{"id":2834,"date":"2023-10-21T05:00:00","date_gmt":"2023-10-21T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=2834"},"modified":"2026-06-10T12:11:38","modified_gmt":"2026-06-10T12:11:38","slug":"tiempo-y-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2023\/10\/21\/tiempo-y-memoria\/","title":{"rendered":"TIEMPO Y MEMORIA"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\"><strong>Antonio Heredia Bayona<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mu\u00e9strame la Eternidad y yo te mostrar\u00e9 la Memoria<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\" style=\"line-height:0.9\"><em>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <\/em>Emily Dickinson<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">A veces el descanso veraniego nos regala lecturas que en otros escenarios mucho m\u00e1s acelerados quedar\u00edan posiblemente ignoradas. Lecturas y reflexiones que nutren nuestra mente y esculpen de manera imperceptible, una vez m\u00e1s, nuestro modo de estar en el mundo. Confieso que la lectura reciente de la obra del profesor Jos\u00e9 Mar\u00eda Ruiz Vargas, <em>La memoria y la vida<\/em>, un grueso volumen sobre las bases psicol\u00f3gicas de nuestra memoria me ha hecho recordar aquellos veranos juveniles de felices, intensas y atormentadas lecturas en las que quedabas atrapado, milagro y esencia de la lectura, en una narraci\u00f3n, en una historia imposible que te desvelaba con trazos gruesos y finos la vida, o en unos argumentos que te acercaban al v\u00e9rtigo de nuestra existencia, a las preguntas nunca respondidas sobre qu\u00e9 somos y ad\u00f3nde nos dirigimos. El libro antes indicado muestra, conduce y disecciona a lo largo de sus cap\u00edtulos de modo elegante y po\u00e9tico sentencias y enunciados tan sencillos como trascendentes: somos lo que recordamos, la memoria nos hace ser lo que somos y gracias al recuerdo y a la memoria autobiogr\u00e1fica la vida de cada ser humano se llena de sentido a la par que, no nos equivoquemos, no restaura realidades sino vivencias. Vivencias inequ\u00edvocamente nuestras, dulces y amargas que quedaron plasmadas en grupos de neuronas interconectadas en las que creamos un recuerdo y que solo necesitar\u00e1n un est\u00edmulo propicio para rescatarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">El concepto de tiempo, \u00bfqu\u00e9 es el tiempo? -preguntaba Agust\u00edn de Hipona-, y la percepci\u00f3n del mismo es tambi\u00e9n un tema central en el discurso del libro. Hablar del tiempo es hablar de la experiencia humana en sus dos vertientes m\u00e1s determinantes: el tiempo como c\u00f3digo de medida normalizado y la duraci\u00f3n, determinado por el fil\u00f3sofo Henry Bergson, como medida singular y subjetiva del transcurrir de nuestra compleja experiencia individual. El tiempo como medida normalizada es, como dec\u00eda el gran George Steiner, el reloj universal de la ciencia. Exige una eternidad divisible pero invariable. Un nanosegundo, un segundo o un minuto ser\u00e1n siempre, evitando argumentos relativistas, un tiempo objetivo y formar\u00e1 parte de muchas de las ecuaciones de la F\u00edsica. Como indico todos los cursos en mis clases la flecha del tiempo es unidireccional, pero, espero que mis estudiantes lo acepten ahora, la duraci\u00f3n como medida de tiempo subjetivo rompe esa flecha del tiempo porque es nuestra memoria la que trocea el orden temporal construyendo su propio tiempo. Esa atemporalidad de nuestros recuerdos est\u00e1 cargada de misterio a la vez que configura excepcionalmente nuestra manera de estar en el mundo. Como escribi\u00f3 Proust, esos recuerdos no son sino tiempos comprimidos en estado puro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Pocos temas hay tan f\u00e9rtiles como el efecto del tiempo y la memoria en la creatividad humana en cualquiera de sus vertientes. Sin dejar de mencionar la grandeza de la obra de Proust<em>, En busca del tiempo perdido<\/em>, hay una mir\u00edada de ejemplos. La pintura de Salvador Dal\u00ed <em>La persistencia de la memoria <\/em>que focaliza en unos relojes derretidos el car\u00e1cter subjetivo del tiempo; el tiempo dram\u00e1tico y vital suspendido que engendra el cuadro de Goya <em>Las Parcas<\/em> o el cuadro de William Hogarth <em>El tiempo ahumando una pintura <\/em>podr\u00edan servir como ejemplos. La poes\u00eda es especialmente f\u00e9rtil en el mismo sentido. Emily Dickinson, quien escribi\u00f3 que al amor se le reconoce por el hueco de la memoria, lo cuenta con su inequ\u00edvoco estilo: <em>Un dolor tan poderoso \/ &#8230; \/ Para que la Memoria pueda \/ Rodearlo, cruzarlo, escalarlo.<\/em> El desaparecido Joan Margarit, magn\u00edfico arquitecto de la memoria a lo largo de su obra en la que destila con vocaci\u00f3n de orfebre toda una identidad personal articulada en d\u00edas sin retorno. T. S. Eliot, c\u00e9lebre por su estrofa <em>Mixing memory and desire,<\/em> en sus Cuatro<em> Cuartetos<\/em> nos infunde una meditaci\u00f3n especial entrecruzando diversas formas del tiempo: <em>El tiempo presente y el tiempo pasado \/ est\u00e1n quiz\u00e1 presentes los dos en el tiempo futuro \/<\/em> <em>y el tiempo futuro contenido en el tiempo pasado. \/ Si todo tiempo es eternamente presente \/<\/em> <em>todo tiempo es irredimible. \/ &#8230; \/ Hay eco de pisadas en la memoria \/<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">Hay en la m\u00fasica todo un ejercicio de creatividad especial con el tiempo subjetivo, los recuerdos y la memoria. Hay m\u00faltiples ejemplos. Hay miniaturas de Webern que duran menos de un minuto y al o\u00eddo parecen lentas y espaciosas. Hay movimientos lentos en Beethoven y Brahms que parecen engendrar una comprensi\u00f3n intensa del tiempo. Los adagios de las sinfon\u00edas de Bruckner sugieren una y otra vez una eternidad casi palpable. O, en otro extremo musical, el conmovedor canto de Billie Holyday en su <em>Solitude<\/em> rememorando recuerdos que nunca mueren. Como la sencilla, a la par que la conmovedora, canci\u00f3n de los Beatles, <em>In my life.<\/em> Recuerdos, memorias, flechas del tiempo rotas construidos desde nuestros primeros a\u00f1os, que perfilan y revelan, como escribi\u00f3 Rilke, que el destino no es otra cosa que la plenitud de la infancia. Qued\u00e9monos con el aroma, con la belleza melanc\u00f3lica de esa fosforescencia atemporal que tiene la memoria. Ya Spinoza nos ense\u00f1\u00f3 que de la mente humana queda algo que es eterno. Conectar de modo consciente con la dimensi\u00f3n de la eternidad del fil\u00f3sofo holand\u00e9s puede producir, intentemos esa aventura, una potenciaci\u00f3n de nuestro entendimiento y nuestra capacidad de comprender en cada uno de nosotros. Decididamente, para terminar, Blake lo dej\u00f3 muy claro:&nbsp; la eternidad est\u00e1 enamorada de las obras del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\"><strong>Antonio Heredia Bayona <\/strong>es cient\u00edfico del IHSM-CSIC-UMA y vocal de la secci\u00f3n de Ciencias Matem\u00e1ticas, F\u00edsicas y Naturales de la Academia Malague\u00f1a de Ciencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imagen de cabecera: <a href=\"https:\/\/pixabay.com\/es\/images\/search\/memoria\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Pixabay<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qued\u00e9monos con el aroma, con la belleza melanc\u00f3lica de esa fosforescencia atemporal que tiene la memoria. Ya Spinoza nos ense\u00f1\u00f3 que de la mente humana queda algo que es eterno. 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