{"id":3470,"date":"2024-11-30T05:00:00","date_gmt":"2024-11-30T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=3470"},"modified":"2026-06-13T19:57:18","modified_gmt":"2026-06-13T19:57:18","slug":"cajal-y-unamuno-dos-hombres-y-un-destino-ii","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2024\/11\/30\/cajal-y-unamuno-dos-hombres-y-un-destino-ii\/","title":{"rendered":"CAJAL Y UNAMUNO. DOS HOMBRES Y UN DESTINO. II"},"content":{"rendered":"\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed aligncenter is-type-rich is-provider-soundcloud wp-block-embed-soundcloud\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"02_Federico Soriguer_Cajal y Unamuno_01 by Academia Malague\u00f1a de Ciencias\" width=\"640\" height=\"400\" scrolling=\"no\" frameborder=\"no\" allow=\"autoplay; encrypted-media\" src=\"https:\/\/w.soundcloud.com\/player\/?visual=true&#038;url=https%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F1949991563&#038;show_artwork=true&#038;maxheight=960&#038;maxwidth=640\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\"><strong>Federico J. C-Soriguer Escofet<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el art\u00edculo anterior hemos relacionado la vida y obra de Cajal y Unamuno. Dos hombres unidos por un destino, el de la regeneraci\u00f3n de nuestro pa\u00eds. A Unamuno y a Cajal les un\u00eda muchas cosas y una de ellas, menos conocida, fue su desbordante imaginaci\u00f3n Es de esto de lo que hoy hablaremos y sobre la que sacaremos al final alguna conclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Reglas y Consejos escribe: \u201c<em> .. soy un firme partidario de la religi\u00f3n de los hechos&#8230;si por alguna raz\u00f3n te vieses tentado de formular alguna teor\u00eda ten al menos la precauci\u00f3n de no creer demasiado en ellas&#8230;<\/em>\u201d. Pero tambi\u00e9n a\u00f1adi\u00f3<em>: \u201c..en vano ciertos esp\u00edritus harto escrupulosos y austeros quisieron desterrar las grandes hip\u00f3tesis de la esfera cient\u00edfica; las hip\u00f3tesis nos subyugan porque constituyen una necesidad ineludible del intelecto, porque responden a una tendencia invencible hacia la simplicidad y comodidad, porque, para decirlo de una vez, nuestro cerebro representa una m\u00e1quina forjadora de conjeturas, teor\u00edas y doctrinas.\u201d <\/em>Cajal cre\u00eda m\u00e1s en la voluntad que en la inteligencia y fueron su inteligencia y su tes\u00f3n las que le llevaron a culminar su gran obra, pero fue por su imaginaci\u00f3n por la que Cajal cambi\u00f3 la historia de la ciencia. De hecho, ante las mismas im\u00e1genes en el microscopio, all\u00ed donde Golgi segu\u00eda viendo el cerebro como una estructura reticular Cajal supo ver -imaginar- la estructura neuronal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fue tambi\u00e9n su imaginaci\u00f3n la que le llev\u00f3 a imaginar el futuro (creando la Junta de Ampliaci\u00f3n de Estudios -JAE) y a escribir relatos y cuentos que le convirtieron en pionero de la ciencia ficci\u00f3n y de la divulgaci\u00f3n cient\u00edfica. Algunos de estos cuentos se han perdido y otros han sido recientemente rescatados como el de \u201c<em>La vida en el a\u00f1o 6000<\/em>\u201d, o agrupados en \u201c<em>Cuentos de vacaciones. Narraciones pseudocient\u00edficas<\/em>\u201d, como son \u201c<em>El fabricante de honradez<\/em>\u201d, \u201c<em>El Hombre llamado J\u00fapiter<\/em>\u201d, \u201c<em>A secreto agravio, secreta venganza<\/em>\u201d, \u201c<em>La casa maldita<\/em>\u201d, \u00ab<em>El pesimista corregido<\/em>\u201d, o \u201c<em>El hombre natural y el hombre artificial<\/em>\u201d. En todos ellos se plantean dilemas de tipo social o moral de compleja soluci\u00f3n en los que plantea explicaciones a los que la ciencia a\u00fan no hab\u00eda llegado, pero todos tienen la vocaci\u00f3n de elevar la inexistente o insuficiente educaci\u00f3n cient\u00edfica de la poblaci\u00f3n. La mayor\u00eda de estos relatos tuvieron escasa difusi\u00f3n entre otras razones porque se hicieron ediciones peque\u00f1as y no fueron traducidos al ingl\u00e9s hasta muchos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n Unamuno encontr\u00f3 en los cuentos, en los relatos, en las novelas la manera de dejar constancia de sus ideas sociales y pol\u00edticas, del mismo modo que sobre la ciencia y sus grandes preocupaciones existenciales como la muerte y la trascendencia.&nbsp; Unamuno escribi\u00f3 cuentos desde la infancia. Aqu\u00ed, dada la naturaleza de este blog haremos referencia a algunos relatos escritos como distopias sobre una de sus particulares obsesiones: la ciencia y el cientificismo. As\u00ed en \u201c<em>Amor y Pedagog\u00eda<\/em>\u201d (1902), Avito Corral el protagonista, entusiasta de la ciencia y el progreso, educa a su hijo Apolodoro de acuerdo con las normas cient\u00edficas de la pedagog\u00eda. Ni que decir tiene que el relato termina mal. O el m\u00e1s conocido de \u201c<em>Mecan\u00f3polis<\/em>\u201d (1913), en el que cuenta el viaje de un amigo sin nombre -alter ego de Unamuno- a una ciudad completamente automatizada, una ciudad perfecta, en la que no hab\u00eda humanos. Trenes sin conductor que se paran al verle y luego marchan a tal velocidad que no se ve el paisaje, unos restaurantes que te ofrecen los mejores manjares pero no hay cocineros ni camareros, unos museos extraordinarios en donde est\u00e1 toda la historia de la vida del ser humano pero no hay humanos,&nbsp; unas pinacotecas con pinturas y obras extraordinarias en la que al acercarse un voz explica la obra y un peri\u00f3dico en un expendedor autom\u00e1tico en el que lee: \u201c<em>Ayer tarde arrib\u00f3 en nuestra ciudad, no sabemos c\u00f3mo, un pobre hombre de los que a\u00fan quedaban por ah\u00ed. Le auguramos malos d\u00edas<\/em>\u201d. As\u00ed es <em>Mecan\u00f3polis<\/em>, esa ciudad perfecta que termina conduciendo al viajero a la locura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La libertad que da la ficci\u00f3n le permite a Unamuno radicalizar (y clarificar) sus advertencias sobre los peligros de un progreso solo tecnol\u00f3gico que va sustituyendo al \u201c<em>alma espiritual<\/em>\u201d por un \u201c<em>alma mec\u00e1nica<\/em>\u201d.&nbsp; Con estos y otros relatos Unamuno demuestra conocer muy bien la literatura de ficci\u00f3n, no en vano cita a Samuel Butller (y a su Erewhon) al comienzo de \u201c<em>Mecan\u00f3polis<\/em>\u201d, pero si Butller utiliza \u201c<em>la inversi\u00f3n sat\u00edrica<\/em>\u201d para poner de manifiesto la arbitrariedad e injusticia de la sociedad victoriana, Unamuno emplea la anti-utop\u00eda o distopia para poner en evidencia los excesos del cientificismo y los riesgos de una futura \u201c<em>esclavitud tecnol\u00f3gica<\/em>\u201d.&nbsp; Con una nueva mirada el viejo Unamuno est\u00e1 lejos de ese reaccionario enemigo del progreso con el que algunos le retratan. Sus exabruptos, fueron una prematura pero lucida advertencia a los tecno-utopistas que creyeron (como ahora los transhumanistas) en la utop\u00eda de una vida perfecta gracias a la tecnologizaci\u00f3n de la vida y el cuerpo humano. Cajal y Unamuno utilizaron la ficci\u00f3n para ir un poco m\u00e1s all\u00e1 de lo que el rigor del m\u00e9todo cient\u00edfico permit\u00eda a Cajal y las exigencias de un ensayo obligaban a Unamuno. Pero en ambos casos podemos encontrar en estos relatos de ficci\u00f3n los mejor de ambos. No en vano dej\u00f3 escrito Unamuno en \u201c<em>Como se hace una novela<\/em>\u201d (1927): \u201c<em>toda obra de ficci\u00f3n cuando es viva es autobiogr\u00e1fica y en los personajes vive en menor o mayor medida el autor<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cajal y Unamuno fueron excepcionales no solo por su dedicaci\u00f3n, su ambici\u00f3n intelectual, o su inteligencia. Lo fueron por su imaginaci\u00f3n, esa condici\u00f3n necesaria para que la inteligencia no sea solo un adorno y para que el trabajo sea creativo y original. Cajal y Unamuno con su vida y su obra demuestran, en fin, que, probablemente, la imaginaci\u00f3n es la m\u00e1s importante y singular propiedad de los humanos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>*Federico J. C-Soriguer Escofet es m\u00e9dico. Vocal de la secci\u00f3n de Ciencias Sociales y Humanidades. Acad\u00e9mico de n\u00famero de la Academia Malague\u00f1a de Ciencias.<\/em><\/strong><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En el art\u00edculo anterior hemos relacionado la vida y obra de Cajal y Unamuno. Dos hombres unidos por un destino, el de la regeneraci\u00f3n de nuestro pa\u00eds. A Unamuno y a Cajal les un\u00eda muchas cosas y una de ellas, menos conocida, fue su desbordante imaginaci\u00f3n Es de esto de lo que hoy hablaremos y sobre la que sacaremos al final alguna conclusi\u00f3n. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3468,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[4,165,303,58,751,182],"tags":[],"class_list":["post-3470","post","type-post","status-publish","format-image","has-post-thumbnail","hentry","category-cc-humanidades","category-ciencia","category-cientificos","category-federico-soriguer","category-miguel-de-unamuno","category-santiago-ramon-y-cajal","post_format-post-format-image"],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/cajal-y-unamuno_01.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3470","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3470"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3470\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7211,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3470\/revisions\/7211"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3468"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3470"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3470"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3470"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}