Vie. Sep 18th, 2026

EL MODELO DIGITAL DE INCIDENCIA SOLAR: HERRAMIENTA CLAVE PARA LA GESTIÓN DEL PINSAPAR.

José B. López Quintanilla

Academia Malagueña de Ciencias

La radiación solar que llega a la Tierra es esencial para la vida, influye en el clima general y modula muchos procesos ecológicos. Es fundamental para el crecimiento de las plantas, ya que constituye su principal fuente de energía, que es utilizada en el proceso de fotosíntesis, mediante el cual convierten el dióxido de carbono y el agua en glucosa (necesaria para su desarrollo) y oxigeno (indispensable para los seres vivos). La energía solar que llega a la Tierra es un factor fundamental en los tipos de climas generales.

A una escala espacial de cierto detalle, la radiación solar es fundamental en los procesos ecológicos. La variable insolación ejerce una influencia directa sobre la evapotranspiración real y potencial, y el balance hídrico en una estación. De manera que ejerce una influencia muy importante sobre disponibilidades hídricas para las plantas en un suelo dado. Se trata de una relación inversa frente a las disponibilidades hídricas, y directa frente a las necesidades hídricas por parte de la planta. Esta energía que llega a la superficie de la Tierra, en nuestras latitudes tiene una variabilidad espacial a lo largo del año y de forma importante también del relieve, determinando una gama de microclimas.

El Modelo Digital de Incidencia Solar de Andalucía permite identificar localidades con mínimas horas de sol, dando lugar a los denominados “Oasis Orográficos” (Guerrero Álvarez J.J. et al 2025).

Por ello, la ciencia forestal ha intentado encontrar herramientas para cuantificar esa radiación solar que llega a una superficie, en un lugar y tiempo determinados. Así en 1974, el ingeniero de montes José Manuel Gandullo Gutiérrez, catedrático de Ecología, Climatología y Edafología, estableció un coeficiente de insolación que permitió cuantificar esa cantidad de energía, teniendo en cuenta la pendiente y la orientación. Sin embargo, fue con la llegada de la era digital, caracterizada por potentes ordenadores y el desarrollo de Sistemas de Información Geográfica (SIG), cuando se dio un avance significativo en la ciencia forestal. Así en el año 2008, un grupo de expertos de la Agencia de Medio Ambiente y Agua de Andalucía, liderado por el ingeniero de montes Juan José Guerrero Álvarez, desarrolló el Modelo Digital de Incidencia Solar para Andalucía (MDISA), que se distingue por su capacidad de calcular la insolación recibida en cada punto del terreno de la manera más precisa posible, con una resolución de 10 metros. Este modelo considera diversos factores que afectan a la energía lumínica recibida, tales como la rotación y traslación de la Tierra, el ángulo de incidencia que varía según la latitud, la hora del día y la estación del año, la altitud (donde a mayor altitud, la radiación solar sufre menos atenuación atmosférica y llega con mayor intensidad a la superficie) y la orografía del terreno, que se determina a través del Modelo Digital del Terreno (MDT).

El Modelo Digital de Incidencia Solar de Andalucía es eficaz en la localización de pinsapos aislados. En la foto se puede apreciar como existe una correlación significativa de la localización en el terreno de árboles aislados (los circulitos marcados como 1 y 2), y los datos de incidencia solar correspondientes al mes de noviembre con menos de 10 horas (color azul oscuro). Sierra Real de Istán. JLQ.

El MDISA combina todos estos parámetros a través del Sistema de Elevación del Terreno, el cálculo de la trayectoria solar para cada día y mes, según la estación, permitiendo determinar la cantidad de radiación que recibe un punto específico del terreno mensualmente y anualmente (formato raster). Esto facilita la identificación de áreas en el relieve con microclimas únicos, generados por la configuración particular de la orografía. Debido a que la insolación y la radiación solar generan diferencias (espaciales y temporales) en los balances de energía y agua, los cuales a su vez se asocian con distintos factores micro-ambientales, como la humedad y la temperatura, pueden influir en la distribución espacial de la vegetación (Navarro Cerrillo, R. et al., en edición, 2024). Esta información es crucial, ya que está vinculada a la fotosíntesis y, especialmente, a la evapotranspiración, lo que impacta en el balance hídrico esencial para el crecimiento de los árboles, especialmente en estos años de sequía. Esta es la principal implicación de este modelo, ya que permite identificar localidades con mínimas horas de sol, dando lugar a los denominados “Oasis Orográficos” (Guerrero Álvarez, J.J. et al., 2025), donde se favorece la supervivencia de especies que requieren más humedad que la media del conjunto de la zona, como el pinsapo, el tejo o ciertos helechos en peligro de extinción. Estos lugares son oasis porque al recibir menor energía lumínica, se traduce en menor calor y mayor humedad, lo que redunda en una mayor supervivencia de las plántulas recién germinadas. A través de la observación continua de estos oasis, hemos verificado la mayor supervivencia de plántulas, lo que nos ha llevado a priorizar la repoblación en estas áreas para establecer los corredores de conectividad necesarios, reforzando así los rodales o árboles aislados que se encuentran fuera de los tres pinsapares originales de Sierra de las Nieves, Los Reales de Sierra Bermeja y Sierra de Grazalema. 

En el análisis específico del pinsapo, se evidencia que las correlaciones más significativas se obtienen a partir de los datos de incidencia solar del mes de noviembre (en concreto las correspondientes a menos de 10 horas de insolación), al comprobar que la mayoría de árboles o bosquetes aislados se correspondían con este valor. Este hallazgo respalda la teoría, dado que noviembre es un mes crucial, porque es cuando se produce la dispersión natural de la mayoría de los piñones. Además, las temperaturas medias superan los 7,5ºC, lo que favorece la actividad fotosintética (Guerrero Álvarez, J.J.). La disponibilidad de agua podría inducir la emisión temprana de la radícula, mientras que la emergencia aérea podría retrasarse hasta la primavera. De este modo, las plantas podrían llegar al periodo seco (verano) con un sistema radicular más desarrollado, lo que les permitiría resistir mejor la sequía. Esta adaptación podría ser clave para mejorar la supervivencia del pinsapo y otras coníferas en entornos montañosos, dado que la radícula requiere menos temperatura para crecer en comparación con el hipocótilo y los cotiledones. Esta hipótesis, aunque no ha sido contrastada científicamente, merece ser investigada, ya que es fundamental que las plántulas alcancen el verano con un sistema radicular robusto.

En esta foto se puede apreciar como muchos de los rodales de pinsapo aislados, entre el pinar no se vieron afectados, o su afectación fue mínima.  En la imagen (superpuesta) se observa el punto dónde se captó la foto, y su relación con la aplicación de móvil con el valor anual del MDISA más optimo, en color verde intenso. En las proximidades, con matorral y/o pinar, aparecen de color amarillo y marrón las zonas más desfavorables, correspondiéndose con daños muy severos. Sierra Bermeja de Estepona. JLQ.

Aunque esta herramienta es esencial para identificar las áreas prioritarias de restauración del pinsapar en Andalucía, no es suficiente por sí sola. Es necesario validar estos lugares mediante visitas de campo para verificar uno de los factores más determinantes; la existencia de suelo adecuado, ya que podemos encontrarnos con una exposición de umbría, pero con suelo somero, y una exposición de solana con suelo profundo. En el primero, el volumen para suministrar agua a las plantas es muy limitado, a pesar de que la menor radiación hace que la evaporación del agua y la transpiración estén atenuadas, y puede que el estrés hídrico sea crítico. En el segundo caso puede que, a pesar de la exposición desfavorable, la abundancia del recuso hídrico en el suelo haga que el estrés esté muy reducido. Para ello es importante descubrir algunas de las especies acompañantes que confirmarían la elección del sitio. El MDISA representa un primer acercamiento para seleccionar las mejores localizaciones para establecer bosquetes de conexión en los corredores de conectividad correspondientes. Una vez determinado el sitio, es necesario proyectar las acciones complementarias requeridas, tales como desbroces selectivos puntuales o lineales, y la apertura de sendas de acceso que faciliten los trabajos y aseguren su mantenimiento a lo largo del tiempo. En ocasiones la aplicación del raster del modelo correspondiente al año es suficiente, pero en otras, para mayor seguridad del sitio, es necesario utilizar el raster correspondiente al mes de noviembre.

En el futuro es fundamental explorar otras aplicaciones significativas que este modelo de incidencia solar podría tener, tales como la prevención de incendios y el decaimiento forestal. Existen estudios que demuestran que el contenido de agua en la vegetación es un factor determinante en la probabilidad, intensidad y propagación del fuego. De hecho, en el incendio de Sierra Bermeja de septiembre de 2021, Juan José Guerrero determinó cierta correlación entre parcelas interiores al perímetro, no afectadas por el fuego por su baja incidencia solar, ya que la mayor humedad de suelo en esas zonas provoca que la vegetación que sustenta tenga un mayor contenido de agua, al disminuir su evapotranspiración. De hecho, muchos rodales aislados no se vieron afectados, o su afectación fue mínima en las proximidades del matorral y/o pinar contiguo. Este hecho debe tenerse en cuenta para el diseño de las áreas preventivas del pinsapar.

En lo que respecta al decaimiento forestal, también se observa una relación de las parcelas de mínima incidencia solar, con menos de 10 horas en el mes de noviembre (color verde intenso -foto 1-) donde la afectación es mínima, incluso surgen otros elementos relevantes, como la abundancia de regeneración natural (la foto 2 se corresponde con el regenerado existente bajo el dosel arbóreo, cuando se abren huecos), lo que garantiza la persistencia de ese bosquete. Lo curioso de esta foto es la coincidencia del óptimo marcado con una elipse en la foto 1, y que se corresponde con una línea de 10×2 pixels, lo que se corresponde fielmente en el terreno con el bosquete aludido de 100×20 metros. Monte de Parauta. JLQ.

En lo que respecta al decaimiento forestal, también se observa una correlación con las parcelas de mínima incidencia solar, donde la afectación es menor, incluso surgen otros elementos relevantes, como la abundancia de regeneración natural, lo que garantiza la persistencia de esos rodales. Asimismo, en aquellas zonas con mayor incidencia solar (temperaturas más elevadas y un balance hídrico más negativo) se deberían plantear tratamientos selvícolas para reducir la competencia inter e intraespecífica, y así mitigar los posibles daños causados por la sequía. En estos lugares, sería interesante promover otras especies más adaptadas.

Es ilusionante ver como algunas herramientas digitales, pueden facilitar el trabajo de prospección de lugares idóneos para repoblar con pinsapo, así como determinar áreas prioritarias de defensa de los pinsapares contra los incendios forestales y el decaimiento.

*José B. López Quintanilla es académico de mérito e ingeniero de montes. Presidente del Consejo de Participación del Espacio Natural de la Sierra de las Nieves.

Este artículo ha sido realizado tomando como base el libro (en edición) “Evaluación del Modelo de Incidencia Solar para el establecimiento de las áreas prioritarias de restauración del pinsapar en Andalucía”, cuyos autores son Rafael Navarro Cerrillo, Antonio Jesús Ariza Salamanca, Pablo González Moreno y José López Quintanilla, donde han colaborado de forma estrecha Juan José Guerrero Álvarez, Juan Carlos Cava Martínez, Francisco Gómez Ríos, José Luís Sánchez Vallejo, Natalia Ríos Gil, Fernando Ríos Calvez y Antonio Rivas Rangel. Este producto cartográfico ha sido utilizado para evaluar la influencia de la insolación sobre el hábitat potencial del Abies pinsapo Boiss., observando una concordancia espacial entre los valores del modelo de incidencia solar y la distribución de la especie en sus tres núcleos principales.

Imagen de cabecera: Existe una concordancia espacial entre los valores del Modelo Digital de Incidencia Solar de Andalucía y la distribución del pinsapo en sus tres núcleos principales. JLQ.

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