{"id":3409,"date":"2024-10-05T05:00:00","date_gmt":"2024-10-05T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=3409"},"modified":"2024-10-05T05:00:00","modified_gmt":"2024-10-05T05:00:00","slug":"excelencia-y-ejemplaridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2024\/10\/05\/excelencia-y-ejemplaridad\/","title":{"rendered":"EXCELENCIA Y EJEMPLARIDAD"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\"><strong>Antonio Heredia Bayona<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\"><strong><em><strong><em>Hay ojos que van al fondo de las cosas. Que divisan un fondo. Y otros que van a lo profundo de las cosas. Estos no divisan ning\u00fan fondo. Pero ven m\u00e1s profundo<\/em><\/strong><\/em><\/strong><em>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\"><strong>Paul Celan<\/strong>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola la palabra excelencia significa <em>superior calidad o bondad que hace de singular aprecio o estimaci\u00f3n algo<\/em>. Un t\u00e9rmino que en los tiempos actuales se usa con demasiada alegr\u00eda provocando interpretaciones confusas y a menudo err\u00f3neas. Una palabra que vende mucho en los tiempos actuales de exaltaci\u00f3n del yo propio, de un equipo humano o de una instituci\u00f3n a la vez que marca un car\u00e1cter sectario, localista y competitivo de dif\u00edcil catalogaci\u00f3n. Admitamos <em>a priori<\/em> que existen personas y equipos humanos excelentes y que hay tambi\u00e9n instituciones, p\u00fablicas y privadas, de excelencia. \u00bfUna instituci\u00f3n de excelencia lo es porque la suma de sus constituyentes es excelente? La misma pregunta es aplicable a un equipo de personas, piensen deportistas, artesanos, profesionales, acad\u00e9micos o investigadores. \u00bfQu\u00e9 implica realmente esto?, \u00bfc\u00f3mo se cuantifica dicha excelencia?, \u00bfc\u00f3mo se mantiene en el tiempo? Son muchas preguntas de dif\u00edcil respuesta. Intentemos una primera aproximaci\u00f3n a las mismas. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">La sociolog\u00eda nos indica que la actual profusi\u00f3n del t\u00e9rmino excelente o de excelencia es consecuencia del postmodernismo que nos invade desde hace pocas d\u00e9cadas. Fruto, quiz\u00e1s, del desencanto modernista y de la inseguridad impl\u00edcita que ha generado y que la globalizaci\u00f3n y auge de las redes sociales se han encargado de potenciar de un modo tan disperso como confuso. Consiguiendo, eso s\u00ed, el paso de una potencial excelencia trascendente a una excelencia inmanente como respuesta radical a uno de las grandes consecuencias de la modernidad tard\u00eda, la vulgaridad. Hoy d\u00eda, perm\u00edtanme la exageraci\u00f3n, todo el mundo est\u00e1 encantado de conocerse, inundando las redes sociales con detalles sobre d\u00f3nde estoy, qu\u00e9 hago, qu\u00e9 leo y escucho y de parecer especial y diferente a sus colegas, amistades y vecindad. Para exteriorizar, en lugar de interiorizar y decantar serenamente lo notable de dichas acciones transitivas. No nos extra\u00f1e que la profesi\u00f3n, llam\u00e9mosle as\u00ed, de <em>influencer<\/em> es una de las m\u00e1s apetecidas de la juventud de nuestro pa\u00eds. Extrapolado a determinadas agrupaciones, equipos e instituciones tener la excelencia como medalla o identidad social otorga un carisma que genera la m\u00e1s de las veces una expl\u00edcita admiraci\u00f3n. Como escribe Javier Gom\u00e1 hoy asistimos a una especie de excentricidad de masas: todos id\u00e9nticos en nuestra pretensi\u00f3n de ser \u00fanicos. Nos olvidamos con frecuencia que esa actual mir\u00edada de personas y entidades catalogadas como excelentes son, en la mayor\u00eda de los casos, fruto de una perversa e intencionada manipulaci\u00f3n del <em>big data<\/em> y de sus creativos algoritmos, los aut\u00e9nticos y fr\u00edos sensores que detectan y canalizan el juego de lo posible a nivel individual, social y pol\u00edtico. Una de las consecuencias de dicho juego es la creciente trivializaci\u00f3n y la subsiguiente sobreactuaci\u00f3n que imponen la mayor\u00eda de los medios de comunicaci\u00f3n. A un nivel local, supongo que se habr\u00e1n percatado, desde hace unos a\u00f1os, de la vor\u00e1gine de premios y premiados que se presentan y descubren en las webs de agrupaciones y sociedades de todo tipo, as\u00ed como en las de instituciones p\u00fablicas (universidades, ayuntamientos, diputaciones). En la gran mayor\u00eda de los casos la palabra excelencia y talento aparecen, sin desmayo, una y otra vez. Como bien indican varios expertos es como si la ilusi\u00f3n de la excelencia o del carisma de ser el\/la\/lo mejor fuese algo imprescindible en nuestro tiempo a la vez que asegura una falsa y provisional referencia y seguridad emocional y psicol\u00f3gica de la mayor\u00eda de las personas en situaciones de cambios y, a veces, de colapsos sociales. En otras palabras, ef\u00edmera seguridad emocional en medio de la inseguridad. Ef\u00edmera, tambi\u00e9n, en muchos casos dicha cualidad de excelencia y talento que se otorga, puesto que la flecha unidireccional del tiempo no perdona nada ni a nadie y nos situar\u00e1 a todos en el sitio que merecemos. Supongo que est\u00e1 claro que, analizado de este modo, cuando en ciertos campos y \u00e1reas de diversas actividades descubramos en un futuro pr\u00f3ximo que casi toda organizaci\u00f3n es excelente habr\u00e1 que buscar otro t\u00e9rmino, otra menci\u00f3n para conseguir una especie de supraexcelencia como requisito evolutivo. O, \u00bfpor qu\u00e9 no?, implantar y normalizar un agotador y costoso ejercicio de evaluaci\u00f3n permanente que pueda eliminar caducadas medallas de excelencia. Adoptar esta cansina perspectiva nos llevar\u00eda a considerar la excelencia, en la gran mayor\u00eda de los casos, como una aut\u00e9ntica y peligrosa impostura. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Si nos acercamos a algunos ejemplos con una mirada no superficial, aparecen de inmediato las sombras que acompa\u00f1an a la actitud de aceptar sin m\u00e1s el rasero de la excelencia. El triunfo en campeonatos de alto nivel de equipos deportivos (lean f\u00fatbol si lo desean) para una mente medianamente sensible y cr\u00edtica se ve apagado, entre otras actitudes, con el modo en que la mayor\u00eda de sus protagonistas y su legi\u00f3n de seguidores celebran sus m\u00e9ritos. Sobreactuaciones y sobrevaloraciones gratuitas, sin apenas atisbo de humildad y de dudoso gusto en el mejor de los casos. O, a un nivel que me es familiar, las reacciones de los investigadores y de las universidades a la publicaci\u00f3n de los famosos rankings de excelencia. Los medios de comunicaci\u00f3n tienen mucho que ver en la publicitaci\u00f3n, superficial siempre en el contenido y l\u00e9xico empleados, de dichas clasificaciones; a la vez, los correspondientes afectados simultanean emociones de decepci\u00f3n, rechazo y falso triunfo dependiendo de c\u00f3mo les vaya. En este sentido, la ausencia de la narraci\u00f3n adecuada, de transparencia, de rigor, debate y autocr\u00edtica se echan en falta a\u00f1o tras a\u00f1o. Lo mismo comienza a acontecer con el amplio abanico de costosos programas y convocatorias que la actual pol\u00edtica cient\u00edfica nacional y auton\u00f3mica pone a disposici\u00f3n de los equipos de investigaci\u00f3n, de investigadores no consolidados y los centros de investigaci\u00f3n. La obtenci\u00f3n de dichas subvenciones se suele tomar como marcadores de excelencia cient\u00edfica e investigadora. Bienvenido este esfuerzo de inversi\u00f3n en conocimiento pero, en estos \u00faltimos a\u00f1os, su gesti\u00f3n se asemeja m\u00e1s a una especie de olimpiada anual perpetua en la que aspirar a medalla depende de variables, a menudo lejos del intr\u00ednseco y justo valor de los solicitantes, competidores en estos casos, porque, no lo duden, se trata de una \u00e1spera y agotadora competici\u00f3n cruzada de diversas convocatorias en las que, en determinadas ocasiones, las reglas de juego, gesti\u00f3n y finalidad no est\u00e1n claras, escasea la transparencia en la selecci\u00f3n y donde la cantidad, casi siempre la cantidad, vale m\u00e1s que la dif\u00edcil evaluable calidad. No es dif\u00edcil imaginar que algunas de las excelencias encumbradas por estos programas sufrir\u00e1n en el futuro la gratuita sobrevaloraci\u00f3n a las que fueron sometidas. Todos conocemos ejemplos. Es lo que ocurre cuando se abusa de los calificativos. Lo anterior recuerda unas sabias palabras de Chateaubriand, quien en su \u00e9poca vio pasar a muchos compatriotas \u201c<em>de la mediocridad a la importancia, de la importancia a la necedad y de la necedad al rid\u00edculo<\/em>\u201d. Podr\u00eda ser m\u00e1s formativo revisitar, abandonar y modificar un determinado vocabulario y su gram\u00e1tica para hablar seriamente de lo que es realmente excelente en nuestro mundo actual. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Llegado este punto podr\u00edamos preguntarnos c\u00f3mo acercarnos a la excelencia, no ya de los grupos e instituciones, sino de sus aut\u00e9nticos protagonistas: las personas a las que pertenecen. Sin duda, recordemos la definici\u00f3n del inicio, hay afortunadamente personas con un plus de calidad y de bondad. Personas que no viven aisladamente, que no se esconden y que al referirme a ellas adopto la sugerencia de modificar el vocabulario. Mujeres y hombres singulares que, por encima de los \u00e9xitos reconocidos de sus trabajos y modos de mirar, saben interpretar y estar en este mundo, han tenido y tienen la vocaci\u00f3n no de ser los mejores (\u00bfqu\u00e9 es realmente ser mejor?) sino sencillamente ser buenos o, si lo desean, muy buenos en sus respectivos y variados cometidos. Muy probablemente sin propon\u00e9rselo dichas personas trabajan generosamente mejorando su espacio vital inmediato, comportamiento que, a veces, afortunadamente, de un modo sutil se extiende y amplifica fuera de dicho entorno obteniendo as\u00ed su merecido reconocimiento. O, m\u00edrenlo de otro modo, personas que han aprendido a dar valor a las cosas para poder saber lo que es bueno y v\u00e1lido. Bondad con may\u00fasculas en la singularidad de sus actitudes y aptitudes; saben y son conscientes, no obstante, de que ello es fruto del camino recorrido, en cuyo polvo est\u00e1 el verdadero oro como dec\u00eda Borges, de la suerte, quiz\u00e1s de estar en el momento oportuno en el sitio adecuado, de asumir los altibajos c\u00edclicos de la vida como un patr\u00f3n de ense\u00f1anza, de la compa\u00f1\u00eda bien elegida y de la mirada serena y admirada hacia otros, siempre bajo la convicci\u00f3n del inevitable car\u00e1cter contingente de la vida. Personas que, a pesar de todo, pueden sentirse dignamente satisfechas con sus respectivos oficios. La verdadera excelencia, la ejemplaridad silente, est\u00e1 en ellas. El poeta Claudio Rodr\u00edguez lo recogi\u00f3 de un modo muy hermoso: <em>Dichoso el que un buen d\u00eda sale humilde de su casa \/ \u2026 \/ y abre su taller verdadero \/ y en sus manos brilla limpio su oficio \/ y nos lo entrega de coraz\u00f3n porque ama \/ y va al trabajo temblando como un ni\u00f1o \u2026 \/.<\/em> <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Los anteriores ejemplos corresponden a personas que nos proporcionan una verdadera y tangible seguridad en medio de la inseguridad y la mediocridad, y adem\u00e1s nos ayudan y acompa\u00f1an con su insobornable ejemplo (<em>excellentia<\/em> en lat\u00edn significa tambi\u00e9n protecci\u00f3n) a recorrer el siempre indefinible y borroso camino de la incertidumbre. Ejemplos humanos que, como recientemente indica el fil\u00f3sofo Han, trabajan humildemente sin saberlo por un indicio de esperanza, por algo que sea sencillamente bueno y no porque tenga \u00e9xito garantizado. Personas, en fin, que evitan los perversos y empalagosos c\u00edrculos de egos que tanto proliferan en estos tiempos y que demuestran en silencio que la verdadera calidad huye de la cantidad y de lo uniforme. \u00a0Estas personas trabajando en soledad o en equipo, en instituciones p\u00fablicas y privadas a las que proporcionan una fugaz iridiscencia especial, han aprendido a mirar a lo profundo de las cosas, son tambi\u00e9n conscientes al comportarse conforme a la excelencia de la que son portadores, como dir\u00eda el imperativo kantiano, y son, en \u00faltima instancia, una fuente de diversos valores a los que deber\u00edamos referirnos cuando nos atrevamos a pronunciar la palabra excelencia. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Apliquemos ahora, hagamos el esfuerzo de recorrer y extrapolar estas ideas a decenas y decenas de ejemplos, desde un modesto taller artesano hasta una instituci\u00f3n acad\u00e9mica o investigadora. Nos podemos preguntar si la existencia de personas as\u00ed, a modo de masa cr\u00edtica, garantiza la ansiada excelencia de las instituciones, empresas o equipos humanos a los que pertenecen. Les dejo la respuesta a cada uno de ustedes; soy muy esc\u00e9ptico en este punto. Me conformar\u00eda con que, al menos ese m\u00e9rito, se contemplara, analizara y se valorara con otra \u00f3ptica menos fr\u00eda que la evaluaci\u00f3n de un algoritmo, de una comisi\u00f3n miope y sectaria o de un jurado arbitrario, en la que valores como la verdadera ejemplaridad como canon de la excelencia involucre de modo integral facetas de lo humano, para que una decidida vocaci\u00f3n por encontrar nuevos caminos y una verdadera creatividad se fuesen cr\u00edticamente valorando e imponiendo poco a poco. En suma, una p\u00fablica, verdadera y transformadora excelencia que haga, en nuestra compleja sociedad actual, verdadera pedagog\u00eda, especialmente entre los m\u00e1s j\u00f3venes. Sobran los an\u00e1lisis superficiales, los fraudes, los vendedores de humos y los contagiosos y huecos postureos sociales. No es f\u00e1cil, nunca lo ha sido. Mi querido y admirado Spinoza al final de su <em>\u00c9tica<\/em> lo dej\u00f3 claro despu\u00e9s de p\u00e1ginas y p\u00e1ginas de demostraciones geom\u00e9tricas sobre dios, la naturaleza y las emociones humanas: <em>Sed omnia praeclara tam difficilia, quam rara sunt.<\/em> Mas todo lo excelso es tan dif\u00edcil como raro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>*Antonio Heredia Bayona es catedr\u00e1tico de la UMA, investigador del IHSM-CSIC-UMA y miembro de n\u00famero de la Academia Malague\u00f1a de Ciencias.<\/em><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Nota<\/strong>: la imagen de cabecera es obra de Antonio Heredia Bayona y ha sido captada en las vidrieras del edificio de la sede central del Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas (CSIC, Madrid).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfUna instituci\u00f3n de excelencia lo es porque la suma de sus constituyentes es excelente? 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