Vie. Sep 18th, 2026

Ángel Sánchez Blanco

Academia Malagueña de Ciencias

(A propósito del libro del profesor Frank Miedema, “Ciencia abierta”, University Medical Center Utrech, traducción del Dr. Federico Soriguer Escofet, edición en abierto de Universidad Autónoma de México)

El profesor Miedema proyecta, con pragmática prospectiva, en su libro “Ciencia abierta”, su muy fructífero itinerario profesional, como investigador, como gestor y como atento lector e intérprete de las aportaciones sustantivas de la filosofía, la sociología y la política científica que, en sus propios términos, se mezclarían con sus experiencias personales e iluminarían sus análisis de cómo funciona la ciencia.

La integración de conocimientos que exhibe el profesor Miedema materializa su propuesta metodológica de una ciencia inclusiva, multidisciplinar, atenta a las necesidades públicas y sociales, en el que las ciencias sociales y humanidades estén presentes por exigencia de que los problemas, a los que hay que aportar soluciones, se encuentran en el ámbito social y político y económico. Metodología que sitúa en el ámbito del “pragmatismo por defecto”, con asimilación de los contenidos y propuestas de los históricos pragmáticos norteamericanos: Pierce, James y Dewey, y su proyección en Berstein, Rorty … hasta, la demorada recepción europea del pragmatismo, por obra de Habermas.

El profesor Miedema identifica el pragmatismo con la guía realista para las deliberaciones, el establecimiento de agendas con criterios de producción inclusivos, con integración de hechos, valores, objetivos, actuaciones, intervenciones, y una reflexión social en todos estos pasos, referentes que considera fundamentales para la organización del gobierno de la ciencia en el nivel institucional y nacional con la proyección social de identificar objetivos con un público más amplio y, por ello, reconducir a la ciencia a una visión realista, abierta y democrática.

El giro pragmático para la ciencia, orientado por la reflexión social e institucional, de los pragmáticos norteamericanos se distancia de los problemas esotéricos, teóricos, con sutiles debates abstractos, que llegan a configurar la unicidad de un método con la pretensión de obtener verdades absolutas y, en contraste, proyecta la dinámica social y científica como una actividad plural, dirigida a los problemas en el mundo real a través de intervenciones y acciones.

Metodología multidisciplinar que evita las vallas, calificadas de tribales, entre filosofía, sociología, antropología, psicología, historia, que garantiza el mejor enfoque de las relaciones entre ciencia y sociedad, con la voluntad de soslayar, en término del profesor Miedema, la “ciencia averiada”, producto de “la leyenda de la ciencia”. Sintetiza sus efectos negativos: se ha creído capaz de producir la verdad, que se pretende absoluta, con un método único, con un enfoque formal, atemporal, que no ha tenido inconveniente en apropiarse de la superioridad ética, y que ha sido determinante de la política científica y de un modelo de promoción, en la carrera académica a nivel individual, subordinado a resultados objetos de índices conexos a listas en ranking internacional, determinante de un escaso valor compartido y desconectados de la comunidad social, con el consecuente fracaso de la ciencia en sus promesas de contribuir a la calidad de vida de las sociedades.

La explicita vinculación del profesor Miedema a credo religioso, le permite ejemplificar con los términos “Iglesia Alta” e “Iglesia Baja”, como muestra de la existencia de élites en el ámbito científico y, en secuencia, puede calificar la “ciencia defectuosa” y orientar su propuesta de una “ciencia ordenada en una sociedad ordenada”, con un requerimiento metodológico: la ciencia y la tecnología no pueden prescindir de la reflexión moral.

Referencia a la moral que, por su atracción por los requerimientos del pragmatismo norteamericano, se distancia de las implicaciones subjetivas del imperativo categórico para objetivar, mediante el interfaz de las ciencias sociales, una alternativa institucional pública : abrir la caja negra de un dirigismo, marcado por la leyenda de la ciencia, la reverencia piadosa por hechos científicos, capaz de producir la verdad absoluta, con un método único, un enfoque formal y atemporal, en un sistema cerrado que decide quien es excelente y quien no lo es y, como efecto inducido, quien obtiene los créditos, los trabajos, el dinero, las subvenciones… secuestro de la ciencia por los poderes politicos y grupos sociales de intereses, que requiere un pragmático cambio de paradigma.

La neutralización de los tópicos de la “leyenda”, permite al profesor Miedema, configurar la forma. participada y corresponsabilizada, de hacer ciencia, con base en el sentido común, con expectativas comunitarias que permiten precisar los resultados bonancibles que cambiarán nuestras vidas, lograr el éxito vital y existencial de mejorar nuestra salud, nuestra esperanza vital, aumentar nuestra riqueza personal y global, con respuestas a los problemas de la energía, el transporte, las comunicaciones… . Respuestas, en suma, a los específicos problemas de la comunidad social, generados por una ciencia abierta a la sociedad, a la libertad y a la democracia, y con un método científico que permita ensamblar sociedad y ciencia.

Método que, a diferencia, de la previa “leyenda de la ciencia”, opera con una secuencia metodológica integrada por una multiplicidad de requerimientos: la crítica continua a los argumentos a la luz de pruebas contrastadas; que las pruebas permitan juzgar la fiabilidad de los procedimientos por los datos y evaluar la fuerza probatoria; la reconfiguración de la investigación, como procedimiento comunitario y no de un individuo aislado, lo que implica recalificar la empresa científica como comunitaria con la continua comprobación de cada contribución; la calificación del conocimiento científico como intersubjetivo; evitar el calificativo método científico y operar con el reconocimiento de la artesanía de las múltiples dimensiones en el conocimiento científico y, como referente final, el reconocimiento de que, la actividad investigadora en el desarrollo del conocimiento científico, los principios son sociales, en su origen y en su transmisión.

Desde su experiencia, como investigador y como responsable de gestión investigadora e institucional, el profesor Miedema, ejemplifica sobre la necesaria conexión de conocimiento científico y sociedad. Contrapone la situación generada por los estudios VIH, que no fueron accesibles a los especialistas médicos de los países en vías de desarrollo, que tenían la mayor carga de enfermedad con el agregado de problemas sociales y millones de muertes por SIDA, en contraste con la crisis aguda del COVID 19, con datos y documentos publicados de modo inmediato, en abierto y accesibles para todos, apertura que genera el interrogante del propio profesor Miedema, de si será solo temporal.

La efectiva materialización de la metodología de la ciencia abierta tiene muy significativas implicaciones institucionales y requiere apreciar estos condicionantes. El profesor Miedema, como cualificado profesional en un sistema institucional de una democracia consolidada, puede prescindir de estas implicaciones, y solo considera, en sus fundadas reflexiones y proposiciones, en muy limitados momentos los aspectos institucionales y normativos.

La estructura investigadora y los programas de investigación de la Unión Europea y las bases de sus convocatorias para la concesión de fondos de investigación, incorporan la metodología de ciencias abierta. En contraste, concurre la situación, subjetiva e institucional, que puede afectar incluso a Estados miembros de la Unión Europea, de los sistemas politicos que no integran la premisa de División de Poderes, desde la que han operado y operan los pensadores norteamericanos que han avalado el pragmatismo que subyace en las opciones del profesor Miedema y que, conforme, a su propia observación, solo cuentan con la intermediación del profesor Habermas en su introducción en Europa. En oposición al pragmatismo, el voluntarismo kantiano del imperativo categórico, situado en el nivel de referencia moral, carece de preocupación por la efectiva materialización de estructuras institucionales, que relativicen la consolidada tradición autocrática, con el consecuente cortocircuito de la dinámica social en la conformación de las estructuras y políticas públicas, que frustra que la ciencia, entre otros referentes, esté orientada por la atención y respuesta a la necesidad social.

*Ángel Sánchez Blanco es académico de número y Asesor Jurídico de la Academia Malagueña de Ciencias. Catedrático de Derecho Administrativo (J) de la Universidad de Málaga.

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