{"id":2830,"date":"2023-10-14T05:00:00","date_gmt":"2023-10-14T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=2830"},"modified":"2026-06-10T12:10:54","modified_gmt":"2026-06-10T12:10:54","slug":"la-deuda-de-la-ciencia-con-las-personas-obesas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2023\/10\/14\/la-deuda-de-la-ciencia-con-las-personas-obesas\/","title":{"rendered":"LA DEUDA DE LA CIENCIA CON LAS PERSONAS OBESAS"},"content":{"rendered":"\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\"><strong>Federico J. C-Soriguer Escofet*<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"line-height:1\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-justify wp-block-paragraph\">En los a\u00f1os veinte del pasado siglo Mara\u00f1\u00f3n public\u00f3 un librito (\u201cGordos y Flacos\u201d) en el que mostraba su inter\u00e9s por las personas obesas, entre otros motivos, dec\u00eda en el libro, porque hab\u00eda \u201cmuchas\u201d.\u00a0 Mara\u00f1\u00f3n no hab\u00eda hecho ning\u00fan estudio epidemiol\u00f3gico y probablemente su opini\u00f3n proced\u00eda de su experiencia cl\u00ednica pues dado su prestigio muchas personas (obesas) de la alta burgues\u00eda iban a su consulta.\u00a0 Solo despu\u00e9s se pondr\u00edan cifras a la tesis de que en las sociedades pobres (Espa\u00f1a lo era en esa \u00e9poca) los gordos son los ricos, mientras que, en las ricas, los gordos son los pobres. De hecho, hice la\u00a0\u00a0 tesis doctoral en 1973 sobre los adipocitos, (las c\u00e9lulas grasas del tejido adiposo), y en ese momento la obesidad no era, ni por asomo, el problema socio sanitario actual. Desde entonces, a\u00f1o tras a\u00f1o, el n\u00famero de personas obesas en Espa\u00f1a y en todo el mundo no ha dejado de aumentar, hasta convertirse la obesidad, en una verdadera pandemia y uno de los m\u00e1s importantes retos planetarios para la salud p\u00fablica. En los a\u00f1os ochenta, los cient\u00edficos creyeron que podr\u00edan descubrir las bases biol\u00f3gicas de la obesidad y encontrar un f\u00e1rmaco para su cura. Tuvieron detr\u00e1s el apoyo sin reservas de la industria. A partir de los noventa, sin que la investigaci\u00f3n biol\u00f3gica cesara, comenzaron a publicarse los primeros y s\u00f3lidos estudios epidemiol\u00f3gicos que demostraban la asociaci\u00f3n entre la prevalencia de obesidad y las condiciones sociales de las poblaciones estudiadas. La atenci\u00f3n recay\u00f3, entonces, en lo que se llam\u00f3, impropiamente, estilos de vida. Fue el momento, tambi\u00e9n, del resurgir de lo que se ha llamado medicina evolutiva o darwiniana, un concepto ya identificado por el m\u00e9dico espa\u00f1ol Novoa Santos, medio siglo antes de que se publicaran los primeros textos anglosajones con este nombre. Al fin y al cabo, los estudios biol\u00f3gicos estaban fracasando en encontrar las causas o el tratamiento biom\u00e9dico de la obesidad y eran necesarias otras aproximaciones. Desde esta nueva perspectiva la gran prevalencia de personas obesas no ser\u00eda sino el resultado de un desajuste entre una biolog\u00eda (unos genes), seleccionados a lo largo de la filogenia humana y que apenas se hab\u00edan modificado desde el (pre)neol\u00edtico y un medio ambiente y cultural que s\u00ed hab\u00eda sufrido un gran cambio, lentamente al principio, pero a una velocidad extraordinaria, a partir de las grandes transiciones culturales, sociales y alimentarias asociadas a la revoluci\u00f3n industrial. Ha sido esta aproximaci\u00f3n epidemiol\u00f3gica una verdadera revoluci\u00f3n en el estudio y el conocimiento de la obesidad que, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, adem\u00e1s, se ha asociado con la primera ola de investigaci\u00f3n biogen\u00e9tica, propiciando nuevos y cuantiosos conocimientos sobre las interacciones entre los genes y el medio ambiente. A pesar de todos estos empe\u00f1os, a pesar del inter\u00e9s puesto por las agencias p\u00fablicas de salud y de ciencia y por la industria farmac\u00e9utica, a pesar de todas las pol\u00edticas de prevenci\u00f3n primaria, de educaci\u00f3n alimentaria, etc., la historia del tratamiento m\u00e9dico de la obesidad es la de un fracaso tras otro, como lo es, tambi\u00e9n, la de la prevenci\u00f3n pues la prevalencia de obesidad mundial no deja de aumentar. No es sorprendente que sea as\u00ed porque las condiciones sociales de una comunidad (educaci\u00f3n, recursos, h\u00e1bitos\u2026), no surgen en el vac\u00edo sino dentro de un marco de referencia. Si los habitantes de la Palmilla tienen m\u00e1s probabilidades de ser obesos que los del Limonar (como se ha comprobado, por ejemplo, en el \u201cDiagn\u00f3stico de Salud del Plan Municipal de Salud de M\u00e1laga), no es porque sean gen\u00e9ticamente diferentes, sino porque las grandes diferencias socioculturales entre ambos los llevan a tener h\u00e1bitos, estilos de vida y riesgos diferentes para llegar a ser obesos. Una cuesti\u00f3n imposible de solucionar sin resolver antes estas diferencias socioecon\u00f3micas. La conclusi\u00f3n es bastante evidente. La soluci\u00f3n de la pandemia de obesidad no vendr\u00e1 (s\u00f3lo ni principalmente) de los estudios cient\u00edficos de base biol\u00f3gica ni de los tratamientos m\u00e9dicos. Lo sorprendente es que despu\u00e9s de m\u00e1s de medio siglo de hacer lo mismo, de haberse demostrado hasta la saciedad que la historia de la prevenci\u00f3n y del tratamiento m\u00e9dico de la obesidad es la historia de un fracaso, se siga golpeando el mismo clavo. Porque la soluci\u00f3n al incremento imparable de la pandemia de obesidad solo puede venir de la mano de pol\u00edticas que reduzcan la desigualdad social y reconstruyan las conflictivas y en este caso m\u00f3rbidas contradicciones entre lo que es el confort y lo que es el bienestar. Lo sorprendente es que ni la mayor\u00eda de los m\u00e9dicos, que siguen obsesionados por considerar a todos los obesos como enfermos ni la industria empe\u00f1ada en medicalizar a la cuarta parte de la humanidad parecen haberse enterado. Al fin y al cabo, los m\u00e9dicos no hemos hecho otra cosa en nuestra historia que intentar reparar los desperfectos del sistema, y as\u00ed tiene que ser, pues cuando una persona llama a la puerta de una consulta el m\u00e9dico debe ayudar con lo que tiene a mano y no recibirle con discursos sociales, morales o pol\u00edticos. Tampoco debe sorprendernos la reiteraci\u00f3n de la industria cuyo principal objetivo es ganar dinero. Pero, \u00bfy los cient\u00edficos? La funci\u00f3n de la ciencia es hurgar en la naturaleza de las cosas intentando encontrar la mejor explicaci\u00f3n. Y es aqu\u00ed donde \u201ccon la Iglesia hemos topado\u201d. Si la soluci\u00f3n de la pandemia no puede venir de la biogen\u00e9tica ni de los cambios de los estilos de vida caso a caso, sino de reformas profundas en los modelos de organizaci\u00f3n social y de los modelos culturales de esta sociedad que se ha llamado con bastante imprudencia la sociedad de la abundancia, \u00bfdeben los cient\u00edficos permanecer encerrados en sus cuarteles de invierno, asumiendo que la funci\u00f3n de la ciencia es solo estudiar los mecanismos y no las causas? Mientras m\u00e9dicos y cient\u00edficos deshojan la margarita, otros han seguido adelante y desarrollado, el concepto de <strong><em>sindemia<\/em><\/strong>, un neologismo acu\u00f1ado por Merrill Singer en la d\u00e9cada de los 90 y posteriormente desarrollado ya en los comienzos del siglo XXI, creado con la uni\u00f3n de las palabras sinergia y epidemia. Una\u00a0<strong><em>sindemia<\/em><\/strong>\u00a0no ser\u00eda, pues, sino una concentraci\u00f3n de dos o m\u00e1s epidemias o brotes de enfermedades en una poblaci\u00f3n que interaccionan con las circunstancias sociales, pol\u00edticas y econ\u00f3micas durante un periodo y lugar determinado. Desde la perspectiva de las pol\u00edticas p\u00fablicas de salud una <strong><em>sindemia <\/em><\/strong>es un modelo que se diferencia de otros modelos previos sanitarios, socialmente neutros, que enfocan el tratamiento de las epidemias desde el punto de vista exclusivamente biom\u00e9dico obviando los factores eco-sociales y pol\u00edticos, o de los modelos m\u00e1s complejos como el basado en <strong><em>la teor\u00eda\u00a0psicosocial<\/em><\/strong>\u00a0(John Cassel), l<strong><em>a\u00a0teor\u00eda de los determinantes sociales\u00a0de la salud<\/em><\/strong> (Lalonde) o <strong><em>la teor\u00eda eco-social<\/em><\/strong> (Nancy Krieger). Modelos y teor\u00edas en los que se proponen ya aproximaciones multiniveles (celular, individual, comunitario, poblacional) a trav\u00e9s de m\u00e9todos de investigaci\u00f3n mixtos (cualitativos y cuantitativas) que intentan evitar caer en falacias ya sea biologicistas, ya reduccionistas, ya sean ecol\u00f3gicas. El concepto de <strong><em>sindemia<\/em><\/strong> aplicado a la pandemia de obesidad est\u00e1 permitiendo una nueva manera de explicarla y de entender las dificultades para su erradicaci\u00f3n. Recientemente el 27 de enero de 2019, una publicaci\u00f3n realizada por 40 expertos en la revista <strong><em>The Lancet<\/em><\/strong> acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino de \u00ab<strong><em>sindemia global<\/em><\/strong>\u00bb para referirse a tres pandemias que afectan a la mayor\u00eda de las personas en todos los continentes, la obesidad, la malnutrici\u00f3n y el cambio clim\u00e1tico. Las tres est\u00e1n estrechamente ligadas al modelo de sociedad y pol\u00edtico imperante en cada lugar y en el caso del cambio clim\u00e1tico, mundial. Tambi\u00e9n, la reciente pandemia de COVID19 ha sido considerada como una <em>sindemia global<\/em> lo que ha llevado a considerar las desigualdades que crea el modelo capitalista actual y la desatenci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos de salud, junto a la competencia democr\u00e1tica de los gobiernos, como factores claves tanto en la explicaci\u00f3n como en la resoluci\u00f3n de la pandemia. Desde estas nuevas coordenadas ser\u00e1 muy dif\u00edcil erradicar la pandemia de obesidad si no se atienden simult\u00e1neamente todos los dem\u00e1s componentes que la identifican como sindemia. Finalmente, la obesidad como sindemia global cuestiona la radical separaci\u00f3n tradicional entre ciencia y pol\u00edtica, entre ciencias duras y blandas, entre las aproximaciones biog\u00e9nicas y sociog\u00e9nicas, siendo un reto para los modelos epistemol\u00f3gicos est\u00e1ndar que sustentan la l\u00f3gica cient\u00edfica. \u00a0Una cuesti\u00f3n que tiene bastante que ver con el concepto de \u201cCiencia Abierta\u201d (\u201cOpen Science\u201d), sobre la que tal vez volvamos en otros momentos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>*<em>M\u00e9dico.<\/em><\/strong> <strong><em>Secci\u00f3n de Ciencias Sociales y Humanidades. Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/em><\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los m\u00e9dicos no hemos hecho otra cosa en nuestra historia que intentar reparar los desperfectos del sistema, y as\u00ed tiene que ser, pues cuando una persona llama a la puerta de una consulta el m\u00e9dico debe ayudar con lo que tiene a mano y no recibirle con discursos sociales, morales o pol\u00edticos. 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