José B. López Quintanilla
Academia Malagueña de Ciencias
Centrada en la provincia de Málaga tenemos la Sierra de Alcaparaín, donde nos encontramos una cañada denominada de los pinos, en el monte público “Caparaín” del término municipal de Carratraca. Su denominación se debe a que existía un rodal de Abies pinsapo Boiss., cuya primera cita escrita se debe al ilustre botánico e ingeniero de montes Máximo Laguna, quien en su “Flora Forestal Española” (1883), decía lo siguiente: “El pinsapo se encuentra espontáneo en nuestro país en la sierra de Tolox ó de las Nieves y en Sierra Bermeja (sierra de Estepona), en la provincia de Málaga, y en la sierra del Pinar (sierra de Grazalema), en la provincia de Cádiz; todas tres forman parte del grupo orográfico designado comúnmente con el nombre de Serranía de Ronda, a la cual pertenece también la sierra de Alcaparaín (término municipal de Carratraca), en cuya parte alta ha encontrado el Ingeniero D. Luis Heraso una docena de pinsapos, mezclados , como en la sierra de Estepona, con los pinos negrales”. Cobra importancia en esta cita la última frase, que alude a la presencia de un rodal mixto de pinsapar con Pinus pinaster como en Sierra Bermeja (Estepona), cuando esta última se corresponde con peridotitas, sustrato muy diferente al predominante en la Sierra de Alcaparaín, que son calizas y dolomías.

Cuando los botánicos Luis Ceballos (ingeniero de Montes) y Carlos Vicioso (ayudante de montes) visitan esta sierra, con motivo de la publicación de su obra “Estudio sobre la vegetación y la flora forestal de la provincia de Málaga y Mapa forestal de esta provincia” (1933), mencionan literalmente: “No hemos podido hallar rastro alguno del grupo de pinsapos que cita Laguna, como observados por el Ingeniero Sr. Heraso, en la cumbre de la Sierra de Caparaín; según nos informaron, hace algunos años que desapareció, como consecuencia de repetidos incendios”. De lo que podemos deducir que si realizaron las visitas dos años antes de su publicación, y “no encontraron rastro de los pinsapos quemados”, la referencia de «hace algunos años que desapareció» sugiere que estos debieron haber sufrido el incendio alrededor de 1920 (como atestigua también Diodoro Soto en su trabajo de 2006), por lo que hace un siglo que desaparecieron de estas cumbres. Otro dato importante es el referente a “repetidos incendios” que desgraciadamente ha venido sufriendo esta sierra, como yo mismo pude comprobar durante el final del siglo pasado. Esto ha ocasionado que la cubierta vegetal actual sea mayoritariamente un matorral junto con rodales de regeneración del pinar de carrasco y encinar.
La sierra de Alcaparaín contiene materiales litológicos carbonatados (dolomías) en las partes altas, y silíceos (gneises, esquistos) en las partes bajas, colindantes con las peridotitas de la vecina Sierra de Aguas. Interpretando el texto del contenido de teselas de la hoja 4-11 Morón de la Frontera del Mapa Forestal de España 1:200.000 (Ruiz de la Torre, 1993), la sierra está dominada por una gama de matorrales pluriespecíficos de tallas entre baja y alta, resultado de los repetidos incendios acaecidos en la zona desde principios del siglo XX, dominados por diferentes especies, destacando: Ulex baeticus, Rosmarinus officinalis y Cistus albidus, con presencia más relevante de Juniperus oxycedrus, Quercus ilex ballota y Pinus halepensis. La presencia de algunas especies como Digitalis obscura, Ruscus aculeatus y Bupleurum spinosum inducen a un ambiente más húmedo, consecuencia de la notable presencia de nieblas en las cumbres: “las zonas superiores de la Sierra de Alcaparaín podrían llegar al ombrotipo subhúmedo superior (P>800 mm aprox.), lo que concuerda con la presencia pretérita de Abies pinsapo” (Pérez La Torre el al 2015).

Considerando estas citas bibliográficas, se realizaron prospecciones para identificar la localización de aquel rodal extinto en la Cañada de los Pinos, ya que su nombre es una prueba más de la existencia de pinsapos en la zona. Recordemos que el pinsapar de Grazalema se ubica en la “Sierra del Pinar”, y según Diodoro Soto (2006) “los andaluces, por anfibología, llaman pino al pinsapo”. Yo me atrevería a decir que aquí se destacaba la presencia de los pinsapos, más parecidos a los pinos que a las quercíneas, que eran más abundantes en estas zonas en épocas lejanas. También se exploró la Cañada de las Loberas, en la ladera norte del Pico de los Grajos (o Valdivia) buscando las zonas de umbría con más posibilidades por suelo y vegetación, hasta que por fin hallamos un lugar para interpretar el ecosistema de referencia, para apoyar la restauración de este tipo de pinsapar en el sentido que lo describieron los botánicos citados anteriormente. En la cabecera de la cañada Los Pinos localizamos un rodal con presencia de Cistus ladanifer, claramente acidófila, y de repente, empezamos a ver también algunos ejemplares de Pinus pinaster de regeneración natural, pero también algunos árboles en estado de fustal en el fondo de la cañada principalmente, circunstancia parecida a los pinares de negral en las dolomías de Sierra Tejeda y Almijara. Este descubrimiento nos impulsó aún más a seguir repoblando con pinsapos la zona.
Contamos además con la valiosa información aportada por Manuel de la Torre, trabajador forestal de Yunquera, que realizó una repoblación con pinsapo en el año 1998 en esta zona (trabajo dirigido por el ingeniero de montes Miguel Ángel Martín Casillas), en la que su padre le comunicó que sufrió un gran incendio en la década de los 60, y que, al realizar los trabajos de saca de la madera quemada, los del lugar le comentaban la existencia de pinsapos en la sierra. Realizando ya los trabajos de repoblación de las cañadas en 2013 (bajo la dirección del ingeniero forestal Francisco Aguado) advertimos con gran satisfacción la presencia de algunos ejemplares de pinsapos, supervivientes de la restauración anterior, bien desarrollados, aunque cubiertos por las aulagas de gran altura presentes en la zona. Algunos de estos pinsapos sobrepasan ya los 3 metros de altura, con buenos crecimientos en los últimos años a pesar de la climatología tan adversa. Destacar aquí al Agente forestal Juan Luís Román, que, gracias a su trabajo y conocimiento del monte, ha asesorado y contribuido enormemente a que los pinsapos progresen adecuadamente.

El total de pinsapos supervivientes de la repoblación de 1998 es de 33, aunque posiblemente queden algunos más por descubrir ocultos bajo las aulagas, como se ha podido observar en otras muchas ocasiones. De las posteriores reposiciones de marras realizadas en ambas cañadas es de destacar los resultados obtenidos en la cañada los Pinos, como era previsible, ya que hay zonas en las que la supervivencia ha resultado ser cercana al 90%, aunque dada la tendencia climática que llevamos, es pronto para saber el resultado final. En este sentido, se cuenta con una colaboración significativa de los voluntarios de ADENA-WWF (World Wild Found) de Málaga, para poder seguir haciendo el seguimiento y mantenimiento de las plantaciones ejecutadas, con el compromiso de que durante los próximos diez años sigan realizando tareas de restauración. El objetivo es conseguir un rodal de al menos 50 pinsapos reproductores que realicen la diseminación natural por el resto de las laderas susceptibles de albergar este abeto singular de Andalucía. En un futuro inmediato, ayudados por el Modelo de Incidencia Solar (descubierto con posteridad a la última repoblación de 2013) podrán concretar con más precisión sus actuaciones, y al mismo tiempo prospectar nuevas posibles localizaciones en la parte alta del Pico del Grajo y del Capellán, que, al ser las zonas más altas de la sierra, tendrán más posibilidades de supervivencia y facilitarán la dispersión de semillas por el viento. Como sugerencia, como actividad adicional de restauración se pueden sembrar bellotas de quejigo (Quercus faginea) en alguno de los protectores con marra de pinsapo, una vez que ya tenemos establecido un bosquete de pinsapos con más de 100 individuos con diferentes clases de edad, entre diseminado y repoblado. Para minimizar los riesgos de un episodio no deseable, convendría mantener las infraestructuras contraincendios, para evitar o minimizar en lo posible que se produzcan daños a este incipiente bosquete de pinsapos, ya que esta sierra ha sufrido numerosos incendios durante el siglo pasado y muy recurrentes, sobre todo en las décadas de los 80-90.
Para finalizar quiero destacar, que la recuperación de este valioso pinsapar en la sierra de Caparaín ha sido posible gracias al excelente trabajo realizado durante muchos años por compañeros y trabajadores forestales. Quiero hacer especial mención de Juan Luís Román Pérez, agente forestal con la titulación de capataz forestal por la Escuela de Vadillo en Cazorla, quien está próximo a jubilarse tras 44 años de servicio en estos montes, permitiéndole percibir su impulso vital, el cual ha sabido transmitir de manera excepcional al resto de sus compañeros, y especialmente a cada uno de los pinsapos plantados, y que con orgullo puede afirmar que ya le brindan sombra. Este es el mejor regalo que un forestal puede recibir en el momento de su jubilación.
*José Benedicto López Quintanilla es académico de mérito e ingeniero de montes. Presidente del Consejo de Participación del Espacio Natural de la Sierra de las Nieves.
Imagen de cabecera: Vista del pueblo de Carratraca, la Sierra de Aguas y Sierra Huma al fondo. En primer término, a la izquierda, tenemos un ejemplar de Cistus ladanifer en la zona repoblada con pinsapo. Noviembre 2023. JBLQ.
Bibliografia
CEBALLOS, L. & C. VICIOSO -1933- Estudio sobre la vegetación y flora forestal de la provincia de Málaga. Inst. Forestal de Invest. y Exp. Madrid.
LAGUNA, M., P. DE ÁVILA & J. DE SALINAS -1883- Flora Forestal Española. Ministerio de Fomento. Madrid.
PÉREZ LATORRE A. V., CASIMIRO SORIGUER-SOLANAS Federico y CABEZUDO Baltasar. Flora y vegetación Sierra Alcaparaín (Málaga) 107 Acta Botanica Malacitana 40. 107-156 Málaga, 2015
RUÍZ de la TORRE J. (director) 1993. Hoja 4-11 Morón de la Frontera, Mapa Forestal de España 1:200.000. ICONA. Ministerio de Agricultura Pesca y Alimentación.
SOTO GARCÍA, D. -2006- Núcleos residuales de pinsapo perdidos en el siglo XX. Investigaciones Agrarias: Sistemas y Recursos Forestales (fuera de serie): 79-86.

Muchas gracias por tu artículo. Muy instructivo, y positivo. Destacar la entrega de las personas a las demás, a través del cuidado y el amor al medio ambiente, mantiene la esperanza en la humanidad. Enhorabuena
Gracias a tí Mercedes. Es importante destacar la labor ejercida por el hombre en el mantenimiento de la mayoría de los ecosistemas, y más importante aún resaltar la importancia que tiene la juventud en su futuro.