{"id":3279,"date":"2024-06-01T05:00:00","date_gmt":"2024-06-01T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=3279"},"modified":"2026-06-13T19:21:12","modified_gmt":"2026-06-13T19:21:12","slug":"ciencia-tecnologia-y-tecnociencia-socialmente-responsables","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2024\/06\/01\/ciencia-tecnologia-y-tecnociencia-socialmente-responsables\/","title":{"rendered":"CIENCIA, TECNOLOG\u00cdA Y TECNOCIENCIA SOCIALMENTE RESPONSABLES."},"content":{"rendered":"\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed aligncenter is-type-rich is-provider-soundcloud wp-block-embed-soundcloud\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<iframe loading=\"lazy\" title=\"Antonio Di\u00e9guez Ciencia Tecnolog\u00eda Tecnociencia by Academia Malague\u00f1a de Ciencias\" width=\"640\" height=\"400\" scrolling=\"no\" frameborder=\"no\" allow=\"autoplay; encrypted-media\" src=\"https:\/\/w.soundcloud.com\/player\/?visual=true&#038;url=https%3A%2F%2Fapi.soundcloud.com%2Ftracks%2F1821905871&#038;show_artwork=true&#038;maxheight=960&#038;maxwidth=640\"><\/iframe>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\"><strong>Antonio J. Di\u00e9guez Lucena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es f\u00e1cil definir la ciencia, como tampoco lo es definir la tecnolog\u00eda. No pretendo aqu\u00ed establecer esas definiciones, que siguen y seguir\u00e1n en discusi\u00f3n, puesto que son realidades cambiantes. Lo que pretendo es se\u00f1alar qu\u00e9 relaciones cabe hoy establecer entre ellas y, sobre todo, cuestionar (una vez m\u00e1s) la idea repetida de que la ciencia es conocimiento desinteresado y ajeno a la pr\u00e1ctica, que se justifica por el valor intr\u00ednseco del mero conocimiento, mientras que la tecnolog\u00eda, que s\u00ed pretende transformar el mundo y ha de justificarse por su utilidad y por sus consecuencias, es la que debe asumir en exclusiva la responsabilidad por ellas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No voy a definir, pues, el t\u00e9rmino \u2018ciencia\u2019 porque entonces dedicar\u00eda solo a eso este texto y tendr\u00eda que prolongarlo mucho m\u00e1s. Remito al lector interesado a mi \u00faltimo libro, <em>La ciencia en cuesti\u00f3n<\/em>, en el que, con mejor o peor fortuna, hago una extensa caracterizaci\u00f3n de la ciencia actual. El t\u00e9rmino \u2018tecnolog\u00eda\u2019 es tambi\u00e9n complejo y polis\u00e9mico y, adem\u00e1s, tiene una historia menos conocida. A\u00fan as\u00ed, me atrever\u00e9 a esbozar aqu\u00ed esa historia en unas pinceladas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Descontando alg\u00fan uso espor\u00e1dico en griego cl\u00e1sico, el t\u00e9rmino es usado inicialmente por Petrus Ramus, en el lat\u00edn acad\u00e9mico en el siglo XVII, para designar el estudio y sistematizaci\u00f3n de las artes liberales y de las artes mec\u00e1nicas. Las artes liberales, como se recordar\u00e1, eran la gram\u00e1tica, la ret\u00f3rica, y la dial\u00e9ctica \u2013que formaban el <em>Trivium<\/em> medieval\u2013, junto con la geometr\u00eda, aritm\u00e9tica, m\u00fasica y astronom\u00eda \u2013que formaban el <em>Quadrivium<\/em>\u2013, mientras que las artes mec\u00e1nicas o vulgares, que estaban menos sistematizadas, eran la medicina, la arquitectura, la escultura, la pintura, la metalurgia, la agricultura, las artes militares, las artes decorativas, las artesan\u00edas, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un sentido etimol\u00f3gico, tecnolog\u00eda es la ciencia o saber sobre la t\u00e9cnica, el estudio de la t\u00e9cnica, o si se quiere, el estudio de las artes, mec\u00e1nicas o industriales especialmente. Y as\u00ed, excluyendo ya a las artes liberales, se lo entendi\u00f3 en ingl\u00e9s y alem\u00e1n a partir de entonces hasta finales del siglo XIX, restringiendo su sentido inicial. Pero tampoco es este el sentido actual con el que empleamos el t\u00e9rmino tecnolog\u00eda. En ingl\u00e9s, el t\u00e9rmino fue introducido al parecer por el profesor de Harvard Jacob Bigelow en un libro publicado en 1829 con el t\u00edtulo de <em>Elementos de tecnolog\u00eda<\/em>, que tuvo poca influencia. Bigelow se refiere con \u00e9l a las artes que dependen de la aplicaci\u00f3n de las ciencias y que son \u00fatiles para la sociedad, y, de forma derivada, a sus productos (Misa, 2009).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para encontrar un uso claro del t\u00e9rmino con el significado actual, conectado directamente con las pr\u00e1cticas y productos de las ingenier\u00edas, hemos de esperar hasta 1861, a\u00f1o en el que se funda el <em>Massachusetts Institute of Technology<\/em> (MIT) en Cambridge, muy cerca de Boston. Es todav\u00eda una aparici\u00f3n espor\u00e1dica, pero ya encauzada a lo que en la actualidad designamos con \u00e9l. Todav\u00eda tardar\u00e1 un tiempo en imponerse, sobre todo en otras lenguas distintas del ingl\u00e9s. Ortega, un pionero en la reflexi\u00f3n filos\u00f3fica sobre este tema, utiliza todav\u00eda la palabra \u2018t\u00e9cnica\u2019 en lugar de \u2018tecnolog\u00eda\u2019 para referirse incluso a los procedimientos y productos de la ciencia en su libro <em>Meditaci\u00f3n de la t\u00e9cnica<\/em>, de 1939, procedente de unas conferencias de 1933. Y lo mismo hace Heidegger en alem\u00e1n en su famoso art\u00edculo de 1954 \u201cLa pregunta por la t\u00e9cnica\u201d (<em>Die Frage nach Technik<\/em>), o Jacques Ellul en franc\u00e9s en su libro de ese mismo a\u00f1o <em>La t\u00e9cnica o la apuesta del siglo (La technique ou l&#8217;enjeu du si\u00e8cle)<\/em>.&nbsp; No s\u00e9 a ciencia cierta cu\u00e1ndo se impuso en espa\u00f1ol el uso de \u2018tecnolog\u00eda\u2019 (el <em>Diccionario hist\u00f3rico de la lengua espa\u00f1ola<\/em> no lo recoge), pero probablemente lo har\u00eda despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial, o m\u00e1s tarde incluso, en los a\u00f1os 60, al menos de forma generalizada. En alem\u00e1n se sigue empleando todav\u00eda la palabra \u2018<em>Technik<\/em>\u2019 para cosas que en ingl\u00e9s o en espa\u00f1ol designar\u00edamos como tecnolog\u00eda, y, de hecho, la filosof\u00eda de la tecnolog\u00eda se llama en alem\u00e1n <em>Technikphilosophie<\/em> o <em>Philosophie der Technik<\/em>. Claro que una cosa es la historia del t\u00e9rmino y otra la de la realidad que nombra. La uni\u00f3n entre la ciencia, la t\u00e9cnica y la industria que llamamos hoy tecnolog\u00eda puede verse en los comienzos de la revoluci\u00f3n industrial a finales del XVIII y principios del XIX, cuando surge la termodin\u00e1mica, en buena medida por la necesidad de mejorar la eficiencia de las m\u00e1quinas de vapor, y se afianza a mediados del XIX, cuando la industria textil alemana ech\u00f3 mano de los qu\u00edmicos para mejorar la estabilidad de los tintes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es importante en todo caso notar que en ingl\u00e9s el t\u00e9rmino \u2018technology\u2019 posee un significado muy extenso, que abarca desde las herramientas artesanales de la antig\u00fcedad hasta las complejas tecnolog\u00edas del presente. En espa\u00f1ol, si bien se usa cada vez m\u00e1s en este sentido amplio, como cuando decimos \u201ctecnolog\u00eda l\u00edtica\u201d (posiblemente influidos por el ingl\u00e9s), lo m\u00e1s com\u00fan es reservar la palabra \u2018t\u00e9cnica\u2019 para referirse a las habilidades, pr\u00e1cticas, utensilios y objetos creados por el ser humano a lo largo de su historia para transformar su entorno sin el concurso de la ciencia y usar \u2018tecnolog\u00eda\u2019 para nombrar a las t\u00e9cnicas sofisticadas y complejas que se han basado en los avances de la ciencia. Aunque el ingl\u00e9s cuenta tambi\u00e9n con el t\u00e9rmino \u2018technique\u2019 para referirse espec\u00edficamente a las t\u00e9cnicas o m\u00e9todos utilizados en un \u00e1mbito particular. En resumen, el espa\u00f1ol utiliza dos t\u00e9rminos distintos (\u2018tecnolog\u00eda\u2019 y \u2018t\u00e9cnica\u2019) para diferenciar lo que en ingl\u00e9s suele agruparse bajo el t\u00e9rmino \u2018technology\u2019, aunque es perceptible una tendencia en nuestro idioma, desafortunada en mi opini\u00f3n, a quedarse \u00fanicamente con el t\u00e9rmino \u2018tecnolog\u00eda\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cuanto al concepto de tecnociencia, cada vez m\u00e1s empleado, aunque no siempre con buen tino, para describir el modo en que se desarrollan hoy en d\u00eda muchos campos de investigaci\u00f3n, tiene un origen disputado. Hay quien ve en el concepto de <em>fenomenot\u00e9cnica<\/em>, usado por Gast\u00f3n Bachelard en 1953 en su libro <em>El materialismo racional<\/em> un precedente. Sin embargo, quienes usaron el t\u00e9rmino por primera vez de forma independiente fueron Gilbert Hottois, Jean Jacques Salomon y Jean-Fran\u00e7ois Lyotard en los a\u00f1os 70; y fue Bruno Latour quien le dio difusi\u00f3n en su libro <em>Ciencia en acci\u00f3n<\/em>, de 1987. Designa aquellos campos de investigaci\u00f3n que han construido un sistema en el que se integran de forma inseparable y en una relaci\u00f3n de retroalimientaci\u00f3n, no lineal, la investigaci\u00f3n te\u00f3rica y la innovaci\u00f3n tecnol\u00f3gica. Son los mismos equipos de investigaci\u00f3n los que desarrollan la teor\u00eda y los que patentan las implementaciones tecnol\u00f3gicas. En estos campos, la orientaci\u00f3n de la investigaci\u00f3n te\u00f3rica hacia el desarrollo de nuevas tecnolog\u00edas es clara y prioritaria. Puede decirse, por tanto, que la tecnociencia es una ciencia orientada por la tecnolog\u00eda, y en ella, la obtenci\u00f3n de patentes es un objetivo central. De ah\u00ed que sea mucho mayor el contacto con el mundo empresarial que en el resto de las disciplinas cient\u00edficas, llegando a asumir valores empresariales en su producci\u00f3n y gesti\u00f3n, y que tiendan a una expansi\u00f3n constante en su influencia sobre los procesos econ\u00f3micos. Esta importancia econ\u00f3mica, unida a sus aplicaciones militares, hacen que las tecnociencias se constituyan en elementos fundamentales del poder geoestrat\u00e9gico de los pa\u00edses. Ejemplos claros de disciplinas tecnocient\u00edficas ser\u00edan la biolog\u00eda molecular, la ciencia de materiales, la gen\u00e9tica, la ingenier\u00eda qu\u00edmica, las ciencias de la computaci\u00f3n, la rob\u00f3tica o la Inteligencia Artificial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Javier Echeverr\u00eda (2003), que es uno de los mejores analistas en este tema, y en el que me baso para esta caracterizaci\u00f3n, ve en el Proyecto Manhattan un antecedente de la tecnociencia, pero sit\u00faa sus or\u00edgenes en los a\u00f1os 80 del siglo XX en los Estados Unidos. No obstante, es claro que esta vocaci\u00f3n pr\u00e1ctica de la ciencia no surge de la nada ni encaja tan bien por casualidad. Estaba ya claramente expresada por sus primeros representantes y legitimadores culturales. De forma expl\u00edcita es formulada por Francis Bacon en su <em>Novum organon<\/em> y, sobre todo, en su <em>Nueva Atl\u00e1ntida<\/em>, pero tambi\u00e9n la encontramos en Hobbes, Locke y Descartes. Para todos ellos la ciencia que surge en ese momento, la ciencia nueva, es un conocimiento no meramente especulativo ni contemplativo, sino orientado a la acci\u00f3n, a la transformaci\u00f3n y mejora del mundo, y de ah\u00ed la importancia en ella de la experimentaci\u00f3n. En expresi\u00f3n de Bacon, no basta con observar, hay que \u201ctorcerle la cola al le\u00f3n\u201d. Leyendo a los historiadores de la ciencia pueden verse con claridad las estrechas relaciones que hubo sus or\u00edgenes mismos entre la ciencia moderna y los poderes pol\u00edticos y econ\u00f3micos, y puede constatarse c\u00f3mo la ciencia fue ya entonces justificada por su utilidad para la miner\u00eda, la navegaci\u00f3n o la industria civil y militar. La justificaci\u00f3n de la ciencia por su valor intr\u00ednseco es m\u00e1s reciente de lo que suele creerse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pese a estas complejas e intrincadas relaciones, la idea com\u00fan, que prevalece en amplios sectores de la poblaci\u00f3n, es que el cient\u00edfico es una persona que busca la verdad de forma desinteresada, sin atender a los aspectos pr\u00e1cticos de sus conocimientos, que ni aumentan su valor ni son el objetivo primario de su investigaci\u00f3n. Quiere simplemente obtener una mejor informaci\u00f3n sobre los fen\u00f3menos naturales y sociales; explicar y predecir el comportamiento del mundo, no cambiarlo. Su m\u00e1xima ambici\u00f3n es conseguir prestigio y el reconocimiento de los colegas, no la riqueza material. Busca a veces tambi\u00e9n generar patentes, es verdad, pero como resultado secundario y sin pretender que sean las ganancias obtenidas con ellas las que sostengan su modo de vida. Lo importante es la generaci\u00f3n de nuevo conocimiento, nada m\u00e1s. La tecnolog\u00eda, en cambio, es vista sobre todo como ciencia aplicada; su fin es transformar la realidad y es ah\u00ed donde hay que mirar si queremos ver c\u00f3mo influye el dinero en la investigaci\u00f3n de determinados temas, c\u00f3mo las \u00e9lites econ\u00f3micas marcan el camino. Sobre la tecnociencia, en la medida en que comparte rasgos y valores comunes con la tecnolog\u00eda, como la eficiencia y la rentabilidad, puede decirse algo similar. No cabe extra\u00f1arse de que sea a menudo una investigaci\u00f3n comisionada y financiada en una parte sustancial, si no total, por empresas privadas, incluso cuando se realiza en universidades p\u00fablicas; porque, en efecto, mucha investigaci\u00f3n p\u00fablica en universidades p\u00fablicas se hace con ayuda de financiaci\u00f3n privada, proveniente sobre todo de compa\u00f1\u00edas tecnol\u00f3gicas. Esto, claro est\u00e1, limita la capacidad cr\u00edtica del cient\u00edfico con respecto a su propia labor, puesto que pierde independencia y se convierte en una pieza m\u00e1s dentro de un engranaje cuyos objetivos \u00faltimos quiz\u00e1s ni siquiera conoce.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El fil\u00f3sofo de la ciencia Philip Kitcher (2004, p. 331) sostiene que la imagen tradicional del cient\u00edfico como una especie de sacerdote laico consagrado en exclusiva a la verdad \u201cha sido extraordinariamente influyente y ha llevado a muchos a considerar que las ciencias persiguen el objetivo humano m\u00e1s elevado: comprender nuestro mundo. Dicho sea de paso, esa b\u00fasqueda puede traer muchos y variados beneficios pr\u00e1cticos, pero la satisfacci\u00f3n mundana de necesidades humanas ef\u00edmeras es insignificante en comparaci\u00f3n con la meta trascendente de encontrar la verdad\u201d. Pero a\u00f1ade a continuaci\u00f3n: \u201cCreo que esta imagen nos ha enga\u00f1ado y cegado ante las verdaderas responsabilidades de las ciencias y los cient\u00edficos\u201d. Esta convicci\u00f3n de Kitcher cuenta hoy con bastantes adeptos en la filosof\u00eda de la ciencia. Sencillamente, no tiene mucho sentido separar de forma radical la ciencia de la tecnolog\u00eda con el objetivo de situar a los cient\u00edficos en una esfera epist\u00e9mica aislada del mundo real en la que la \u00fanica responsabilidad que cabe es la de hacer bien su trabajo y hacerlo con honestidad profesional. Las cuestiones \u00e9ticas no acaban para el cient\u00edfico en el cumplimiento de las normas establecidas por la \u00e9tica de la investigaci\u00f3n, es decir, por no cometer fraude y evitar las malas pr\u00e1cticas investigadoras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa que la ciencia no busque verdades (aunque no busca cualquier verdad, sino, como subraya Kitcher, verdades interesantes o significativas para los seres humanos por alg\u00fan prop\u00f3sito) o que est\u00e9 sometida irremisiblemente en la aceptaci\u00f3n de sus teor\u00edas a la presi\u00f3n del dinero o a los intereses de las compa\u00f1\u00edas que la financian. Tampoco significa que ya no exista m\u00e1s que tecnociencia y que la ciencia b\u00e1sica, ajena en principio a su aplicaci\u00f3n directa, sea cosa del pasado. No toda la ciencia actual es tecnociencia, en efecto. Sin embargo, no es exagerado decir que el reducto de la ciencia b\u00e1sica est\u00e1 cada vez m\u00e1s amenazado, como saben bien los cient\u00edficos que trabajan en ella y que han de justificar con detalle las posibles aplicaciones comercializables de sus investigaciones, incluso a corto plazo, para conseguir alg\u00fan tipo de financiaci\u00f3n. Es la tecnociencia la que influye en la opini\u00f3n p\u00fablica y marca la imagen misma de la ciencia; es ella la que es tenida en cuenta por los gobiernos y la que mueve la econom\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s bien, lo que todo esto significa, y es en lo que quer\u00eda insistir aqu\u00ed, es que el cient\u00edfico tiene cada vez m\u00e1s dif\u00edcil desentenderse de los efectos sociales de la ciencia. Se habla de innovaci\u00f3n responsable, pero es pertinente tambi\u00e9n hablar de ciencia responsable, una ciencia atenta a sus posibles consecuencias y al tipo de investigaci\u00f3n que est\u00e1 dispuesta a priorizar. Esto tiene sin duda implicaciones institucionales acerca del modo en que se organiza, financia y promueve la investigaci\u00f3n cient\u00edfica, pero tiene tambi\u00e9n un componente personal ineludible, como bien entendi\u00f3 Einstein. Es sabido, sobre todo despu\u00e9s de la pel\u00edcula de Christopher Nolan, que Oppenheimer tuvo enormes y persistentes remordimientos por haber dirigido el proyecto Manhattan, un proyecto tecnocient\u00edfico, como ya hemos dicho. Es menos conocido, sin embargo, que Einstein, cuya contribuci\u00f3n te\u00f3rica se limit\u00f3 a haber establecido la famosa ecuaci\u00f3n de equivalencia entre masa y energ\u00eda, tambi\u00e9n sinti\u00f3 una gran responsabilidad de por vida por la fabricaci\u00f3n del arma at\u00f3mica y fue activo en la lucha por su prohibici\u00f3n para evitar la proliferaci\u00f3n nuclear. Ello fue debido a que tom\u00f3 tambi\u00e9n la iniciativa de enviar una carta a Roosevelt en 1939 avis\u00e1ndole de la posibilidad t\u00e9cnica de obtener una bomba at\u00f3mica mediante la reacci\u00f3n nuclear en cadena a partir de una cierta cantidad de uranio, e insistiendo en la necesidad de investigar m\u00e1s el asunto, puesto que hab\u00eda signos de que los nazis podr\u00edan estar trabajando en ello. A su amigo Linus Pauling le confes\u00f3 que pensaba que ese hab\u00eda sido el mayor error de su vida, pero lo hizo movido por el miedo de que los alemanes la tuvieran antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La situaci\u00f3n actual del cient\u00edfico est\u00e1, pues, lejos de la imagen tradicional y m\u00e1s cerca de la que retrat\u00f3 a comienzos de siglo el profesor de econom\u00eda y \u00e9tica de la Universidad de Gante Koen Raes (2003): \u201c<em>Los cient\u00edficos operan no solamente dentro de los campos de la investigaci\u00f3n independiente, sino tambi\u00e9n dentro de un \u00e1rea econ\u00f3mica gobernada por mecanismos de mercado. Hoy d\u00eda, un &#8216;campus de investigaci\u00f3n cient\u00edfica&#8217; acad\u00e9mico se parece cada vez m\u00e1s a un &#8216;parque tecnol\u00f3gico&#8217; comercial. Y aqu\u00ed prevalecen intereses distintos de los de la &#8216;investigaci\u00f3n cient\u00edfica pura&#8217;, intereses que pueden dominar la \u00e9tica cient\u00edfica hasta tal punto que pueden desembocar en publicaciones prematuras o descuidadas, en una carrera por ser &#8216;el primero&#8217;. Esos motivos pueden tambi\u00e9n desempe\u00f1ar un papel cuando se representan y se emiten opiniones cient\u00edficas. Esto se debe a que est\u00e1n en juego los puestos de trabajo, la financiaci\u00f3n, las licencias, las patentes y los usos comerciales. La preocupaci\u00f3n por mantener las dotaciones de personal de un laboratorio o grupo de investigaci\u00f3n puede ser tan predominante que los cient\u00edficos est\u00e9n dispuestos a aceptar cualquier tema de investigaci\u00f3n, sea de la industria o del gobierno, con el resultado de que gradualmente pierden el control de su propia agenda de investigaci\u00f3n, sin darse cuenta<\/em>.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta situaci\u00f3n es la que hace que el cient\u00edfico no pueda desentenderse de c\u00f3mo otros prosiguen sus trabajos ni a qu\u00e9 fines \u00faltimos obedecen. No deber\u00eda, por ello, elegir sin reflexi\u00f3n las cuestiones sobre las que va investigar. De hecho, como se\u00f1ala Kitcher, una ciencia bien hecha (\u201cbien ordenada\u201d, dice \u00e9l) ser\u00eda aquella en la que la agenda investigadora se decidiera tomando en cuenta las necesidades de las personas, sobre todo de las m\u00e1s necesitadas. Ser\u00eda una ciencia en la que se buscar\u00eda como objetivo central, por ejemplo, disminuir la brecha 10\/90, es decir, la situaci\u00f3n lamentable de que solo el 10% de los recursos investigadores se dediquen a investigar el tratamiento de enfermedades que afectan al 90% de la poblaci\u00f3n. El cient\u00edfico debe escuchar tambi\u00e9n lo que la sociedad tiene que decir acerca de su trabajo, no solo lo que dicen sus colegas. No debe desentenderse de considerar si su trabajo puede contribuir a aumentar las desigualdades sociales o a generar mayor discriminaci\u00f3n entre personas por los motivos que sean, o, simplemente, si puede ser utilizado f\u00e1cilmente para causar grandes da\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfFue responsable, por citar un caso que gener\u00f3 discusi\u00f3n, que la revista <em>Nature<\/em> publicara en 2012, pese a que previamente la <em>National Science Advisory Board for Biosecurity<\/em> lo hubiera desaconsejado, dos art\u00edculos en los que se describ\u00edan ciertas modificaciones gen\u00e9ticas inducidas en virus de la gripe aviar, el N5H1, que lo hac\u00edan m\u00e1s contagioso para los mam\u00edferos y, por tanto, posiblemente tambi\u00e9n para los humanos, entre los que suele ser letal? \u00bfSi unos bioterroristas crearan esa modalidad del virus y la pusieran en circulaci\u00f3n, podr\u00eda exculparse a los cient\u00edficos diciendo que ellos solo pretend\u00edan hacer avanzar nuestro conocimiento sobre el virus, con vistas, quiz\u00e1, a producir una vacuna efectiva? \u00bfEs responsable un matem\u00e1tico que trabaje en la mejora de los algoritmos usados en los sistemas de IA de reconocimiento facial sabiendo que est\u00e1n siendo usados por reg\u00edmenes autoritarios para el control pol\u00edtico y social de la poblaci\u00f3n? No digo que haya respuestas f\u00e1ciles para estas preguntas u otras similares, solo digo que es dif\u00edcil evitarlas, como si no fueran m\u00e1s que cuestiones que conciernen solo a los que estar\u00edan dispuestos a hacer un mal uso de esos conocimientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>REFERENCIAS<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Di\u00e9guez, A. (2024), <em>La ciencia en cuesti\u00f3n. Disenso, negaci\u00f3n y objetividad<\/em>, Barcelona: Herder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Echeverr\u00eda, J. (2003), <em>La revoluci\u00f3n tecnocient\u00edfica<\/em>, Madrid: FCE.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Kitcher, P. (2004), \u201cResponsible Biology\u201d, <em>BioScience<\/em>, 54(4), pp. 331-336.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Misa, T.J. (2009), \u201cHistory of Technology\u201d, en J. K. B. Olsen, S. A. Pedersen and V. F. Hendricks (eds.), <em>A Companion to the Philosophy of Technology<\/em>, Oxford: Blackwell, pp. 7-17. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Raes, K. (2003), \u201cLa responsabilidad social de los cient\u00edficos\u201d,<a href=\"https:\/\/vlex.es\/vid\/responsabilidad-social-cientificos-179708\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"> <em>The IPTS Report<\/em><\/a>, 72.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>*Antonio J. Di\u00e9guez Lucena<\/strong> es acad\u00e9mico de n\u00famero de la Academia Malague\u00f1a de Ciencias y Catedr\u00e1tico de L\u00f3gica y Filosof\u00eda de la Ciencia en la Universidad de M\u00e1laga.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La imagen de cabecera se debe a <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/@wizwow?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\">Donald Giannatti<\/a> en <a href=\"https:\/\/unsplash.com\/es\/fotos\/disco-satelital-gris-en-el-campo-Wj1D-qiOseE?utm_content=creditCopyText&amp;utm_medium=referral&amp;utm_source=unsplash\">Unsplash<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esta situaci\u00f3n es la que hace que el cient\u00edfico no pueda desentenderse de c\u00f3mo otros prosiguen sus trabajos ni a qu\u00e9 fines \u00faltimos obedecen. No deber\u00eda, por ello, elegir sin reflexi\u00f3n las cuestiones sobre las que va investigar. De hecho, como se\u00f1ala Kitcher, una ciencia bien hecha (\u201cbien ordenada\u201d, dice \u00e9l) ser\u00eda aquella en la que la agenda investigadora se decidiera tomando en cuenta las necesidades de las personas, sobre todo de las m\u00e1s necesitadas.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":3286,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"image","meta":{"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_feature_clip_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":"","jetpack_post_was_ever_published":false},"categories":[352,139,701,702,4,165,703,303,187,140,704,705,706,241,707],"tags":[],"class_list":["post-3279","post","type-post","status-publish","format-image","has-post-thumbnail","hentry","category-150-aniversario-smc-amc","category-antonio-dieguez-lucena","category-artes-liberales","category-artes-mecanicas","category-cc-humanidades","category-ciencia","category-ciencia-responsable","category-cientificos","category-filosofia","category-filosofia-de-la-ciencia","category-innovacion-responsable","category-quadrivium","category-tecnica","category-tecnologia","category-trivium","post_format-post-format-image"],"jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/donald-giannatti-wj1d-qiosee-unsplash_recortada-scaled.jpg","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3279","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3279"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3279\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7195,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3279\/revisions\/7195"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3286"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3279"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3279"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3279"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}