Vie. Sep 18th, 2026

Juan Antonio Rodríguez Arribas

Academia Malagueña de Ciencias

Para abordar este tema es necesario retroceder en el tiempo y recordar los prolegómenos de la presa del Conde. En el contexto de una grave sequía en Andalucía (1905), que provocó escasez agrícola y hambruna, como respuesta a esta situación, el Estado impulsó la construcción de infraestructuras hidráulicas mediante un Real Decreto de 1906, incluyendo el proyecto del pantano del Tajo de los Aviones en el río Turón (Árdales), con fines de regulación del caudal y riego agrícola. La zona regable se situaba en el término de Ardales, con 205 hectáreas en el margen derecho y 1439 en el izquierdo. por último, se estimaba un presupuesto de ejecución de 862.403,22 pesetas. Esta presa que no se llego a terminar.

Central Eléctrica de El Chorro.

Estas actuaciones se enmarcan dentro del movimiento regeneracionista surgido tras la crisis del 98, liderado por figuras como Joaquín Costa, que defendía el desarrollo económico de España a través del regadío, si bien, no es posible recordar este restringido y un tanto elitista ideario, sin mencionar a Ricardo Macías Picavea (1847-1899) y su obra “El problema nacional”, al ingeniero de minas Lucas Mallada y Pueyo (1841-1921) con su trabajo “Los males de la patria”, a Julio Senador Gómez Maestro (1872-1962) con su publicación “Castilla en escombros” y a uno de los precursores, prácticamente ideólogo del movimiento, el pedagogo y filósofo Francisco Giner de los Ríos (1839-1915).

La llamada política hidráulica cobró fuerza en los últimos años del siglo XIX, promoviendo la intervención estatal en la construcción de embalses y canales impulsada por la incorporación a ese “empuje reconstructor” que se apoderó de casi toda España, del Cuerpo de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, y muy especialmente de Rafael Gasset Chinchilla presidente del Imparcial. Las campañas de propaganda que promovieron en la Revista de Obras Públicas y en El Imparcial respectivamente, coincidían en que uno de los medios, para obtener la “reconstrucción económica” del país, era la necesidad de la intervención directa del Estado en la construcción de las obras hidráulicas y la redacción y aprobación de un Plan General de Canales y Pantanos de riego.

Fue en el Gobierno Canalejas cuando Gasset logró, al fin, presentar a las cortes varios proyectos de ley de obras públicas, tales como de ferrocarriles secundarios, carreteras, caminos vecinales, obras hidráulicas, puertos y repoblación forestal. Un hito clave fue la Ley de Construcciones Hidráulicas de 1911, conocida como “Ley Gasset” pues fue aprobada bajo su gestión como Ministro de Fomento, cargo que ejerció por cuarta vez consecutiva entre el 2 de enero de 1911 y el 12 de marzo de 1912. Esta Ley facilitaba la financiación para grandes obras de regadío mediante la colaboración entre el Estado y las asociaciones de propietarios, permitiendo impulsar proyectos como el del Guadalhorce.

Paralelamente, el desarrollo hidroeléctrico desempeñó un papel clave. La creación de la Compañía Hidroeléctrica del Chorro (1903), vinculada a Jorge Loring Heredia, instalándose, entonces, la Central Eléctrica, que comenzó a funcionar el Enero de 1905, a los pies de la estación ferroviaria del Chorro y requirió la construcción de infraestructuras para el trasporte de agua hacia la central, incluyendo canales, acueductos y caminos de servicio como los denominados “Los Balconcillos del Chorro”. La central sufría los prologados estiajes del río y tenía que interrumpir la producción de electricidad.

Rafael Benjumea Burín, sobrino de Jorge Loring, tomando como base la ley de AUXILIOS mencionada, promovió una asociación de usuarios, propietarios de tierras de secano, en el valle inferior del río Guadalhorce, y se constituyó una comunidad de usuarios que representaba a los propietarios de distintas zonas del valle con el nombre de JUNTA DE OBRAS DEL PANTANO DEL CHORRO.

Rafael Benjumea Burín

La presa inicialmente se denominó la Presa del Chorro, hasta el año 1953 cuando se renombró como presa del Conde de Guadalhorce en honor a su ingeniero constructor, Rafael Benjumea Burín, quién trabajó sobre un proyecto anterior de Leopoldo Werner Martínez del Campo -que fue presidente de la Sociedad Malagueña de Ciencias desde 1913 hasta 1915- y que aprovechaba el desnivel del río Guadalhorce entre El Gaitanejo y el Desfiladero de Los Gaitanes para crear un salto hidráulico. En realidad el proyecto primitivo es de 1913 y se debe al ingeniero Manuel Giménez Lombardo (1872/1930) -que fue presidente de la Sociedad Malagueña de Ciencias-, pero que tropezó con el informe geológico en contra por causa del lugar de asentamiento de la presa elaborado por Gumersindo Gutiérrez de la Cámara. Es entonces cuando Benjumea modifica dicho Proyecto que fue definitivamente aprobado por Real Orden de 5/12/1914.  La ubicación de la presa en el río Turón, próxima a su confluencia con el Guadalhorce y el Guadalteba, respondió principalmente a la cercanía de las tierras agrícolas del valle inferior que se pretendían transformar en regadío.

La importancia y envergadura de la obra fue de tal magnitud en la época que el propio Rey Alfonso XIII se desplazó hasta Málaga en 1921 para firmar el acta de terminación de la obra, que destaca por su monumentalidad, su estética y funcionalidad, y su integración paisajística. Se trata de una presa de gravedad con perfil curvo de 74m de altura desde cimiento y recrecido de arquillos con longitud de coronación de 160m. Está construida en mampostería de piedra caliza procedente de las canteras del Guadalteba.

Sin embargo, el proyecto encontró dificultades técnicas importantes, como la construcción de un túnel de cinco kilómetros en terrenos inestables, que quedó inacabado.

Posteriormente, en 1956, el Plan Coordinado de Obras del Valle del Guadalhorce reorganizó las actuaciones hidráulicas, contribuyendo a la realización definitiva del proyecto.

En conclusión, la ubicación de la presa se explica por la combinación de: (1) necesidades agrícolas, (2) impulso político regeneracionista, (3) desarrollo hidroeléctrico y (4) proximidad estratégica a las zonas de riego.

*Juan Antonio Rodríguez Arribas es académico de número e ingeniero de caminos canales y puertos. Es asesor adjunto para asuntos tecnológicos e hidrográficos de la Academia Malagueña de Ciencias.

Un comentario en «LA PRESA DEL CONDE DEL GUADALHORCE: RAZONES PARA SU UBICACIÓN»
  1. Interesanre artículo que nos recuerda la importancia que tuvieron las obras hidráulicas, en el desarrollo del sector agrícola de regadío y el sector hidroelectrico, a principios del siglo XX

    Enhorabuena Juan Antonio!

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