00f3n con nuestros investigadores cercanos. Algunas pr\u00e1cticas de estos \u00faltimos a\u00f1os con dichas metodolog\u00edas llegaron para quedarse y ser mejoradas en el futuro pero estoy seguro de que muchos de nosotros sentimos en aquellos d\u00edas a trav\u00e9s de un ordenador una gran frustraci\u00f3n e impotencia. Una especie de nostalgia, mal disimulada a veces, del tremendo e inconfundible potencial y valor de la clase presencial, la clase de siempre, y el valor de la reuni\u00f3n o seminario de trabajo del equipo investigador. Personalmente, uno de los momentos m\u00e1s duros de mi larga experiencia docente fue comprobar cuando volvimos a las clases presenciales que no reconoc\u00eda el primer d\u00eda de clase a ninguno de mis estudiantes cuando el curso anterior les hab\u00eda impartido en otra asignatura casi tres meses de docencia a trav\u00e9s de la fr\u00eda pantalla del ordenador. Faltaron en esos largos d\u00edas, con la palabra siempre como protagonista, completarla con la mirada, los gestos y los silencios para hacer del aula la presencia habitada por la comunicaci\u00f3n, la interacci\u00f3n y el dialogo. Di\u00e1logos la mayor\u00eda de las veces con nosotros mismos cuando comprobamos esos momentos especiales en que sabemos que estamos llegando a las mentes y expectativas de los estudiantes o cuando sentimos habernos equivocado en el enfoque de alg\u00fan \u00e1spero concepto o tambi\u00e9n cuando la l\u00facida observaci\u00f3n de alg\u00fan estudiante te har\u00e1 modificar el planteamiento de un determinado concepto en el futuro. \u00a0A veces, son momentos singulares casi m\u00e1gicos, el aula parece vibrar de alg\u00fan modo y todo ocurre como si all\u00ed estuviera sentado el alumno o alumna que fuimos. Quiz\u00e1s ah\u00ed est\u00e9 la base y el secreto de una buena docencia: intentar ense\u00f1ar al joven que fuimos. En relaci\u00f3n a esto le\u00ed hace tiempo unas palabras del catedr\u00e1tico de la Universidad de Barcelona, Josep Llovet: <em>un docente empieza ense\u00f1ando m\u00e1s de lo que sabe, llega un momento en que ense\u00f1a justo lo que sabe y termina ense\u00f1ando lo que sus estudiantes pueden aprender<\/em>. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Todo lo anterior ocurre en el Aula de la que hay que recordar su noble etimolog\u00eda: espacio cerrado donde se llevan a cabo ceremonias sagradas. Hay, sin duda, una fuerza tremenda en la oralidad e intercambio de ideas movi\u00e9ndose en un aula, escribiendo acompasadamente en la pizarra de siempre (\u00a1qu\u00e9 poco se usa hoy d\u00eda!) y mirando una y otra vez a los ojos, escudri\u00f1ando en los gestos la recepci\u00f3n del mensaje, del contenido. Son, en cualquier caso, las misteriosas reglas no escritas que la palabra transmitir nos impone a la vez que nos regala. He aludido antes a tiempos \u00e1speros recientes que hemos vivido que son para todos ahora recuerdos; pensemos tambi\u00e9n en momentos felices, luminosos que tambi\u00e9n hemos vivido, pero como alguien (el poeta Rilke) dej\u00f3 escrito nunca olvidemos que: \u201c<em>Los recuerdos, en s\u00ed mismos, no son importantes. S\u00f3lo lo son cuando se transforman en nuestra propia sangre, en mirada y gesto, cuando ya no tienen nombre y cuando ya no se pueden distinguir de nosotros mismos.<\/em><em>\u201d<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Coment\u00e9 antes alg\u00fan detalle personal de la \u00e1spera experiencia de los tiempos de pandemia. Me permito y me atrevo a contar y compartir con todos ustedes un detalle personal m\u00e1s feliz y luminoso: a\u00fan recuerdo con especial satisfacci\u00f3n una clase impartida hace ya un buen mont\u00f3n de a\u00f1os a estudiantes de tercero de la licenciatura de Qu\u00edmica a los que les le\u00ed el soneto de Jorge Luis Borges titulado El alquimista\u2026Les aseguro que ese d\u00eda marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en mi carrera. La luz de aquel recuerdo personal, aqu\u00ed y ahora, es tiempo, tiempo pasado que se piensa, que he meditado, pienso y pensar\u00e9 una y otra vez como nos dice un bello verso de Octavio Paz.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Todo lo anterior comentado no es nada novedoso; nos viene de antiguo y es sencillamente el fruto de nuestra herencia y evoluci\u00f3n cultural. Incluso antes de la escritura la palabra hablada en directo, delante de los disc\u00edpulos, era parte integrante de la ense\u00f1anza. El maestro, como dice George Steiner, hablaba al disc\u00edpulo o disc\u00edpula que le responde <em>todav\u00eda no he entendido, pero llegar\u00e9 a entender<\/em>. Como tambi\u00e9n nos dej\u00f3 escrito que una universidad que se precie, una universidad digna es sencillamente aquella que proporciona el contacto personal del estudiante con el aura y la amenaza de lo sobresaliente. Ocasi\u00f3n y oportunidad esta para elogiar la ejemplaridad, concepto donde podr\u00eda radicar la verdadera excelencia. No lo dudemos. Quiz\u00e1s, me gusta pensar esto teniendo presente el aniversario de nuestra querida Faculta, quiz\u00e1s la historia real de esta instituci\u00f3n, de esta nuestra casa no es sino la suma de peque\u00f1as historias, de historias de un pu\u00f1ado de ejemplaridades. Trayectorias ejemplares de acad\u00e9micos y de personal de administraci\u00f3n y servicios. Trayectorias desconocidas, tambi\u00e9n, de promociones y promociones de estudiantes quienes han vivido y a veces padecido los l\u00f3gicos claro-oscuros, las luces y sombras de toda historia humana.<em> <\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Acercarse a lo anteriormente comentado es, en \u00faltima instancia, cuesti\u00f3n de proximidad, de ver y de escuchar alejados de la sobrevalorada virtualidad, de aceptar una fuente de valores a los que deber\u00edamos referirnos cuando nos atrevamos a pronunciar la palabra excelencia. Referentes que nos ayudan y acompa\u00f1an con su insobornable ejemplo a recorrer el siempre indefinible y borroso camino de la incertidumbre, ese espacio oscuro por el que tambi\u00e9n hay que aprender a caminar este ideal del conocimiento vivo, y por tanto cambiante, es tambi\u00e9n un ideal de oralidad, de alocuci\u00f3n y respuesta cara a cara. Lo contrario era, para los maestros cl\u00e1sicos, algo cercano a una falsificaci\u00f3n y traici\u00f3n. Deber\u00eda seguir si\u00e9ndolo para nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Cada lecci\u00f3n, cada clase o disertaci\u00f3n, cada exposici\u00f3n de ideas que se lleva a cabo en el aula o ante unos colegas en un seminario o en un congreso debe ser, ante todo, como dej\u00f3 tambi\u00e9n escrito Steiner una lecci\u00f3n de libertad. Como escribi\u00f3 Juli\u00e1n Mar\u00edas: \u201c<em>La Universidad es algo sin\u00f3nimo de libertad. Libertad de pensar, libertad de contagiar y libertad, finalmente, de ser contagiados\u2026\u201d. <\/em>S\u00ed, contagiados. Ya la filosof\u00eda de Spinoza nos habla sobre el <em>conatus,<\/em> de la potencia de la libertad humana cuyo sentido descansa en un equilibrio ecu\u00e1nime entre raz\u00f3n y emoci\u00f3n. En esa direcci\u00f3n, la educaci\u00f3n, la ense\u00f1anza, el compartir nuevos modelos que nos han ayudado y ayudan a entender y comprender el mundo ha sido, es y ser\u00e1 siempre uno de los logros m\u00e1s generosos y cooperativos de la humanidad. Su racionalidad comunicativa se basa en su discurso y en su disponibilidad para aprender. Y su fuerza directriz, como decimos los qu\u00edmicos, es, debe ser, clara: llenar esos discursos de emoci\u00f3n y la emoci\u00f3n de la complejidad que supone, parafraseando a Alfred Whitehead, el pasaje creativo de la naturaleza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Me temo que, a la postre, esta reflexi\u00f3n, en una \u00e9poca de pleno auge de la informaci\u00f3n veloz e instant\u00e1nea la mayor\u00eda de las veces, como indiqu\u00e9 al comienzo, en desacuerdo con la verdadera velocidad intr\u00ednseca de nuestra naturaleza humana, no tendr\u00e1 nada de moderna ni de futurista, pero cualquier docente e investigador de hace decenas de a\u00f1os, en otros escenarios bien distintos, la hubiese podido firmar. Sin embargo, son reflexiones formuladas aqu\u00ed y ahora, a pesar de todo en estos tiempos \u00e1speros e inciertos que vivimos, pero que tienen que ser, querido Rector y querido Decano, tiempos de esperanza, de esperanzas individual y colectiva, tiempos para trabajar por algo que sea sencillamente bueno y no porque tenga \u00e9xito garantizado y sea socialmente sobrevalorado y pueda figurar en los primeros puestos de esos fr\u00edos y enga\u00f1osos <em>rankings<\/em>. Y que sea, adem\u00e1s, una esperanza que sirva de gu\u00eda y referencia transformadora para la creaci\u00f3n y transferencia del conocimiento para que ayude a generaciones futuras a aprender, entender y comprender la tremenda y siempre fascinante complejidad de nuestro mundo. Pensemos, en palabras del reciente libro del fil\u00f3sofo Byung Han que toma como suyas las de Vacl\u00e1v Havel para quien \u201c<em>la esperanza no es lo mismo que el optimismo. No es la convicci\u00f3n de que algo saldr\u00e1 bien, sino la certeza de que algo tiene sentido independientemente de c\u00f3mo salga\u201d.<\/em> Esperanza trascendente como movimiento y motor de b\u00fasqueda. B\u00fasqueda de procesos y cambios en lugar de r\u00edgidas y sobreactuadas identidades\u2026 Esperanzas para crear verdaderos compromisos. Esperanza como \u201cpasi\u00f3n\u201d por lo posible. Est\u00e1 en nuestras manos.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Pienso para terminar que, en \u00faltima instancia, la profesi\u00f3n docente e investigadora supone una lucha constante contra el olvido potenciando clase tras clase, experimento tras experimento, seminario tras seminario, una especial y constante <em>libido sciendi, <\/em>un deseo de conocimiento y un ansia de comprender. &nbsp;<em>Desear el saber por el saber<\/em>, saber para ense\u00f1ar y saber para descubrir c\u00f3mo nos dej\u00f3 escrito San Alberto Magno. No hay oficio m\u00e1s privilegiado. Intentemos d\u00eda a d\u00eda, curso tras curso ser dignos herederos del mismo y darle siempre el respeto y dignidad que merece.<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Las argumentaciones deben terminar con poes\u00eda, sin duda la m\u00e1s f\u00e9rtil de las creatividades humanas con posibilidad trascendente. De un maestro de la poes\u00eda desaparecido ya hace a\u00f1os, el poeta Claudio Rodr\u00edguez:<em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Dichoso el que un buen d\u00eda sale humilde<br>y se va por la calle, como tantos<br>d\u00edas m\u00e1s de su vida, y no lo espera<br>y, de pronto, \u00bfqu\u00e9 es esto?, mira a lo alto<br>y ve, pone el o\u00eddo al mundo y oye,<br>anda, y siente subirle entre los pasos<br>el amor de la tierra, y sigue, y abre<br>su taller verdadero, y en sus manos<br>brilla limpio su oficio, y nos lo entrega<br>de coraz\u00f3n porque ama, y va al trabajo<br>temblando como un ni\u00f1o que comulga<br>mas sin caber en el pellejo, y cuando<br>se ha dado cuenta al fin de lo sencillo<br>que ha sido todo, ya el jornal ganado,<br>vuelve a su casa alegre y siente que alguien<br>empu\u00f1a su aldab\u00f3n, y no es en vano.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su t\u00edtulo, el t\u00edtulo es \u201c<em>Alto jornal\u201d.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas gracias por vuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>*Antonio Heredia Bayona es catedr\u00e1tico de la UMA, investigador del IHSM-CSIC-UMA y miembro de n\u00famero de la Academia Malague\u00f1a de Ciencias.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imagen de cabecera: \u00abEsperanza\u00bb, de George Frederick Watts.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>la profesi\u00f3n docente e investigadora supone una lucha constante contra el olvido potenciando clase tras clase, experimento tras experimento, seminario tras seminario, una especial y constante libido sciendi, un deseo de conocimiento y un ansia de comprender.  Desear el saber por el saber, saber para ense\u00f1ar y saber para descubrir c\u00f3mo nos dej\u00f3 escrito San Alberto Magno. No hay oficio m\u00e1s privilegiado. Intentemos d\u00eda a d\u00eda, curso tras curso ser dignos herederos del mismo y darle siempre el respeto y dignidad que merece. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3518,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[757,602,758,323,759,162,408],"tags":[],"class_list":["post-3515","post","type-post","status-publish","format-image","has-post-thumbnail","hentry","category-50-aniversario-de-la-facultad-de-ciencias-uma","category-antonio-heredia-bayona","category-docencia","category-investigacion-cientifica","category-san-alberto-magno","category-universidad-de-malaga","category-universidad-espanola","post_format-post-format-image"],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/esperanza_02.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3515","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3515"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3515\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3518"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3515"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3515"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3515"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}