{"id":1710,"date":"2021-12-04T05:00:00","date_gmt":"2021-12-04T05:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/?p=1710"},"modified":"2026-06-09T12:21:39","modified_gmt":"2026-06-09T12:21:39","slug":"la-nocion-de-ciencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/amciencias.com\/Blog-Amc\/index.php\/2021\/12\/04\/la-nocion-de-ciencia\/","title":{"rendered":"LA NOCI\u00d3N DE CIENCIA"},"content":{"rendered":"\n\n\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Antonio Di\u00e9guez Lucena<\/strong><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-flow wp-block-group-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Academia Malague\u00f1a de Ciencias<\/p>\n<\/div><\/div>\n<\/div><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ser\u00eda solo una leve exageraci\u00f3n afirmar que la tarea de definir la ciencia es casi tan dif\u00edcil como la de hacerla. Si hace unos a\u00f1os me hubieran preguntado acerca del concepto de ciencia, me habr\u00eda centrado en los aspectos epistemol\u00f3gicos, que son los que trataron de defender los criterios de demarcaci\u00f3n, como la archiconocida falsabilidad de Popper. Habr\u00eda sugerido algo cercano a la definici\u00f3n de las ciencias emp\u00edricas (excluyendo, por tanto, a las matem\u00e1ticas, la l\u00f3gica o la inform\u00e1tica) que le doy a mis alumnos de <strong><a href=\"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/2020\/03\/06\/breve-resumen-del-discurso-de-ingreso-en-la-academia-malaguena-de-ciencias-del-dr-antonio-dieguez-lucena-como-surgio-la-mente-humana\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Filosof\u00eda de la Ciencia<\/a><\/strong> al comienzo del curso acad\u00e9mico, para a continuaci\u00f3n explicarles \u2013eso s\u00ed\u2013 que est\u00e1 plagada de excepciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s o menos es la siguiente: La ciencia es el conocimiento estructurado sistem\u00e1ticamente que permite, mediante el establecimiento de leyes universales, la explicaci\u00f3n y la predicci\u00f3n de los fen\u00f3menos, y que ha sido obtenido a partir de un m\u00e9todo cr\u00edtico basado en la contrastaci\u00f3n emp\u00edrica. Este m\u00e9todo garantiza la objetividad y la autocorrecci\u00f3n, y en \u00e9l descansa el amplio acuerdo que suele darse entre los cient\u00edficos acerca de cuestiones fundamentales, posibilitando un r\u00e1pido progreso en los conocimientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No estar\u00eda mal del todo como caracterizaci\u00f3n si no fuera porque leyes universales en sentido estricto solo las hay en la f\u00edsica y en la qu\u00edmica (y aun esto es objeto de controversia); el M\u00e9todo Cient\u00edfico (con may\u00fasculas) como procedimiento estandarizado usado por igual en todas las ciencias no existe (lo que existe es una diversidad de m\u00e9todos, que adem\u00e1s cambian con el tiempo); y el acuerdo o el consenso no es la norma en las \u00e1reas punteras de investigaci\u00f3n, en las que suele predominar el disenso. Por lo dem\u00e1s, esta definici\u00f3n se centra en lo que es la ciencia como cuerpo de conocimiento, pero no nos dice nada acerca de la ciencia como actividad, como instituci\u00f3n social, como elemento de la cultura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay quien se sorprende de que la mayor\u00eda de los actuales fil\u00f3sofos de la ciencia rechacen la idea de un M\u00e9todo Cient\u00edfico, entendido como un conjunto \u00fanico de reglas comunes a todas las ciencias que no solo sirven para realizar descubrimientos, sino tambi\u00e9n para justificarlos una vez realizados. Sin embargo, la raz\u00f3n de este rechazo es simple: si atendemos a los m\u00e9todos que emplean realmente los cient\u00edficos en su investigaci\u00f3n cotidiana, veremos una gran variedad de procedimientos en la que es dif\u00edcil, por no decir imposible, entresacar un m\u00ednimo com\u00fan m\u00faltiplo que quintaesencie esa supuesta estrategia de investigaci\u00f3n compartida; pero si se hace, lo que sale, lo que se suele se\u00f1alar como tal m\u00e9todo, podr\u00eda ser considerado tambi\u00e9n como el modo en que se procede a la hora de resolver problemas en muchos \u00e1mbitos no-cient\u00edficos, como, por ejemplo, entre los fontaneros. As\u00ed lo explica Maarten Boudry: \u201c<em>Desde un punto de vista epist\u00e9mico hay gran cantidad de cosas comunes entre lo que hace un bi\u00f3logo en el laboratorio y lo que hace un fontanero cuando trata de localizar una filtraci\u00f3n en las tuber\u00edas. El fontanero hace observaciones, pone a prueba diferentes hip\u00f3tesis, realiza inferencias l\u00f3gicas, etc. La principal diferencia es que trabaja sobre un problema relativamente mundano y aislado (mi fregadero), que es lo suficientemente simple como para que pueda confiar razonablemente en resolverlo, y lo suficientemente local como para no interesar a nadie m\u00e1s que a m\u00ed, por lo que no hace falta que asista a ning\u00fan congreso ni que env\u00ede un art\u00edculo sobre mi cocina a una revista con revisi\u00f3n por pares.<\/em>\u201d &nbsp;(Boudry 2017, p. 37).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la ciencia se emplean inferencias inductivas, deductivas, abductivas, hipot\u00e9tico-deductivas, anal\u00f3gicas, etc., es decir, todas las que a lo largo de la historia se han considerado como modos de inferencia v\u00e1lidos; por mucho que en ocasiones se intentara reducir el m\u00e9todo cient\u00edfico a una sola de ellas, como se hizo desde Bacon hasta los neopositivistas, con la inducci\u00f3n, o como hizo Popper con las inferencias hipot\u00e9tico-deductivas. Hoy est\u00e1 bien establecido que ninguna de ellas puede arrogarse el papel protagonista en exclusiva, y que, por supuesto, tambi\u00e9n se emplean fuera de la ciencia (Di\u00e9guez 2020).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que suele presentarse hoy en los manuales de ciencia y en algunos art\u00edculos de divulgaci\u00f3n como el m\u00e9todo cient\u00edfico proviene de la reconstrucci\u00f3n filos\u00f3fica hecha sobre la diversidad de procedimientos cient\u00edficos realmente empleados, buscando una idealizaci\u00f3n de dichos procedimientos. Desafortunadamente, esa idealizaci\u00f3n luego ha sido hipostasiada y fijada como un hecho evidente, como una verdad obvia que surge del conocimiento de primera mano que los cient\u00edficos tienen de su propio trabajo. De hecho, su desarrollo hist\u00f3rico puede rastrearse f\u00e1cilmente en la literatura filos\u00f3fica. Encontramos reflexiones al respecto en Arist\u00f3teles, Grosseteste, Bacon, Descartes, Galileo, Newton, Hume, Comte, Hershel, Mill, Whewell, Bernard, Duhem, Poincar\u00e9, Mach, Peirce, por citar algunos anteriores al siglo XX (los cuatro \u00faltimos mueren en la segunda d\u00e9cada del XX). En la forma que suele d\u00e1rsele actualmente, como algoritmo para resolver problemas compuesto por diversos pasos sucesivos, empezando por la delimitaci\u00f3n de un problema, la elaboraci\u00f3n de hip\u00f3tesis que puedan dar soluci\u00f3n a dicho problema, la contrastaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis a partir de las consecuencias que de ella se derivan, la eliminaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis que fallen y la elaboraci\u00f3n de otras nuevas que conduzcan a nuevos experimentos, etc., est\u00e1 formulado por primera vez en el cap\u00edtulo 6 de la obra del fil\u00f3sofo John Dewey <em>How we Think<\/em>, publicada en 1910 (Rudolph 2005).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El principal problema del m\u00e9todo cient\u00edfico as\u00ed entendido no es que sea una idealizaci\u00f3n poco realista de la diversidad de m\u00e9todos realmente empleados en las ciencias, lo cual podr\u00eda tener una cierta utilidad pedag\u00f3gica, sino que, como hemos dicho, no es exclusivo de la ciencia. Ni siquiera la capacidad de eliminaci\u00f3n de errores mediante refutaci\u00f3n emp\u00edrica es exclusiva de la ciencia. Lo que hace que su aplicaci\u00f3n en las diversas ciencias sea vista como diferente y distintiva es el mayor rigor con el que se aplica, sobre todo por la posibilidad de matematizaci\u00f3n de las hip\u00f3tesis, que permite una contrastaci\u00f3n experimental m\u00e1s fiable, aunque, curiosamente, esa matematizaci\u00f3n no suele ser incluida como un rasgo central del m\u00e9todo (Blachowicz, 2009). Pero ni la experimentaci\u00f3n ni la matematizaci\u00f3n pueden ser tomadas como caracter\u00edsticas definitorias de la ciencia porque, si bien es cierto que son rasgos que suelen encontrarse en el modo en que han sido establecidas muchas teor\u00edas cient\u00edficas, tambi\u00e9n est\u00e1n ausentes en otros muchos casos. No en todas las disciplinas cient\u00edficas es posible la experimentaci\u00f3n, o lo es solo de forma muy indirecta, ni en todas encontramos necesariamente una formulaci\u00f3n matem\u00e1tica de las hip\u00f3tesis; y eso no hace a estas disciplinas menos respetables como ciencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Obs\u00e9rvese, por otra parte, que en la definici\u00f3n que he dado no aparece la idea de conocimiento cierto, demostrado desde principios seguros, emp\u00edricamente probado, establecido inductivamente con una alta probabilidad, ni ninguno de esos viejos ideales de cientificidad, ya abandonados, que todav\u00eda pueblan algunas mentes. Un conocimiento somero de historia de la ciencia basta para comprender que son falsos como caracterizaci\u00f3n general de la ciencia. La ciencia no consiste en la b\u00fasqueda de certidumbres. Algo que al parecer no entendieron algunas personas al comienzo de la <strong><a href=\"https:\/\/academiamalaguenaciencias.wordpress.com\/2021\/02\/06\/la-pandemia-las-dudas-y-las-lecciones-generales\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">pandemia de COVID-19<\/a><\/strong>, cuando le exig\u00edan a la ciencia lo que esta no puede dar: respuestas r\u00e1pidas y absolutamente ciertas. La ciencia no debe ser vista como el remedio a nuestra inveterada intolerancia a la incertidumbre, aunque pueda proporcionarnos conocimientos fiables en muchas y diversas situaciones.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La sistematicidad, en cambio, ha tenido mejor suerte que estas viejas propuestas y ha sido convertida por un influyente fil\u00f3sofo de la ciencia actual, el alem\u00e1n Paul Hoyningen-Huene (2015), en la caracter\u00edstica que mejor definir\u00eda a la ciencia. \u00c9l destaca nueve dimensiones posibles en las que buscar esta sistematicidad: en las descripciones, las explicaciones, las predicciones, la defensa del conocimiento, el discurso cr\u00edtico, la conexi\u00f3n epist\u00e9mica, el ideal de completitud, la generaci\u00f3n de conocimiento y la representaci\u00f3n del conocimiento. No obstante, tambi\u00e9n a esto pueden se\u00f1alarse algunas objeciones. Nadie puede negar que la ciencia es sistem\u00e1tica, pero \u00bfno es sistem\u00e1tica tambi\u00e9n la jurisprudencia o (al menos una parte de) la filosof\u00eda? \u00bfEs lo decisivo, entonces, el <em>grado<\/em> y <em>amplitud<\/em> de la sistematicidad? Quiz\u00e1s sea as\u00ed. Quiz\u00e1s, por expresarlo con una reduplicaci\u00f3n, cabe decir que la ciencia es <em>sistem\u00e1ticamente sistem\u00e1tica<\/em>. En particular, nadie puede negar que es m\u00e1s sistem\u00e1tica en la puesta a prueba de sus teor\u00edas que ning\u00fan otro modo de comprender la realidad. Y, aunque esta capacidad para la contrastaci\u00f3n emp\u00edrica no sea la misma en todas las disciplinas \u2013no es la misma en f\u00edsica que en econom\u00eda, e incluso en f\u00edsica tenemos teor\u00edas incontrastables, al menos por el momento, como la teor\u00eda de cuerdas\u2013 el proyecto general de la ciencia es conducirla con sistematicidad hasta sus \u00faltimas consecuencias. Se ha argumentado, por ejemplo, que fue esa sistematicidad la que puso en el camino de la ciencia a la medicina cl\u00ednica a lo largo del siglo XVIII, contribuyendo a eliminar los prejuicios y a darle fiabilidad a los conocimientos obtenidos (Bird 2019).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo caso, si, como estamos viendo, no hay ninguna definici\u00f3n de ciencia exenta de dificultades y si bien todos los criterios de demarcaci\u00f3n entre ciencia y no-ciencia propuestos por los fil\u00f3sofos terminaron naufragando entre las cr\u00edticas y los contraejemplos, eso no quiere decir que no podamos se\u00f1alar algunas caracter\u00edsticas que esperamos encontrar habitualmente en las ciencias y que las distinguen de las pseudociencias, aunque no est\u00e9n en todas ellas ni pueden considerarse como propiedades necesarias y suficientes de la labor cient\u00edfica. Entre esas caracter\u00edsticas yo destacar\u00eda las siguientes:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">1. Las hip\u00f3tesis han de estar formuladas en un lenguaje preciso (y a ser posible, en forma matem\u00e1tica). Los conceptos deben estar claramente definidos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">2. Las hip\u00f3tesis han de ser contrastables emp\u00edricamente, es decir, deben darse indicaciones de c\u00f3mo cualquier investigador puede comprobar su validez si as\u00ed lo desea a partir de la experiencia. Para ello, es conveniente que puedan dar lugar a predicciones nuevas y arriesgadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">3. Por esta raz\u00f3n, las explicaciones han de ser naturalistas, es decir, no pueden apelar a causas o procesos no naturales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">4. Las ideas cient\u00edficas han de estar abiertas a la cr\u00edtica racional y p\u00fablica y no deben ser defendidas en contra de la evidencia m\u00e1s all\u00e1 de un l\u00edmite razonable. La revisi\u00f3n constante y la correcci\u00f3n de los errores deben ser siempre facilitadas y nunca impedidas o dificultadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">5. Las teor\u00edas cient\u00edficas deben cambiar como consecuencia del choque con la evidencia emp\u00edrica o ante el surgimiento de teor\u00edas mejores. Deben hacer progresos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">6. Es deseable la interconectividad te\u00f3rica. Las nuevas propuestas te\u00f3ricas deben establecer conexiones con otras teor\u00edas de la misma disciplina o de otras distintas pero cercanas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ahora bien, para conseguir realizar aspiraciones, la ciencia necesita estar encarnada en instituciones en las que se salvaguarde y se tome en serio (no sea un mero rito sin consecuencias) la cr\u00edtica constante y la revisi\u00f3n de todas las propuestas te\u00f3ricas y explicativas. Seg\u00fan esto, lo que mejor caracterizar\u00eda a la ciencia no ser\u00eda la posesi\u00f3n de un m\u00e9todo que garantice la verdad, ni el encajar en alg\u00fan criterio epistemol\u00f3gico de demarcaci\u00f3n, como la falsabilidad, ni la mayor sistematicidad, sino, como ha subrayado el fil\u00f3sofo de la ciencia Chrysostomos Mantzavinos (2021), el haber sabido crear, en un proceso hist\u00f3rico contingente y sometido a influencias diversas, una estructura institucional que hace que la cr\u00edtica racional y la correcci\u00f3n de errores sean un incentivo para todos. Podr\u00eda decirse que esa estructura institucional fomenta y protege la aplicaci\u00f3n de lo que Lee McIntyre ha llamado (2020) \u201c<em>la actitud cient\u00edfica<\/em>\u201d (y antes Robert Merton hab\u00eda llamado \u201c<em>el ethos de la ciencia<\/em>\u201d). Una actitud que podr\u00edamos cifrar en la disposici\u00f3n comunitaria, basada en la competici\u00f3n, pero tambi\u00e9n en la colaboraci\u00f3n, a cambiar de ideas en funci\u00f3n de la evidencia emp\u00edrica, con independencia de cu\u00e1les sean las convicciones y orientaciones que se mantengan individualmente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ciencia ha surgido, pues, de una \u201cinstitucionalizaci\u00f3n apropiada de la posibilidad de la cr\u00edtica\u201d. Los cient\u00edficos han encontrado el modo de cambiar de opini\u00f3n (cosa que resulta mucho m\u00e1s dif\u00edcil de lo que se cree) bas\u00e1ndose en buenas razones y en los datos obtenidos a trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n rigurosa. Ganan prestigio e influencia realizando cr\u00edticas a las propuestas de otros colegas que consigan la aceptaci\u00f3n de los dem\u00e1s miembros de la comunidad, mientras que pierden prestigio e influencia no aceptando las cr\u00edticas que reciben sus ideas o dificult\u00e1ndolas. Son diversas las instituciones que contribuyen a ello, por ejemplo, los congresos y las revistas con evaluaci\u00f3n por pares, pero tambi\u00e9n los debates p\u00fablicos, la organizaci\u00f3n en universidades, centros de investigaci\u00f3n y departamentos, en los que la discusi\u00f3n con los estudiantes y los colegas es continua, el control de comit\u00e9s p\u00fablicos o privados y de oficinas gubernamentales, el registro de patentes, etc.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las pseudociencias carecen en general de esta estructura institucional dedicada a la autocorrecci\u00f3n y la cr\u00edtica racional, o quiz\u00e1s sea mejor decir que sus seguidores se niegan a aceptar esa estructura institucional. Y dentro de las ciencias, no todas han tenido el mismo \u00e9xito en su establecimiento. Las ciencias sociales no han conseguido hasta el momento de forma tan amplia y generalizada como las naturales la alta exigencia de seguimiento que las normas que esas instituciones reclaman. Ciertamente, esa estructura institucional es un resultado hist\u00f3rico afortunado, que necesit\u00f3 de condiciones precedentes, y que podr\u00eda no haber acontecido. Es un proceso en constante desarrollo, puesto que vamos mejorando nuestros m\u00e9todos (no solo nuestras teor\u00edas), pero que puede tener altibajos, como la crisis de replicaci\u00f3n que padecen algunas disciplinas actualmente, o la extensi\u00f3n del fraude cient\u00edfico azuzado por el \u201cpublica o perece\u201d. Por eso es importante cuidar todo lo posible de su preservaci\u00f3n y perfeccionamiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">BIRD, A. (2019), \u201cSystematicity, Knowledge, and Bias. How Systematicity made Clinical Medicine a Science\u201d, <em>Synthese<\/em>, 196, pp. 863-879.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">BLACHOWICZ, J. (2009), \u201cHow Science Textbooks Treat Scientific Method: A Philosopher\u2019s Perspective\u201d, <em>Brit. J. Phil. Sci.<\/em>, 60, pp. 303-344.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">BOUDRY, M. (2017), \u201cPlus Ultra: Why Science Does Not Have Limits\u201d, en M. Boudry y M. Pigliucci (eds.) <em>Science Unlimited? The Challenges of Scientism<\/em>, Chicago: The University of Chicago Press, pp. 31-52.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">DI\u00c9GUEZ, A. (2020), \u201c\u00bfExiste \u2018El M\u00e9todo Cient\u00edfico\u2019?\u201d, <em>Tiempo y Clima<\/em>, vol. 5, n\u00ba 170, pp. 10-11.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">MANTZAVINOS, M. (2021), \u201cInstitutions and Scientific Progress\u201d, <em>Philosophy of Social Sciences<\/em>, 5(3), pp. 243-265.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">MCINTYRE, L. (2020), <em>La actitud cient\u00edfica<\/em>, Madrid: C\u00e1tedra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">HOYNINGEN-HUENE, P. (2015), <em>Systematicity: The Nature of Science<\/em>, Oxford University Press.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">RUDOLPH, J. (2005), \u201cEpistemology for the Masses: The Origins of \u201cThe Scientific Method\u201d in American Schools\u201d, <em>History of Education Quarterly<\/em>, 45(3), pp. 341- 376.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cient\u00edficos han encontrado el modo de cambiar de opini\u00f3n (cosa que resulta mucho m\u00e1s dif\u00edcil de lo que se cree) bas\u00e1ndose en buenas razones y en los datos obtenidos a trav\u00e9s de la investigaci\u00f3n rigurosa. 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