{"id":3464,"date":"2024-11-23T05:00:00","date_gmt":"2024-11-23T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=3464"},"modified":"2026-06-13T19:52:06","modified_gmt":"2026-06-13T19:52:06","slug":"cajal-y-unamuno-dos-hombres-y-un-destino-i","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2024\/11\/23\/cajal-y-unamuno-dos-hombres-y-un-destino-i\/","title":{"rendered":"CAJAL Y UNAMUNO. DOS HOMBRES Y UN DESTINO. I"},"content":{"rendered":"\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed aligncenter is-type-rich is-provider-soundcloud wp-block-embed-soundcloud\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"01_Federico Soriguer_Cajal y Unamuno_01 by Academia Malague\u00f1a de Ciencias\" width=\"640\" height=\"400\" scrolling=\"no\" frameborder=\"no\" allow=\"autoplay; encrypted-media\" src=\"https:\/\/w.soundcloud.com\/player\/?visual=true&#038;url=https%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F1949988683&#038;show_artwork=true&#038;maxheight=960&#038;maxwidth=640\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\"><strong>Federico J. C-Soriguer Escofet<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Espa\u00f1a, en el primer tercio del siglo XX, se produjo un florecimiento cultural y cient\u00edfico que no por casualidad ha sido llamado la edad de plata de la ciencia y las letras espa\u00f1olas. El n\u00famero de instituciones y personas ilustres tanto en las letras como en las ciencias fue extraordinario y de entre ellas hoy aqu\u00ed con un criterio absolutamente personal pero no arbitrario he seleccionado a Cajal (1852-1934) y a Unamuno (1864-1936).&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fueron coet\u00e1neos y ambos representan, cada uno a su manera, este movimiento que se llam\u00f3 regeneracionismo, pero sobre todo representaron las dos almas de un pa\u00eds que nunca se resign\u00f3 a la situaci\u00f3n de postergaci\u00f3n intelectual o cient\u00edfica en la que Espa\u00f1a se hab\u00eda instalado en el siglo XIX.&nbsp; Cajal se adelant\u00f3 a su tiempo, colocando a Espa\u00f1a en el mapa de la ciencia mundial.&nbsp; Unamuno represent\u00f3 como pocos la enorme riqueza que, a falta de mejor palabra, llamaremos espiritual, que este pa\u00eds atesoraba y, tambi\u00e9n y al mismo tiempo, el contradictorio pensamiento ante la ilustraci\u00f3n y el progreso cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico de esa misma Espa\u00f1a en la que ambos nacieron. Sobre el pensamiento cient\u00edfico de Cajal se ha escrito mucho y bien y, aqu\u00ed mismo en este blog lo hemos hecho en varias ocasiones. &nbsp;Sobre el pensamiento de Unamuno ante la ciencia y la t\u00e9cnica, la mayor\u00eda de la gente solo recuerda su famoso exabrupto: \u201c<em>que inventen ellos<\/em>\u201d (aparecido por primera vez en el \u201c<em>Di\u00e1logo del Templo\u201d<\/em>, 1906). Sin embargo, el pensamiento de Unamuno no fue nunca anticient\u00edfico.&nbsp; De hecho, en su juventud fue positivista y defendi\u00f3 la necesidad de aplicar m\u00e9todos cient\u00edficos rigurosos para avanzar en el saber, considerando, por ejemplo, a Darwin como \u00ab<em>uno de los hombres m\u00e1s grandes que el g\u00e9nero humano hab\u00eda dado<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es m\u00e1s tarde, a finales del siglo XIX, cuando Don Miguel se distancia de quienes (en su opini\u00f3n) consideraban a la ciencia como una religi\u00f3n y negaban un espacio para la reflexi\u00f3n sobre las cuestiones \u00faltimas.&nbsp; Unamuno combati\u00f3 el cientificismo y la tecnofilia, pero defendi\u00f3 a la ciencia como fuente del saber. En un art\u00edculo titulado \u201cCientificismo\u201d, Unamuno lo define \u201c<em>como la disposici\u00f3n a tener una fe ciega en la ciencia. Una ceguera y una fe mayor cuanto menor es la ciencia de los que la poseen<\/em>\u201d. Si acaso Unamuno, con su cr\u00edtica al cientificismo, fue un adelantado a su \u00e9poca pues entendi\u00f3 la ciencia en un sentido amplio, incluyendo no solo las matem\u00e1ticas, f\u00edsica, qu\u00edmica y biolog\u00eda, sino tambi\u00e9n a las ciencias sociales y humanas.&nbsp; Algo que en Europa y EEUU no se conseguir\u00eda hasta los a\u00f1os 50 del siglo XX. Su cr\u00edtica no es tanto a la ciencia sino a la consideraci\u00f3n de la ciencia como la \u00fanica fuente legitima del saber, cuestionando la autoridad de aquellos (cientificistas), que \u201c<em>no toleran que se quiera acceder al templo de la sabidur\u00eda por otras puertas y desprecian como ilusos a aquellos que en su coraz\u00f3n anidan una esperanza &nbsp;trascendente, convencidos como est\u00e1n de la existencia de un progresos y crecimiento indefinido que solo se puede conseguir por medio de la ciencia y de la t\u00e9cnica e ignorando las emociones, los sentimientos y la voluntad<\/em>\u201d. Unamuno advirti\u00f3 como el cientificismo intolerante arraigaba all\u00ed donde la ciencia llevaba una vida \u201cl\u00e1nguida\u201d, quiz\u00e1s pensando en Espa\u00f1a y quiz\u00e1s influido por la vida y la obra de Cajal con el que compart\u00eda una mutua admiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A lo largo de su vida Unamuno sufri\u00f3 numerosas crisis pasando de un intelectualismo positivista y socialista a otros estadios en los que animaba a pensar con todo el cuerpo y con los sentimientos. Modernidad y critica de la modernidad coexisten en su obra, adelant\u00e1ndose en decenios a lo que despu\u00e9s se llamar\u00eda postmodernidad, aunque sin renunciar a la b\u00fasqueda apasionada de la verdad.&nbsp; Una lucha entre la raz\u00f3n y el sentimiento, entre la l\u00f3gica (cient\u00edfica) y la religi\u00f3n y la vida que le llev\u00f3 a proyectar la escritura de un libro que pensaba llamar \u201c<em>Ciencia y Religi\u00f3n<\/em>\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En contra de lo que se suele creer a Cajal y a Unamuno les un\u00eda muchas m\u00e1s cosas que los separaban. Una de ella, fue su vocaci\u00f3n docente, no solo acad\u00e9mica como profesores universitarios sino como un empe\u00f1o por elevar el nivel cultural y moral del pa\u00eds. Ambos consideraron que la cultura (cient\u00edfica y human\u00edstica) eran los mejores instrumentos para elevar el bienestar f\u00edsico y moral de la sociedad. &nbsp;Ambos se conoc\u00edan y se respetaban mutuamente, aunque no parece que Cajal estuviera muy de acuerdo con la interpretaci\u00f3n tr\u00e1gica y castiza que de la ciencia hac\u00eda D. Miguel. En marzo de 1913, Cajal contesta por carta a Unamuno que le ha pedido previamente una recomendaci\u00f3n para una beca al extranjero de un conocido suyo. En su respuesta, aparte de garantizarle la ayuda, escribe: \u201c&#8230;<em>puede que en algunos puntos secundarios haya divergencias entre las ideas de usted y las m\u00edas sobre el plan de elevaci\u00f3n intelectual de Espa\u00f1a: pero creo que en lo esencial coincidimos&#8230;. (\u2026) . Somos en fin diversos pero complementarios. Lo mucho y exquisito que dice usted en su libro \u201cMi Religi\u00f3n\u201d, lo suscribo yo por completo. Creo que Espa\u00f1a debe desarrollar su ingenio propio, su personalidad original, en arte, en literatura, en filosof\u00eda hasta en el modo de considerar la vida, pero en ciencia debemos internacionalizarnos. Hay escuelas filos\u00f3ficas, literarias, art\u00edsticas, pol\u00edticas; pero solo hay una ciencia, la cultivada desde Galileo a Pasteur y Claudio Bernard\u2026\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el a\u00f1o 1962 a Jaime Gil de Biedma le fue censurado un poema que empezaba as\u00ed: <em>\u201cDe todas las historias de la Historia\/ la m\u00e1s triste sin duda es la de Espa\u00f1a, \/porque termina mal\u201d.<\/em> Cajal muri\u00f3 en 1934 sin llegar a ver como los sue\u00f1os de un pa\u00eds mejor eran destruidos por la barbarie de la guerra civil. Unamuno no tuvo la misma suerte. Pero de Cajal y Unamuno seguiremos hablando en una pr\u00f3xima entrega.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a><strong><em>*Federico J. C-Soriguer Escofet es m\u00e9dico. Vocal de la secci\u00f3n de Ciencias Sociales y Humanidades. Acad\u00e9mico de n\u00famero de la Academia Malague\u00f1a de Ciencias.<\/em><\/strong><\/a><strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En Espa\u00f1a, en el primer tercio del siglo XX, se produjo un florecimiento cultural y cient\u00edfico que no por casualidad ha sido llamado la edad de plata de la ciencia y las letras espa\u00f1olas. 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