Vie. Sep 18th, 2026

Federico J. C-Soriguer Escofet

Academia Malagueña de Ciencias

La Segunda Guerra Mundial finalizó en septiembre de 1945. Un año antes, el 17 de noviembre de 1944 (se cumplen ahora 81 años) el presidente de EEUU Franklin D. Roosevelt escribe una carta al científico e ingeniero Dr. Vannevar Bush en la que le pide un informe sobre el futuro de la ciencia en EEUU. En la carta Roosevelt hacía a Bush cuatro grandes preguntas convencido de que estaban a punto de ganar la guerra gracias al conocimiento científico y de que la tarea, ahora, era “ganar la paz”. Estas fueron las cuatro preguntas planteadas aquí de manera resumida:

1: ¿Cómo podemos dar a conocer al mundo las contribuciones que durante nuestro esfuerzo bélico hicimos al conocimiento científico y como este conocimiento debería ayudarnos a estimular nuevas empresas, proporcionar empleos a nuestros soldados licenciados y otros trabajadores y hacer posible un progreso a grandes pasos del bienestar nacional?

2. Las muertes anuales en este país debidas a una o dos enfermedades excedan con mucho el número total de vidas perdidas en combate durante esta guerra. Esta observación debería hacernos conscientes de la obligación que tenemos para con las futuras generaciones. ¿Qué puede hacerse hoy para organizar un programa a fin de proseguir con los trabajos científicos en medicina?

3. ¿Qué puede hacer el gobierno hoy y en el futuro para apoyar las actividades de investigación que afrontan organizaciones públicas y privadas?

4. ¿Cómo puede llevarse a cabo un programa eficaz para descubrir y desarrollar el talento científico en la juventud norteamericana, de modo que sea posible asegurar la continuidad futura de la investigación científica en este país, con un nivel comparable al alcanzado durante la guerra?

Roosevelt no llegó a ver la respuesta de Vannevar Bush de 21 páginas pues murió prematuramente el 12 de abril de 1945, respuesta que sí recibió en julio de ese año su sucesor Harry Truman. En el informe titulado “Ciencia la frontera sin fin, propone un plan de política científica para EE.UU. El informe bien conocido por todos aquellos que se han interesado por la gestión del conocimiento, propone la creación de una agencia estatal de investigación: la “National Science Foundation” (NSF), desde donde se diseñe un programa científico nacional con una provisión de fondos estable y mantenido en el tiempo, plenamente responsable, garantizando la libertad de investigación, dando cuentas periódicamente ante el presidente y ante el Congreso, potenciando la ciencia básica y la cooperación entre países, cuya eficacia se había demostrado en la segunda guerra mundial, cooperación que ahora había que aplicar para conquista la paz. Cinco años después de la muerte de Roosevelt se crea el NSF, que es hoy la más importante agencia de investigación y que ha colocado a EEUU como líder científico y económico del mundo. Baste decir, por ejemplo, que el número de premios Nobel en Medicina, Física y Química, de EEUU antes del informe Bush fueron 17 (un premio Nobel cada tres años) y después del informe Bush, 255 (tres premios Nobel /año). En el informe de Vannevar Bush podemos leer: “El progreso científico es una clave esencial de nuestra seguridad como nación, para mejorar nuestra salud, tener puestos de trabajo de mayor calidad, elevar el nivel de vida y progresar culturalmente”.

Es cierto que la ciencia hoy ha cambiado y que aquella narrativa mítica sobre el «método científico» de las “ciencias duras», “ciencia pura vs. aplicada», sobre la relación entre “ciencia y tecnología” y sobre “el modelo lineal de innovación» que Vannevar Bush utilizó con tanta eficacia para establecer el “Scientific Estate al final de la Segunda Guerra Mundial, está siendo cuestionada. Pero viendo lo que está hoy ocurriendo en EEUU se añoran personas como Bush y líderes como Truman.

Porque, ¿cómo es posible que en un país que ha hecho de la ciencia su banderín de enganche, su carta de presentación, pero sobre todo la base de su desarrollo y de su poder económico e industrial, esté poniendo en riesgo todo el inmenso capital de conocimiento acumulado a lo largo de más de un siglo? ¿Cómo es posible que, en EEUU, un país que ha sido la meca a la que todos los científicos querían acudir al menos una vez en su vida, haya en estos momentos fugas de cerebros? O que hayan puesto al frente de la secretaria de Salud y Servicios Humanos de los EEUU (equivalente a nuestro Ministerio de Sanidad) a Robert Francis Kennedy,activista antivacunas y difusor de teorías de la conspiración.

La respuesta de la comunidad académica no se ha hecho esperar. En febrero de 2025 se inicia el movimiento Stand Up for Science que se ha extendido rápidamente por todo el planeta, articulando redes de profesionales e investigadores, decididos a defender el conocimiento como bien público. En marzo de ese mismo año, 1900 miembros de las academias científicas estadounidenses (miembros electos de las National Academies of Sciences, Engineering, and Medicine) —la élite mundial de sus disciplinas—, han firmado una carta abierta en la que denuncian el “peligro real” que supone “el ataque sistemático contra la ciencia” del actual gobierno de EEUU, encabezado por el nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump. En ella alertan sobre el “clima de miedo” que se ha apoderado de la comunidad científica en Estados Unidos. “Esto es un asalto de la sinrazón al mundo de la razón”, escriben. Las declaraciones se suceden. En junio de 2025 cerca de 500 investigadores y empleados de los National Institutes of Health (NIH) firmaron y entregaron una declaración de disenso (llamada Bethesda Declaration) en protesta por los drásticos recortes de subvenciones y la supuesta politización de la investigación. En el mismo mes, empleados de la Environmental Protection Agency (EPA) publican una declaración de disenso contra las políticas de la administración que, según ellos, socavan la misión de la agencia, con más de 170 firmas y en julio casi 300 trabajadores actuales y antiguos de NASA publicaron una dura carta criticando los recortes presupuestarios y las decisiones que, según ellos, ponen en riesgo la investigación, la seguridad de los programas científicos.

Hay que restregarse los ojos para creer lo que está sucediendo en EEUU. Uno lee las cosas que hace y dice Trump y se queda pasmado. Es inimaginable que ponga de secretario de Salud a un hombre que no cree en las vacunas, es “como si yo no creyera (dice el científico español Ginés Morata), en la ley de la gravitación universal”. Y yo no tengo más que añadir a lo que dicen tan eminentes científicos, salvo recordar que como decía Vargas Llosa, en otro contexto y arrimando las ascuas a su sardina, no siempre acertamos al votar. Como recuerda Ramón López de Mántaras en un artículo reciente (El País, 31/12/2025): “Los ataques de Trump contra la ciencia alimentan a las fuerzas reaccionarias de todo el planeta, con la extrema derecha y algunas derechas aparentemente menos extremas a la cabeza. El autoritarismo se nutre de la ignorancia, del confusionismo deliberado y de los prejuicios. Para estos movimientos, la libertad académica es un obstáculo para sus oscuros propósitos, la investigación crítica una amenaza y el pensamiento racional un enemigo a batir”. Una marea autoritaria y anti ilustrada que está llegando a las playas europeas. Es lo único que le falta a la tímida política científica española que apenas si está comenzando a levantar cabeza. Como bien dice el dicho popular, “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar«. Nunca habíamos visto tal grado de politización de la ciencia, ahora por aquellos que con sus bulos y mentiras no se cansan de denunciar la politización de la ciencia ¡Vivir para ver!

PD: Después de escribir esta articulo me entero por el periódico El País, que el Dr. Darío Gil, ha sido nombrado por Trump este mismo mes de enero, nada más y nada menos, que Subsecretario de Ciencias e Innovación del Departamento de Energía de EEUU.  El currículo de Gil es tan impresionante como desconocido en España (al menos para mí). Nació en Murcia hace 50 años, criado en Madrid, residente en EE.UU. desde los noventa del pasado siglo donde completó su doctorado en ingeniería eléctrica y ciencias de la información en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), especializándose en nanotecnología. Ha sido director de IBM Research, liderando una de las organizaciones de investigación más influyentes del mundo. Baste decir que seis investigadores de IBM Research han ganado el Premio Nobel. En el nuevo cargo estará al frente de una institución que cuentea con 17 laboratorios con más de 40.000 investigadores y unos presupuestos que nublan la vista. Entrevistado por el periódico el día 19 de enero sobre la situación de la ciencia en USA, contesta que “American First no implica America alone”. Mucho mejor así. La verdad es que saber que en plena vorágine de la etapa Trump habrá un murciano al frente de uno de los institutos de investigación más importante del mundo, me deja mucho más tranquilo.

*Federico J. C-Soriguer Escofet es médico y académico de número, vocal de la Sección de Ciencias Sociales y Humanidades.

Imagen de cabecera cortesía de National Cancer Institute en Unsplash

2 comentario en “CUANDO PONES A LOS ZORROS A CUIDAR EL GALLINERO”
  1. Buen dia!

    La lectura del texto de Federico con el tema tan interesante que trata y que plantea lo importante que fue la creación de la National Science Foundation para el desarrollo, saludable, económico y social de los EEUU, nos enseña de la trascendencia de esa decisión en el futuro del país. Haría un paralelismo, salvando las diferencias, en el dia de hoy en que finalizamos este mes de enero lluvioso y que con sus efectos en los ecosistemas, nos traerá una primavera esplendorosa en que la vida y el color surgirán imparables, para que, como nos enseña el articulo, valoremos en que los que hoy sucede siempre tendrá consecuencias.

    Desgraciadamente lo que se está haciendo en USA, apunta a que esas consecuencias no traerán tranquilidad al mundo actual.

    Enhorabuena, Federico!

  2. Desde un hombre de Letras,te «felicito» por tu articulo,que siempre nos enseña tus conocimientos,tecnicos é históricos de nuestros dias.

    Un cordial saludo.

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